Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.
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Tres artículos sobre Latinoamérica y el “Bicentenario” de la “Independencia”.
Aprovechándose del Pánico.
De capitalistas neoliberales a estatistas, y la izquierda en el palco.
Ahora todos reniegan de la teta que les ha dado de comer, sin ahorrar adjetivos en contra de los especuladores, capitalistas de casino o codiciosos tecnócratas.
¿Pero cual es la alternativa que proponen?
¿Un New New Deal?
¿Que asuma un nuevo Roosevelt para que se haga cargo del descalabro producido por los vampiros?
Los EE.UU sólo salieron de la crisis del 29' gracias a la guerra quince años más tarde. El new deal se escribió con sangre y bombas atómicas.
El problema que tenemos es muy distinto al de entonces. El mundo ha llegado a los límites de su crecimiento y eso obligó a que se inventaran mundos virtuales para mantener funcionando la economía. Pero lo peor de las drogas es la resaca, sobre todo cuando se carece de nuevas dosis. China puede seguir creciendo a expensas del medio ambiente mundial por otros quince años pero después ¿Cómo alimentamos al monstruo llamado capitalismo si él sólo conoce la palabra crecimiento?
Sea capitalismo financiero, de mercado o de estado, el capitalismo es uno sólo y requiere de estar creciendo todo el tiempo. Sin embargo la economía del mundo hace bastante que está estancada y el único modo de mantenerla ha sido con altas dosis de morfina especulativa.
Los que provocaron la enfermedad hoy se apuran a dar la receta para la cura. Compresas frías para la fiebre, aspirina para el dolor de cabeza, nada nuevo bajo el sol.
Y la izquierda en un rincón tejiendo chalecos y componiendo una cursi cantata, mientras el sistema se cae a pedazos. Qué mejor demostración que se carecía de una estrategia, de un diagnóstico y de por lo menos una docena instruida y concientizada.
Al igual que en la crisis del 29' la izquierda le dará un respiro al sistema para que se recupere antes de seguir criticando pues está claro que los parásitos nunca se han propuesto la muerte de su alimento.
A Veinte Años de la Estafa.
Lo sorprendente no fue que Pinochet perdiera el plebiscito del 88' sino que lo hiciera por tan escaso margen, esa es la cuestión que hasta ahora intenta ocultarse.
En el barrio en que me crié los pinochetistas consistían en lunares claramente visibles que en razón de uno por cada cincuenta habitaban nuestro entorno. Se les llamaba “sapos” pues no había otra razón para que vivieran en un lugar como ese. Eran “fachos”, “milicos”, dedicados en exclusiva al espionaje mientras nos distraían con actividades de fachada.
Se trataba de tiempos difíciles en que se desconfiaba de todo y de todos, en que mediante la fuerza bruta se había acallado el hambre de las crisis del 75' y 82'. No se trataba tan sólo de una posición doctrinaria, de un recuerdo de Allende y la esperanza de que volvieran esos tiempos, era el golpe a los bolsillos y a los estómagos lo que más había dolido.
Los “ajustes” que efectuó Pinochet junto a los “Chicago boys”, sólo pudo hacerse en dictadura, y consolidarse en dictablanda, pues se hizo a expensas de casi todo el país y a beneficio de la minoría que hoy gobierna. El 82' por ejemplo, para salvar a la banca que colapsaba tras las travesuras financieras del último lustro, los militares no encontraron algo más patriota que expropiarle, sin ley ni indemnización, el dinero acumulado por años de trabajo a los pensionados. La concertación tampoco ha remediado ese daño previsional y sólo se limitó a consolidar el despojo buscando un medio apropiado para amnistiar a la banca ¿Será por eso que Somerville es tan amigo de Ricardo Lagos?
La convocatoria a plebiscito se realizó sobre la derrota de la izquierda y su plan de toma violenta del poder. Se trató de allanarse a las condiciones impuestas por los militares quienes precisaban de legitimidad en forma urgente. Y diligentemente se hizo todo para no traicionar los buenos oficios y la mayor parte del país se prestó para blanquear los crímenes, y consolidar las injustas condiciones económicas impuestas.
Cuando se habla del “heroísmo” de la gesta del cinco de octubre del 88' no queda más que reír o llorar como tras las peores caricaturas. Todo se trató del primer gran evento publicitario de la historia de Chile en que se enfrentó el team del “festival de la una”, con sus maquilladores, peluqueros y escenógrafos, en contra de lo mejor que podían pagar los dólares provenientes desde el norte que llegaron a raudales: Expertos electorales, comunicacionales, publicistas y dinero yanqui, mucho dinero. Una maquinaria tan sofisticada que pilló de sorpresa a la junta de gobierno que trató de parodearla con efectos contraproducentes.
Desde ese momento todas las grandes campañas publicitarias han tratado de igualar su impacto apelando a los coros, las imágenes en cámara lenta, banderas ondeando al viento, y sujetos anónimos bailando torpemente en su lugar de trabajo. El triunfo aplastante de la tecnocracia comunicacional sobre la económica redundó en una alianza entre ambas que es la que gobierna hasta ahora.
Pese a la represión, a la tortura, a la muerte que rondaba sedienta de sangre por las calles, al hambre y el desempleo, la censura y la desesperanza, y a los EE.UU hartos de las ineficientes dictaduras que sólo alentaban el crecimiento de una izquierda más radical que la de antaño; el apoyo a la dictadura en las urnas superó el cuarenta por ciento y se mantuvo así un año después en la elección que enfrentó a Aylwin y el delfín de Pinochet, Hernan Büchi.
Y el grupo de los que estaba en contra del dictador conformado por hipócritas cristianos, liberales de quinto enjuague, socialistas percudidos e izquierdistas derrotados a penas consiguió la mitad más uno del electorado.
Debemos admitir que la dictadura contra con la que se blasfema no era tan impopular como se nos quiere decir y los héroes de la gesta disponían del suficiente viento en la espalda para olear y sacramentar el proceso sin contratiempos.
¡El pueblo unido jamás será vencido! voceaban hoy en el patio de los naranjos como un último acto de sedición e impudicia en contra de las palabras y los hechos.
La derrota de la derecha.
Por Immanuel Wallerstein.
En la asombrosa serie de elecciones en América del Sur en los últimos cinco años, la más radical en resultados ha sido la de Bolivia, con la elección de Evo Morales como Presidente. No es porque Morales se situara en la plataforma más radical. Por el contrario, es que, en este país en el que la mayoría de la población la constituyen los pueblos originarios, esta era la primera vez que un indígena ha sido elegido presidente de la república. Esto en sí mismo es una profunda revolución social, no apreciado por todos los descendientes de inmigrantes europeos que siempre han controlado el país.
La gran pregunta, cuando Morales fue elegido, es si podría permanecer largo tiempo en el cargo, o si la derecha boliviana, tal vez en connivencia con las fuerzas armadas, podría deponerlo. Él ha demostrado que puede.
Hay tres elementos importantes en su programa. En Bolivia la renta nacional de hoy es principalmente procedentes de sus exportaciones de gas, fundamentalmente a Brasil y Argentina. El gas se encuentra en las provincias orientales, la llamada Media Luna. Y en estas áreas son las que se encuentran los porcentajes más bajos de población indígena. La mayoría la conforman descendientes de europeos. Hasta que Morales llegó al poder, los precios a los que el gas se vendía eran ridículamente bajos. Y los ingresos siguen siendo en gran medida para los gobiernos provinciales de la zona oriental.
Así, Morales trató de renegociar los precios del gas que se exporta. Y él instituyó un impuesto de hidrocarburos a fin de que se incrementaran los aportes al erario fiscal nacional. Morales tiene la intención de utilizar el dinero para la redistribución en todo el país, que por supuesto beneficiará significativamente a las poblaciones indígenas.
Además, la tierra en las provincias orientales están excepcionalmente mal distribuidas. Dos tercios de las tierras son propiedad de una sexta parte del 1% de la población. Morales desea establecer un límite a la superficie que pueda disponer una persona dentro de las normas relevantes de una reforma agraria.
En política exterior, Morales trató de mantener relaciones razonables con los Estados Unidos. Hasta continuó aceptando el dinero que los EE.UU. han venido dando para la lucha contra las operaciones de los narcotraficantes, sobre todo porque este dinero iba dirigido a las fuerzas armadas. No obstante, además, dio la bienvenida a la ayuda venezolana y a los médicos cubanos. El gobierno de los EE.UU. era evidente que no le simpatizara Morales al asumir el poder, menos tras sus acciones posteriores, y hubiera preferido que la derecha boliviana retornara al poder.
La estrategia de la derecha boliviana ha consistido en demandar más autonomía a los gobiernos regionales, en última instancia, la insinuación de la secesión, un proyecto que nunca ha defendido por disponer del control del gobierno central. Exigieron reiterar una elección de Morales lo que se transformó en una táctica muy contraproducente.
Morales aceptó el desafío, añadiendo a la elección la confirmación de los nueve prefectos provinciales. Morales obtuvo un enorme apoyo del 68%, mucho mayor que los votos que había recibido cuando él fue elegido. Siete prefectos fueron confirmados, y sólo dos gobernadores anti Morales fueron depuestos, lo que ha permitido al presidente nombrar sucesores.
La derecha en las provincias orientales entonces trató de bloquear las exportaciones de gas. Esperaban así inducir a los gobiernos brasileño y argentino a ejercer presión sobre Morales, que se comenzaron a demostrar partidarios de el gobierno central. El gobernador de la provincia de Pando, Leopoldo Fernández respondió con la represión. En el “Porvenir” Morales detuvo al gobernador y nombró a un almirante de la marina de nuevo prefecto.
Sobre estos sucesos, la Presidenta de Chile Michelle Bachelet convocó a una reunión de emergencia de la organización de los 12 Estados de América del Sur, UNASUR, para examinar la situación. Todos los doce presidentes llegaron a Santiago para la reunión (*) , y aprobaron por unanimidad una resolución de "pleno y total apoyo al gobierno constitucional de Evo Morales," y la denuncia de cualquier posible golpe de Estado. La importancia de esta resolución es que fue unánime, siendo firmado incluso por el profundamente pro-americano presidente de Colombia, Alvaro Uribe. La resolución fue aprobada por el Grupo de Río, integrado por 22 países de toda América Latina y el Caribe, incluyendo México.
UNASUR ha realizado un llamado para el diálogo. Morales llamó a un acuerdo dentro de su país, incluso antes de la resolución de UNASUR. La derecha ha obstaculizado estos esfuerzos cifrando sus esperanzas en una intervención de los EE.UU. Sin embargo, Bolivia ha expulsado embajador de los EE.UU., Philip Goldberg, bajo el cargo de "conspirar contra la democracia", es decir, junto a la derecha boliviana. Mientras Estados Unidos van en retirada de sus pequeños proyectos de ayuda en Bolivia, Rusia ha ofrecido a entrar en la brega. Los Estados Unidos se están haciendo cada vez más irrelevantes en América Latina.
Si uno se pregunta por qué incluso Uribe apoyó la resolución, se concluye que lo ha hecho porque el presidente de Colombia no quiere ver materializada la nueva táctica de la secesión de la derecha que recibe apoyo desde el norte. Los Estados Unidos están tratando esto también en el Ecuador, donde ha fracasado igualmente, con la gran victoria del Presidente Rafael Correa del referéndum sobre la Constitución.
(*) Nota del Traductor: El presidente del Perú, Alan García, no asistió a la reunión de UNASUR. Pero sí envió representación y dio su asentimiento a las conclusiones.
by Immanuel Wallerstein. Comentario N º 242, octubre 1, 2008.
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