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Violencia y Control Social

Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.

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lunes, 6 de abril de 2015
Mientras la presidenta pide prudencia.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

Soquimich es una empresa muy especial, en los últimos años ha gastado más de cuatro mil millones de pesos en distintas “campañas comunicacionales” y debe ser uno de los negocios menos comunicativos que existen. A tal punto llegó su timidez que hizo cuanto pudo para evitar que su información contable llegara al ministerio público. Hoy medio Chile se encuentra hipócritamente escandalizado por los hallazgos, los que son apenas aquellos que filtró el servicio de impuestos internos concertacionista; de la información bruta de Soquimich nunca sabremos. Para el anecdotario quedará a Carlos Carmona (DC), presidente del tribunal constitucional (y futuro Contralor General de la República), yendo más allá del cumplimiento del deber para darle el tiempo suficiente a la empresa para “blanquear su contabilidad”, destrucción de computadores mediante.
Aún así aparecieron los nombres de algunos concertacionistas que tanto se intentó tapar. Vaya saber cuántos desaparecieron en el formateado.
Respecto a la bancada PENTA, qué se puede decir ¿Para qué tratarían de ocultar lo de Soquimich si los niños de la capitán Yebar ya los dejaron al descubierto? Para ellos esto es un golpe en el suelo; para la Concertación, en cambio, es un misil bajo la linea de flotación en un buque que ya hacía agua producto de los Dávalos-Bachelet-Compagnón.
Si usted revisa la prensa de hace un año y medio atrás se encontrará con mucha información de Soquimich, y no porque hayan redituado sus “campañas comunicacionales” sino porque se encontraban en el banquillo por el caso cascadas. Periodistas sagaces como Eric López de la radio biobío revelaron en esa época que Ponce Lerou estaba dilatando el proceso en la superintendencia de valores pues apostaba que un “cambio de administración” le fuera favorable, esto porque el yernísimo sería el gran financista de Bachelet. Les faltó decir el segundo mayor financista, todos sabemos que la concertación es sostenida por Luksic.
Sólo con la información desclasificada por impuestos internos queda de manifiesto que Ponce Lerou tiene mayoría relativa en ambas cámaras legislativas.
Todo esto sucede sin sacar al baile aún al grupo Angelini, Matte y Luksic. De Angelini están sus huellas en el caso Marta Isasi y también con la ley Longueira (ley de pesca) en donde se repiten los nombres PENTA de Pablo Wagner y del viudo más conocido de Jaime Guzmán.
Si uno quiere seguir atando cabos puede llegar al tranquilo balneario de Puertecillo en donde miles de hectáreas pertenecientes a la CORA (Corporación de Reforma Agraria) fueron traspasadas a la CONAF que administró Ponce Lerou en los setentas dictatoriales. Cómo esos predios llegaron a las manos de Pablo Longueira es un gran misterio. Lo que no es un secreto es que hoy se construye un multimillonario proyecto inmobiliario del grupo PENTA en sociedad con Longueira el deprimido.
Como pueden ver todos se conocen, y si no lo hacen son de clase media.
Como aún no aparecen las facturas Luksic tres cuartas partes de los políticos en ejercicio siguen durmiendo tranquilos, de sincerarse se sabría de qué vive el candidato eterno Marco Enriquez Gumucio o de donde sacaron para comer los concertacionistas en los interminables cuatro años del gobierno de Piñera.
Esto respecto al dinero que circula dentro de Chile.
Si hablamos de Michelle Bachelet, la ex Señora, es mejor comenzar con una sabrosa historia.
Nadie sabe para quién trabaja Wikileaks pero nadie sería tan zopenco de llegar y refutarlos, sobretodo cuando se trata de la revelación de un cable oficial del servicio exterior estadounidense.
Nuestra prensa canalla guardó absoluto silencio cuando a principios de 2011 se conoció que Michelle Bachelet, la incorruptible, se reunió en el palacio cerro Castillo la mañana del 11 de marzo de 2010, horas antes de entregar el mando con Paul Simon, embajador de los EE.UU y Rodrigo Hinzpeter Kirgberg, para la fecha abogado lobbista de una empresa termoelectrica norteamericana. Terminada la reunión Bachelet, la madre de Chile, autorizó la construcción de una nueva termoeléctrica en Puchuncaví, zona que ya se había declarado saturada de contaminantes a principios de los noventa.
La noticia pasó colada, incluso cuando los niños de la localidad comenzaron a morirse como patos.
Esta historia la conocía todo chileno bien informado, también todos y cada uno de los periodistas, empezando por aquellos que presumen de ser serios, sin embargo nadie osó preguntarle a Bachelet sobre el particular, o a Hinzpeter, quien luego ofició de ministro del interior.
Lo único que puede explicar que se haya escondido tanta basura y tan bien es que no tenemos prensa, lo que aceptamos por tal son las relaciones públicas de los grandes conglomerados económicos. Que no se nos olvide que CIPER es de COPESA, The Clinic es la intelectualidad orgánica de la concertación y a ellos los financia Luksic y Ponce Lerou, y quizá cuantos más.
Por años he sostenido en este blog que Chile es un país incluso más corrupto que nuestros vecinos pero lo que hace ostensible la corrupción en otros lugares es que disponen de prensa libre, y los trapos salen al sol tarde o temprano.
Gracias a quien más supe de casos de corrupción tapados por la prensa fue, irónicamente, de mi profesor de derecho administrativo, Carlos Carmona, presidente del tribunal constitucional (y futuro Contralor). En clases nos contó como eludieron la construcción de un enorme parque en la costanera de los pobres que debía ser la obra de mitigación por la concesión de la carretera del sol, de cómo se robaron definitivamente el 10% de los fondos previsionales de las antiguas cajas de ahorro, robo consumado en el gobierno de Eduardo Frei, y otros tantos relacionados con las empresas eléctricas, sanitarias y de telecomunicaciones. ¡Qué decir de las concesiones portuarias! También me dio las pistas para entender porqué se había trazado la linea cinco del metro por un lugar en que no vivía nadie.
Nada de esto ha salido en la prensa.
Y sobre los nexos del Laguismo con Luksic podemos decir que el primero en acusarlo fue Jorge Lavandero, un poco antes que lo asesinaran judicialmente.
Hoy vemos como ese nexo primigenio con Lagos se extendió a toda la concertación, y eso explica no sólo la muerte de Lavandero, sino también que la explotación minera sea un tema vedado en la discusión pública.
La ministra de minería es una empleada de Luksic y el de energía es de la familia Matte, los controladores de la industria forestal. Ese tipo de cuestiones no alteran a nuestros periodistas.
Además todos ellos están emparentados y los casos PENTA y Soquimich son la foto en mayor resolución que hayamos conseguido del partido transversal que gobierna a este país.
La concertación siempre supo de que el poder económico que gozaba la derecha derivaba de dinero mal habido, léase las empresas estatales privatizadas en dictadura, era obvio que parte de esos beneficios los había percibido por debajo de la mesa o no se justifica que hayan guardado tan disciplinado silencio hasta este momento. Siempre dijimos que eran “todos narcos” pero nunca habíamos tenido una evidencia tan contundente. Lo de Ponce Lerou deja en evidencia que por una pequeña cuota aportada año por medio se pagaba el silencio de la Concertación completa, y no sólo por Soquimich, sino por todos los macro robos habidos y por haber. Esto también lo habíamos dicho, nuestra disque izquierda no ha sido otra cosa que el portero pagado por el ladrón para que mire para el lado mientras roba lo que debería estar cuidando.
La presidenta pide prudencia, en momentos que debería estar pidiendo clemencia. El coro termina de llenar la piscina para un acuerdo político que traería una asamblea constituyente si es necesario.
Desde el principio se supo que Bachelet estaba más implicada que lo que incluso hoy se dice por la prensa canalla, pensemos que Ponce Lerou comenzó su cuesta abajo en las cascadas gracias a la investigación de la superintendencia de valores de Piñera, cuesta pensar que los leales y disciplinados concertacionistas se hayan atrevido a hacerlo. Bachelet sabía, gracias al servicio de impuestos internos, de la información que ha trascendido en la prensa, incluso antes que estallara el caso PENTA a lo menos. Usó su poder para retrasar que el tema llegara a la palestra aportando los gramos que faltaban para el kilo de un colapso institucional; el resultado ha sido un caudal de información a cuenta gotas, en vez que un aluvión. Gran parte de la información no será jamás desclasificada, sin embargo con ella podemos ver que Bachelet tenía en sus manos la posibilidad de deshacerse de la UDI, de sus propios partidos y de la Democracia Cristiana. Todas estos fines eran, según quienes la conocen, sus mayores ambiciones. Bachelet quería eliminar a la competencia con mayor fervor que emprender las reformitas, de esas que solo los jotosos abrigan esperanzas. La razón por la cual Bachelet no le dio el tiro de gracia a la UDI en cuanto salió el caso PENTA y blindó al Pompi Undurraga1 (ministro DC), en vez que hacer una limpieza de la casa que la dejara con total autonomía, fue que conocía de los asuntos de su hijo al dedillo y que sus negocios turbios son, seguramente, muchos más que la guinda de CAVAL.
Agenda Internacional.
Respecto a los intereses internacionales basta ver TVN y saber quienes están detrás de la concertación.
No existe área de prensa internacional más reaccionaria que la del “canal de todos”. En dicho informativo Venezuela es una dictadura, Argentina el caos, Brasil una protoargentina, Ecuador y Bolivia sucursales de poca monta de Venezuela. En lo demás siguen una linea trazada entre Tel Aviv y Washington y sin ruborizarse.
Mucho se habla de los intereses económicos nacionales que están detrás de Bachelet, pero poco se ha dicho de los intereses geoestratégicos que gobiernan a la mujer que nos gobierna. Su llegada a la ONU no fue casual, podemos afirmar que el embajador Simon extendió la más cálida recomendación a la ex Señora después de lo de Puchuncaví. Pero antes de ese asunto termoeléctrico Bachelet había instalado una base gringa a pocos kilómetros de ahí, en el fuerte Aguayo de Con Con.
Piñera hizo cuanto estuvo en sus manos por conseguir una relación tan estrecha como la que tiene Bachelet con los EEUU, y lo digo a sabiendas que el padre de Piñera recibió por años dinero de los gringos; ese es otro asunto desclasificado del cual los periodistas chilenos, incluso los que se dicen serios, guardan silencio.
Piñera puso a Hinzpeter, que conocía a Paul Simón ya que este fue embajador de EE.UU en Israel en los tiempos que Rodrigo vivió por allá. Recordemos que la dupla Simon Hinzpeter fue la causante de que Saif Khan casi llegara a Guantánamo; este burdo montaje sepultó la carrera de Paul Simon, uno de los regalones de la Casa Blanca. Los periodistas chilenos, incluso los que se dicen serios, jamás le preguntaron sobre eso a Hinzpeter.
Haciendo el ridículo y todo Piñera jamás consiguió tener la llegada que tiene la ex Señora con los EE.UU. Siempre lo he dicho, en este blog y en mi programa de radio, la Bachelet es de los gringos. Estudió en una academia militar de los gringos, fue instalada por los gringos en la ONU, en sus dos gobiernos ha tirado más para los gringos de lo que hizo el mismo Lagos.
La concertación no sólo está controlada por los más oscuros intereses empresariales nacionales, también lo está por los transnacionales. El poder que tiene Microsoft en Chile no lo tiene en ningún otro lugar de América latina y quizá del mundo.
Las relaciones internacionales chilenas son tan burdamente gringas que no dejan cayo sin pisar del vecino.
Durante su primer gobierno el requisito necesario para ser ministro fue tener la venía de los EE.UU; hoy también ha preferido a quienes ostentan acreditación universitaria estadounidense.
Bachelet no sólo fue “el candidato tapado de los militares” como nos anunció el historiador Alfredo Jocelyn Holt sino que el de los gringos. Sus credenciales de izquierda, incuestionables en cuanto al pasado respecta, han servido de perfecta cobertura para blindarla de cualquier crítica, pese a sus acciones públicas y privadas, de estas últimas recién estamos conociendo.
Irónicamente su caída ha sido detonada por la mentalidad estadounidense imbricada en su propia familia. Sebastián Dávalos ha exigido vivir como lo hacen los gringos que gobiernan, haciendo la mayor ostentación posible del poder y del dinero, eso ha descorrido el velo y ha aparecido la instantánea de toda la clase dirigente nacional en el paroxismo de su codicia.


1.- Undurraga, ex alcalde de Maipú, tiene un historial bastante antiguo de casos turbios que han sido tapados con camionadas de tierra. Pasó de director del SERNAC a alcalde de una de las comunas con mayor presupuesto del país. Como alcalde se relacionó con KDM, empresa que se adjudicó la concesión de aseo comunal gracias a maletines por debajo de la mesa que recibió un concejal UDI que se prestó de intermediario en un comienzo. Con el tiempo se hizo socio de ese concejal el actual alcalde, delfín de Undurraga, quien se postuló en el cargo debido a que el Ponpi intentó, sin éxito, ser senador. Platas de KDM pasaron por Vittori, es más este colaboró en que la empresa ganará concesiones análogas en otras comunas. De estos asuntos nunca ha hablado el actual ministro de obras públicas. Tampoco ha preguntado la prensa, incluso la que se dice seria.



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martes, 24 de marzo de 2015

Activado el botón de pánico.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

Y no faltan los Carlos Peña de último minuto que intentan comprender los últimos sucesos desde el prisma falaz de la ética, parecieran que sólo buscan entorpecer el trabajo de aquellos que intentan aplicar la ley. Al mismo tiempo dejan que se nos metan los hijos, yernos, primos y concuñados de, hasta el corazón de las instituciones revolucionarias, o que dicen serlo, todos ellos con tiempo de sobra y guatita llena de tanto cheque Penta y Soquimich.
Se atreven a decir que Chile no es corrupto cuando la mayor banda de narcotraficantes que se ha capturado en los últimos años está compuesta por miembros de la policía de investigaciones PDI y la fiscalía tuvo que amenazar con cinturón en mano como último recurso luego de haber impedido, por todos sus medios, que la investigación de Gajardo prosperara.
Y qué decir del tribunal Constitucional, por lejos el rincón más pestilente de esta larga y angosta cloaca.
Hay muchos que pretenden separar la política de los negocios para así cobrar dos cheques en vez que uno.
En el país menos corrupto del mundo la primera declaración del año del ministro de educación, en medio de una reforma educacional, es una mentira destinada a encubrir una subida de sueldo ilegal de la consuegra de la presidenta.
Pasa esto mientras medio Chile políticamente activo aprieta el orto esperando una nueva desclasificación de coimas adelantadas por el yernísimo y el choclo cautivo.
Hace quince años en Brasil un auditorio quedó escandalizado luego de que explicara que Chile no era corrupto pues ello suponía un sistema legal y uno paralelo. “En Chile no existe tal diferencia, el sistema es intrínsecamente corrupto, todo está diseñado para que no sea necesario que corran maletines con dinero en los casos críticos, todo está previsto de antemano”. Otro argumento que di fue el de la democratización de la corrupción de América latina y su profunda diferencia con Chile: “En mi país ningún pobre puede pagarle a un juez, en casos muy acotados apenas llegará a un policía que pasa por dificultades o un gendarme con insomnio, pero para corromper se necesita estar en una posición privilegiada”. “Aquellos que están en una posición de poder no necesitan ni pagar para que les abran las puertas a su paso; los que están abajo no pueden hacer nada ni con todo el oro del mundo.” Como no recordar el caso de Martín, el médico legista de Cauquenes falsificó la autopsia antes que Carlos Larraín tuviera tiempo para contactarlo.
Lo que estamos presenciando no es una crisis ética, ni jurídica, estamos viendo lo que ya sabíamos, somos espectadores de la vida privada de nuestra elite, por primera vez vista desde el prisma que corresponde, del que nos brinda el estatuto para pobres: El derecho penal.
Y los peores, los más corruptos de todos, son aquellos que se hacen, con mayor o peor talento, los sorprendidos.
No se conoce caso en el mundo de un sistema político que caiga porque se hace evidente lo que ya todos sabían, sin embargo porque nuestra clase dirigente está llena de idiotas que sólo están allí por ser hijos, primos, concuñados y consortes de están recontra cagados de miedo y es el momento perfecto para que la izquierda les diga buuu, y estos niños se arranquen. Es el miedo de aquellos que no saben nada pues a la universidad, si es que fueron, no estudiaron, todo estaba listo de antemano.
Pero el único modo que la izquierda asuste a alguien es que parta por limpiar sus filas de todos los hijos, primos, concuñados y consortes de que andan fungiendo de revolucionarios.
Tenemos compartiendo la crónica roja al hijo de la presidenta y al yerno de Pinochet ¿Alguien será tan patudo como para decirme -como la otra vez- que el parentesco no importa?
El cielo raso se les cae y de a poco cunde el pánico, y los primeros en salir con el maletín de primeros auxilios son aquellos que secuestraron el movimiento del 2011 con la excusa de una asamblea constituyente. Ellos son los que eligieron a Bachelet, o más bien dicho los que la reeligieron. Eso explica muchas cosas, como el hecho que pudieran montar su circo constituyente en la mismísima plaza de la constitución.
Lo único sensato es tumbar al gobierno, qué mejor excusa que su inocultable corrupción y su nulo interés por llevar a cabo los cambios prometidos. Es más, ya poco depende de su voluntad; el gobierno se quedó sin piernas para correr la maratón ofrecida, toda su energía está puesta sacar del tendedero los sucios calzones de la presidenta que ya todos vieron.
En un par de meses la señora rifó todo el encanto, su “mística”, aquellos atributos para idiotas que la llevaron al sillón presidencial. Ahora no tiene legitimidad para imponerse frente a un grupo organizado que pretenda oponérsele, su única ventaja es que esa resistencia no vendrá desde la derecha.
Un nuevo 2011 está en condiciones de deponer al gobierno, y por acto reflejo el gobierno en el suelo bota por sí mismo la constitución.
Los revolucionarios hijos, primos, concuñados y concubinos de prefieren algo más conveniente para los intereses de los que gobiernan, hacer una nueva constitución, perdón, proponer una comisión que ahora llamaremos asamblea para que haga una nueva constitución, o para que haga como que hace una nueva constitución.
Dicho de otro modo un parche gigante, casi del porte del barco, para evitar que se hunda.
Un navío que de zozobrar a los únicos que dejará sin pega es a los primos, tíos, concuñados, hermanos, concubinos, etc.
No faltará el pelotudo pasado a rollos que nos quiera decir que una crisis será devastadora, que morirá gente y esas yerbas, se nota que nunca han peleado por nada, ni menos del lado correcto. Citar a Allende no viene al caso, no hay ninguna revolución en marcha. El que caiga el gobierno y la constitución no significa que impere la anarquía ni que eso sea el averno; significa que debe hacerse todo de nuevo, instaurarse un gobierno y una constitución. Una de verdad, no una constitución que ya viene amañada.
Estos niñitos están pidiendo una asamblea pues a sus papás se les cae la cara para pedir que el congreso nacional resuelva el entuerto, y por eso los lanzan a la calle con doble mesada. La asamblea constituyente es el botón de pánico de nuestra clase política.
No hagamos nosotros el papel de hueones dándoles bola, se los pido con todo el cariño y respeto que les tengo.


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jueves, 12 de marzo de 2015
Hacia una sociedad de socorros mutuos.
Por Ariel Zúñiga Nuñez.

Gandhi decía que para ser feliz debía estar en coherencia lo que se hace con lo que se dice, yo agregaría algo más, también debe existir una mínima sincronía en lo que se hace con el modo en que se arriba al resultado. Y no creo que de esto dependa meramente algo tan inasible como la felicidad individual, sino que la solidez de un proyecto político refundacional depende de la máxima coherencia de sus fundamentos.
Lo que se dice, lo que se hace y el cómo se hace, las tres faces en un holograma, o si se quiere en una sinfonía.
Por esa razón si se pretende refundar el sistema primario de salud arrebatándoselo a la salud de clases, destinada a reproducir la mano de obra, eliminar de modo silencioso a los excedentes y medicalizar cada uno de los aspectos de la vida de quienes pueden pagar, se hace urgente pensar en un modo de sostener económicamente a dicha iniciativa.
El modo de financiamiento no es inocente, pues como dijimos del modo depende la solidez de los cimientos. La coherencia cierra las puertas a que la empresa capitalista intervenga inclusive en la caridad.
Si se pretende disponer de autonomía también debe cerrársele la puerta al financiamiento público, puesto que se trata de un regalo envenenado. Recibir el dinero público implica sujetarse a reglamentaciones adicionales; sólo es posible ser parte de la red luego de concluir exitosamente un proceso de uniformación.
Pareciera que queda tan sólo la opción de rendirse al mercado un buscar ofrecer un servicio al menor costo posible, de ese modo se acerca el “producto” a los más necesitados.
Sin embargo si estudiamos concienzudamente la historia del hombre, de la medicina y la de nuestro país, vemos que estas no son las únicas alternativas. Es más se nos escapa la fundamental, aquella mediante se sostienen todos los sistemas de salud de la actualidad: El sistema basado en los seguros de salud.
Un seguro es un contrato en que una persona responde por otra en caso de catástrofe. La razón por la que este otro responde es por que ha recibido un pago periódico para que se haga cargo de la cobertura del riesgo. A este pago se le denomina prima. Cuando el riesgo se materializa hablamos de siniestro. Por lo tanto un tercero responde por el siniestro de otro por haber recibido previamente una prima.
Los contratos se seguro se desarrollaron en la industria naviera en los albores del capitalismo. Comenzaron del modo en que lo he relatado, una persona se hace cargo del riesgo de una operación determinada, en este caso el viaje de un navío o una flota. Estos contratos de seguro aún existen.
Sin embargo con el tiempo se desarrollo un nuevo concepto que permitió que proliferara la industria aseguradora. Me refiero a la comunidad de riesgos. Cuando se asume que un grupo amplio de la población puede estar sujeto al pago de primas y un solo ente, la empresa de seguros, hacerse cargo de sus siniestros surgen los seguros personales. Los seguros personales dependen de una comunidad de riesgos. Si la empresa se hace cargo del riesgo de incendio de 1000 personas recibirá el pago de las primas de esos mil pero solo responderá de los siniestros que le acaezcan, es decir unos diez al año y quizá menos.
Las empresas de seguro realizan un cálculo actuarial para definir cual es la probabilidad que le acaezca un siniestro a determinada persona (o los bienes de ella), conforme a ella establecen el valor de la prima que pagará cada uno de sus asegurados en dicha comunidad de riesgo.
Este sistema es el que prevalece hoy tanto en la salud pública como privada. La única diferencia es que en los sistema de seguridad social pública es el Estado quien los sostiene y administra.
Los sistemas de seguridad social que conocemos derivan de los que creó la corona británica para reconstruir Inglaterra después de la segunda guerra mundial pero fueron ensayados por los gobiernos europeos para lidiar con la cuestión social de la segunda mitad del siglo XIX. Los más “estatistas” los instituyó Bismark en Alemania y luego Roosevelt en el New Deal de los años treinta en los EE.UU.
La seguridad social, a diferencia de la privada, cubre a todos los individuos sin distinción. En Chile podríamos decir que esto es válido tan solo para la urgencia hospitalaria que nuestro país regula en el código sanitario. En nuestras postas se atiende a todo el que llegue, esté o no “asegurado”, se sepa o no quien es esa persona, sea chileno o extranjero, imigrante legal o ilegal, pero solo para efectos de salvarle la vida cuando esta peligra.
El resto de la atención depende del sistema de seguridad social que tenga el paciente. Puede ser FONASA o ISAPRE, el FONASA de los indigentes o el de los trabajadores cotizantes, el seguro privado del extranjero o el seguro privado del nacional.
Bien sabemos que el FONASA es el continuador legal del SERMENA y las ISAPRE recién aparecen con José Piñera en el 79-80, la pregunta que cabe es qué hacían las personas antes de que existiera SERMENA e ISAPRE. Debía pagar por los servicios médicos como cualquiera debe hacerlo hoy no estando asegurado o depender de la caridad. Si debía pagar podía asegurarse, pero al no existir una norma legal que obligara a cotizar (vía descuento obligatorio a los trabajadores) este seguro era siempre privado, no existía un sistema universal de seguridad social.
¿Qué hacían los pobres en dicho contexto?
Se creería que los pobres quedaban librados al azar y a su respectivo dios, sin embargo eso no fue lo que ocurrió, al menos así no fue en Chile.
Lo que hicieron los pobres fue crear su propio sistema privado de seguro y de salud, estas son las sociedades de socorros mutuos.
Los pobres entendieron que ellos eran una comunidad de riesgos y por ende se asociaron para darse cobertura. Con sus escasos centavos pudieron construir sus propias clínicas y farmacias.
Estos sistemas comenzaron a ser derrumbados por el éxito de la seguridad social instituida por los gobiernos radicales. Es el SERMENA el que deja sin fundamento a las sociedades de socorros mutuos.
Pinochet las consideró con justa razón como una amenaza para su proyecto, así que impidió que se constituyeran nuevas sociedades de socorro y les privó de la posibilidad de admitir a nuevos asociados a las existentes. Se firmó así la sentencia de muerte para las sociedades de socorro.
Las mutuales de seguro fueron usurpadas a los trabajadores y quedaron a cargo del macroempresariado.
Y para darle el golpe de gracia se termina con el SERMENA y se lo sustituye por un hegemónico sistema se ISAPREs en que FONASA es una isapre más.
Hoy por primera vez en la historia nos encontramos con chilenos que no tienen ningún sistema se salud en más de cien años. No nos olvidemos de que la mayoría de los trabajadores no cotiza puesto que se los considera “independientes”, son nuestro boletariado. A los jubilados se les descuenta de sus esmirriadas pensiones una cotización de salud que da una cobertura insignificante para sus innumerables dolencias. Están los temporeros, los subcontratados, los pirquineros, los mineros. Están los estudiantes, que en su gran mayoría carecen de un sistema de salud. Es cosa de saber sumar y restar y podremos saber en unos cuantos minutos a cuántos de millones de chilenos asciende la comunidad de riesgo que pudieran asumir el mutualismo del siglo XXI.
Alguien dirá que Pinochet prohibió que se constituyeran nuevas mutuales. Yo respondo con un argumento de perogrullo: ¿Acaso debe importarnos lo que estatuyó un asesino y ladrón como él? Es una norma que desde luego es ilegítima, pero además fue derogada por la propia Constitución del dictador con sus normas que garantizan la libertad de asociación.
El escollo que persiste no es la legalidad de una sociedad de socorros mutuos sino que durante un tiempo se pudieron financiar con las cotizaciones (obligatorias) de los trabajadores. Hoy no se podría “descontar” por planilla. Pero huelga decir que muchos de los nuevos asegurados son personas que no disponen de un trabajo formal, por lo que no tendríamos dicha planilla.

Las mutuales no solo son el modo idóneo de sostener una casa de salud sino que también el más coherente con los propósitos que lo animan.
Dejo estas notas para la lectura y discusión, sé que da lugar una innumerable de precisiones técnicas, tanto de economistas, médicos, abogados e historiadores.

Sobre las mutuales lea el fragmento del libro de María Angélica Illanes:

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martes, 3 de marzo de 2015

Una explicación necesaria.

Por Ariel Zúñiga Núñez.



El miércoles 25 tomamos el control de un inmueble de casi 900 metros cuadrados perteneciente a la FACH que está ubicado en la calle Cármen sin número de la ciudad de Peumo, región de O'higgins, a sesenta kilómetros al sur oeste de Rancagua.
Nos motiva el instalar un consultorio médico, jurídico y psicológico que pueda acercar nuestros conocimientos a la comunidad de la que formamos parte. El tamaño del inmueble nos permitirá usarlo también como centro comunitario y cultural.
Como todos sabemos la medicina, psicología y el derecho son mercancías escasas y el capital especula con su carencia porque así puede deprivar de las condiciones básicas para tener una existencia plena al proletariado, dejándolo cautivo de la industria médica, farmacológica, ideológica y jurídica.
Si las condiciones de salud médica son deficitarias lo es aún más la salud mental y la tutela judicial efectiva de los derechos de los más desposeídos. En el caso de la medicina el Estado cumple con brindar salud primaria y de urgencia sin embargo no asegura una atención de salud mental o jurídica que sea respetuosa de los derechos que el estado dice respetar y garantir. En cualquier caso el Estado procura que la asistencia médica, psicológica y jurídica sea compatible, para no decir funcional, con la explotación capitalista, la industria farmacológica y clínica, los intereses de los terratenientes y los macrocapitalistas nacionales e internacionales.
Creemos que es posible cooperativizar y mutualizar estas actividades como se hizo en antaño, buscando alianza con la comunidad en vez que auspicios o dineros públicos que se entregan condicionados al silencio y la obsecuencia.
Gran parte de los problemas médicos están causados por la especulación que realiza la industria médica y farmacológica de la cual hoy las universidades y el sistema público de salud no son más que un apéndice. Mediante campañas publicitarias de insegurización se induce a la población a consumir productos médicos olvidando que el rol del facultativo es brindar alivio, proteger la vida y ser un nodo más de una red más compleja llamada sociedad. Se busca instalar y o mantener el mito del Diostor quien aparece detrás de un biombo con su delantal blanco presto a atender al paciente tal cual un mecánico de un taller de autos de lujos, prescribiendo exámenes y medicamentos mientras sostiene una charla frívola y distante. Este concepto olvida que el “paciente” es el protagonista de todo proceso de sanación; y que un proceso de sanación es algo mucho más complejo que el aplacar un síntoma con un fármaco, o encontrar la falla mecánica en el organismo.
Por otra parte los abogados buscan enfrascarse en intrincados conflictos en vez que resolverlos. La resolución alternativa de conflictos no es funcional a la industria de la litigación y esto hace que muchos problemas queden en suspenso perpetuo. En Chile no existe justicia para los pobres.
Ante una justicia y salud de clases nos hemos puesto a la tarea de dar la batalla conforme a nuestras modestas posibilidades, en procura de obtener un sistema sustentable que acerque los conocimientos que disponemos a la comunidad y que esta nos permita superar las evidentes limitaciones de la técnica médica, psicológica y jurídica vigentes.
Para cumplir este cometido ingresamos a un inmueble que se encuentra abandonado hace más de cinco años en pleno centro de esta ciudad, al lado del municipio, carabineros y gendarmería, y que pertenece a la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Este edificio fue un comedor comunitario construido con el esfuerzo de los vecinos de Peumo hasta que CONAPRAN, fundación de beneficencia de la FACH, se los usurpara. Hoy lo tienen a la venta con el objeto de lucrar, todos sabemos que una organización de beneficencia es una organización sin fines de lucro y que al igual que a las universidades les está vedado percibir utilidades.
Es por lo anterior que confiamos en la sensatez de quienes figuran como dueños de un bien que le pertenece a la comunidad de Peumo y que opten por ahorrarse el bochorno de que saquemos a la luz pública las malas prácticas de su organización benéfica.
Llamamos a la comunidad de Peumo a colaborar con sus manos para habilitar este edificio, y a todos quienes quieran ayudar, independiente de donde vivan, a colaborar con dinero o con implementos médicos para comenzar a realizar nuestra misión lo antes posible.
Más información en el teléfono 5 765 78 99
Las donaciones en dinero las puede realizar en:
Cuenta Corriente Banco de Chile Nº 225-13274-05 a nombre de Ignacio Muñoz Ramirez, RUT 10.893-472-7
Desde el extranjero pueden transferir en dólares vía Pay pal sólo utilizando el siguiente correo:
nefastocl@gmail.com (no pide más datos)
La casa de salud Celia Ibarra de Peumo es una acción colectiva realizada por Casas de Salud y Proyecto Kombi, con la colaboración de Radio Aukán de San Fernando y Cordones Audiovisuales.
Fotos gentileza de Priscila Sierralta y Christian Palominos.









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jueves, 4 de diciembre de 2014
La tragedia de Papas Fritas
Por Ariel Zúñiga Núñez @azetaene

Francisco Tapia Salinas, alias Papas Fritas, no es una mala persona, ni un mal artista, aunque eso de ser escorpión siempre debe mencionarse previamente a título de advertencia.
Es admirable su temeridad para exponerse ante los medios sin tomar ninguna protección, pese a estar plenamente consciente de lo que buscan. Incuso se puede decir que le gusta el acoso mediático de periodistas semi ilustrados que saben lo suficiente como para ridiculizar sus discursos. Pero es aún peor cuando su prensa amiga se lo toma en serio y termina publicando todo lo que dice y del modo en que lo dice.
Es que las obras deben ser autoexplicativas, cuando los actores de una teleserie comienzan a decir de qué se tratará es el momento de apagar la televisión, y si esto pasa con productos vulgares con mayor razón sucede con los que se exponen en los pretenciosos espacios en los que Papas insiste en colocar a su obra.
Quiere ser validado en el mundo académico, artístico institucional, en el de la prensa seria, amarilla y rosa, en el de los movimientos sociales sistémicos y antisistémicos, todos al mismo tiempo, y ganar dinero en el intertanto para financiar su producción y su vida acomodada. Su vida se puede definir como una guerra a muerte contra el concepto económico del costo de oportunidad; como un hijo de Friedman sus apetencias son ilimitadas, no guardan ninguna relación con la disponibilidad de bienes materiales o culturales.
La tragedia de Papas Fritas no consiste en que lo veamos en los medios desesperado por interpretar su propia obra, culpando a los que exhiben su espectáculo sin conocer los detalles últimos del mismo. Y seamos justos, bastaba que mostrara un ladrillo y lo que quería decir se habría comprendido.
Un camino de ladrillos, muchos de ellos rotos, amerita, a lo menos, acordarse de Pink Floyd, como dirían los siúticos “hacer una referencia”, y también hacer explícita la glosa a Nicanor Parra*, de su horripilante exposición en el centro cultural la Moneda la cual sólo fue perdonada por la pleitesía que le rinden. También se debe haber dado los justos créditos a Matt Groening pues esos decapitados aluden inequívocamente al Nixon descabezado de futurama. Vivimos en tiempos de glosadores y por lo mismo se debe ser cuidadoso.
Para cerrar el cuadro todo se condimenta con arte abyecto, sesos por doquier.
Pero la obra no está terminada, al menos no para Papas, pues para él es necesario instalar su propio ladrillo angular, una especie de Helter Skelter remasterizado. Y con tal de cumplir ese designio no duda en hablar con cuanto periodista lo contacte, independiente que lo hagan por la Kombi y no por él.
Pues esa es la gran tragedia de Papas Fritas. El ladrillo angular es celebrado por ser creado por el artífice de ad augusta per angusta, él sabe que no fue autor de la misma. Además es plenamente consciente de que minó toda posibilidad de ser tomado en serio por los movimientos antisistémicos los que trae una y otra vez a colación en su Helter Skelter remasterizado.
Hoy la kombi que se expuso en el GAM hace unos meses y que lo hizo célebre se pudre en los corrales municipales de Valparaíso, Papas Fritas podría recuperarla por apenas 800 lucas* y exponerla en otros lugares de Chile y el extranjero ¿Porqué no lo hace? Esa es una muy buena pregunta para el próximo periodista que lo entreviste.

** Y con 500 lucas más hasta sacarle permiso de circulación, revisión técnica e ir a comprar a la feria con ella.



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sábado, 29 de noviembre de 2014
Una oportunidad para comprender a nuestro sistema penal.
Por Ariel Zúñiga Núñez @azetaene

Los derechos humanos son un catálogo realizable a mediano plazo y constituyen el programa de la izquierda ilustrada. Esta frase podría resumir mi libro civilización y derechos humanos que publiqué hace un año y dos meses y que condensa de forma sistemática el trabajo de más de ocho años en esta bitácora. Por lo tanto soy el primero en celebrar que tantas personas hayan apelado a los DD.HH para objetar la acción espontánea de un grupo de transeúntes que linchó simbólicamente a un menor de edad por el supuesto robo frustrado a un anciano. Sin embargo considero imperativo realizar algunas precisiones.
Es fácil engarzar esta acción a una histérica campaña de insegurización de más de cien años y que data de aún antes. Se debía temer a los bolcheviques, luego a los nazis, después a los comunistas, a los vagos, a los dementes, a los “pelusas”, a los delincuentes de poca monta, a los mirachos, a los upelientos, a los sapos, a los cubanos, a los terroristas, a los estudiantes, a los pungas, maricones, punkis, metaleros, hiphoperos, flaites, anarquistas y veganos.
Antes había que temer a las brujas.
En los últimos 20 años podemos trazar una linea continua entre los comerciales de Don Graff de Paz Ciudadana, pasando por Mea Culpa, COPS en el cable, atrapados por la realidad y Emilio Sutherland. Los más jóvenes pueden concluir velozmente que aquellos ciudadanos que se cobraron justicia por mano propia son fachos, tanto como lo es el chileno promedio, y que esto revela lo peor de nuestra sociedad, la vigencia del pinochetismo y la consumación del proyecto neo liberal.
Incluso Carabineros reaccionó frente a estos hechos cuestionando el atentado contra los derechos humanos que había perpetrado una turba, haciendo presente los riesgos de estas acciones, ergo, que debe dejarse a los “profesionales” a cargo de estas “delicadas tareas”. Nadie en su sano juicio consideraría a Carabineros como una institución que pudiese reprocharle a alguien conductas de este tipo, menos que lo haga institucionalmente.
Los comentarios airados han sido tan espontáneos como la acción que se reprocha, y por lo mismo tan destemplados. La agravante es que ninguno de los comentaristas se ha retractado ni le ha dado una segunda vuelta como sí, seguramente, lo hizo cada uno de los transeúntes que participaron en el linchamiento simbólico.
El primer elemento que se debe despejar es que no se trata de una violación a los DD.HH aunque sin duda pudiese tratarse o de un exceso en la legítima defensa de terceros o bien de algún delito sexual en contra del menor. No puede ser constitutivo de una violación a los DD.HH porque solo los órganos del Estado pueden incurrir en esas conductas; los demás deben vérselas con los órganos del Estado si es que comenten algún delito o falta.
Esto último es un argumento meramente formal, pero se hace ineludible mencionarlo en atención a la cantidad de personas que lo pasaron por alto, empezando por muchos abogados.
Lo segundo que debe relevarse es que tras las declaraciones oficiales de Carabineros no se está haciendo otra cosa que intentar reafirmar un monopolio que hoy sienten que se está debilitando. En nuestro país no se aceptaron las detenciones ciudadanas hasta bien avanzada la reforma procesal penal pese a que nunca estuvo prohibida. Es absurdo pretender que haya tantos Carabineros como para aprehender a todo transgresor, en todo lugar y en todo momento. La detención ciudadana es una extensión de la legítima defensa, la que puede ser propia o de terceros.
Según muchos autores el primer derecho que existe, y del cual derivan todos los demás, es el de auto defenderse. Así que es muy importante reafirmar la vigencia de este derecho, el cual posee muy pocas limitaciones. En general la auto defensa debe ser proporcional a la falta y con la intención de contenerla, y dicha falta debe ser contraria a derecho. El límite es la venganza, la que está prohibida al menos en la forma de la vendetta, pero se trata de una frontera difusa que debe evaluarse en cada caso. Lo que se pretende, desde el poder, es que las personas no se hagan justicia por mano propia.
En reiteradas oportunidades me he referido a un caso, que no se trata de un ejemplo rebuscado, por ocurrir cada vez que existen manifestaciones ¿Qué sucede si se sorprende a un policía infiltrado dentro de una organización política? Simple, hemos sorprendido a un delincuente cometiendo un delito, para empezar se trata de una obstrucción a una investigación, al espionaje de asociaciones que están permitidas por la ley y que desarrollan garantías a derechos fundamentales, es decir, DD.HH. Puede ser que no encontremos un tipo legal preciso en contra de ese infiltrado, aunque sí es normal que porten armas, lo que sí los haría incurrir en el delito de porte por lo que explicaré después. El caso es que difícilmente encontremos a un fiscal que investigue a un policía haciendo la guerra sucia y así mismo es muy probable que si se lo detiene ciudadanamente luego sean detenidos los aprehensores. Si es que eso último ocurre se puede argüir la legítima defensa de derechos propios y de los terceros. Esto porque no existe ninguna norma legal que faculte a los policías a infiltrarse por lo que si lo hacen estarán a su suerte, como dicen, tras las lineas enemigas. Y del mismo modo que si yo sorprendo a un pastero que acaba de saltar la pandereta de mi casa me puedo comportar con dicho policía que realiza una tarea contra todo derecho. Los policías sólo son policías dentro del ámbito de sus competencias y respetando a la ley, un policía sin identificarse no es policía, un policía delinquiendo no es policía, un policía violando los DD.HH no es policía. Y si porta armas por ser policía al dejar de serlo, por alejarse de la ley, tal porte es ilegal y debiera sancionarse criminalmente.
Esto que digo no es cuento, que no se nos olvide que Espina y Harboe, los redactores del proyecto de nueva ley antiterrorista pretende autorizar a los policías a infiltrarse. Dicha normativa sería innecesaria si ya contaran con dicha atribución.
Lo tercero que debe ser puesto sobre la mesa es porqué sólo los policías podrían repeler los delitos y las violaciones a la ley. Este argumento se ha reiterado una y otra vez, o bien ha sido el fundamento de otros que descansarían en esa afirmación sin cuestionarla. La verdad es que no existe ningún fundamento para ello, lo único que hace diferente a los policías de los demás ciudadanos es su derecho a portar armas.
Por lo tanto las policías cuentan con el monopolio del uso de la violencia armada pero en ningún caso con el monopolio de la defensa de los derechos de los ciudadanos.
El cuarto asunto es si este monopolio del uso de la violencia armada es propio de este programa de la izquierda ilustrada que serían los derechos humanos.
Aquí debemos acotar que en mi libro se explica hasta la nausea que los DD.HH no se respetan en ningún lugar del planeta, por lo tanto siguen siendo un proyecto. Lo importante es que es un proyecto realizable.
Dicho esto se debe dejar en claro que la concreción de los DD.HH lleva necesariamente a la disolución de el Estado, es decir, de aquella institución que monopoliza la violencia armada. Nada es más contrario a los DD.HH que el sistema penal, y esto incluye a policías, jueces y cárceles.
Quinto asunto, dicen que el linchamiento simbólico es un grave atentado a la cultura de los DD.HH, dicho de otro modo es un pésimo ejemplo.
No pienso que sea el caso, ni lo uno ni lo otro. La educación de los DD.HH no puede ser nunca un culto ciego al pacifismo. Los DD.HH son un anhelo político dentro de una sociedad que los transgrede en cada minuto. Es imposible realizarlo eliminando así sin más a la violencia de la ecuación. Lo que se debe suprimir es la violencia estatal y luego, reapropiado el mundo, intentar limitar la violencia evitando la acumulación de poder. Si cada uno tiene tanto poder como el otro es imposible que se consumen las barbaridades a las que nos tiene acostumbrada la civilización, entre ellas el sistema penal que es la peor de todas después de la guerra. El desarrollo de la cultura de los DD.HH implica la formación de personas integrales, autónomas, conscientes de sí y de sus derecho, y por lo tanto de sus semejantes y su entorno.
Sexto, a muchos se les olvida que los primeros sindicalistas tenían la saludable costumbre de secuestrar a sus patrones hasta que le pagaran lo justo. Hoy sobran personas de izquierda que gritan a los cuatro vientos que se debe esperar a que las instituciones funcionen ¿Habrá algo más facho que eso? Se trata de un culto, incluso fascistoide, a lo instituido. Desde qué prisma estamos juzgando lo existente si depositamos tanta fe en cómo está organizado el mundo. Dicha supresión de la auto tutela de los derechos consiste en un abandono de los mismos ¿o acaso han visto a algún empresario que espere a que las instituciones operen para defenderse? Es una clara desventaja el conceder la defensa de los derechos a los mismos que los transgreden. Esperaremos a los policías para que nos libren del asaltante del anciano y a los tribunales para que sancionen al patrón que incumple las leyes laborales. Olvidamos que los gobiernos y los jueces son colocados ahí por los patrones y las leyes redactadas por sus asesores.
Y si no podemos autodefendernos tampoco podemos funar a los violadores de los derechos humanos.
Séptimo asunto, es tan primordial el derecho a la autodefensa que de él depende el derecho a la insubordinación legítima, es decir, aquello que nos permite desobedecer leyes ilegítimas y deponer tiranías.
Me parece saludable que se estén discutiendo estos asuntos, que sea la propia prensa del capital la que termine acotando que se han violado los derechos del menor detenido. Aunque se debe tener presente que lo hacen porque ven en peligro el monopolio del poder. Están plenamente conscientes que estas pequeñas cosas están minando el orden. Basta con escuchar a Don Francisco utilizando la tribuna que le da la teletón para comprender cuán asustados están.
Tal como mencioné en el artículo anterior una nueva mentalidad surge y se desarrolla, la conversación uno a uno está desentructurando al poder que se había consolidado a expensas de la individuación, privatización y finalmente la separación e incomunicación de todos los hombres; nunca nos hemos comunicado tanto como en los tiempos que corren.
Es imprescindible recordar que el Estado surge gracias a la expropiación de los conflictos individuales, es muy importante que las persones tomen la justicia en sus manos pues así debe ser, y al hacerlo desestatizan la sociedad. El Estado ha vendido la falsa historia que la expropiación de los conflictos se ha hecho para suprimir a la violencia sin embargo gracias a los sistemas penales modernos tenemos los más altos niveles de violencia que una sociedad se haya permitido, lo que ocurre es que la modernidad nos escondió el cumplimiento de las condenas en las cárceles, allí donde no podemos verla.
En el caso en comento existió una vejación, algo que se conoce como una pena infamante, algo que fue suprimido por el derecho moderno. Fue aplicada espontáneamente por una turba la cual sublimó el mensaje entregado por los propios medios. Si uno ve televisión todo el día debiera concluir que a ese joven habría que quemarlo vivo, sin embargo vemos cómo la limitación de la violencia opera incluso en un contexto de euforia.
Hace siglos nos robaron nuestro derecho a hacer justicia, y a esa barbaridad la llamamos civilización. Si cada grupo humano actuara así, identificando a los delincuentes en vez que ser mudos testigos de sus actos, defendiendo a los débiles cuando son atacados, y sancionando en un solo rito, sin muertos, sin años de encarcelamiento, no necesitaríamos policías ni cárceles y les aseguro que aquella delincuencia que ataca a los más pobres estaría erradicada. Un pueblo así de consciente de sus derechos antes de atacar a ladrones de poca monta iría tras los verdaderos criminales y les dará su merecido aún cuando se parapeten en la Casa Piedra.



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jueves, 27 de noviembre de 2014
Qué haremos ahora cuando ya todos son de izquierda.
Por Ariel Zúñiga Núñez @azetane

Recién comienza a asentarse el polvo de la revolución cultural del 2011, aún es temprano para realizar un diagnostico riguroso pero la actividad política requiere tomar decisiones aún no existan todos los elementos de juicio. La política necesita de los intelectuales y estos se ven forzados, en momentos de cambio o de crisis, a agudizar sus instintos en la búsqueda de una salida. Si políticos e intelectuales hacen bien su trabajo se trazarán rumbos legítimos en que se podrá cautelar eficazmente los intereses de los más débiles.
Nunca algo es tan devastador como la estupidez, y la peor de todas las estupideces es aquella que se cultiva con paciencia en los despachos de los intelectuales. Por eso no es la intelectualidad, en sí misma, la que salva a la humanidad de la crisis, sino que el trabajo riguroso y honesto. Un intelectual deshonesto causa muchas más calamidades que un gásfiter de la misma ralea, aunque sus acciones juzgadas en abstracto parezcan equivalentes.
Lo que salva vidas y sufrimientos son los grupos humanos actuando en colaboración, en que cada uno que es hábil en una tarea la pueda realizar con la mayor autonomía posible y el respeto de los demás. Esto permite que se coma bien, pues habrá buenos cocineros, y también que las tareas más complejas, aquellas que tienen que ver con la reproducción de la vida, la cultura y con supervivencia en circunstancias extraordinarias sean realizadas por quienes dispongan de las habilidades para desempeñar dichas labores.
En nuestra sociedad, que es burdamente jerarquizada, es el dinero lo que permite acceder a los altos grados de dirección. Las habilidades quedan reducidas a la mitología del emprendimiento, del self made men, de la meritocracia. Esto explica muchos problemas, desde la insatisfacción generalizada con la vida que se está llevando hasta los mediocres resultados que obtienen aquellos que desde los cargos directivos intentan sostener el mundo tal cual está a toda costa.
Al parecer el mundo se gobierna gracias a que aún cada uno se culpa a sí mismo de sus desgracias, pero esto parece ser una situación transitoria.
La estatización del mundo y su capitalización se consolidó a expensas de las comunidades, primero con la apropiación estatal de los bienes comunes y su parcelamiento en unidades que pudiesen ser explotadas por individuos. Este parece ser el sistema que instauró en Europa desde el 1600 y que llegó a los extremos miserables de la usurpación a los amerindios de los grandes llanos de EE.UU, Argentina, Méjico, Chile, Perú, Brasil, Colombia, etc, pero comenzó incluso antes, con la privatización de las ciudades y poblados, lugares que hasta hoy se les llama, quizá nostágicamente, espacios comunes.
Por lo tanto los problemas antes comunes terminaron siendo asuntos privados, aquellos que deben resolverse “entre cuatro paredes”.
Un mundo en que cada jefe de familia es un tirano difícilmente puede aspirar a la supresión de la tiranía, y esto es lo que se construyó, deliberadamente. Nunca más los humanos arbitraron las conductas de los demás como sucede en las comunidades; los jueces, designados por los grandes capitalistas, se dedicaron desde entonces a aplicar la máxima severidad sobre los hechos consumados, pero nada impedía que dichas tragedias se desencadenaran. Las policías se dedicaron a cuidar el espacio del capital, es decir, todo el espacio que no le pertenece a los pequeños propietarios, para que cumpla su rol de transportar la mano de obra, los bienes y los consumidores.
Algo en lo que pocos han reparado, quizá por ser grotescamente evidente se nos escapa, es que la barrera natural de las paredes y cercas, construidas con devoción cuasi religiosa en los últimos cinco siglos, ha sido horadada por la acción invisible de las redes digitales, muchas de ellas inalámbricas.
Esto ha dado paso a la socialización de los conflictos individuales, primero como la expresión de un malestar un tanto histérico y en que el único consenso transitorio fue el que todos teníamos problemas; esto luego dio paso a una politización de ese malestar.
Este proceso ha sido tan vertiginoso que pocos han reparado es que esa politización del malestar individual, incubado durante siglos de privatización de la vida social, se reintepretase sincréticamente con las demandas históricas e insatisfechas de la izquierda naciendo una nueva mentalidad.
Los abusos de los poderosos hasta hace 15 años eran un tabú, no podían denunciarse salvo que existiesen pruebas irrefutables y siempre y cuando se cautelara nuestro anonimato.
La desconfianza generalizada no es un buen insumo para la construcción de una mejor sociedad, sin embargo hemos pasado muy rápido de un nihilismo adolescente propio del anarquismo de derechas, a cierto acuerdo acerca de los responsables finales de todas y cada una de las barbaridades, desde las migrañas hasta la explotación sexual infantil.
Se habrían necesitado cientos de años de trabajo sistemático de la izquierda para instalar sus ideas a un nivel tan profundo. La mentalidad del hombre de occidente se había inmunizado a las ideas de izquierda y abjuraba de ellas, a los cuatro vientos, hace tan solo una década, y más, hace un lustro.
En el caso chileno este juicio merece algunas precisiones.
Existiría una mentalidad chilena que es una sub especie de la católica e hispanoamericana. La chilena se cultivó lentamente en el “mundo privado” del latifundio. Las ciudades siempre han sido vistas como una situación anómala, incluso transitoria. Al no haber pasado por algo equivalente a la revolución francesa la ciudad siempre ha sido entendida como el patio trasero de todos los fundos.
Muchas de las ideas que han sido dominantes se han adherido a esa mentalidad como si se tratase de una capa de pintura, la cual admite ser repintada, o raspada. Cuantas personas conocemos que caminan por la calle orgullosos de su pintura descascarada, la que deja ver la pintura anterior.
Los únicos cambios que traspasaron la piel, y se hicieron carne, son aquellos que eran incompatibles con el latifundio y luego con el capitalismo y que su radicalidad no venía de sus dichos sino que de sus prácticas. El poder popular se construyó mucho antes de la Unidad Popular, lo que ocurre es que cada una de esos fortines fue demolido por el pinochetismo, y ellos se aseguraron de que no quedara piedra sobre piedra, e hicieron correr sobre sus cimientos a caballos salvajes y arrojaron sal sobre sus campos para que nunca más creciera hierba.
El error que está cometiendo nuestra izquierda es en estar tan concentrada en lo superestructural, en lo abstracto, en lo platónico, que no es capaz de entender que la revolución depende de la reconstrucción de esos fortines, en la creación de poder popular con total displicencia incluso de lo que se pretende instalar desde arriba. Y esto porque ha sido el propio hombre, mediante su interacción, el que ha resuelto el problema ideológico de la izquierda al izquierdizarse, y no a un mero nivel retórico sino en su mentalidad, en lo más profundo. Por lo tanto dicha mentalidad solo debe cultivarse, pero ya no es necesario que nos aboquemos a la ardua tarea de concientizar, amen de lo autoritario que siempre fue aquello.
De lo que se trata entonces, más que de capturar votos en cada una de las elecciones es de construir espacios de autonomía que basen su radicalidad en su incompatibilidad absoluta con el sistema imperante, no en sus consignas, ni en sus métodos. Lo que es esencial en el capitalismo es la competencia por lo que no es difícil concluir que lo que se opone radicalmente al capitalismo no es la música estridente ni las marchas en las ciudades sino que la creación de espacios de autonomía, en que la colaboración sustituya a la competencia, los talentos a los pitutos, y el éxito de esas experiencias constituya en sí mismo la propaganda y el programa. El éxito de un nuevo modo de organización es lo que permitirá su reproducción; un nuevo modo de organizarse junto con esta nueva mentalidad promete subsumir aquellas instituciones que hoy se pretende conquistar.



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