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miércoles, 12 de junio de 2013
Se Viene el Estallido: Soñé con que la Evelyn Matthei se callaba y la izquierda se unía.
9:45 p.m. | Publicadas por
azeta |
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miércoles, 5 de junio de 2013
Se Viene el Estallido: El Mamo Contreras el Verdadero Exonerado.
9:54 p.m. | Publicadas por
azeta |
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Mi opinión sobre el cambio a la Constitución de 1980 la di hace un par de años, la suscribo y reitero.
7:25 p.m. | Publicadas por
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miércoles, 29 de mayo de 2013
Se Viene el Estallido A pollos con Bachelet y los hueones de Corteira
11:03 p.m. | Publicadas por
azeta |
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miércoles, 22 de mayo de 2013
Se Viene el Estallido: El país que se toma en serio las bromas
10:50 p.m. | Publicadas por
azeta |
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Se Viene el Estallido: El país que se toma en serio las bromas
10:50 p.m. | Publicadas por
azeta |
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sábado, 18 de mayo de 2013
Escalona al suelo.
10:06 p.m. | Publicadas por
azeta |
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La señal que los oportunistas esperaban.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
Hay personas que les cayó encima un muro de veinte metros de agua llevándose sus casas, sueños y seres queridos, y aún así votarán por quién no les avisó, por la amada Michelle Bachelet.
Es que el amor es una psicosis socialmente tolerada diría Freud, y en un país más latinoamericano de lo que se asume los afectos devienen en entrañables mientras más dolor han prodigado.
Bachelet ha sido un amor a primera vista, aún así difícil, no resolvió las filas en las oscuras y frías madrugadas de la periferia en busca de dos minutos de atención médica, su gobierno desde el parámetro que se lo juzgue fue un colosal fracaso. La señora cumplió con el rol que le había asignado Alfredo Jocelyn Hold, ser la tapada de los milicos, y las relaciones públicas, una miss Chile pasada de años y de kilos, en todo lo demás quedó al debe.
A los estudiantes y mapuche los trató con el mocho del hacha.
Pese a ello los chilenos le corresponden la incompetencia, soberbia y brutalidad con amor y lealtad de quiltro recogido, así hemos aprendido a querer en este país, amamos a Bachelet del mismo modo en que ella y sus socios aprendieron a administrar el país que le legaron sus torturadores y asesinos. Podríamos decir que se trata de un amor a toda prueba, el cual además se encuentra bendecido por el macroempresariado por eso, salvo que muera en extrañas circunstancias, será nuestra próxima presidenta.
Y tal como en las colas de los desamparados, aquellas que Lagos públicamente le exigió erradicar -y ella sólo maquilló sin siquiera mitigarlas - , o las de Allende -que tanto gustan en recordar los fachos-, la ansiedad de los que esperan causa estragos. La diferencia es que los pobres están más acostumbrados a esperar que los concertacionistas indigentes en la precariedad del mercado laboral pos pinochetista que se esmeraron en institucionalizar.
Nadie puede estar más ansioso que un concertacionista sin pega desde hace tres años dos meses y siete días.
Saben que pronto el país despertará de la pesadilla piñerista y que los ungirá a perpetuidad de espanta cucos (con la venia del macro empresariado que está harto de la criminal improvisación de los ex “excelentes” )
Saberse contratado pero no disponer aún ni del poder ni del sueldo causa inquietud, tanta que la concertación no ha parado de cometer errores no forzados en las vísperas de su asunción. A Bachelet la tratan como la anfitriona de un banquete al que se asistió porque el refrigerador estaba vacío y a la que esperan no ver jamás después del bajativo, los codazos se registran en las fotos sociales, y hasta es posible que sus ataques verbales sigan in crecendo al punto de parecer una mala copia de la ministra del trabajo.
Están inquietos, cuentan con tiempo y además intentan avanzar lugares en la fila por la repartija del poder. En el horizonte no se divisa ni la sombra de algún moro.
Hacerlo en esta época no es tan estúpido como les parece a los analistas políticos de este país, es correcto limar las asperezas en estos momentos, después estarán gobernando, y no existe algún candidato que le pise los talones a la amada Michelle.
El problema es que lo están haciendo más por ansiedad, y aburrimiento, que por tener un control de los eventos y tratar de ajustar las tuercas antes de un gobierno. La inestabilidad puede dar lugar a ingobernabilidad, a río revuelto, a ganancia de pescadores, a la política.
La crisis, una mera crisis de orden, de la concertación es el momento que podría aprovechar una izquierda pequeña pero coherente si es que existiese, para asestar golpes mínimos pero certeros que la debiliten abriendo una brecha por donde pase una alternativa.
Pero tal grupo organizado no existe, eso permite que los concertacionistas puedan avanzar en el desorden sin que esto amenace su regreso al poder.
Es más, los verdaderamente estúpidos parecieran estar en el bando extraparlamentario. Se lee la crisis de un modo voluntarista, y más, oportunista.
En la muerte civil de Camilo Escalona ven la oportunidad de una asamblea constituyente y hasta de entrar por la ventana a un partido sociolisto previamente desratizado.
Esto demuestra que poco les interesa qué asamblea constituyente sea ni qué constitución política de ella resulte. De lo que se trata es de colarse en la fila, usar el despelote para justificar un cambio en las circunstancias para que nadie les increpe por usar chaquetas reversibles.
Nada mejor que unas primarias truchas para abrir paso a una asamblea constituyente de cartón, cambios cosméticos vendidos de estructurales por una cada vez más demagógica concertación, todo bendecido por sus santos patronos macro empresariales en cuánto les haga efecto el litio a los Esben Von Appen.
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Política Nacional
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miércoles, 27 de marzo de 2013
No importa perder, lo que importa es ganar.
6:47 p.m. | Publicadas por
azeta |
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De la derrota no asumida al triunfo.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
El error común al hablar sobre el movimiento estudiantil del año 2011 consiste en afirmar que se triunfó. Si nos atenemos a los hechos rigurosamente asalta a la vista un sistema educacional que goza de plena salud, que ha madurado y se ha consolidado, desde su lógica esbozada por Jaime Guzmán en la revista claridad e implementada por su pupilo Alfredo Prieto Bafalluy en el ministerio de educación en el año 1981.
Ni una piedra se ha movido de ese edificio, de sus burdos pilares economicistas y confesionales es más, todo indica que los actos y omisiones de los gobiernos de la concertación llevaron el delirio guzmaniano hasta sus últimas consecuencias.
Piñera ha querido ir más lejos pero sin éxito, pues ha sido neutralizado por su impericia y no por la astucia y decisión del estudiantado.
Hablar del dos mil once como un triunfo ha servido para tardíos proyectos de capitalización individual, como candidaturas que buscan aprovechar la visibilidad obtenida en la lucha (perdida) o bien los que han recorrido Chile vendiendo libros y dictando charlas, alimentando a los incautos con los últimos rescoldos de insurgencia pasados por la edición pseudorevolucionaria de escritorio.
Consecuencia natural de haber perdido el movimiento estudiantil el año dos mil once es que muchas de sus propuestas están siendo judicializadas, se acude a los tribunales luego de haber sido vencida la opción política.
Optar por los tribunales, una herramienta de clase, de ella que nos oprime, es una medida desesperada. Entregar el poder de las asambleas a viles tinterillos, para que estos secuestren el conflicto y lucren con él, pareciera una opción estúpida. Sin embargo se lo hace porque ya no queda más que perder.
Me pidieron que escribiera una columna que explicase una estrategia jurídica para salvar en parte todo lo que hemos perdido, para avanzar todo lo que hemos retrocedido. Pienso que es adjudicarle poderes sagrados y mágicos a un oficio tan vil como el de la abogacía. Quienes pasamos por una escuela de leyes, y en ella estudiamos en vez que jugar taca taca, sabemos que cuando un cliente llega a la oficina de un jurista es porque casi todo ya está perdido.
Escribo desde mi oficina instalada en la Universidad del Mar, sede Reñaca, en toma. Creo que es la lucha lo único que podrá cambiar los eventos a nuestro favor y lo que nos permitirá aunar fuerzas para derrotar a nuestros enemigos.
Digo enemigos, y no adversarios, puesto que es inherente a la lucha el tomársela en serio, el saber que nuestra fuerza radica en pelear en cada batalla como si fuese la última, sin moderar nuestra creatividad ni nuestra insurgencia.
El dos mil once se perdió porque muchos de los que se pavonearon el dos mil doce de haber avanzado un milímetro deseaban la derrota tanto como un hambriento el pan. Y los demás no tuvimos la claridad para marginarlos en el momento oportuno creyendo a pies juntillas que el triunfo dependía de convencer a las mayorías desmovilizadas o en la llegada de refuerzos del espacio extraterrestre.
Estamos a tiempo para reconstruir el poder popular del dos mil once, lo haremos apelando a nosotros mismos. Pero esta vez debemos apuntar al triunfo y no al empate, lo peor que puede suceder es que todo quede como ahora está.
Reiteramos lo dicho hasta el cansancio el dos mil once: Todas las formas de lucha son válidas. La vía jurídica es una de ellas, debemos acorralar al sistema en sus propias trampas, desmoralizar al enemigo al bloquear sus iniciativas disponiendo cínicamente y a placer de todos y cada uno de los resquicios.
Y saber que esta lucha se gana con inteligencia, con arrojo, con decisión. Y con buena puntería, para asestar el golpe ahí donde le duele al sistema no en el sitio en que más templada se encuentra su armadura.
Todo depende de que transformemos las asambleas en un mecanismo eficiente de toma de decisiones, no basta que sean legítimas si en ellas se planifican derrotas.
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martes, 11 de diciembre de 2012
Probando la nueva salida para el Estallido
6:34 p.m. | Publicadas por
azeta |
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