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Violencia y Control Social

Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.

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domingo, 18 de febrero de 2018

Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )


La delimitación de un adentro y un afuera, la ordenación de esa interioridad, el desplazamiento de lo ajeno hasta que sea posible su internalización, son cuestiones propias de todo organismo y también de toda civilización.
Para los antiguos grecolatinos ellos habitaban un espacio sagrado, la civitas o polis, mientras que afuera campeaba la barbaridad. El término bárbaro fue legado por los mesopotámicos, con él se designaba a quienes habitaban fuera del muro de las ciudades.
Tanto para nuestros antepasados grecolatinos como para sus ancestros, no existían continuos políticos ininterrumpidos, aquello que desde nuestra insoportable modernidad denominamos territorios. Es frecuente encontrar mapas políticos y administrativos de la antigua roma, apócrifos por la omisión de una referencia sobre esto en su glosa. El poder no se ejercía del modo en que hoy concebimos, existían islas dentro del imperio, zonas francas, liberadas, pueblos sin leyes. Esto también ocurre con nuestras favelas, con la legua emergencia; la diferencia sustantiva es que un imperio antiguo consistía en una agrupación entre ciudades, ellos eran los espacios civilizados. Flotaban estos átomos de civilización en un caldo de barbaridad. Las fronteras, por lo tanto, no se encontraban en aquellos límites cartográficos sino que en los planos arquitectónicos de cada una de las ciudades.
Profanación.
La explanada del parte O'higgins fue pavimentada por Salvador Allende, desde entonces en ella desfilan los militares.
La ciudad de París, hasta mediados del siglo XIX era un entramado caótico de callejones medievales cortados por el Sena.
El Rubicón, a varios kilómetros al norte de Roma, marcaba un límite inexpugnable.
En nuestros tiempos los militares no pueden vestir uniformes dentro de las ciudades salvo para actividades protocolares; está estrictamente prohibido que los regimientos se instalen dentro del muro de las mismas.
Esto rige casi todo el planeta, una de las excepciones la constituye Chile.
En la antigüedad los forasteros debían dejar sus armas en la puerta de las ciudades, del mismo modo en que tenían que quitarse el sombrero, o el calzado, al ingresar a un hogar.
En aquellos tiempos antiguos, de sofisticada medicina, sólo los esclavos podían ejercerla.
La comuna de París le enseñó a los poderosos que el trazado espontáneo de las ciudades podía conspirar contra el poder cuando sus propios habitantes se rebelaran contra la autoridad. Hubo que construir grandes alamedas para que por ellas marcharan los militares y cargaran contra las barricadas de los ciudadanos.
Este modo de trazar las ciudades hoy nos parece natural, amplias avenidas parecieran ser inseparables de la civilización.
Amplios espacios que simbolizan la profanación de las ciudades.
La sangre.
Alejandro Magno quemó la ciudad conquistada en el climax de una juerga; durante la resaca ejecutó a aquellos que mencionaron que tal colosal profanación debía ser purgada. Alejandro no fue maldecido, simplemente todos entendieron que había una diferencia sustantiva entre derrotar una ciudad, asesinar a sus habitantes, violar a sus sobrevivientes, esclavizarlos, que mancillar la honra de sus antepasados. Él mismo se maldijo.
Nadie le habló de culpas a Alejandro, esas palabras mágicas de hoy no existían.
Bastó una mirada o rehuirla, el silencio, para manifestar lo obvio. Existen mínimos de dignidad que deben respetarse incluso a los derrotados.
Hoy se nos habla de esos hechos como un simple asunto burocrático y teológico, Alejandro habría profanado templos, había ofendido por lo tanto a los dioses. Este modo burdamente moderno de relatar el pasado es propio de aquellos que no entienden que una casa es un templo, y que los dioses no son más que modos de personificar aquello que en sí es sagrado. La ciudad como un conjunto de hogares es un magno templo que concentra lo sagrado de cada uno de los hogares allí asentados, sólo un bárbaro, como un Atila o Gengis Kan puede permitirse usarla como un campo de batalla.
Se podrá saquear, pero de modo respetuoso.
La transgresión de Alejandro llegó a nuestros días pero no como una tragedia griega, sino como un hecho histórico. Es tal su entidad que consigue eclipsar la suma de sus proezas bélicas, sólo se puede comparar con la destrucción de Akkad (Babilonia) en manos de una coalición de Hititas y Egipcios o “Carthago delenda est”. En ambos casos se trató de una retaliación; deliberadamente se optó por la profanación de modo de sentar un precedente. La orden fue “que no quede piedra sobre piedra”. En Babilonía soltaron caballos cimarrones para que corrieran sobre el suelo en que antes hubo una ciudad, y trasladaron toneladas de sal que fue esparcida sobre ella “para que jamás crezca hierba” en lo que fuera la gallarda ciudad maldita.
Roma tuvo que justificar su operación de aniquilación en un plano teológico, y dar una solución para ello. Empero no consiguieron purgarlo. No bastaba la imperiosa necesidad política y económica como en nuestros días.
Tan equivocados no estaban para importurnarse con tamañas precauciones. Un bárbaro, el líder de los Vándalos, que huía de la persecución romana cruzó las columnas de hércules y se asentó en las ruinas de Cártago cuatro siglos después de haber sido profanada. La maldición se volvió contra Roma, de ese puerto zarpó la nave de Genserico que le asestó el golpe de gracia al Imperio, Roma cayó y el vándalo se instaló en sus ruinas como el emperador de los despojos.
Derramar la sangre en la ciudad no es un asunto trivial ni gratuito, no lo es en la ajena menos lo será en la propia. Sólo los esclavos podían ser médicos, existía un riguroso celibato durante la menstruación.
Desde nuestra modernidad diríamos que la violencia de antaño era estructural, que los padres torturaban a sus esclavos y a sus hijos los trataban del mismo modo.
Todo ello en parte es cierto pero debe admitirse que dicha historia se cuenta con afanes propagandísticos más que pedagógicos, de acotar aquello que denominamos “barbarie” a la antigüedad clásica, a los sacrificios aztecas, mayas y mochicas, a la sagrada inquisición española.
Dentro de la ciudad no podía derramarse sangre de los ciudadanos, ninguno podía mancharse las manos con ella, menos dentro de la ciudad. Los esclavos podían torturarse en lugares destinados para ello, hacerlo de cualquier manera y en cualquier parte “ofendería a nuestros dioses”, diría el personaje literario moderno tipo. Esto va más allá de un asunto burocrático teológico: Se profana el templo, se atenta contra lo sagrado. Tal profanación requerirá de un rito de expiación proporcional a la falta cometida, como aquel que debió realizar Alejandro y así habría evitado morir de Malaria dentro de las ruinas de la ciudad que profanó junto a sus cómplices varios años antes.
Maldito Alejandro y toda su descendencia. Maleficios sin expiar que fantasmagóricamente habitan este mundo, permanecen en las ciudades mientras no se expíe y esto vuelva a ser un templo.
Rubicón:
Cruzar el Rubicón para las legiones romanas era un desafío. La interpretación usual nos enseña que el poder de la ciudad residía en la república y que el ejército se tenía para lidiar con la barbaridad.
El soldado era, por lo tanto, junto con el médico, el sacerdote, un ente mediador. Alguien que constantemente debía expiar por medio de rituales la sangre con la que había sido tocado.
La guerra hace buenos guerreros y malos ciudadanos. Estos ciudadanos son aún peores cuando son reincorporados a la ciudad sin haber purgado su mácula, la que persevera hasta la expiación.
El Rubicón marcaba un límite sagrado, los soldados debían respetarlo o la ciudad sería ofendida. La sangre que portan esos guerreros traspasaría con ellos los muros de las ciudades.
El honor que hoy atribuimos a los militares es bastante extravagante, en la antigüedad la gloria se reservaba para la batalla y luego se entendía que para obtenerla hubo que dialogar con la barbaridad en el lenguaje de la bestia. El soldado debía despojarse de su uniforme y su espada, y su cuerpo debía ser santificado, de lo contrario nada impediría el respeto de las demás leyes, la ciudad no es un lugar para asesinos.
El ejército cruzando el Rubicón no es un mero asunto político burocrático, una amenaza a la autoridad civil, es un desafío a lo sagrado, un atentado que debe expiarse en caso de cometerse.
La explanada del parque O'higgins.
Cien mil metros cuadrados de hormigón esparcidos a paladas por los obreros de la unidad popular. En dicho pavimento, curado al aire espeso de septiembre, resuenan las botas al paso de ganso, mientras la sangre enegrecida hiede. No hay substancia, ni el insecticida más moderno, que contenga a las moscas, que evite que los cuervos orbiten sobre los tejidos humanos esparcidos en esos uniformes. Y no hay textil capaz de contener a esa sangre, que evite que toque los cuerpos de esos soldados y sus cómplices, ella penetró más allá de sus galones y atuendos marciales.
Los cuerpos esparcidos en la ciudad, desmembrados a corvos en borracheras mientras incendiaban templos que no construyeron. Homenajes iletrados a Alejandro y sus bacanales sodomitas, pero carentes de su gloria. Atrocidades constitutivas, constitucionales, que perseveran y se reproducen más allá de la pestilencia. Cuerpos que reflotan con rieles a cuestas y maldicen una y otra vez a los gobernantes de las ciudades profanadas en donde todo sigue siendo sagrado: Un templo no deja de serlo por la acción de un maldito.
Lo atroz no es un trauma que se herede, un patrimonio que se incorpore a las cuentas de cada familia, la sangre sigue ofendiendo la santidad esencial de las ciudades mientras ella no se purgue. Mientras pensemos en modos de resolución que no ataquen lo principal esos muertos reflotarán, se desataran de los alambres de púa con que fueron maniatados, irán directo hacia nuestros cuellos para ahorcarnos.



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lunes, 18 de diciembre de 2017


El hundimiento de la concertación y el frente amplio.
Por Ariel Zúñiga


A pocas horas del triunfo aplastante de Sebastián Piñera contra una coalición conformada por la concertación, el partido comunista y el naciente frente amplio, se hace imperativo explicar cómo fue posible que el candidato de la derecha más dura derrotara a los estudiantes que casi lo hacen perder el 2011. Al menos eso pareciera desde el extranjero o desde los sectores que se mantuvieron cerca de las luchas. Es bueno explicar que el 2011 no fue una lucha de estudiantes versus Piñera sino que significó una revolución cultural, la que se gestó en la calle, a espaldas de las universidades. Los grupos universitarios que dieron origen al frente amplio (SURDA – NAU) autónomos, movimiento autonomista y revolución democrática no fueron los actores determinantes del 2011 sino los encargados de organizar y amplificar la derrota tiempo después. En las elecciones pasadas no se enfrentaron los adversarios políticos del 2011 sino que las dos coaliciones políticas históricas contra una nueva, que en parte es heredera de esas luchas. Sin embargo el frente amplio no es el sujeto político que tuvo en las cuerdas a Piñera en 2011. El pueblo organizado, ese que luchó y lucha en la calle, no ha sido derrotado ni políticamente ni electoralmente. De todos modos se debe resaltar que parte del caudal electoral potencial que tiene el sujeto revolucionario surgido en el 2011 jugó un rol electoral importantísimo.

Nada es más útil que una buena teoría, sin embargo dicha utilidad no necesariamente se presta en pos de los que pretendía servir el teórico. Eso en tanto se trate de grandes teorías; cuando estamos frente análisis aventurados, a lo más puede ser útil el tejido superficial de las mismas: su retórica, sus énfasis, su palabrería.
Sin embargo, en algunas oportunidades, un análisis aventurado puede servir de advertencia, de espejismo, de insumo para una emboscada. La crucial diferencia con una buena teoría no radica en su inutilidad, sino que en lo azaroso que puede resultar ceñirse a un análisis aventurado. Para quienes tienen el poder es muy sencillo hacer de una mala teoría que se ha popularizado el fundamento de las nuevas políticas de terror y explotación, esto porque con su dinero pueden corromper el azar y llevar las cosas a su favor. Visto desde ellos, desde su ideología productivista, una mala teoría puede resultar de mucha utilidad.
Un análisis aventurado puede servirse en un plato biselado de oro, como una gran teoría puede estar envuelto en papel roneo en el carrito de completos de la esquina.
Sí, carrito de completos, no foodtruck ni hotdog, una buena teoría está en una cuneta meciéndose en el concho de una cerveza no artesanal.
Las buenas teorías que antes surgían en los cafés, hoy se exponen en las redes sociales. Pero nacen en el tormento cotidiano de la injusticia, del abuso, de la explotación.
En los carros de completos, papas fritas y sopaipillas, también surgen análisis aventurados, sobre fútbol, delincuencia, corrupción, espectáculo, política electoral, pero siempre hay un curao odioso que logra hacerse de la peor parte del falaz argumento y arrojárselo a la cara al que lo profirió. Hay cosas que se pueden decir en la fila del pan, pero en un carro completero a las cuatro de la mañana no se puede exponer cualquier tesis. Es el pueblo adolorido quien replica, haciendo aspavientos de su marginalidad y pobreza.
Lejos de los carritos, los análisis aventurados campean en los seminarios académico-empresariales, llegan pronto a los oídos de los periodistas que los difunden en sitios seguros, lejos del odioso escrutinio popular. Allí compiten con otras teorías aventuradas, se fusionan con las directrices del macroempresariado, de pronto tenemos un término nuevo que debemos incorporar al glosario del neolenguaje, o un cuerpo “teórico” completo y suficiente, algo que se presenta como un taladro alemán hecho en China, y de pronto subordina la discusión pública televisiva, radial y editorial.
Así ocurrió hace seis años con el derrumbe del modelo.
Teoría cortesana.
La derecha suele producir teorías lamentables. Para un derechista su interés, y lívido, está puesto en el dinero. Una teoría es demandante, requiere de observación silenciosa, creatividad, ideación recurrente, palabras que asaltan el día y la noche, durmiendo o insomne. La teoría es la mayor manifestación de la inconformidad que se tiene con lo establecido. El ciudadano de derecha suele encontrarse a resguardo de las condicionantes que suelen arrojar a los marginados al abismo de la teorización.
La teoría debe ser novedosa, no por el dictado de algún manual de metodología sino que por un asunto práctico tan banal que resulta invisible: Ya que la teoría es una manifestación de una profunda inconformidad, si alguien más ha resuelto teóricamente el problema la mera lectura de su trabajo nos servirá para lidiar con esa incomodidad. Si la teoría es insuficiente la podemos complementar, ampliar, adaptar a la realidad nacional, traducir, comentar, confrontar o elaborar otra ¿Para qué tomarse la molestia de hacer una copia?
Ese trabajo innecesario de copiar y pegar, lo que antaño se decía glosar, de ningún modo podría satisfacer a un espíritu inquieto. Sin embargo el hombre del capital no es uno de espíritu libre, menos inquieto. Es un juglar de la tiranía disputándose un sitio abrigado en la corte.
El teórico cortesano carece de las ansías de comprender para cambiar, sólo pretende cambiar su situación personal transfiriendo un conjunto de conocimientos, suyos o ajenos, y transfiriéndolos en el mercado como cosa propia al mayor precio de venta posible.
La utilidad del derrumbe del modelo para Piñera.
Nunca sabremos, esto lo afirmo porque dudo que los actores estén en condiciones de confesar tales hechos, si la teoría, o análisis aventurado, llamado “el derrumbe del modelo” fue mandado a redactar de ese modo ex profeso, si se le dieron ciertas directrices al autor o si simplemente se trata de una de las comedias de equivocaciones más intrincadas que nos haya brindado la historia.
Corría el 2011 y el gobierno de Piñera no hallaba modo de controlar una crisis que tenía desfilando un millón de personas por la Alameda. Las protestas masivas comenzaron antes que éste cumpliera un año en el poder. A Lagos y Bachelet le había tocado lidiar con explosiones similares, las de 2000 y 2001, y la de 2006 que casi tumba su gobierno. Desde la derecha se recomendaba mano dura y así lo expresaban sus voceros sin ambages desde las innumerables tribunas del capital.
En el 2011 la mano dura no contenía las protestas, era necesaria una tecnología más sofisticada para contenerla. La crisis de Piñera se agravaba, ninguno de los remedios del pasado servía. La concertación aún no se recuperaba del estado de shock en que se encontraba sumida luego de la derrota de Eduardo Frei así que no era útil para contener los desmanes. La debilidad del gobierno, y su evidente antagonismo con los manifestantes, sirvió de aliciente y en unas pocas semanas el conflicto escaló desde una ola de protestas nacionales a una revolución cultural.
El capital se encontraba maniatado, Piñera había asumido el poder creyendo que su ingreso a la Moneda contaba con la legitimidad dada por el triunfo cultural previo del pinochetismo, en menos de un año ni resucitando a Jaime Guzmán se salvaban.
El gobierno estaba a merced de los manifestantes, para el mes de julio lo único que evitó que el gobierno cayera fue la omisión de los sublevados. Fue una mezcla entre la ignorancia política, consecuencia de los procesos de despolitización pinochetistas y pospinochetistas, y de la ideología que portaba la generación que estalló: Zapatista, cambiar el mundo sin tomar el poder, altermundista, socialdemócrata y pacifista, Seattle, Attacc, Porto Alegre. A eso hay que sumarles el corralito, Buenos Aires, piqueteros, empresas autogestionadas. Un corpus de ideas que habían aflorado en las protestas contra la APEC, en los mochilazos de 2000-2001, y como ensayo final en el 2006. Todo eso conspiró en que las asambleas organizadas en todo el país aspiraran a deponer el gobierno.
Se tuvo tanto poder en esa ocasión que se podía paralizar al país sin necesitar de la CUT. De hecho las organizaciones de trabajadores atornillaron para el lado de Piñera, ni un apoyo de la ANEF, de los trabajadores del cobre, de la CUT, del colegio de profesores. Empero la falta de ayuda de las organizaciones afines a la movilización desde su seno no se planteó una salida al conflicto, sólo una constante escalada que por entropía tarde o temprano se agotaría.
Ideas que habían resultado útiles, como una navaja suiza, a la hora de enfrentar la escalada represiva en años anteriores, protestas sin convocantes o autoconvocadas, marchas sin intenciones de marchar, asambleas gobernando las tomas, determinaron el curso de los acontecimientos. Era el espíritu de los tiempos, el dominio de las técnicas informáticas permitía la coordinación descentralizada de acciones, recordemos a los SMS en los mochilazos.
Se trataba de la generación más preparada para dar la batalla pero la menos capacitada para comandar una revolución social.
De esta fragilidad no hemos hablado nunca, sabiendo de ella desde el comienzo. No había que decir nada de esto, la derecha se rendía día a día a los manifestantes sin que estos supieran de política. Esta generación dorada de la guerra callejera era por definición, y autodefinición, “apolítica”. Sus vínculos por afinidad eran marginales, contraculturales. Su modo atomizado de relacionarse impedía tener una cabeza que pudiera ser tumbada por el enemigo pero también bloqueaba cualquier salida, la que necesariamente habría sido negociada. Para el capital el caos no se podía eternizar, había que buscar un modo de sacar a la generación altermundista de la calle. La situación se tornó inmanejable cuando los padres de los jóvenes enardecidos salieron con ellos a marchar y comenzaron a justificar sus acciones.
La revolución cultural entonces había comenzado, la legitimidad del pinochetismo y neopinochetismo se había “derrumbado”. El país despertaba de una oscura pesadilla, renacen dos millones de sujetos politizados, que desde la óptica del capital son radicales de izquierda.
Las oficinas del macroempresariado por esa época se asemejan al bar del Titanic, un lugar en que beben los que se resignaron a conseguir un espacio en los botes salvavidas ¿Qué hemos hecho mal? ¿Porqué no nos quienes? ¿Quienes son ellos? ¿Se les puede derrotar?
Esas interrogantes, apremiantes para los gerentes y dueños del país, las respondió un sociólogo que luego fuera precandidato a la presidencia del Frente Amplio.
Su mensaje es claro, el capitalismo ya no es el mismo, las formas oxidadas de la explotación de ayer están cediendo a la presión y eso explica los ruidos que escuchamos. Sin embargo el edificio está en pié, de lo que se trata es de cambiar esas vigas o decir que se van a cambiar.
Respecto al sujeto revolucionario, el sociólogo Mayol se empeña en hacer entender a los macroempresarios de la ENADE que no son los comunistas que una vez hubo que matar, son grupos organizados gracias a las redes sociales virtuales, pero que no tienen una organización estable partidista, jerarquizada. El futuro precandidato presidencial se anima a explicarle al fascismo quien es el nuevo enemigo interno. El sujeto revolucionario no es muy diferente al imputado promedio por el caso bombas, la gran diferencia es que los abogados que los defendieron hicieron cuanto estuvo a su alcance para no darle pistas al capital y sus policías de cómo eran las nuevas organizaciones.1
Mayol les dio la receta, estamos frente a un nuevo sujeto revolucionario, no es el comunista que matamos, exiliamos y torturamos una vez, no es tan diferente, pero se organiza de un modo diverso. Una serie de reformas socialdemócratas de quinto enjuague servirán para concitar el apoyo de la mayoría y recuperar la legitimidad pinochetista perdida.
El capital tomó nota, Piñera aprendió que no todo el país estaba feliz con el dinero plástico, los mall, el daewoo con tres capas de cera kit, que había una porción importante del país que no lo quería ni lo querría. La crisis del 2011 la logró resolver a su favor disponiendo de los favores de la concertación. Ello fue políticamente sencillo, lo complejo fue evitar que se replicara el 2011 en los años sucesivos manteniéndose las condiciones objetivas y subjetivas.
Eso lo consiguió utilizando esa mala teoría, la del derrumbe del modelo, una que tenía un nombre terrorífico y por su negatividad nadie que se precie de derecha la hubiese suscrito. El sistema ideológico pinochetista había colapsado, por lo que Piñera debía dejar de hablar con entusiasmo del mismo, había que señalar hacia el futuro, buscar las soluciones en el más allá.
Fue la derecha la que propuso cambiar el sistema electoral para los congresistas, más precisamente Carlos Larraín, en presidente de renovación nacional de ese entonces. La derecha había renunciado al poder total, mientras Piñera gobernaba. A cambio de esa renuncia Piñera podía terminar tranquilo su periodo de gobierno y legarle el “derrumbe del modelo” a su sucesora. El cambio del sistema electoral sería el dique que contendría la presión hasta que los jóvenes del 2011 se aburran, inserten o envejezcan.
Los datos del SERVEL demuestran que la derecha hizo cuanto tuvo a su alcance para que Bachelet ganara esas elecciones. Le mezquinaron hasta el último peso a Evelyn Matthei. No sabemos si con Laurence Golborne habrían hecho lo mismo, pero claro está que los que apoyaban a éste no eran adeptos a la tesis de Carlos Larraín. De ganar Golborne seguramente se les cae el techo; sólo Bachelet podía salvar a Chile con su mensaje de edulcorada paz y amor.
Ese fue el año decisivo, se acordó un nuevo sistema electoral y se eligió a Bachelet. El nuevo sistema electoral abrió el apetito de los nuevos actores políticos y desplazó la energía de la izquierda desde las asambleas a las camarillas. Se habían creado las condiciones para que emergiera el frente amplio.
El frente amplio o la confederación de los oportunistas.
Una de las discusiones frecuentes en el 2011 era aquella sobre la voluntad de poder. Los cuadros habían sido formados bajo una ideología anarquista, estaban los que se sentían tales y los otros que, sirviéndose de varios nombres, se comportaban de modo idéntico. Todos renegaban del poder, gobernaba la asamblea, no había líderes sino que voceros.
El 2011 se gestó y peleó siendo hegemónico el anarquismo. Aquellos que se sumaron tuvieron que dejar sus visiones organizacionales autoritarias a un lado, ir a la asamblea y marchar codo a codo.
Los profesionales de la burocracia atacaron desde las federaciones estudiantiles, las cuales en consorcio con el capital y sus medios, suplantaron al movimiento social. Aquel fue el nacimiento de Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Gabriel Boric.
Fuera de la burocracia la discusión sobre el poder ocupaba un lugar en la agenda. Con un millón de personas marchando por la alameda podíamos aspirar a algo más que a salir en la tele.
Pero como la crisis se tornó en una revolución cultural pronto el tema del poder quedó relegado centrándose los revolucionarios en sí mismos, sus modos de vida, sus relaciones familiares y de pareja. La politización de la intimidad también se vio alimentada por las lecturas posmodernas e individualistas de los manifestantes.
La derrota a fines de agosto de 2011 no debía juzgarse con tanta severidad porque más parecía una tregua. Habiendo emergido un nuevo sujeto en el crisol de la revolución cultural, éste iba a luchar y ser el protagonista de los años venideros.
Por eso guerra sostenida que ha dado la reacción ha sido para evitar que el sujeto político, el producto de esa revolución cultural, se tome la calle; para ello ha sido necesario insertar a los más moderados en el sistema de participación política, y dotarlos del voz en los medios del capital. Eso último se vio en los años 2012 y 2013, en que los “lideres del movimiento estudiantil” fueron instalados en la prensa del capital junto con sus voceros oficiales y oficiosos.
En 2011, la diversidad de las asambleas, y de las shoperías, sirvió para que otros sujetos, diversos en sus posturas pero contestes en sus métodos, se expresaran y poco a poco convergieran. Eran todos aquellos que decían que había que disputar el poder, que había que quitarse “ese pudor”, que había que servirse de la infraestructura del capitalismo para volcarlo en contra de sí. Junto a ese acuerdo previo también tenían otro, una crítica desmedida, yo llamaría maletera, al comunismo, más precisamente al partido comunista. En aquellos tiempos de efervescencia era difícil distinguir a los dos grupos principales de anticomunistas:
- Por un lado aquellos que habíamos peleado en las calles y tomas en contra de los comunistas en el 2000-2001 y 2006.
- Por el otro lado aquellos que profesan un anticomunismo de formación, tomado de sus casas o colegios católicos.
Había un grupo de anticomunistas de colegio cuico que se fue fraguando lentamente desde la segunda mitad de los noventa. Me refiero a la SURDA y sus marcas asociadas.
A los militantes de la SURDA se los puede reconocer por su creencia ciega en que se pueden usar las lógicas del capitalismo sin contaminarse de él; y también por su anticomunismo maletero.
El 2011 fue un pésimo año para los surdos, su organización de estructura jesuita (líder mayor pero jovial, carismático, que se seduce a los más jóvenes y los deslumbra con su labia) era numerosa y sólida. Entre todas sus facciones, ex surdos, amigotes, formaban una patota considerable. Pero de ningún modo esa patota podía incidir en los millones movilizados, menos podían penetrarlos con sus discursos. Los surdos estaban condenados a ser una patota marginal; su mayor temor era que las universidades quedaran afuera del proceso.
Otros resentidos por la falta de apetito voraz por el poder evidenciado el 2011 son los guevaristas de juventud rebelde, los que también son anticomunistas maleteros por su formación miracha. Son un grupo que han querido incidir pero siguen marginados a pequeñas luchas estudiantiles. Es probable que pronto los veamos peleando abiertamente por algún hueso arrojado por el capital, ya que en lo fundamental no andan tan desorientados, hacen política para ganar. Su oportunismo no pudo ser aprovechado por el frente amplio por ser aún demasiado genuino y proletario este conglomerado ante sus ojos.
Jesuitas.
Gabriel Boric desplegó toda su verborrea surda, y su apatotamiento maletero y anticomunista, para atacar a Camila Vallejo en la FECH. Libraron una guerra fratricida que vista con años de distancia sólo sirvió para contener un estallido social en ese año y conseguirle a Boric un puesto en el congreso.
Los surdos desde entonces no han dejado de comerse unos a otros, pero de todos modos convergen, ya que su formación y práctica es calcada. Como lo sustantivo es la vocación de poder lo hecho por Gabriel Boric debería elogiarse. El modo es irrelevante para los surdos, por favor pídale a cualquiera de ellos que improvise una disertación sobre el punto y podría tenerlo una hora explicándole que las formas son irrelevantes a base de ejemplos rebuscados. Son como unos leninistas antileninistas que la historia condenó a ocupar un lugar marginal en donde no pueden capturar al Estado pero bien pueden hablar como si estuvieran en condiciones de hacerlo.
Es difícil pensar al frente amplio sin este cemento surdo, oportunista y anticomunista maletero, ligando cada una de las piezas informes que lo componen.
El jesuismo de otro cuño, de los RD, cultiva otro tipo de oportunismo. Más que leninistas son demócratas cristianos, saben que su moderación de niño bien es un producto cotizado en el sistema estatuido. Sin la moderación de los RD es altamente probable que el FA haya mutado en una organización de huevones cagados de la cabeza, o bomberos locos como se les llama a veces. Esto porque el apetito de poder y masividad de los surdos los hace especialmente tolerantes con los hueones cagados de la cabeza. Por hueones así me refiero a aquellos que uno debe procurar marginar en cada espacio porque si llegan a tener poder queda la cagada.
La tolerancia surda más la de RD demostró su peligrosidad cuando dejó que el Frente Amplio no sólo se conformara con hueones cagados de la cabeza sino que con personas aún más peligrosas, oportunistas profesionales, operadores políticos menores, eternos hueones fracasados de la política, barsudos, saldos de temporada de la concertación, echados de todos lados, diletantes personajillos de la tevé, etcétera.
Así las cosas y en un tris vimos a Mayol de precandidato a la presidencia, inscrito con un cupo de RD. Para entonces Mayol era un reputado analista, su tesis del derrumbe del modelo no fue un oportuno servicio que brindó al capital de alertarlo sobre la gravedad y profundidad de la crisis en aras de que la resolvieran, sino que el manifiesto del partido del 2011. Sus apariciones televisivas eran leídas como discursos políticos.
Mayol perdió ante Beatriz Sánchez, una periodista del capital a quien le pagaban horas extras por realizar críticas a las autoridades de gobierno u opiniones personales.
Fue un duelo de figuras televisivas, el ganador enfrentaría a otro rostro de la televisión del capital.
Visto por los oportunistas surdos esto aseguraba figuración y votos: de ellos es la culpa de lo ocurrido en el distrito 10, a eso condujo su surdo laissez faire.
El frente amplio conformado como una confederación de oportunistas, que suplantó al movimiento social del 2011, que intentó fagocitar al movimiento no + afp, consiguió una no despreciable cantidad de votos del sujeto post revolucionario gestado hace seis años. Lo que conmueve es que hoy aparezcan sorprendidos por el triunfo de Piñera y que se sientan derrotados por una batalla que nunca libraron.
El sistema electoral presidencial es binominal, las dos primeras mayorías disputan la segunda vuelta. Si bien “destruyeron el binominalismo” instalando una tercera fuerza política lo cierto es que fue el utraderechista Carlos Larraín quien les facilitó la tarea.
Lo que quedó intacto de las reformas post 2011, fue el binominalismo presidencial furioso que instaló el pinochetismo. Dentro de todos los balances históricos que realizó la dictadura para legitimar su intervención en todos aparecía el sistema electoral presidencial como una de sus causas. Chile se dividía sociológicamente en tres tercios, ellos se reflejaban en la elección presidencial y cualquiera podía ganar, incluso Allende. Para evitar que un Allende gobernara se estableció la segunda vuelta. De ese modo el radical necesitaría de los moderados. En la reciente elección los radicales de derecha e izquierda se eliminaron, y sólo quedaba para la segunda vuelta Piñera y Guillier. Si hubiese pasado Beatriz Sanchez a la segunda vuelta sólo moderándose habría podido disputarle la elección a Piñera.
El Frente Amplio al constituirse lo hizo criticando la prescindencia y el abstencionismo, aquella discusión de 2011 estaba zanjada a favor de los que defendían a rajatabla la voluntad de poder en desmedro del neozapatismo y anarquismo mayoritario en la calle.
En el frente amplio confluyeron los electoralistas del 2011, por ejemplo para los surdos las elecciones sí son importantes porque las formas no condicionan el fondo; se puede criticar furiosamente el sistema electoral y participar maquiavélicamente de él.
Si asumieron la tarea de “ingresar al sistema” por la ventana que les abrió Carlos Larraín lo mínimo es que, siguiendo ese guión, apoyaran en la segunda vuelta al candidato menos antagónico a sus intereses.
Lo cierto es que el Frente Amplio prefirió quedarse contando las monedas que acababa de recibir, su bancada parlamentaria. Abandonando la política jugó un rol pasivo de seducción a la concertación, exigiendo “señales” de Guillier, quizá un pañuelo perfumado como en una novela rosa del siglo antepasado.
El Frente Amplio pudo imponer sus términos a la concertación de modo público, de esa manera tensionar a Guillier poniéndolo en la posición de aceptar o perecer políticamente.
También pudo, la reciente coalición, mantenerse firme en su postura (no digo principios) y hacer de la doctrina del partido humanista, o de Boric, un testimonio político: No nos interesa insertarnos en el sistema, en el “modelo ya derrumbado”, tocaremos la lira mientras Roma se incendia, es hora que la concertación pruebe de su propia medicina.
Sin embargo optaron por la peor jugada, la diletancia. Los hijos pródigos de la concertación jugaron a la ambigüedad de la transición, una tan enrevesada que un pepedé aborrecería y ruborizaría a un demócratacristiano.
Luego del suspenso declararon “bueno ya”, cerrando la novela rosa con un final de historieta pornográfica.
Se sumaron a Guillier porque pensaron que él ganaría sin ellos; y con él se fueron a pique.
Su bancada, dividida en tipos más o menos serios y otros simplemente allegados por el oportunismo y el caos, tenderán por un lado a lo razonable, lo posible, aquello que se condenará de amarillo, y la otra facción al testimonio, el espectáculo y el aplauso.
Poco tiempo le dará el sujeto revolucionario del 2011 a este equipo. Piñera aprendió de la crisis, se siente en confianza y legitimidad. El precio del cobre está con él, la situación geopolítica le es favorable. Piñera querrá conservar el legado del pinochetismo y la bancada del Frente Amplio será impotente para cambiar su agenda o contener su arrogancia. La concertación, que parece que en esta oportunidad jugó a perder, no será un actor de relevancia puesto que estará concentrada en peleas partidarias. La calle mirará esto por televisión, o por las redes sociales.
Piñera creerá que junto con ganar las elecciones obtuvo el triunfo definitivo evitando que el modelo se derrumbara. Ni su primer gobierno cayó, ni este lo hará, piensa él, porque “mis principales enemigos estarán en el mejor lugar en el que pudieran estar”: En el congreso nacional de Valparaíso.
El conflicto emergerá el 2019, y es probable que reaparezca con la fuerza del 2011. Existe un pueblo repolitizado y presto a la movilización, uno que antes fuera diezmado y desmovilizado, y que no depende del frente amplio para ejercer su soberanía. Las condiciones objetivas y subjetivas se mantienen. Es un pueblo que sigue siendo anarquista, callejero y pendenciero.
Mientras antes el pueblo entienda que él no fue derrotado en estas elecciones sino que los oportunistas del frente amplio y los miserables de la concertación, antes podrá dar las batallas que se precisan. Mientras antes el pueblo entienda que es irrelevante si la mayoría del país es piñerista o si votó por él, porque las grandes transformaciones las realizan una minoría consciente y cohesionada, más pronta será la derrota absoluta del pinochetismo.

*   *   *

1Ellos se limitaron a responder que no habían estructuras jerárquicas que planificaran la colocación de bombas; una teoría que delineara al nuevo sujeto revolucionario habría fortalecido a la defensa y dejado en la indefensión a todos los jóvenes que se organizaban de ese modo. Las policías habrían creado sistemas de vigilancia, control e infiltración destinada a capturar al nuevo enemigo interno, ese que perseguían sin saber quien es desde el año 2006. Dicho de otro modo una teoría de ese tipo habría sido muy útil para el capital y la policía.
lunes, 6 de abril de 2015
Mientras la presidenta pide prudencia.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

Soquimich es una empresa muy especial, en los últimos años ha gastado más de cuatro mil millones de pesos en distintas “campañas comunicacionales” y debe ser uno de los negocios menos comunicativos que existen. A tal punto llegó su timidez que hizo cuanto pudo para evitar que su información contable llegara al ministerio público. Hoy medio Chile se encuentra hipócritamente escandalizado por los hallazgos, los que son apenas aquellos que filtró el servicio de impuestos internos concertacionista; de la información bruta de Soquimich nunca sabremos. Para el anecdotario quedará a Carlos Carmona (DC), presidente del tribunal constitucional (y futuro Contralor General de la República), yendo más allá del cumplimiento del deber para darle el tiempo suficiente a la empresa para “blanquear su contabilidad”, destrucción de computadores mediante.
Aún así aparecieron los nombres de algunos concertacionistas que tanto se intentó tapar. Vaya saber cuántos desaparecieron en el formateado.
Respecto a la bancada PENTA, qué se puede decir ¿Para qué tratarían de ocultar lo de Soquimich si los niños de la capitán Yebar ya los dejaron al descubierto? Para ellos esto es un golpe en el suelo; para la Concertación, en cambio, es un misil bajo la linea de flotación en un buque que ya hacía agua producto de los Dávalos-Bachelet-Compagnón.
Si usted revisa la prensa de hace un año y medio atrás se encontrará con mucha información de Soquimich, y no porque hayan redituado sus “campañas comunicacionales” sino porque se encontraban en el banquillo por el caso cascadas. Periodistas sagaces como Eric López de la radio biobío revelaron en esa época que Ponce Lerou estaba dilatando el proceso en la superintendencia de valores pues apostaba que un “cambio de administración” le fuera favorable, esto porque el yernísimo sería el gran financista de Bachelet. Les faltó decir el segundo mayor financista, todos sabemos que la concertación es sostenida por Luksic.
Sólo con la información desclasificada por impuestos internos queda de manifiesto que Ponce Lerou tiene mayoría relativa en ambas cámaras legislativas.
Todo esto sucede sin sacar al baile aún al grupo Angelini, Matte y Luksic. De Angelini están sus huellas en el caso Marta Isasi y también con la ley Longueira (ley de pesca) en donde se repiten los nombres PENTA de Pablo Wagner y del viudo más conocido de Jaime Guzmán.
Si uno quiere seguir atando cabos puede llegar al tranquilo balneario de Puertecillo en donde miles de hectáreas pertenecientes a la CORA (Corporación de Reforma Agraria) fueron traspasadas a la CONAF que administró Ponce Lerou en los setentas dictatoriales. Cómo esos predios llegaron a las manos de Pablo Longueira es un gran misterio. Lo que no es un secreto es que hoy se construye un multimillonario proyecto inmobiliario del grupo PENTA en sociedad con Longueira el deprimido.
Como pueden ver todos se conocen, y si no lo hacen son de clase media.
Como aún no aparecen las facturas Luksic tres cuartas partes de los políticos en ejercicio siguen durmiendo tranquilos, de sincerarse se sabría de qué vive el candidato eterno Marco Enriquez Gumucio o de donde sacaron para comer los concertacionistas en los interminables cuatro años del gobierno de Piñera.
Esto respecto al dinero que circula dentro de Chile.
Si hablamos de Michelle Bachelet, la ex Señora, es mejor comenzar con una sabrosa historia.
Nadie sabe para quién trabaja Wikileaks pero nadie sería tan zopenco de llegar y refutarlos, sobretodo cuando se trata de la revelación de un cable oficial del servicio exterior estadounidense.
Nuestra prensa canalla guardó absoluto silencio cuando a principios de 2011 se conoció que Michelle Bachelet, la incorruptible, se reunió en el palacio cerro Castillo la mañana del 11 de marzo de 2010, horas antes de entregar el mando con Paul Simon, embajador de los EE.UU y Rodrigo Hinzpeter Kirgberg, para la fecha abogado lobbista de una empresa termoelectrica norteamericana. Terminada la reunión Bachelet, la madre de Chile, autorizó la construcción de una nueva termoeléctrica en Puchuncaví, zona que ya se había declarado saturada de contaminantes a principios de los noventa.
La noticia pasó colada, incluso cuando los niños de la localidad comenzaron a morirse como patos.
Esta historia la conocía todo chileno bien informado, también todos y cada uno de los periodistas, empezando por aquellos que presumen de ser serios, sin embargo nadie osó preguntarle a Bachelet sobre el particular, o a Hinzpeter, quien luego ofició de ministro del interior.
Lo único que puede explicar que se haya escondido tanta basura y tan bien es que no tenemos prensa, lo que aceptamos por tal son las relaciones públicas de los grandes conglomerados económicos. Que no se nos olvide que CIPER es de COPESA, The Clinic es la intelectualidad orgánica de la concertación y a ellos los financia Luksic y Ponce Lerou, y quizá cuantos más.
Por años he sostenido en este blog que Chile es un país incluso más corrupto que nuestros vecinos pero lo que hace ostensible la corrupción en otros lugares es que disponen de prensa libre, y los trapos salen al sol tarde o temprano.
Gracias a quien más supe de casos de corrupción tapados por la prensa fue, irónicamente, de mi profesor de derecho administrativo, Carlos Carmona, presidente del tribunal constitucional (y futuro Contralor). En clases nos contó como eludieron la construcción de un enorme parque en la costanera de los pobres que debía ser la obra de mitigación por la concesión de la carretera del sol, de cómo se robaron definitivamente el 10% de los fondos previsionales de las antiguas cajas de ahorro, robo consumado en el gobierno de Eduardo Frei, y otros tantos relacionados con las empresas eléctricas, sanitarias y de telecomunicaciones. ¡Qué decir de las concesiones portuarias! También me dio las pistas para entender porqué se había trazado la linea cinco del metro por un lugar en que no vivía nadie.
Nada de esto ha salido en la prensa.
Y sobre los nexos del Laguismo con Luksic podemos decir que el primero en acusarlo fue Jorge Lavandero, un poco antes que lo asesinaran judicialmente.
Hoy vemos como ese nexo primigenio con Lagos se extendió a toda la concertación, y eso explica no sólo la muerte de Lavandero, sino también que la explotación minera sea un tema vedado en la discusión pública.
La ministra de minería es una empleada de Luksic y el de energía es de la familia Matte, los controladores de la industria forestal. Ese tipo de cuestiones no alteran a nuestros periodistas.
Además todos ellos están emparentados y los casos PENTA y Soquimich son la foto en mayor resolución que hayamos conseguido del partido transversal que gobierna a este país.
La concertación siempre supo de que el poder económico que gozaba la derecha derivaba de dinero mal habido, léase las empresas estatales privatizadas en dictadura, era obvio que parte de esos beneficios los había percibido por debajo de la mesa o no se justifica que hayan guardado tan disciplinado silencio hasta este momento. Siempre dijimos que eran “todos narcos” pero nunca habíamos tenido una evidencia tan contundente. Lo de Ponce Lerou deja en evidencia que por una pequeña cuota aportada año por medio se pagaba el silencio de la Concertación completa, y no sólo por Soquimich, sino por todos los macro robos habidos y por haber. Esto también lo habíamos dicho, nuestra disque izquierda no ha sido otra cosa que el portero pagado por el ladrón para que mire para el lado mientras roba lo que debería estar cuidando.
La presidenta pide prudencia, en momentos que debería estar pidiendo clemencia. El coro termina de llenar la piscina para un acuerdo político que traería una asamblea constituyente si es necesario.
Desde el principio se supo que Bachelet estaba más implicada que lo que incluso hoy se dice por la prensa canalla, pensemos que Ponce Lerou comenzó su cuesta abajo en las cascadas gracias a la investigación de la superintendencia de valores de Piñera, cuesta pensar que los leales y disciplinados concertacionistas se hayan atrevido a hacerlo. Bachelet sabía, gracias al servicio de impuestos internos, de la información que ha trascendido en la prensa, incluso antes que estallara el caso PENTA a lo menos. Usó su poder para retrasar que el tema llegara a la palestra aportando los gramos que faltaban para el kilo de un colapso institucional; el resultado ha sido un caudal de información a cuenta gotas, en vez que un aluvión. Gran parte de la información no será jamás desclasificada, sin embargo con ella podemos ver que Bachelet tenía en sus manos la posibilidad de deshacerse de la UDI, de sus propios partidos y de la Democracia Cristiana. Todas estos fines eran, según quienes la conocen, sus mayores ambiciones. Bachelet quería eliminar a la competencia con mayor fervor que emprender las reformitas, de esas que solo los jotosos abrigan esperanzas. La razón por la cual Bachelet no le dio el tiro de gracia a la UDI en cuanto salió el caso PENTA y blindó al Pompi Undurraga1 (ministro DC), en vez que hacer una limpieza de la casa que la dejara con total autonomía, fue que conocía de los asuntos de su hijo al dedillo y que sus negocios turbios son, seguramente, muchos más que la guinda de CAVAL.
Agenda Internacional.
Respecto a los intereses internacionales basta ver TVN y saber quienes están detrás de la concertación.
No existe área de prensa internacional más reaccionaria que la del “canal de todos”. En dicho informativo Venezuela es una dictadura, Argentina el caos, Brasil una protoargentina, Ecuador y Bolivia sucursales de poca monta de Venezuela. En lo demás siguen una linea trazada entre Tel Aviv y Washington y sin ruborizarse.
Mucho se habla de los intereses económicos nacionales que están detrás de Bachelet, pero poco se ha dicho de los intereses geoestratégicos que gobiernan a la mujer que nos gobierna. Su llegada a la ONU no fue casual, podemos afirmar que el embajador Simon extendió la más cálida recomendación a la ex Señora después de lo de Puchuncaví. Pero antes de ese asunto termoeléctrico Bachelet había instalado una base gringa a pocos kilómetros de ahí, en el fuerte Aguayo de Con Con.
Piñera hizo cuanto estuvo en sus manos por conseguir una relación tan estrecha como la que tiene Bachelet con los EEUU, y lo digo a sabiendas que el padre de Piñera recibió por años dinero de los gringos; ese es otro asunto desclasificado del cual los periodistas chilenos, incluso los que se dicen serios, guardan silencio.
Piñera puso a Hinzpeter, que conocía a Paul Simón ya que este fue embajador de EE.UU en Israel en los tiempos que Rodrigo vivió por allá. Recordemos que la dupla Simon Hinzpeter fue la causante de que Saif Khan casi llegara a Guantánamo; este burdo montaje sepultó la carrera de Paul Simon, uno de los regalones de la Casa Blanca. Los periodistas chilenos, incluso los que se dicen serios, jamás le preguntaron sobre eso a Hinzpeter.
Haciendo el ridículo y todo Piñera jamás consiguió tener la llegada que tiene la ex Señora con los EE.UU. Siempre lo he dicho, en este blog y en mi programa de radio, la Bachelet es de los gringos. Estudió en una academia militar de los gringos, fue instalada por los gringos en la ONU, en sus dos gobiernos ha tirado más para los gringos de lo que hizo el mismo Lagos.
La concertación no sólo está controlada por los más oscuros intereses empresariales nacionales, también lo está por los transnacionales. El poder que tiene Microsoft en Chile no lo tiene en ningún otro lugar de América latina y quizá del mundo.
Las relaciones internacionales chilenas son tan burdamente gringas que no dejan cayo sin pisar del vecino.
Durante su primer gobierno el requisito necesario para ser ministro fue tener la venía de los EE.UU; hoy también ha preferido a quienes ostentan acreditación universitaria estadounidense.
Bachelet no sólo fue “el candidato tapado de los militares” como nos anunció el historiador Alfredo Jocelyn Holt sino que el de los gringos. Sus credenciales de izquierda, incuestionables en cuanto al pasado respecta, han servido de perfecta cobertura para blindarla de cualquier crítica, pese a sus acciones públicas y privadas, de estas últimas recién estamos conociendo.
Irónicamente su caída ha sido detonada por la mentalidad estadounidense imbricada en su propia familia. Sebastián Dávalos ha exigido vivir como lo hacen los gringos que gobiernan, haciendo la mayor ostentación posible del poder y del dinero, eso ha descorrido el velo y ha aparecido la instantánea de toda la clase dirigente nacional en el paroxismo de su codicia.


1.- Undurraga, ex alcalde de Maipú, tiene un historial bastante antiguo de casos turbios que han sido tapados con camionadas de tierra. Pasó de director del SERNAC a alcalde de una de las comunas con mayor presupuesto del país. Como alcalde se relacionó con KDM, empresa que se adjudicó la concesión de aseo comunal gracias a maletines por debajo de la mesa que recibió un concejal UDI que se prestó de intermediario en un comienzo. Con el tiempo se hizo socio de ese concejal el actual alcalde, delfín de Undurraga, quien se postuló en el cargo debido a que el Ponpi intentó, sin éxito, ser senador. Platas de KDM pasaron por Vittori, es más este colaboró en que la empresa ganará concesiones análogas en otras comunas. De estos asuntos nunca ha hablado el actual ministro de obras públicas. Tampoco ha preguntado la prensa, incluso la que se dice seria.



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martes, 24 de marzo de 2015

Activado el botón de pánico.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

Y no faltan los Carlos Peña de último minuto que intentan comprender los últimos sucesos desde el prisma falaz de la ética, parecieran que sólo buscan entorpecer el trabajo de aquellos que intentan aplicar la ley. Al mismo tiempo dejan que se nos metan los hijos, yernos, primos y concuñados de, hasta el corazón de las instituciones revolucionarias, o que dicen serlo, todos ellos con tiempo de sobra y guatita llena de tanto cheque Penta y Soquimich.
Se atreven a decir que Chile no es corrupto cuando la mayor banda de narcotraficantes que se ha capturado en los últimos años está compuesta por miembros de la policía de investigaciones PDI y la fiscalía tuvo que amenazar con cinturón en mano como último recurso luego de haber impedido, por todos sus medios, que la investigación de Gajardo prosperara.
Y qué decir del tribunal Constitucional, por lejos el rincón más pestilente de esta larga y angosta cloaca.
Hay muchos que pretenden separar la política de los negocios para así cobrar dos cheques en vez que uno.
En el país menos corrupto del mundo la primera declaración del año del ministro de educación, en medio de una reforma educacional, es una mentira destinada a encubrir una subida de sueldo ilegal de la consuegra de la presidenta.
Pasa esto mientras medio Chile políticamente activo aprieta el orto esperando una nueva desclasificación de coimas adelantadas por el yernísimo y el choclo cautivo.
Hace quince años en Brasil un auditorio quedó escandalizado luego de que explicara que Chile no era corrupto pues ello suponía un sistema legal y uno paralelo. “En Chile no existe tal diferencia, el sistema es intrínsecamente corrupto, todo está diseñado para que no sea necesario que corran maletines con dinero en los casos críticos, todo está previsto de antemano”. Otro argumento que di fue el de la democratización de la corrupción de América latina y su profunda diferencia con Chile: “En mi país ningún pobre puede pagarle a un juez, en casos muy acotados apenas llegará a un policía que pasa por dificultades o un gendarme con insomnio, pero para corromper se necesita estar en una posición privilegiada”. “Aquellos que están en una posición de poder no necesitan ni pagar para que les abran las puertas a su paso; los que están abajo no pueden hacer nada ni con todo el oro del mundo.” Como no recordar el caso de Martín, el médico legista de Cauquenes falsificó la autopsia antes que Carlos Larraín tuviera tiempo para contactarlo.
Lo que estamos presenciando no es una crisis ética, ni jurídica, estamos viendo lo que ya sabíamos, somos espectadores de la vida privada de nuestra elite, por primera vez vista desde el prisma que corresponde, del que nos brinda el estatuto para pobres: El derecho penal.
Y los peores, los más corruptos de todos, son aquellos que se hacen, con mayor o peor talento, los sorprendidos.
No se conoce caso en el mundo de un sistema político que caiga porque se hace evidente lo que ya todos sabían, sin embargo porque nuestra clase dirigente está llena de idiotas que sólo están allí por ser hijos, primos, concuñados y consortes de están recontra cagados de miedo y es el momento perfecto para que la izquierda les diga buuu, y estos niños se arranquen. Es el miedo de aquellos que no saben nada pues a la universidad, si es que fueron, no estudiaron, todo estaba listo de antemano.
Pero el único modo que la izquierda asuste a alguien es que parta por limpiar sus filas de todos los hijos, primos, concuñados y consortes de que andan fungiendo de revolucionarios.
Tenemos compartiendo la crónica roja al hijo de la presidenta y al yerno de Pinochet ¿Alguien será tan patudo como para decirme -como la otra vez- que el parentesco no importa?
El cielo raso se les cae y de a poco cunde el pánico, y los primeros en salir con el maletín de primeros auxilios son aquellos que secuestraron el movimiento del 2011 con la excusa de una asamblea constituyente. Ellos son los que eligieron a Bachelet, o más bien dicho los que la reeligieron. Eso explica muchas cosas, como el hecho que pudieran montar su circo constituyente en la mismísima plaza de la constitución.
Lo único sensato es tumbar al gobierno, qué mejor excusa que su inocultable corrupción y su nulo interés por llevar a cabo los cambios prometidos. Es más, ya poco depende de su voluntad; el gobierno se quedó sin piernas para correr la maratón ofrecida, toda su energía está puesta sacar del tendedero los sucios calzones de la presidenta que ya todos vieron.
En un par de meses la señora rifó todo el encanto, su “mística”, aquellos atributos para idiotas que la llevaron al sillón presidencial. Ahora no tiene legitimidad para imponerse frente a un grupo organizado que pretenda oponérsele, su única ventaja es que esa resistencia no vendrá desde la derecha.
Un nuevo 2011 está en condiciones de deponer al gobierno, y por acto reflejo el gobierno en el suelo bota por sí mismo la constitución.
Los revolucionarios hijos, primos, concuñados y concubinos de prefieren algo más conveniente para los intereses de los que gobiernan, hacer una nueva constitución, perdón, proponer una comisión que ahora llamaremos asamblea para que haga una nueva constitución, o para que haga como que hace una nueva constitución.
Dicho de otro modo un parche gigante, casi del porte del barco, para evitar que se hunda.
Un navío que de zozobrar a los únicos que dejará sin pega es a los primos, tíos, concuñados, hermanos, concubinos, etc.
No faltará el pelotudo pasado a rollos que nos quiera decir que una crisis será devastadora, que morirá gente y esas yerbas, se nota que nunca han peleado por nada, ni menos del lado correcto. Citar a Allende no viene al caso, no hay ninguna revolución en marcha. El que caiga el gobierno y la constitución no significa que impere la anarquía ni que eso sea el averno; significa que debe hacerse todo de nuevo, instaurarse un gobierno y una constitución. Una de verdad, no una constitución que ya viene amañada.
Estos niñitos están pidiendo una asamblea pues a sus papás se les cae la cara para pedir que el congreso nacional resuelva el entuerto, y por eso los lanzan a la calle con doble mesada. La asamblea constituyente es el botón de pánico de nuestra clase política.
No hagamos nosotros el papel de hueones dándoles bola, se los pido con todo el cariño y respeto que les tengo.


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jueves, 12 de marzo de 2015
Hacia una sociedad de socorros mutuos.
Por Ariel Zúñiga Nuñez.

Gandhi decía que para ser feliz debía estar en coherencia lo que se hace con lo que se dice, yo agregaría algo más, también debe existir una mínima sincronía en lo que se hace con el modo en que se arriba al resultado. Y no creo que de esto dependa meramente algo tan inasible como la felicidad individual, sino que la solidez de un proyecto político refundacional depende de la máxima coherencia de sus fundamentos.
Lo que se dice, lo que se hace y el cómo se hace, las tres faces en un holograma, o si se quiere en una sinfonía.
Por esa razón si se pretende refundar el sistema primario de salud arrebatándoselo a la salud de clases, destinada a reproducir la mano de obra, eliminar de modo silencioso a los excedentes y medicalizar cada uno de los aspectos de la vida de quienes pueden pagar, se hace urgente pensar en un modo de sostener económicamente a dicha iniciativa.
El modo de financiamiento no es inocente, pues como dijimos del modo depende la solidez de los cimientos. La coherencia cierra las puertas a que la empresa capitalista intervenga inclusive en la caridad.
Si se pretende disponer de autonomía también debe cerrársele la puerta al financiamiento público, puesto que se trata de un regalo envenenado. Recibir el dinero público implica sujetarse a reglamentaciones adicionales; sólo es posible ser parte de la red luego de concluir exitosamente un proceso de uniformación.
Pareciera que queda tan sólo la opción de rendirse al mercado un buscar ofrecer un servicio al menor costo posible, de ese modo se acerca el “producto” a los más necesitados.
Sin embargo si estudiamos concienzudamente la historia del hombre, de la medicina y la de nuestro país, vemos que estas no son las únicas alternativas. Es más se nos escapa la fundamental, aquella mediante se sostienen todos los sistemas de salud de la actualidad: El sistema basado en los seguros de salud.
Un seguro es un contrato en que una persona responde por otra en caso de catástrofe. La razón por la que este otro responde es por que ha recibido un pago periódico para que se haga cargo de la cobertura del riesgo. A este pago se le denomina prima. Cuando el riesgo se materializa hablamos de siniestro. Por lo tanto un tercero responde por el siniestro de otro por haber recibido previamente una prima.
Los contratos se seguro se desarrollaron en la industria naviera en los albores del capitalismo. Comenzaron del modo en que lo he relatado, una persona se hace cargo del riesgo de una operación determinada, en este caso el viaje de un navío o una flota. Estos contratos de seguro aún existen.
Sin embargo con el tiempo se desarrollo un nuevo concepto que permitió que proliferara la industria aseguradora. Me refiero a la comunidad de riesgos. Cuando se asume que un grupo amplio de la población puede estar sujeto al pago de primas y un solo ente, la empresa de seguros, hacerse cargo de sus siniestros surgen los seguros personales. Los seguros personales dependen de una comunidad de riesgos. Si la empresa se hace cargo del riesgo de incendio de 1000 personas recibirá el pago de las primas de esos mil pero solo responderá de los siniestros que le acaezcan, es decir unos diez al año y quizá menos.
Las empresas de seguro realizan un cálculo actuarial para definir cual es la probabilidad que le acaezca un siniestro a determinada persona (o los bienes de ella), conforme a ella establecen el valor de la prima que pagará cada uno de sus asegurados en dicha comunidad de riesgo.
Este sistema es el que prevalece hoy tanto en la salud pública como privada. La única diferencia es que en los sistema de seguridad social pública es el Estado quien los sostiene y administra.
Los sistemas de seguridad social que conocemos derivan de los que creó la corona británica para reconstruir Inglaterra después de la segunda guerra mundial pero fueron ensayados por los gobiernos europeos para lidiar con la cuestión social de la segunda mitad del siglo XIX. Los más “estatistas” los instituyó Bismark en Alemania y luego Roosevelt en el New Deal de los años treinta en los EE.UU.
La seguridad social, a diferencia de la privada, cubre a todos los individuos sin distinción. En Chile podríamos decir que esto es válido tan solo para la urgencia hospitalaria que nuestro país regula en el código sanitario. En nuestras postas se atiende a todo el que llegue, esté o no “asegurado”, se sepa o no quien es esa persona, sea chileno o extranjero, imigrante legal o ilegal, pero solo para efectos de salvarle la vida cuando esta peligra.
El resto de la atención depende del sistema de seguridad social que tenga el paciente. Puede ser FONASA o ISAPRE, el FONASA de los indigentes o el de los trabajadores cotizantes, el seguro privado del extranjero o el seguro privado del nacional.
Bien sabemos que el FONASA es el continuador legal del SERMENA y las ISAPRE recién aparecen con José Piñera en el 79-80, la pregunta que cabe es qué hacían las personas antes de que existiera SERMENA e ISAPRE. Debía pagar por los servicios médicos como cualquiera debe hacerlo hoy no estando asegurado o depender de la caridad. Si debía pagar podía asegurarse, pero al no existir una norma legal que obligara a cotizar (vía descuento obligatorio a los trabajadores) este seguro era siempre privado, no existía un sistema universal de seguridad social.
¿Qué hacían los pobres en dicho contexto?
Se creería que los pobres quedaban librados al azar y a su respectivo dios, sin embargo eso no fue lo que ocurrió, al menos así no fue en Chile.
Lo que hicieron los pobres fue crear su propio sistema privado de seguro y de salud, estas son las sociedades de socorros mutuos.
Los pobres entendieron que ellos eran una comunidad de riesgos y por ende se asociaron para darse cobertura. Con sus escasos centavos pudieron construir sus propias clínicas y farmacias.
Estos sistemas comenzaron a ser derrumbados por el éxito de la seguridad social instituida por los gobiernos radicales. Es el SERMENA el que deja sin fundamento a las sociedades de socorros mutuos.
Pinochet las consideró con justa razón como una amenaza para su proyecto, así que impidió que se constituyeran nuevas sociedades de socorro y les privó de la posibilidad de admitir a nuevos asociados a las existentes. Se firmó así la sentencia de muerte para las sociedades de socorro.
Las mutuales de seguro fueron usurpadas a los trabajadores y quedaron a cargo del macroempresariado.
Y para darle el golpe de gracia se termina con el SERMENA y se lo sustituye por un hegemónico sistema se ISAPREs en que FONASA es una isapre más.
Hoy por primera vez en la historia nos encontramos con chilenos que no tienen ningún sistema se salud en más de cien años. No nos olvidemos de que la mayoría de los trabajadores no cotiza puesto que se los considera “independientes”, son nuestro boletariado. A los jubilados se les descuenta de sus esmirriadas pensiones una cotización de salud que da una cobertura insignificante para sus innumerables dolencias. Están los temporeros, los subcontratados, los pirquineros, los mineros. Están los estudiantes, que en su gran mayoría carecen de un sistema de salud. Es cosa de saber sumar y restar y podremos saber en unos cuantos minutos a cuántos de millones de chilenos asciende la comunidad de riesgo que pudieran asumir el mutualismo del siglo XXI.
Alguien dirá que Pinochet prohibió que se constituyeran nuevas mutuales. Yo respondo con un argumento de perogrullo: ¿Acaso debe importarnos lo que estatuyó un asesino y ladrón como él? Es una norma que desde luego es ilegítima, pero además fue derogada por la propia Constitución del dictador con sus normas que garantizan la libertad de asociación.
El escollo que persiste no es la legalidad de una sociedad de socorros mutuos sino que durante un tiempo se pudieron financiar con las cotizaciones (obligatorias) de los trabajadores. Hoy no se podría “descontar” por planilla. Pero huelga decir que muchos de los nuevos asegurados son personas que no disponen de un trabajo formal, por lo que no tendríamos dicha planilla.

Las mutuales no solo son el modo idóneo de sostener una casa de salud sino que también el más coherente con los propósitos que lo animan.
Dejo estas notas para la lectura y discusión, sé que da lugar una innumerable de precisiones técnicas, tanto de economistas, médicos, abogados e historiadores.

Sobre las mutuales lea el fragmento del libro de María Angélica Illanes:

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martes, 3 de marzo de 2015

Una explicación necesaria.

Por Ariel Zúñiga Núñez.



El miércoles 25 tomamos el control de un inmueble de casi 900 metros cuadrados perteneciente a la FACH que está ubicado en la calle Cármen sin número de la ciudad de Peumo, región de O'higgins, a sesenta kilómetros al sur oeste de Rancagua.
Nos motiva el instalar un consultorio médico, jurídico y psicológico que pueda acercar nuestros conocimientos a la comunidad de la que formamos parte. El tamaño del inmueble nos permitirá usarlo también como centro comunitario y cultural.
Como todos sabemos la medicina, psicología y el derecho son mercancías escasas y el capital especula con su carencia porque así puede deprivar de las condiciones básicas para tener una existencia plena al proletariado, dejándolo cautivo de la industria médica, farmacológica, ideológica y jurídica.
Si las condiciones de salud médica son deficitarias lo es aún más la salud mental y la tutela judicial efectiva de los derechos de los más desposeídos. En el caso de la medicina el Estado cumple con brindar salud primaria y de urgencia sin embargo no asegura una atención de salud mental o jurídica que sea respetuosa de los derechos que el estado dice respetar y garantir. En cualquier caso el Estado procura que la asistencia médica, psicológica y jurídica sea compatible, para no decir funcional, con la explotación capitalista, la industria farmacológica y clínica, los intereses de los terratenientes y los macrocapitalistas nacionales e internacionales.
Creemos que es posible cooperativizar y mutualizar estas actividades como se hizo en antaño, buscando alianza con la comunidad en vez que auspicios o dineros públicos que se entregan condicionados al silencio y la obsecuencia.
Gran parte de los problemas médicos están causados por la especulación que realiza la industria médica y farmacológica de la cual hoy las universidades y el sistema público de salud no son más que un apéndice. Mediante campañas publicitarias de insegurización se induce a la población a consumir productos médicos olvidando que el rol del facultativo es brindar alivio, proteger la vida y ser un nodo más de una red más compleja llamada sociedad. Se busca instalar y o mantener el mito del Diostor quien aparece detrás de un biombo con su delantal blanco presto a atender al paciente tal cual un mecánico de un taller de autos de lujos, prescribiendo exámenes y medicamentos mientras sostiene una charla frívola y distante. Este concepto olvida que el “paciente” es el protagonista de todo proceso de sanación; y que un proceso de sanación es algo mucho más complejo que el aplacar un síntoma con un fármaco, o encontrar la falla mecánica en el organismo.
Por otra parte los abogados buscan enfrascarse en intrincados conflictos en vez que resolverlos. La resolución alternativa de conflictos no es funcional a la industria de la litigación y esto hace que muchos problemas queden en suspenso perpetuo. En Chile no existe justicia para los pobres.
Ante una justicia y salud de clases nos hemos puesto a la tarea de dar la batalla conforme a nuestras modestas posibilidades, en procura de obtener un sistema sustentable que acerque los conocimientos que disponemos a la comunidad y que esta nos permita superar las evidentes limitaciones de la técnica médica, psicológica y jurídica vigentes.
Para cumplir este cometido ingresamos a un inmueble que se encuentra abandonado hace más de cinco años en pleno centro de esta ciudad, al lado del municipio, carabineros y gendarmería, y que pertenece a la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Este edificio fue un comedor comunitario construido con el esfuerzo de los vecinos de Peumo hasta que CONAPRAN, fundación de beneficencia de la FACH, se los usurpara. Hoy lo tienen a la venta con el objeto de lucrar, todos sabemos que una organización de beneficencia es una organización sin fines de lucro y que al igual que a las universidades les está vedado percibir utilidades.
Es por lo anterior que confiamos en la sensatez de quienes figuran como dueños de un bien que le pertenece a la comunidad de Peumo y que opten por ahorrarse el bochorno de que saquemos a la luz pública las malas prácticas de su organización benéfica.
Llamamos a la comunidad de Peumo a colaborar con sus manos para habilitar este edificio, y a todos quienes quieran ayudar, independiente de donde vivan, a colaborar con dinero o con implementos médicos para comenzar a realizar nuestra misión lo antes posible.
Más información en el teléfono 5 765 78 99
Las donaciones en dinero las puede realizar en:
Cuenta Corriente Banco de Chile Nº 225-13274-05 a nombre de Ignacio Muñoz Ramirez, RUT 10.893-472-7
Desde el extranjero pueden transferir en dólares vía Pay pal sólo utilizando el siguiente correo:
nefastocl@gmail.com (no pide más datos)
La casa de salud Celia Ibarra de Peumo es una acción colectiva realizada por Casas de Salud y Proyecto Kombi, con la colaboración de Radio Aukán de San Fernando y Cordones Audiovisuales.
Fotos gentileza de Priscila Sierralta y Christian Palominos.









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