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miércoles, 7 de octubre de 2009

Potencialidades y limitaciones de este modo de lucha.

Por Ariel Zúñiga Núñez (Azeta Ene)


Quizá el término “activismo” no sea el más feliz puesto que muy pocos nos consideramos abiertamente activistas. Quizá refiere al movimentarismo, conducta neurótica típica de aquellos que creen se debe “hacer algo”, aunque no se tenga muy claro qué y porqué. En parte eso es cierto pero a falta de un término genérico que comprenda desde las acciones directas ansisitémicas hasta el oenegenismo reformista y parasitario es el que utilizaré.

Todos los medios de lucha son válidos, la única racionalidad que disponemos es la instrumental, la adecuación de medios a fines, por lo tanto ninguno puede ser preferido ni marginado de antemano salvo que éste contradiga la moral que hemos convenido.

Vista las cosas de ese modo todos los sujetos que se encuentran políticamente activados, independiente que su acción pueda ser considerada reaccionaria, reformista, revolucionaria y o antisistémica, disponen de los mismos medios para llevar a cabo su cometido. Es cierto que muchos de ellos disponen del poder estatal, nacional y transnacional, y o corporativo, pero aún así sus pretensiones pueden sobrepasar lo que estas instituciones pueden fomentar en un régimen de “gobernabilidad” y en ese momento el activismo cruza la vereda de lo legal o lo tolerable para el sistema lo que lo deja en la linea de fuego de la criminalización.

Por lo tanto por más que este breve texto quiere llegar a los grupos antisistémicos es lógico que, al poder ser leído por cualquiera, sus recomendaciones prácticas valen tanto para reformistas e incluso reaccionarios, a todos los activistas por más deleznable nos parezcan sus finalidades.

Primer exordio: No existen medios antisistémicos.

No existen medios antisistémicos, reformistas o reaccionarios por sí mismos. La guerra es la continuación de la política por otros medios así como esta de la economía. Por lo que ningún medio puede preferirse o descartarse de antemano. Lo judicial, lo económico, lo sindical, lo electoral, lo público, lo clandestino, etc, son ámbitos necesarios de una lucha, son dimensiones propias de toda organización, sea la que sostiene el sistema o la que pretenda derribarlo. Se necesitan cuadros capaces de ejecutar distintas tareas. Por cada acción directa se requieren ingentes recursos logísticos: financiamiento, cobertura judicial, relaciones internacionales, etc, o de lo contrario sólo estamos produciendo carne de cañón. Es indispensable que existan propagandistas, ideólogos, pero también intelectuales capaces de producir un pensamiento frío, distante pero oportuno, de modo de nutrir a la organización con la autocrítica.

Por lo tanto se debe abandonar, si el objetivo es crecer e instituirse en un grupo organizado que dispute la hegemonía capitalista, las nefastas descalificaciones sobre el lugar en la estratificación producida por la necesaria división del trabajo. Debemos tener médicos, ingenieros, químicos, abogados, etc. De nada nos sirve tener a los mejores combatientes si ellos no pueden lidiar con los recursos subjetivos y objetivos que dispone el sistema.

En la guerra, ergo en la política, es tan importante el francotirador, el paracaidista, el escritor en el frente, el fotógrafo, el espía, la enfermera, la fabricante de municiones, quien la transporta en un camión, el minero que extraerel cobre para las vainillas, etc. Por eso debemos aprender a aceptar, en horizontalidad pues si no podemos revolucionar la organización que lucha no podremos jamas horizontalizar a la humanidad, a todos los que trabajan en contra del sistema sin menospreciar la acción minuciosa y silenciosa de algunos o idolatrar la espectacularidad del actuar de otros.

Segundo exordio: La internet es parte del mundo.

Aunque a muchos le cueste aceptarlo, los ferrocarriles son parte del mundo, los automóviles son parte del mundo y la internet es parte del mundo. No faltan los psicóticos que confunden a la televisión o el cine con la realidad por lo que algunos crean que el único mundo es la red y que se debe actuar políticamente únicamente en ella era predecible por lo que no nos debe causar sorpresa.

Y como la internet es una parte del mundo -es decir el mundo es mucho más que la internet- en la red se reproducen todas y cada unas de las características de nuestro mundo. Consideramos a la internet un ámbito aparte, por ser “democrático”, olvidando que sólo somos un cinco por ciento de la humanidad los que estamos conectados y que más de la mitad de los siete mil millones de habitantes de este planeta jamás han hablado por teléfono. Como los griegos hemos erigido una polis que depende de la excusión de las grandes mayorías, eso es internet. Por lo que todos somos responsables de llevar la red a los marginados de ella como traer la voz de los marginados a la red.

Como parte del mundo en la internet gobiernan los intereses mercantiles, las pulsiones atávicas, la irracionalidad, la superstición, el mito, el vigilantismo, la zalamería, la falsedad, la idolatría, la mentira, la hipocresía, la envidia, el egoísmo por sobre el altruismo. Y como parte del mundo el único modo que podemos luchar en contra de esas nefastas características -que algunos falsos científicos nos quieren convencer que son parte de nuestra naturaleza y por lo tanto imposibles de cambiar- es disputando cada falsedad, cada una de las pulsiones atávicas, con la razón, con la verdad y con la coherencia. Como parte del mundo la internet también es una parte en disputa.

Tercer exordio: La promesa de internet vs su realidad.

Se derrochó entusiasmo en la internet hasta mediados de los noventa. Se decía que evitaría desde los excesivos desplazamientos en las ciudades hasta la monopolización del conocimiento por parte de las universidades. Los nuevos movimientos sociales aprovecharon sus potencialidades desde Seattle hasta Porto Alegre. En Chile los últimos en disponer de sus ventajas, renovando el entusiasmo hacia la red, fue el movimiento de los pingüinos.

Defraudadas casi todas las sobredimensionadas expectativas hacia la red, de todos aquellos que creen que para cambiar al mundo basta tan sólo una idea, se pasó a un pesimismo, primero ciber punk y luego tornó en conspiranoico en un par de lustros. La internet, la que ha posibilitado que el cerco comunicacional impuesto en Honduras, por ejemplo, haya pasado desapercibido, es acusada de ser un complejo sistema de control orweliano que nos mantiene a todos atornillados en nuestros asientos, más vigilados de los que nunca se nos pudo tener.

El desproporcionado entusiasmo siempre conduce a un desmesurado desencanto. La internet es parte del mundo y por lo tanto no podía estructurarse al margen de la estructura de este. La internet es parte del mundo y por lo tanto son nuestras acciones las que la harán un complejo sistema de control o un sofisticado modo de sustraerse del mismo.

Cuarto exordio: Para qué sirve y para qué no sirve la internet.

La internet le sirve a los gobiernos, locales o transnacionales, estatales o corporativos, para reducir costos, vigilar y maximizar utilidades. Permite reducir el costo de establecer relaciones comerciales, ofreciendo “nuevas oportunidades de negocio”.

A contrapelo permite que la información fluya horizontalmente lo que fomenta todas las relaciones humanas, no sólo las comercialmente interesadas.

Independiente de los intereses sistémicos puestos en el desarrollo de la internet, la red de todos modos sirve para expresarse y comunicarse con total prescindencia de los medios de comunicación de masas que han monopolizado la palabra y las imágenes hace más de una centuria. Muchos blogeros se sienten defraudados por la poca lectura que reciben sus trabajos, esto ocurre por que hay casi tantos lectores como escritores. Esto me parece muy bien.

La industria editorial funciona de un modo diverso: Muchos escriben a solas, en su casa, a veces sin mostrar lo que hacen a nadie, ni a su madre. Algunos de ellos presentan trabajos en concursos, una ínfima cantidad gana algún premio, una pequeña parte de ellos logra editar sus textos, y sólo una fracción de los textos editados serán leídos. Cuando se dice que la internet afecta los derechos de los autores, es decir, que no pueden recibir dinero de sus lectores, se soslaya el hecho que sólo una ínfima cantidad de escritores han podido comer de lo que escriben. En un blog todo es distinto, se escribe y todos los que tienen acceso a la red pueden leer. No existen editores a quienes convencer por lo que si alguien llega a tener a veinte lectores sepa que debe sentirse reconfortado. Cuando casi todos los lectores son a su vez escritores, y todos los textos fluyen con libertad, los que priman son los mejores, a lo menos desde un prisma democrático. Convencer a veinte lectores es más difícil que convencer a un sólo editor o a tres jurados.

La red permite comunicarse y expresarse aunque muchos la utilicen como un mero sumidero de productos para el “entretenimiento”.

Y al decir, “comunicarse”, reconocemos que la internet sirve para casi todo porque la actividad humana es primordialmente comunicación. Pero como el mundo es más que la internet dicha comunicación no rendirá frutos si se limita a lo meramente virtual. La internet no es un mundo paralelo al que valga la pena revolucionar, es sólo una red que interconecta a las computadoras de algunos seres humanos, por lo tanto no se puede cambiar a la humanidad desde la red pero es posible colaborar en la tarea de desmitificar, sembrar la duda, deseducar y en general liberar las mentes de cada uno de nuestros interlocutores virtuales.

Los hacker vs Microsoft y todos los demás.

Desde mediados de los noventa se emprendieron campañas destinadas a limitar las potencialidades naturales de la red o encontrar el modo de que se pagara por aquello que era gratis. Esas campañas fueron exitosas pero aún así no han logrado evitar que un grupo minoritario y marginal, pero numeroso, utilice la red según sus principios fundacionales. Esta comunidad está conformada por hackers de todas la nacionalidades y crea programas de cómputo, y mecanismos para la difusión de los mismos.

El producto de la utopía científica, en que todos investigan individualmente y comparten su trabajo de modo gratuito, ha producido una inteligencia colectiva capaz de enfrentar a cualquiera de las grandes empresas. Es cierto que la comunidad de hackers es también un centro de reclutamiento para las corporaciones estas nunca podrán contratar a todos lo que hace que sea una realidad que el sistema ha debido tolerar por no poder luchar contra ella.

Microsoft es un sistema computacional comercial, no sólo porque quien lo usa debe pagar patentes sino porque deja a la computadora “personal” expuesta para que todos husmeen en ella. Ello es rentable para la empresa aún cuando el sistema se piratee pues de todos modos microsoft puede disponer de todos los datos que colecta, vendiendo información sensible a todas las demás empresas; además vende medicinas para las enfermedades que crea. Para que el windows funcione se deben contratar servicios de antivirus, anti spyware, corta fuegos, etc, lo que además obliga a disponer de la computadora más poderosa en el mercado para procesar la bestialidad de información que extraen de nuestros directorios de modo de entregárselas a quién corresponda. Eso es coherente con la asociación estratégica entre microsoft e intel, entre otras grandes compañías de hardware.

Por lo tanto, eso de la que la internet está intervenida es parcialmente cierto pues así es para todos los usuarios de microsoft, y ellos son la mayoría del los cibernautas.

Linux no es la panacea pero sí es algo incomparable a windows. Si existiera el libre comercio nadie preferiría un windows por sobre cualquier linux del mismo modo que nadie preferiría un Lada pagado contra un Mercedes Benz gratis.

La red permite que el sistema tenga una agencia en nuestra casa lo que nos permite fustigar a esos agentes sin movernos de nuestro escritorio, pero sin tomar precauciones a la hora de navegar es demasiado el poder que entregamos y muy pocas las facultades que adquirimos.

Consejos sencillos, indispensables y gratuitos.

Ha debido leer una serie de cuestiones que quizá no le interesen para llegar a este tutorial pero desde aquí en adelante me concentraré nada más que en la información técnica.

Si pretende opinar en internet, y esa opinión es representativa de la mayoría, deje su computadora tal cual está pues nadie querrá hacerle algo salvo querer venderle un nicho fúnebre. De todos modos los consejos a continuación le podrían ser útiles para no renovar las licencias de sus softwares, para que su computadora funcione mejor y que no deba comprar una nueva.

1º Instale Linux y deje de pasar penurias.

2º Si tiene aparatos que no funcionan con Linux pague por una distribución que le entregue asesoría en línea. Si aún así no es posible hacer funcionar el aparato, conserve el microsoft en su computadora pero instale de todos modos el linux y sólo navegue con él. Es decir, haga funcionar a su equipo con dos sistemas operativos.

Hoy por hoy es muy difícil que algún componente no funcione con linux. Incluso es menos frecuente que la incompatibilidad dentro de windows, por ejemplo, esos equipos que no funcionan con nada más que Vista y no se les puede instalar el XP o viceversa. De todos modos menciono la alternativa. Se debe señalar además que los drivers (controladores) vienen incorporados en el núcleo de linux por lo que salvo pequeñas excepciones su hardware funcionará a cabalidad por el sólo hecho de instalar el sistema operativo sin tener que hacer nada más. (típico de windows el tener que instalar los drivers, a veces reinstalarlos, actualizarlos, y reiniciar el equipo, para que los programas se "registren")

Si debe hacer funcionar algún programa escrito para windows, que no tiene una alternativa, o que le costó mucho dinero, puede usarlo de todos modos en linux mediante el programa Wine.

3º Si considera el cambio de sistema operativo algo demasiado radical comience por utilizar software libre, compatible con windows y linux, desde ya. Para cuando decida cambiar ya estará familiarizado y casi todo le parecerá normal.

  • No chatee más con Messenger, use el Pidgin, con el que además podrá chatear con sus cuentas de yahoo, gmail, facebook, aim, icq, jabber, etc. en simultaneo y con un sólo programa.

  • Por ningún motivo navegue con el peor programa conocido, el explorer, use Mozilla Firefox, aunque no es el mejor navegador ni el más rápido, al ser popular hace posible una numerosa comunidad de desarrolladores por lo que nunca tendrá problemas usándolo, y es compatible con linux.

  • No trabaje más con el Office, para eso está el Open Office, un programa desarrollado por una empresa privada pero que es gratis y deja al programa de la microsoft en vergüenza desde el primer minuto de uso. Si quiere instala diccionarios adicionales que le permitirán corregir la ortografía hasta en latín o esperanto, y puede exportar a PDF de un sólo clic o formatos tan extravagantes como los de Palm OS.

  • No piratee nunca más el Photoshop, para eso está el Gimp, bueno, bonito, barato y en castellano.

  • Ni se le ocurra utilizar el cliente de correos preinstalado en su equipo, el inefable Outlook. Sin lugar a dudas la peor ocurrencia de windows hasta crear el Vista. Use el mozilla thundebird.

  • No use en windows media, para eso está el videolan.

  • No piratee el Nero, para eso está el Free Cd Burner

    Ya que tiene windows deberá instalar además una serie de programas adicionales.

  • No use versiones de prueba de antivirus, para eso está el confiable y gratuito avast.

  • Para sacar todos los programas espías, muchos de ellos en los propios programas microsoft como el messenger, el windows media, y el explorer, use el spybot. Posee una extensión de protección en linea, Tea Timer, que le será muy útil si tiene la memoria ram que requiere para funcionar.

  • Para limpiar el registro, evitar que carguen programas no solicitados y o innecesarios, limpiar el disco duro, etc, use el ccleaner.

  • Para que no se metan a su pc por mientras está conectado use el zone alarm, que en su versión gratuita es un buen firewall. (corta fuegos)

    Si va a cambiar a linux lea esto.

  • Existen distintas distribuciones de linux, es decir, linux no es la marca de un producto único sino que el nombre de un código de programación. Todo programa en linux es compatible entre sí pero puede ser engorroso instalar algunos programas creados para otras distribuciones.

  • Ya que comprendo a grandes rasgos el sistema que utilizo, lo recomiendo, y además puedo ayudar a instalar a quién quiera hacerlo. Usted es libre de elegir la distribución que quiera, yo prefiero Debian, si lo que quiere es un sistema a toda prueba cien por ciento hecho y distribuido por hackers. El problema de Debian es que exige más conocimientos para operarlo y configurarlo que su versión empresarial, el Ubuntu, y eso puede llevar a que se defraude. Muchos programas creados por empresas y de distribución gratuita, exigen tiempo y dolores de cabeza para instalarlos en Debian, por lo que a un usuario novato le recomiendo empezar por Ubuntu, sistema que se instala tanto y más fácil que un drivers para windows, sólo aceptando y cliqueando en "siguiente".

  1. Haga un respaldo de sus archivos. Utilice un dvd o cd y guarde todos los archivos. También puede crear una partición y trasladar todos los archivos a una de ellas, eso es más complicado así que hágalo sólo si sabe muy bien qué está haciendo.

  2. Baje una copia de Debian o Ubuntu, y grabe el Cd o DVD (lo que se baja es un archivo de imagen ISO que si hace doble clic le abrirá en su programa de grabación. Lo contrario es ir al programa de grabado y seleccionar manualmente la imagen de CD o DVD). La de Debian es más complicada de conseguir, si puede bajar el DVD estará al otro lado, pero de lo contrario le recomiendo bajar la versión Net, que le permite instalar desde la internet. Use esta opción sólo si dispone de una cuenta de internet de alta velocidad en su casa y si puede estar todo el día en una biblioteca pública. Es de sencilla instalación aunque no es de un modo gráfico utilizando el mouse como en ubuntu.

  3. Configure la Bios de su equipo para que arranque desde la unidad de CD o DVD. La Bios es el chip que controla el funcionamiento básico de la placa madre. El programa se ejecuta al encender la computadora (las “letritas” que aparecen en la pantalla apenas enciende el equipo.

  4. El equipo arrancará no desde el disco duro, cargando el windows, sino que desde la unidad de CD o DVD cargando el núcleo de linux o el programa para instalarlo. Sólo siga las instrucciones y luego reinicie. El Ubuntú estará listo en menos de quince minutos, el Debian Net, en cambio, requiere bajar casi todo de la internet por lo que puede demorarse unas cuantas horas. Sin embargo el Ubuntú deberá ser actualizado una vez instalado pues el cd no instala muchas funciones esenciales como el "soporte de idiomas".

  5. Cuando vuelva a arrancar el equipo luego de la Bios se cargará el gestor de arranque, seguramente el Grub. Con ese gestor usted puede seleccionar el sistema operativo que arrancará, si es que tiene el linux y windows al mismo tiempo, o el modo que quiere que arranque el linux, equivalente a eso de “windows a prueba de fallos”, “sólo símbolos del sistema”, etc.

  6. Si quiere conservar el windows deberá hacerse previamente de una copia de algún programa para particionar discos duros. Luego, cuando el instalador linux le dé la opción de particionar el disco deberá elegir “partición personalizada”. Deberá buscar unos cuantos tutoriales pues dicho particionamiento debe hacerlo de “modo experto” o olvídese de su windows.

  7. Si está paranoico instale el tor y el pivoxi, y el tor buttón de mozilla firefox. Eso evitará que le efectúen un control de tráfico. Busque algún tutorial para configurarlo de lo contrario el proxi le impedirá navegar.

  8. Si su computadora no está conectada a internet busque un dvd de linux que esté completo pues tanto en Ubuntu como en el Debian todo se instala on line, y la instalación del disco sólo posee lo básico.

Noticia para los que usan facebook.

La diferencia entre la web “1.0” y la “2.0” es tan sólo retórica, es más, publicitaria. No existe ninguna innovación en la internet a lo menos hace diez años. Lo que ocurre es que las capacidades de almacenamiento de los equipos ha aumentado según la ley de Kryder y es posible ejecutar tareas antes impensables.

Antes que llegara la “repre” a la internet, era posible bajar y compartir de todo, lo que ocurría es que la comunicación se establecía en la mayoría de los casos por teléfono, mediante los módem, y los equipos no podían almacenar y procesar tanta información.

Por eso la rimbombante llegada de facebook, como una “revolución”, es nada más que un buen ardid publicitario. Lo que ha hecho a facebook distinto es la cantidad de personas que se incorporaron a dicha red, en especial en Chile, y el mal hábito de sus usuarios de querer hacer todo en facebook olvidando que existen otros medios más idóneos, seguros y menos con menos restricciones.

Pero un grupo de usuarios, que los publicistas denominan “comunidad”, es lo que hace a una red social y por más que existan alternativas resulta ingenuo pensar que podría resolverse todo con una migración masiva. Eso de los “consumidores organizados” es inaplicable por que facebook ha demostrado que las razones de sus acosos, atropellos a la libertad de expresión y destrucción o uso indebido de información privada son de índole política y peor, de una histérica aplicación de los principios más reaccionarios.

Por lo que no queda más que resistir sus controles; he aquí la explicación de la red que tuve que crear luego de que mi cuenta fuera cerrada, para evitar que ocurriera nuevamente lo de perder los datos y la red social cultivada.

  1. Lo primero es respaldar toda la información puesto que las cuentas las cierran sin previo aviso.

  2. Integrar los datos en distintos servicios y redes, mientras más mejor, en mi caso blogger, twitter, youtube, facebook, fileden y podcaster.

  3. Crear una cuenta de respaldo en facebook y duplicar la información, e incluir los amigos en ambas. Con los sistemas automáticos para compartir y los RSS es posible hacer funcionar una cuenta automáticamente mientras se utiliza otra, sin tener que ingresar a ella. Cuando se cierra la cuenta “oficial” recién usamos la alternativa.

  4. Como la cuenta alternativa la pueden borrar de todos modos se pueden crear “páginas”. Facebook permite crear páginas en las cuales uno se suscribe como “fans”. Creé las páginas “Ariel Zúñiga”, escritor, y “Violencia y Control”. Le concedí facultades de administrador a otros amigos, para evitar que el cierre de una o ambas cuentas no implique un cierre de esas páginas. En dichos sitios están los contenidos esenciales y se pueden incorporar a los amigos suficientes para soportar cuando apaguen la luz. Además creé un sitio en Networked blogs, una aplicación en facebook, que permite integrar el blog a facebook.

  5. Con todas esas precauciones el nuevo cierre de mi cuenta no ha sido traumático, además que ha permitido visibilizar el modo de actuar y las motivaciones de los autores de los mismos. Según la lógica detrás de los censores, este acoso permanente está destinado a que el usuario se aburra y se autocensure, por eso el crear sistemas redundantes de información y comunicación permite cobrar costos muy altos a los acosadores, los cuales si son utilizados por todos los afectados pronto dejarán de practicarlos porque se volverían ineficientes. Si facebook quiere limitar el acceso a su red, para evitar que actúen en ellas “sujetos indeseables” para sus intereses como quien escribe, sufrirá el éxodo de sus usuarios, el fundamento del poder que hoy dispone.

  6. Finalmente debo dejar mención que en vez que “tener la menor cantidad de amigos posibles”, o tener que actuar en clandestinidad debemos hacer todo lo contrario. Ambas son modalidades de autocensura, y además permite que los “controladores de la red” tengan a los marginales marginados en su propia red social. Se debe agregar a cuanto tipo aparezca, en cada comentario, grupo o noticia, no sólo a los que facebook recomienda por pura bondad y buena onda. Más amigos son redes más grandes, más difíciles de controlar y vigilar, y más destinatarios de nuestros mensajes.

Espero que estos consejos le sirvan para reencantarse de la internet, y pueda utilizarla como la extraordinaria herramienta de comunicación que es. Agregue sus sugerencias como comentarios, difunda esta información, critique lo que le moleste de esta nota, si quiere incluso me insulta, no me ofenderé, pero por ningún motivo se quede callado pues eso es lo que quieren los mandones de siempre.





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sábado, 3 de octubre de 2009

Los EEUU contra Polansky, entre el celo de justicia y el linchamiento.

Por Ariel Zúñiga Núñez (Azeta Ene)


Yo era un niño todavía, así que no se me podía tildar de cobarde, estúpido o imberbe; lo era, y mi edad me protegía de cualquier calificativo que pudieran atribuirme los demás.”

Ana Danich, De Madrugada.


Para el padre del liberalismo penal, el marqués Cesar de Beccaría, la aplicación de las condenas criminales debía ser lo más pronto de cometido el hecho que se imputaba, la sanción que tarda no sólo cuestiona una eficiencia maquinal del sistema sino que la prontitud es el único modo de “hacer justicia”. La sanción tardía no sólo es injusta para la víctima, o sus deudos, sino que para la sociedad toda. La impunidad, por muy transitoria sea, afecta las confianzas, resiente los ánimos, impide que se verifique el efecto educacional que se le exigía a la sanción. Las penas además debían ser proporcionales a los daños que las acciones criminales causaren, y siempre menos duras que los actos mismos pues de lo contrario se producía en los espectadores del tormento un encallecimiento de su corazón, algo así como una tolerancia al dolor ajeno que sólo se satisfacía con más dolor. Para Beccaría el sistema penal debía ser la antítesis de la vendetta, o justicia proporcional por mano propia, y del linchamiento.

Los principios de Beccaría inspiraron las reformas legales liberales, en los EEUU y Francia, y así como con el liberalismo político la razón de Estado no tardó en desdibujarlos al punto de convertirlos en meras retóricas que justifican el gobierno de una nueva aristocracia, la capitalista. El liberalismo es el cuerpo de ideas que se les enseña a los abogados durante el tiempo en que están en las universidades y eso explica la perplejidad de éstos cuando deben enfrentarse a la pura y simple realidad, un mundo imposible de ser medido con los cánones morales que exudan los códigos y las constituciones.

El Caso Polansky.

Roman Polansky, sin lugar a dudas uno de los mejores cineastas con vida, de niño tuvo que vivir la brutalidad del régimen nazi y experimentar el destierro de su Polonia natal. Los Estados Unidos le dieron una oportunidad a su familia, y también a él, quien a una edad prematura se transformó en un prolífico director de cine. La danza de los vampiros y el Bebé de Rosemary lo convirtieron en uno de los mejores a finales de los sesenta, época bullente de creatividad e irrepetibles producciones.

Su repentina fama fue ensombrecida por el asesinato de su mujer, la actriz Sharon Tate (protagonista de la Danza de los Vampiros) en manos de una secta satánica dirigida por Charles Manson, quien estaba embarazada de Polansky. Pese al revés, continuó su carrera cinematográfica.

Años después se declaró culpable de haber drogado a una niña de trece años de edad y haber abusado sexualmente de ella. Aprovechó la libertad provisional en espera del juicio para escapar a Europa en donde se afincó.

Si bien su trabajo fílmico ha carecido de la popularidad del de sus primeros años, así como de su productividad, la academia de Hollywood lo condecoró en el 2002 al Oscar al mejor director por la cinta “El Pianista”, una obra madura y bien lograda pero políticamente correcta, muy lejos del aura controversial que lo había signado. A la ceremonia de premiación no pudo asistir por estar vigente la orden de detención en su contra.

En cuanto a la menor abusada había solicitado en reiteradas oportunidades que cerraran el caso pues quería descansar. La psicología de la Gestalt, por ejemplo, se fundamenta en la necesidad de cerrar los ciclos de modo de resolver la angustia que provoca la incertidumbre. Antes de las terapias Beccaría lo tenía claro, la justicia que tarda no es justicia.

En el derecho estadounidense algunos delitos no prescriben, como el asesinato. Del mismo modo que en el derecho internacional de los DDHH son imprescriptibles los delitos de lesa humanidad. Como Polansky se declaró culpable, y arriesgaba una pena de cincuenta años de cárcel, no es la prescripción de la responsabilidad la que está en juego sino la de su condena. La crítica del mundo del arte a la supuesta brutalidad del sistema estadounidense (un personero francés incluso dijo “cada cierto tiempo los EEUU nos muestran esta cara brutal que nos hace relativizar todos sus aportes”) quieren soslayar la discusión principal: ¿Es es derecho penal la herramienta para lidiar con estos asuntos?

Instar a la liberación de Polansky, sobre la base de su aporte al arte, es impertinente e hipócrita. La discusión de fondo nos conduce a los menores, al sexo y los menores, y al derecho penal.

La enfermedad causada por el médico.

En la medicina se le denominan efectos iatrógenos a las patologías que causa la intervención sanitaria. En muchos casos actuar es peor que no hacer nada.

En materia judicial, y criminal especialmente, los daños que produce la intervención no son marginales sino que constituyen la mayoría de los perjuicios que ocasionan los “delitos”, incluso para las víctimas. Y dejo entrecomillas a los “delitos” pues lo que realmente importa aquí es la criminalización. Es tal la desproporción numérica entre los actos que conocemos como crímenes y delitos y los que finalmente son sancionados como tales, y tal la divergencia entre los condenados y las conductas que los llevaron a la condena que el delito pierde toda importancia al analizar la criminalidad.

Es más, la divergencia principia en la definición de los tipos penales los cuales no guardan relación ni proporción con los principios discursados por los estados. Si es muy grave que alguien robe millones del erario público o que afecte a millones de seres humanos quien lo hace casi siempre se enfrenta a un sistema presto a escuchar sus excusas o con normas redactadas con tinta invisible.

La regla general es que los poderosos no responden por sus actos sea porque las normas los eximen de responsabilidad de antemano, por ejemplo considerando negocios lícitos a sus robos y fraudes, o porque los sistemas judiciales no poseen ni la fuerza ni la independencia suficiente como para hacerlo. Los EEUU constituyen una excepción, al depender su economía del sistema financiero los delitos de cuello blanco son tan severamente castigados como los de los pobres, a quienes se les reserva la cárcel de modo exclusivo en el resto del mundo. Es verdad que los ricos cuentan con una defensa que de tenerla los demás deberían demoler el noventa por ciento de las prisiones; pero al menos debemos tener presente que es posible que un rico y un poderoso sea castigado por el sistema judicial cuestión como sabemos, en especial en Chile, no ocurre. En los EEUU la impunidad sólo se aplica a los crímenes que cometen sus ciudadanos en calidad de agentes en el extranjero los cuales disponen, como bien sabemos, licencia para matar, torturar o bombardear.

La Tiranía del Placer.

Considero que el sexo es una conducta que no sólo se debe defender sino que además alentar. Desde luego que no es una opinión compartida, en especial por la elites, pues implica la posibilidad de procurarse placer sin pasar por el mercado de venta de bienes o servicios. Si el ser humano pudiese vivir libremente su sexualidad, la mayoría de las conductas que reprobamos desaparecerían pues en el caso del sexo es donde es más notorio que el problema grave lo genera la intervención del sistema criminal y no los hechos que este pretende erradicar.

Sin embargo se debe dejar mención que no vivimos en un mundo libre, menos en uno donde existan las condiciones para vivir libremente la sexualidad. Es imposible sustraer alguna actividad, por más privada esta sea, del universo de condicionamientos de un sistema complejo de dominación.

Obstante lo anterior, defiendo -moralmente- que la sexualidad debe practicarse de mutuo consentimiento lo que trasforma en violación el atentando en contra de esa dimensión de la libertad. Repudio las tiranías y por ende también a la violación; en contra de una persona que aún no ha logrado construirse como individuo, en una sociedad compleja como la nuestra, me parece un hecho aún más grave pues no sólo se afecta la libertad sexual sino que se despoja de la indemnidad, de la inocencia, de la posibilidad de descubrir cada cosa a su tiempo.

Pero el reprobar moralmente un acto, no implica de inmediato validar las consecuencias que la ley le asigna al mismo. En primer lugar es falso, nada más que una ideología en su peor acepción, eso de que la sociedad penda de un consenso entre los miembros de la misma, a lo más existe un conformista asentimiento, el que debería ser entusiasta debido a que el sistema nos educa para considerar a lo existente como bueno, justo y propio. En segundo lugar, ese asentimiento no sólo no es entusiasta sino que es mayoritariamente resistido por quienes les ha tocado la peor parte en el “trato”, aquellos que deben trabajar toda su vida nada más que para seguir con vida. La elite aún así persevera, dividiendo para gobernar, cooptando y reprimiendo. El sistema criminal es el reflejo de una injusta sociedad, una que reserva lo mejor para unos pocos y lo peor para casi todos; buscar justicia allí es un error de principio pues a lo más es posible procurar que se cumplan las fatales reglas del mercado.

Los pobres, culturalmente excluidos del sistema, y en especial del judicial, son incapaces de defenderse pues ni comprenden los cargos ni el modo de desvirtuarlos. Acosados desde su tierna infancia por las policías, los saben sus enemigos inmediatos a quienes no debe creerse ni lo que rezan. El resto, jueces, fiscales, defensores, periodistas, son habitantes del otro mundo, en aquel lugar en que vivir es disfrutar. Por lo tanto son los pobres la “clientela” frecuente del sistema criminal, no porque sean “malos”, o sean “delincuentes” pues porque alguien ha marcado la cancha que algunos nos deja adentro y a ellos fuera. La cárcel es su destino natural, o la muerte precoz que no suscitará rabia, impotencia o exigencias gubernamentales particulares, la prensa incluso no tendrá pudor en expresar su “alegría”. No es lo mismo ser un violador que “el violador de La Reina”, o ser un asesino que el sicario de “la Quintrala”, la desigualdad que nos apremia en la vida nos acosa hasta la muerte.

La excepción a esta funesta regla, de que el sistema criminal es una organización de captura, aprisionamiento y exterminio de sujetos previamente criminalizados, generalmente al nacer e incluso antes de hacerlo, lo constituyen los delitos de drogas, sexuales, homicidios pasionales y actos políticos reprobados por los gobiernos. En aquellos estados en donde, por conveniencia, se niega la existencia de delitos políticos, las laxas normas anti drogas y anti pedofilia permiten prácticamente todo, incluso impiden defenderse defenderse a los imputados. Las campañas morales iniciadas en la década de los setenta en los EEUU explotaron el mito del lobo feroz que persigue caperusitas instalando el miedo y la sospecha en un ámbito antes inexpugnable, la familia, y autorizando una serie casi infinita de restricciones a la libertad en aras de un mal que se debe extraer de raíz, aunque ese mal sea la humanidad que subyace en cada uno.

Los niños que antes vivían su mundo, un cruel mundo de abuso e intimidación por sus pares y de indiferencia y manipulación por los mayores, de pronto se convirtieron en objetos preciados que se deben apartar de monstruos reales y omnipresentes. Las nuevas familias, con menos hijos, con padres neurotizados en la vorágine de la producción y el consumo, en donde los niños ocupan el rol de objetivos sociales, modos de exhibir su éxito, descartar rumores, han hecho de esta doctrina del miedo la piedra angular de sus enseñanzas. Y para evitar que al niño un monstruo le robe su inocencia los padres se la destruyen desde la más tierna infancia lo que los hace estar alertas, y sobrealertas, de cualquier acto u omisión reprochable y así poder acusar a sus padres, profesores y autoridades. Lo que todos los involucrados en esta iglesia global antipedofilia se niegan a aceptar es, en primer lugar, la natural sexualidad de los niños, y en segundo lugar, que los niños también mienten.

La teoría psicoanalítica depende de concebir al niño como un sujeto que manipula a sus padres desde su nacimiento. Si bien el psicoanálisis no es una disciplina científica, tal concepto se ha permeado por la abundante evidencia en ese sentido lo que lleva a todo médico a recomendar a las madres a no dejarse llevar por los llantos del bebé pues muy pronto el infante aprende a utilizarlo con mayor precisión que nosotros el control remoto del televisor. Los niños mienten, y manipulan, en especial los hijos de aquellos padres que los alientan, conscientes o inconscientemente, a mentir. Además el niño confunde realidad y ficción -error en que muchos adultos aún incurren- lo que no los hace testigos fiables en ningún caso. Las dinámicas, por ejemplo, las que se realizan con muñecos, sólo son lógicas dentro de la lógica de los psicólogos que las aceptan, si fuera poco, con un amplísimo margen de error; y no son capaces de atribuir conductas a personas, pues a lo más pueden constatar la pérdida de la indemnidad sexual más no el causante de ella. Por ejemplo, un menor que ha recibido abuso durante años actúa con precocidad sexual tanto con sus pares como con otros adultos, por lo que tal conducta no es atribuible de inmediato a su actual profesor, por ejemplo, ni a ninguna persona en específico; además muchos niños han aprendido, por más violento nos parezca, a manipular con el sexo, cuestión que muchos adultos también hacen y hasta consideran normal, por lo tanto puede ocurrir que un niño abusado sexualmente manipule tanto a sus abusadores como a otros adultos, incluso bajo la amenaza de reportar cargos falsos.

Por lo tanto lo único que puede valer como evidencia en un juicio, si este se apegara a las reglas de procedimiento que enseñan los códigos, son las pruebas físicas, las declaraciones de adultos imparciales, con criterio formado, que hayan presenciado los hechos, y las declaraciones de las víctimas cuando ellas están en edad de comprender lo sucedido y con la posibilidad de rebatir dichas declaraciones por parte la defensa del imputado. Esto hace de los delitos de abuso sexual, que no hayan implicado violación o, un modo de dar rienda suelta a la histeria colectiva encarcelando a cualquiera sin más prueba que la fe que se le concede a ordalías, o un modo de destruir la indemnidad sexual de los menores mediante la persecución de actos que por sí mismos no fueron capaces de hacerlo. Para que un niño experimente el rol de víctima en un acto sexual, en que no es más que el objeto de un adulto que lo presiona o manipula, él debe sentirlo también como un acto sexual al menos en ese sentido de la más abyecta sexualidad.

Cuando los padres de unos infantes se querellaron en contra de la parvularia que los mudaba, por considerar que realizó tocaciones de índole sexual (aunque no lo crea el lector este caso es real), una voz de alerta debería haberse escuchado entre quienes defienden una vida medianamente sensata. Si alguien que muda a un bebe se excita sexualmente al hacerlo, por más repugnante que nos parezca (y en el caso que así fuera y pudiésemos probarlo) ¿Qué daño ha producido en el infante? Un niño está expuesto a ser tocado en sus partes íntimas cuando no tiene capacidad de sentarse en una bacinica y limpiarse con papel, a todos nos toquetearon, y quizá a más de alguno con ánimo lascivo, pero a nadie que pudiera ocurrirle eso puede decir que ello le destruyó su indemnidad sexual salvo que, un psicólogo de quinta, y además inexcrupuloso, se sirva de la vulnerabilidad del paciente para instalarle esa vivencia a modo de explicación fácil de sus síntomas o para venderle una terapia a perpetuidad. Casos así han existido, todos ellos se sirven de la histeria previamente instalada.

Hace un siglo era normal que las institutrices masturbaran a los niños para que se durmieran, tanto hemos progresado que se mira con sospecha hasta la muda, y lo peor, los tribunales admiten tan descabellados argumentos en su seno. Quizá algo queda de eso en la condena blanda que se le ha dado a la profesora que violaba a un menor de edad. El argumento que la liberó es impresentable pues no es sólo sexista sino que debería esculpirse en mármol en el palacio del sexismo: No es posible que una mujer viole a un hombre puesto que la erección es sinónimo inequívoco de consentimiento. Si aplicáramos ese argumento a todas las violaciones en contra de mujeres muchas de ellas quedarían impunes. La violación no consiste en violentar los órganos sexuales sino que la voluntad de quien consiente en practicar su sexualidad con un otro, y los niños al no tener la posibilidad de consentir en un acto sexual siempre será violación cuando dicho acto implique penetración y o contacto genital.

Los niños son traumatizados por sus padres para evitar ser traumatizados por “extraños”, o bien son traumatizados a fin de condenar a adultos por actos deleznables pero que no habían producido daño en el menor. Las violaciones y los abusos sexuales son actos deleznables pero al criminalizarse dichas conductas todo se hace aún peor.

El consentimiento sexual.

Mencionaba que los niños no pueden dar su consentimiento sexual y que por ende toda práctica sexual entre un adulto y un menor es una violación, al menos desde un ámbito moral.

¿Cuándo podría dar su consentimiento?

Es una pregunta odiosa puesto que la ley señala edades muy precisas, las que derivan del derecho romano, y que nunca han sido objeto de una revisión científica.

Hace muy pocos años un estudio en Inglaterra, divulgado por el programa de la BBC Exploraciones, concluía que el cerebro de los seres humanos recién se conformaba pasados los diecisiete años de edad. Antes de eso, el adolescente es proclive a realizar actos impulsivos, irreflexivos, y que dañen a otros pues su capacidad de leer los rasgos faciales que denotan emoción en los demás era inferior a la de los niños de trece años lo que impedía que fueran empáticos. En otras palabras, el adolescente adolece de empatía y de prudencia, algo que el milenario sentido común ha tenido presente desde los albores de la civilización. Exponer a los jóvenes a que practiquen sexo con adultos los expone a ser abusados pues carecen de la protección que hasta un niño tiene, de leer las malas intenciones en otros, y además es imprudente lo que lo puede condenar de por vida.

Castigar a un menor de edad, sin embargo, a sostener una maternidad o paternidad, en la comprensión de que se trató de un acto irresponsable, es cruel y sólo extiende la cifra de inocentes dañados.

Sin embargo el respeto por el niño que deriva de su inmadurez, de su carácter de adulto en ciernes, sobre el que se discurre ,es aún más falso e hipócrita de lo hasta aquí mencionado. Los niños son abusados, no sólo sexualmente sino que además laboralmente y comercialmente de un modo generalizado en el mundo. La cero tolerancia hacia la violación de menores en occidente no hace más que incrementar el “valor” ilícito de los menores que llegan a ser abusados de modo industrial, mediante el turismo sexual, por quienes consideran satisfactorio sostener sexo o sin consentimiento, o con menores, o ambas. Además se explota comercialmente la imagen del menor y su incapacidad de resistirse al consumo desenfrenado.

Sólo hace muy poco años que el ser humano ha extendido sus expectativas de vida y con ello, la edad de iniciación sexual que antes coincidía con la pubertad. No es por lo tanto descabellado que algunos sitúen su deseo en cuerpos, que hasta hace muy poco, eran los de una mujer o un hombre en edad de matrimonio. Es hipócrita condenar de modo absoluto y sin matices cuando los niños son utilizados por las agencias de publicidad como objetos de deseo, es más, una modelo de alta costura debe parecer una niña y su belleza radica en su pureza. Muchas veces son precisamente niñas y son explotadas del mismo modo en que millones de niños lo hacen en todo el mundo con la indolencia de la comunidad mundial que nada hace por resolver estos asuntos, empezando por la funesta intervención de los sistemas penales.

No pueden dar su consentimiento sexual pero pueden delinquir.

Los neurobiólogos han explicado que la edad de dieciocho años no es arbitraria, que no es solamente producto de nuestra tradición romana o cristiana. El cerebro humano aún no se ha desarrollado en la adolescencia por lo cual el consumo de drogas es altamente dañino pues puede atrofiar o inhibir su desarrollo.

Los adolescentes no pueden dar su consentimiento pues son naturalmente impulsivos y su empatía está disminuida; por razones similares no pueden celebrar actos y contratos salvo que estén representados, y no pueden votar en elecciones.

Sin embargo el sistema les permite delinquir. El derecho que les niega su voz por carecer de voluntad les concede esa libertad por decreto, para el sólo fin de poder encarcelarlos.

Aquellos sin libertad de elegir.

El Derecho es, salvo excepciones, una racionalización de la ética estoica y cristiana que considera al hombre como alguien libre de tomar decisiones. La proscripción de la esclavitud universalizó este precepto a todos, quedando fuera, de esta regla, solamente los menores de edad, los niños, y algunos discapacitados intelectuales y mentales.

Las modificaciones que ha experimentado el Derecho en el último siglo se relacionan con el desarrollo de esa moral cristiana, que está en su base, y del sincretismo con otros credos, por ejemplo el budismo, que se ha incorporado al sentido común moral de los occidentales. Es así como algunos pretenden extender esta “protección”, esta gracia de ser sujeto de derecho, a los animales. Tal inflación subjetiva se enfrenta a los avances científicos que desdibujan los preceptos construidos por los jurisconsultos romanos y los glosadores exégetas del medioevo observantes de la escolástica.

Algunos fundamentalistas le conceden derechos a una célula a expensas de la mujer que la aloja y mediante una serie de maromas consiguen hacer del niño un ser sagrado pero, al mismo tiempo, se lo debe educar, mancillando todas y cada unas de sus virtudes esenciales; y si eso fuera poco se autoriza que se lo utilice como blanco de campañas publicitarias que transforman al menor en un agente negociador de las grandes compañías dentro de las familias, influyendo en sus decisiones de consumo. Cómo ese niño llega a ser delincuente, sin ser libre de escoger lo bueno y lo malo, estando bajo el cuidado de adultos, siendo estos responsables, es un misterio.

Y si las células tienen derechos, también los animales, las personas incapacitadas que sobreviven por obra y gracia de la tecnología, llegamos a un punto en que sólo el capricho respaldado por la fuerza de unos le concede o les restringe derechos a algo transformándolo en alguien, sin pedir respeto de deberes de modo correlativo, sin que la libertad sea un presupuesto. Y sólo el capricho de las agencias conduce al respaldo estatal de esos derechos declarados, porque mientras a una mascota de primer mundo se la libera de la opresión especista, miles de millones de seres humanos padecen una existencia más ruin que la mayoría de los animales.

Los niños, independiente de nuestros anhelos, viven en una relación de subordinación y dependencia respecto de los adultos lo que hace que estén en una situación de vulnerabilidad, y el derecho es una especie de máquina que atropella a todos quienes se encuentran debajo de él. Por lo tanto no sólo son agredidos por los adultos, que so pretexto de educarlos los explotan, los conscientizan, los aniquilan moralmente, sino que además los crímenes cotidianos en contra de ellos seguirán quedando en la impunidad. Si el derecho interviene es peor para los niños puesto que las instituciones jurídicas cumplen fines opuestos que el amparo de los desvalidos, y si se emprenden campaña criminalizadoras, dirigidas en contra de los agresores de menores, tampoco los niños serán los beneficiados puesto que el sistema penal es un monstruo ciego que atropella a los más débiles. Un sistema penal endurecido sólo es un monstruo más grande y más fuerte.

Tamaño problema, las personan han sido domesticadas para que crean que el sistema penal cumple una función distinta que la de sostener con el miedo al sistema tal cual es, con todas sus injusticias y contradicciones; por otra parte muchos críticos sostienen que un cambio estructural es la panacea. Sin embargo las agresiones sexuales contra los menores es de aquellos asuntos imposibles de resolver ni en nuestro sistema capitalista ni en algún otro que se nos ocurra. Así como la violencia de género es posible de erradicar si suprimimos las jerarquías, en el caso de los menores eso es imposible pues su inferioridad será física y psicológica, y aquellos que han construido su deseo abusando de esa inferioridad y candor no dejarán de hacerlo por ni por razones ni por amenazas.

El derecho penal moderno, en teoría, se propuso la tarea de superar la venganza individual y la crueldad de los sistemas colectivos de aplicación de castigos precedentes, pero sólo ha racionalizado las atávicas pulsiones que sostenían a los sistemas discursivamente superados. Desde hace casi cuarenta años los sistemas penales se han endurecido paulatinamente al punto que en la actualidad es muy difícil diferenciar la actuación racional y científica de nuestras policías y cortes con los cuestionados sistemas de la inquisición: Ambos penden de la superstición, ambos sirven a intereses distintos de los declarados, ambos aplican penas inhumanas, ambos actúan con total independencia de los actos que dicen querer erradicar.


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jueves, 1 de octubre de 2009







Desde hace un par de meses, el artista visual chileno Fiestoforo, colabora con Violencia y Control y las republicaciones de sus artículos en Alterinfos.

Visítelo en su Blog.

www.fiestoforo.cl





































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