pestañas

Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.

Volver al Inicio

Aumentar Reducir

Tamaño de Letra

Entradas Antiguas

lunes, 19 de noviembre de 2007

Crítica a la Primera Temporada de CQC.


Tres Simios, vestidos de bufones, se han tomado por asalto lo que siempre ha sido suyo. Será por el exceso de estrógenos que corre por sus venas o por el vacío que produjo la última neurona muerta de inanición en tiempos en que aún eran amaestrados por un mago decadente. Que en espera de futuros cargos públicos cuando algún día asuma el care gueno de Chile. Que hacen un programa que es simulacro de la libertad de Expresión - como si ella no se la asegurara sus billeteras – la que ni siquiera les importa. Su horizonte no está ni en la catarsis, tan solo en el parloteo y consecuente ruido que intenta posar una cortina de humo que no cubre nada, absolutamente nada más que su fascismo.

Tanto así que simulan un juicio –oral y público como en Chile- en el cual su programa era “cuestionado”, y ellos de consuno fijaron los testigos y de consuno decidieron que tenía que decir cada uno. Será por ese amor que le tienen a los de Uniforme y que hace que mojen sus calzones cada vez que sienten un bototo contra el piso, o por su origen simio-transgenico-achupacabrado, que sentaron a lo más “nutrido y granado” del cinismo televisivo nacional y con corriente les sacaban un canto homogéneo: Sí Uds. Son Choros, son innovadores, emprendedores... pobres y tristes huevones que en vez de guardarse su dedo acusador en su ansioso ano y luego comerse una banana con pesticidas, y recordar con nostalgia cuando eran unos pobres simiesitos expulsados de su clan por tontos y desechados por los cazadores por lampiños, allí estaban de pseudo abogados los nuevos torturadores.

Uno de los “maquineados” resultó ser ese actor moja-calzones de apellido Falcone. Aquel que fue acusado en un tiempo por las Ultimas Noticias de tener una exigua presa entre las piernas. Se lo obligaba a que acusara públicamente de sensacionalista a tal matutino y explicara que su pirulín era un pichulón, sin importar que tal aparato fuera o no un elemento protagónico en su vida, como no les dio el circo que a palos le exigían, siguieron con el hueveo hasta que al final sea por desgaste o en honor a su vilipendiado aparato éste Vedetto de la actuación, acostumbrado a sonreír y quedar bien con todos dijo lo que no se podía decir: Quieren que me moje el potito, quieren, bueno ... RICARDO CLARO… No se escuchó la voz de Falcone ni se vio su cara por diez segundos y los simios se sacaron los ternos y comenzaron a hacer acrobacias frente a los chimpacés que celebraban comiéndose sus piojos. Será por que alguna vez vio el ciudadano Kane o por que en realidad siempre tuvo el pene chico que calló y prefirió seguir siendo un Puto antes que un alcoholizado pero digno Welles. Amén de la falta de talento.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deje su comentario o sugerencia, aunque no sea una crítica. A veces basta un saludo.
Vea los comentarios anteriores.

Otras Webs

Banner Fesal

Contador de visitas

Seguidores