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miércoles, 27 de marzo de 2013

De la derrota no asumida al triunfo.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

El error común al hablar sobre el movimiento estudiantil del año 2011 consiste en afirmar que se triunfó. Si nos atenemos a los hechos rigurosamente asalta a la vista un sistema educacional que goza de plena salud, que ha madurado y se ha consolidado, desde su lógica esbozada por Jaime Guzmán en la revista claridad e implementada por su pupilo Alfredo Prieto Bafalluy en el ministerio de educación en el año 1981.
Ni una piedra se ha movido de ese edificio, de sus burdos pilares economicistas y confesionales es más, todo indica que los actos y omisiones de los gobiernos de la concertación llevaron el delirio guzmaniano hasta sus últimas consecuencias.
Piñera ha querido ir más lejos pero sin éxito, pues ha sido neutralizado por su impericia y no por la astucia y decisión del estudiantado.
Hablar del dos mil once como un triunfo ha servido para tardíos proyectos de capitalización individual, como candidaturas que buscan aprovechar la visibilidad obtenida en la lucha (perdida) o bien los que han recorrido Chile vendiendo libros y dictando charlas, alimentando a los incautos con los últimos rescoldos de insurgencia pasados por la edición pseudorevolucionaria de escritorio.
Consecuencia natural de haber perdido el movimiento estudiantil el año dos mil once es que muchas de sus propuestas están siendo judicializadas, se acude a los tribunales luego de haber sido vencida la opción política.
Optar por los tribunales, una herramienta de clase, de ella que nos oprime, es una medida desesperada. Entregar el poder de las asambleas a viles tinterillos, para que estos secuestren el conflicto y lucren con él, pareciera una opción estúpida. Sin embargo se lo hace porque ya no queda más que perder.
Me pidieron que escribiera una columna que explicase una estrategia jurídica para salvar en parte todo lo que hemos perdido, para avanzar todo lo que hemos retrocedido. Pienso que es adjudicarle poderes sagrados y mágicos a un oficio tan vil como el de la abogacía. Quienes pasamos por una escuela de leyes, y en ella estudiamos en vez que jugar taca taca, sabemos que cuando un cliente llega a la oficina de un jurista es porque casi todo ya está perdido.
Escribo desde mi oficina instalada en la Universidad del Mar, sede Reñaca, en toma. Creo que es la lucha lo único que podrá cambiar los eventos a nuestro favor y lo que nos permitirá aunar fuerzas para derrotar a nuestros enemigos.
Digo enemigos, y no adversarios, puesto que es inherente a la lucha el tomársela en serio, el saber que nuestra fuerza radica en pelear en cada batalla como si fuese la última, sin moderar nuestra creatividad ni nuestra insurgencia.
El dos mil once se perdió porque muchos de los que se pavonearon el dos mil doce de haber avanzado un milímetro deseaban la derrota tanto como un hambriento el pan. Y los demás no tuvimos la claridad para marginarlos en el momento oportuno creyendo a pies juntillas que el triunfo dependía de convencer a las mayorías desmovilizadas o en la llegada de refuerzos del espacio extraterrestre.
Estamos a tiempo para reconstruir el poder popular del dos mil once, lo haremos apelando a nosotros mismos. Pero esta vez debemos apuntar al triunfo y no al empate, lo peor que puede suceder es que todo quede como ahora está.
Reiteramos lo dicho hasta el cansancio el dos mil once: Todas las formas de lucha son válidas. La vía jurídica es una de ellas, debemos acorralar al sistema en sus propias trampas, desmoralizar al enemigo al bloquear sus iniciativas disponiendo cínicamente y a placer de todos y cada uno de los resquicios.
Y saber que esta lucha se gana con inteligencia, con arrojo, con decisión. Y con buena puntería, para asestar el golpe ahí donde le duele al sistema no en el sitio en que más templada se encuentra su armadura.
Todo depende de que transformemos las asambleas en un mecanismo eficiente de toma de decisiones, no basta que sean legítimas si en ellas se planifican derrotas.



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2 comentarios:

Matias Palma dijo...

Me parece preciso que se recalque que el 2011 fue una derrota. los lideres del movimiento estudiantil hoy en día candidatos a diputados, se presentan en las elecciones como verdaderos rockstar cuando hablando en términos concretos no se obtuvo lo que se pedía como movimiento, mas bien se obtuvo lo que el gobierno propuso al movimiento.

Ahora bien, desde un punto de vista mas alejado del pensamiento que el Estado debe ser nuestro "gran hermano" y hacerse cargo de todos nuestros derechos tales como la educación, la salud, la vivienda, etc. Creo que es el camina errado, yo al igual de como dice la publicación, los trato de enemigos pero no solo porque ellos hayan mercantilizado la educación, el agua, la luz, etc. sino que también por sus insaciables ganas de transmitirnos su moral a nosotros los individuos.

Por eso creo que es necesario librar esta batalla -la batalla por una educación libre, horizontal, de calidad, gratuita, comida sin precios, una sociedad sin cárceles, vivir sin medios de manipulación,recursos naturales en pro de la comunidad, dignidad etc- desde nuestra moral y no la de ellos. Si nos ponemos a pensar así y nos enfocamos en pelear por nuestras ideas y no por las ideas revolucionarias que ellos nos venden que no son mas que ideas donde la masa exige que el sistema mejore, estaríamos golpeando al sistema donde le duele, estaríamos demostrándole que no solo ellos son parte del problema, sino que la solución NO esta con ellos. Creo que atacar su moral es golpearlos donde duele, el resto es solamente atacar para que el sistema se mejore y quien sabe... si este sistema puede seguir existiendo con universidades gratis, para sacar mano de obra calificada a menores salarios.

Esto es solo una opinión personal y una visión de como se puede luchar. Al igual que en la publicación para mi todas maneras de lucha son validas siempre y cuando no se busque una simple reforma.

-esta lucha se gana con inteligencia, con arrojo, con decisión. Y con buena puntería, para asestar el golpe ahí donde le duele al sistema no en el sitio en que más templada se encuentra su armadura-

Anónimo dijo...

Keep on writing, great job!

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