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lunes, 20 de octubre de 2008

Estreno del documental de Pavel Saenz.

Por Ariel Zúñiga Núnez


A Pavel lo conozco desde nuestra convulsionada adolescencia en el liceo de aplicación. Mientras escribía mis primeros panfletos él producía sus videos en los cuales hasta actué una vez en un rol secundario.

Desde luego que estos antecedentes me inhabilitan para una crítica objetiva a su documental “Viviente” estrenado en el Cine Alameda el domingo 19 de octubre.

Por lo mismo esta crónica es parcial pues evalúa el trabajo de un creador independiente estimado, a quien se conoce parte de su historia y desde ella se interpretan imágenes que no necesariamente todo quien se exponga a ellas concluirá en el mismo sentido.

Pavel documenta su propia historia reciente; el trabajo colectivo emprendido por algunos vecinos de Maipú de rescatar una disciplina específica de las artes marciales. Por lo mismo hubiese sido fácil caer en una visión sesgada desde y para el especialista pues podría tratarse tan sólo de un intento de divulgar las técnicas usadas por los combatientes para que los aficionados las aprendieran.

El documental no cumple cabalmente un rol de material pedagógico para aficionados de las artes marciales; no se propone eso y su exhibición coreográfica es insuficiente. Lo complejo del trabajo es su crítica a la técnica en las artes marciales que perfectamente puede extenderse a la técnica en todo arte, deporte e inclusive ciencia. La búsqueda de los combatientes es fluir en una lucha en que la técnica básica se supone pero es subsumido en un concepto más complejo: Lo viviente. Competir es buscar juntos, no el prosperar a expensas de otro.

Estar en el momento que se vive fusionando teoría y práctica superando nuestra animalidad sin negarla podría ser la prédica de un místico o de un afiebrado hegeliano pero distinto es escucharlo de un instructor en artes marciales que desde un gimnasio marginal de Portland no pretende ninguna cátedra.

No necesitamos medallas ni diplomas pues sólo sirven para mostrarlo a otros; no necesitamos ningún distintivo que nos califique en una jerarquía. Esas son las valiosas enseñanzas de este breve documento que nos logra sorprender gratamente pues su complejo sentido nos aborda en el momento en que empezamos a extrañar las patadas voladoras y las hemorragias nasales.

1 comentarios:

Roy dijo...

Por raro que parezca pero estoy plenamente de acuerdo con todo lo que escribiste. No tengo nada que agregar.

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