Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.
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General Motors y Tucker.

Un rincón de la galería de la infamia.
Preston Tucker era un ingeniero norteamericano que trabajó, al igual que gran parte de los obreros, profesionales y técnicos de la época, en la producción de insumos para la segunda guerra mundial. Al terminar el conflicto el ingeniero contaba con un considerable patrimonio con lo que montó un taller en su casa situada en un sector rural del sur profundo de los EEUU, para construir refrigeradores portátiles. Los vendió por catálogo y pronto logró competir por una parte del mercado más que suficiente para las dimensiones de sus operaciones.
Los refrigeradores lo aburrieron entonces se dedicó a diseñar un vehículo que incorporara los desarrollos técnicos producidos durante la segunda guerra mundial. Las estadisticas de muertes en la carretera eran escandalosas, y ya fallecían más estadounidenses divirtiendose en sus pesados carruajes de los que morían en el frente hace un lustro. Junto a un ingeniero japonés, jefe de su taller, y a un diseñador aeroespacial cesante tras la guerra, Tucker creó su prototipo el que dio origen a su creación el "Torpedo 1948" (en la foto).
Hasta ese momento su confianza desmesurada en el sueño americano en donde sólo basta una idea para conseguir el éxito, técnica que hasta entonces le había funcionado, tropezó con la industria automovilistica estadounidense de Detroit, especialmente con la General Motors. Ellos consideraron al visionario Tucker como un elemento peligroso pues su forma de publicitar su invención dependía en la denuncia de la inseguridad de los vehículos que hasta ese entonces se fabricaban. Gran parte de las muertes se producían por el ahorrro de unos cuantos dólares y se solucionaban incorporando la columna de dirección colapsable, el habitáculo indeformable, los parabrisas inastillables, el cinturón de seguridad y los frenos antibloqueables (ABS). A estas obviedades Tucker añadió los desarrollos del ingeniero mecánico favorito del Fürer, Ferdinad Porche, los cuales aún son utilizados por los Wolskwagen Escarabajo, Kombi, Kleinbus, Camper y Westfalia, y por los deportivos Porche. Muchas de estas tećnicas habían sido perfeccionadas por la guerra por Auto Unión quienes fabricaron los carros de Rommel que cruzaron el desierto sin problemas, sus tanques Panzer, sólo superados por los soviéticos, y sus motocicletas BMW. ¿Cual era el secreto mecánico en común entre todos estos artículos? El motor boxer, es decir de pistones acostados y enfrentados (como boxeadores), cigueñal al centro, construído integramente en alumnio y enfriado por aire gracias a un radiador de aceite, y situado atrás del vehículo. Eso le daba la estabilidad de la cual son característicos esos vehículos, volcarlos es practicamente imposible. Además el motor es casi imposible de fundir pues su estructura de alumnio disipa el calor de la combustión. En las motocicletas el motor boxer ayudaba a que ellas no se volcaran, en los tanques a que no se calentaran; tanto fue el éxito de ese motor que su diseño, sin variaciones fue utilizado en los helicópteros y hasta el día de hoy es el secreto del éxito de los japoneses Subaru. Otras innovaciones menores, como los focos que giraban junto a la direción, de modo de iluminar hacia donde se dirige el vehículo, indispensable en las curvas, se conservan intactas en los autos de lujo europeos como los BMW, Mercedez Benz, Volvo y Saab. Para finalizar sus carrocerías eran de aluminio lo que hacía que fueran muy livianos e inoxidables, además de rendidores: Con un motor de seis pistones de tres mil centímetros cúbicos conseguían el rendimiento de un motor de la mitad de la cilindrada e inyección eléctrónica del día de hoy, es decir, doce kilómetros por litro, y el doble o más de potencia.
La General Motors en vez que aceptar la competencia de Tucker añadiendo a sus vehículos unos cuantos dólares más en accesorios, se dedicó a aniquilarlo. Bloquearon los subsidios estatales, a sus proveedores y finalmente inventaron que había estafado a los accionistas.
Tucker no tenía pintura ni acero y aún así logró construir veinte vehículos. Con ellos llegó al tribunal en donde se lo acusaba de no construirlos. A pesar que la evidencia se encontraba aparcada en el frontis del tribunal de Detroit y eran visibles por el juez y el jurado por la ventana, Tucker no pudo nunca más construir vehículos y falleció poco tiempo después. De los veinte vehículos aún circulan sin fallas diecinueve.
En el filme que documenta el caso Tucker, Jeff Bridges, quien representaba al desgraciado ingeniero alegaba en su defensa: "Si las empresas en vez que precuparse en innovar dirigen sus esfuerzos a bloquear las invenciones pronto los japoneses, que acabamos de bombardear atómicamente, nos venderán radios y tocadiscos." (Tucker: The Man and His Dream, dirigida por George Lucas en 1988)
Preston Tucker fue el último especimen de los individuos que hicieron grande a los EEUU: El inventor solitario, autónomo devenido en próspero industrial. Ese fue el caso de uno de los padres fundadores de la unión americana Benjamin Franklin, de Thomas Alva Edison y los hermanos Wright. Todos en un garage hicieron época.
La General Motors no sucumbió ante la crisis financiera sino que se había transformado en un gigante con pies de barro. Los aficionados Filipinos, Malayos o Coreanos, invadidos y vejados por su ejército hace unas cuantas décadas, construyen vehículos de muchos mejor calidad de los Chevrolet, qué decir de los japoneses. La quiebra es un símbolo de la decandencia estadounidense sellada hace cincuenta años por la cegera que produce el éxito.
Propuestas Económicas de los Candidatos de Izquierda
Cuando no se quiere gobernar se puede prometer cualquier cosa.
Piñera es expulsado del velorio de una niña muerta en un lamentable incidente delictual, la televisión se apura en culpar a una concejala comunista de la airada protesta en contra del candidato presidencial. Un día después una situación similar se produce en Peñalolén cuando pobladores increpan al alcalde y al candidato presidencial demócrata cristiano Eduardo Frei. Todo indica que los candidatos oficiales deberán realizar sus actos proselitistas en privado puesto que cada vez es más difícil encontrar a los pasivos ciudadanos de cartón dispuestos a regalar votos e imagen a cambio de nada. A Bachelet le habían tocado casos similares en la región del Bio-bio, tras un aluvión, y en Puerto Aysen luego del “enjambre sísmico”.
El odio y el resentimiento se expresan aleatoriamente, con espontaneidad. Un periodista de TVN (Televisión Nacional) se preguntaba hoy porqué habían sido atacados los móviles de prensa luego de la concentración de la central de trabajadores CUT. Eso demuestra la ingenuidad o la hipocresía del profesional pues en la última semana no han escatimado esfuerzos por culpar a los “comuneros mapuches” de cada neumático pinchado en la Araucanía. Cuando los medios oficiales dicen “comunero” se refieren a un terrorista, a alguien dispuesto a estallar aviones en vuelo, secuestrar lactantes, no a una persona adscrita a una etnia disponiendo del legítimo derecho a la asociación o reunión. Apresaron a un “comunero” en Santiago, y a otro en Labranza, y se le incautaron sus “volantes” como si se trataran de armas de destrucción masiva; y otros once en la novena región a quienes se les imputa una acusación de un chivato anónimo. El cargo que se le imputa al joven de Labranza, mediante la prensa liderada en este tópico por TVN, es ser parte de la “banda” de Matias Catrileo. Éste último nunca lideró ni integró una “banda”, es una victima del gatillo fácil policial, muerto en la más absoluta impunidad, y la prensa equivale a terrorista el ser amigo de un mártir. Un par de piedras a los móviles es un acto de repudio insignificante y marginal en comparación a la operación de terrorismo comunicacional de estado que TVN encabeza.
Todo este odio y resentimiento podría ser el motor de una alternativa política electoral de izquierda si sus dirigentes quisieran transformaciones estructurales en vez que cuotas marginales de poder.
En la noche del martes siete de abril, TVN entrevistó latamente a Jorge Arrate, Tomás Hirsch y Guillermo Teillier. En conductor Juan Lavín se tomó todo el tiempo del mundo para que expusieran sus argumentos. El poder ha logrado neutralizar en forma tan exitosa su radicalidad que es posible que hablen, sin censura previa ni edición, y que eso no provoque absolutamente nada.
El pacto de omisión explicado por Teillier parece razonable pero lo que no se entiende es que su propuesta implique, en el mejor de los casos, dos diputaciones a penas, las que además ya tendrían nombre y apellido: Tomás Hirsch y Guillermo Teillier. Arrate por su parte, ex ministro y embajador de la concertación, aparece como el más radical de todos lo que habla por sí mismo del triste espectáculo ofrecido. Además Arrate ya estaría designado como el candidato del bloque lo que hace de las convenciones próximas un mero ritual de legitimación de una decisión tomada entre cuatro paredes.
Fuera de este asunto infame, Juan Lavín le concedió espacio para que cada uno de ellos explicara sus propuestas como pre candidatos presidenciales. Hirsch como en muchas ocasiones anteriores se mostró como el más convincente, locuaz y telegénico, una especie de Piñera de izquierda. Fue enfático en que se debía nacionalizar la gran minería del cobre, aumentar los impuestos a las grandes empresas y reducirlos a las personas. Teillier, en cambio, enfatizó en la acción económica directa del Estado destinada a crear empleo en las zonas deprimidas del país. Arrate propuso la subida de salarios por ley, hasta triplicar el sueldo mínimo en un lustro.
Las propuestas de Hirsch son, sin lugar a dudas, convincentes, salvo el que las defendiera sosteniendo que en Europa esto se hace sin inconvenientes ni escándalos. El candidato debería entender que no estamos en Europa, además que esa característica típicamente europea que describe es sólo de algunos estados. En el mundo existe un sistema instituido de comercio en desigualdad lo que permite que ciertos estados, aquello que consideramos primer mundo (lo que no incluye ni a Ucrania, Rumania o Bulgaria), puedan cobrar altos tributos a sus empresas, realizar cuantiosas prestaciones sociales (tendencialmente en baja hace décadas) y considerar a sus recursos naturales como estratégicos. Chile ni es parte del primer mundo ni tiene posibilidades de alguna vez serlo. En ese contexto nacionalizar la gran minería obligaría a indemnizar a los actuales propietarios y la subida de impuestos a tolerar la fuga de capitales. En un país desarrollado esta cuestión no sería determinante pero en el nuestro, en que no existe un desarrollo social, productivo y o educacional, podría producir la ruina.
Del mismo modo la anacrónica bomba inflasionaria propuesta por Arrate es inaceptable, pues subir los sueldos por decreto, cuando no se puede aumentar en la misma proporción la producción por decreto, nos lleva de vuelta y sin escalas a los románticos mil días de la unidad popular. Quizá por eso se considera un representante del socialismo allendista.
La propuesta de Teillier, en cambio, parece desarchivada del departamento de economía de la universidad de estalingrado. Aquí lo que importa es el empleo, pues sus clientes políticos son los trabajadores, por lo tanto no importa a qué se dediquen sino que sus vidas se dignifiquen mediante la diaria flagelación laboral. Cuando el periodista inquiere detalles, el presidente del partido comunista sin ponerse colorado ni amarillo le responde: “Por ejemplo en la zona del Bio-bio ha aumentado la cesantía por la crisis dejando en inactividad a miles de madereros. ¿Porqué no el Estado crea una empresa que construya artículos de madera? Que cree casas básicas, cuarteles de bomberos, que fabrique camas pues siempre se están quejando que los hospitales carecen de camas” (Sic)
El señor Teillier olvida, y lo peor pareciera que no por descuido, que la falta de camas en los hospitales es por la carencia de espacios para emplazarlas, cañerías de oxígeno, tendidos eléctricos, aparatos tecnológicos, y además que sus camas de madera made in Bio-bio quizá producirían una serie de problemas sanitarios que causa tedio detallar. Recuerdo el año 97' cuando en medio de un largo paro estudiantil en la Universidad Austral, en Valdivia, el representante de la Jota (Juventudes Comunistas) quien ocupaba el cargo de presidente de la federación de estudiantes por ser un cantante del trillado repertorio del “canto nuevo”, propuso que la leche que no podía procesarse en el centro tecnológico (CTL), porque la barricadas impedían el acceso a los camiones, fuera regalada en las “poblaciones”. Los estudiantes de derecho, que por razones interesadas (atrasar el periodo de examinaciones) apoyaban la movilización, no protestaron por el evidente desatino de regalar leche perteneciente a pequeños propietarios. Los que no se contuvieron y protestaron airados fueron los estudiantes de medicina, química, medicina veterinaria, ingeniería en alimentos y agronomía. La presidenta de veterinaria tomó la palabra: “Esa leche debe ingresar al centro tecnológico pues aquí es donde se la pausteriza. Regalar esa leche sin pausterizar causaría la enfermedad y la muerte de muchos niños de esas poblaciones que se quiere ayudar”. A pesar de los reclamos ese paro produjo millonarias pérdidas a la economía de la zona y la improvisación, la florida y vacía verborrea, provocó una importante deserción de los militantes de izquierda y que por muchos años gobernara la derecha en la federación de estudiantes sin contrapeso.
Ante tales propuestas, el que la izquierda carezca de una oportunidad de ser gobierno, produce en parte un alivio.
Escuche la entrevista a los pre candidatos de izquierda en TVN.
Reflexiones Económicas en Medio del Torbellino..
Una amiga me contaba hace unos días que su jefe, quien tiene trabajando a toda su sección a doble tiempo y en la incertidumbre si serán o no trasladados a otra ciudad del país, le contestó lo siguiente cuando ella insistió sobre una definición respecto de las reglas del juego en el futuro próximo: “Es que yo tengo una hija y un cambio significa buscar una sala de cuna entre otras cosas”. El jefe respondió: “Bueno si alguien más tiene algún otro 'problema humano', como ese, por favor me lo hace saber en cuanto antes”. Ella molesta, e incluso algo perturbada por la respuesta agregó: “No sé si usted lo sea, pero me consta que todos los demás aquí somos humanos por lo tanto es obvio que seguiremos teniendo problemas humanos”.
Mi amiga salvó milagrosamente de un despido pero su anécdota volvió a mi mente luego de escuchar una entrevista en la televisión1. El invitado un economista que luego de un discurso lúcido, crítico y franco, en la que incluso cuestionó sutilmente hasta las bases de su disciplina, dijo lo siguiente respecto a la crisis del 29' y la intervención de Roosvelt: “Desgraciadamente el new deal fue un conjunto de decisiones incorrectas que sólo acrecentaron la crisis pues sólo se trató de distorsiones políticas a la economía”. Después de esto agregó que la segunda guerra mundial salvó a la economía por aumentar la demanda agregada.
Este economista luego de haber criticado epistemológicamente a su disciplina, el falaz axioma de Paul Samuelson popularizado por Milton Friedman de la maximización, además del conocido sesgo individualista de la economía desde Adam Smith hasta la fecha2, cautivo de sus propios axiomas y sesgos distingue entre la política de la economía.
Este tipo de análisis no hacen sino confirmar que la crítica de los axiomas falsos se soluciona con la instauración de otros, igualmente falsos, o falseables, pero que se defienden como verdaderos no hasta que sean refutados sino hasta que su defensa tautológica se hace insostenible. Esa crisis desde luego es política.
La ceguera ante la realidad no sólo es propia de los economistas bien remunerados por el sistema sino que también hace estragos en sus críticos. Desde que comenzó la crisis y hasta hace un mes o mes y medio, todas las críticas, salvo escasas excepciones, se basaban en la distinción economía propiamente tal y economía real. Esta distinción, falsa, es tan falaz como la de economía y política:
Un mercado es un sistema de intercambio, de suyo desigual es decir, entre personas que disponen de capital y otras que no o mucho menos; entre personas que disponen de información (que también es capital) y otras que no; entre personas que tienen poder político (que también es capital) y otras que no. Un mercado perfecto sólo existe en los papers. Esta constatación del mercado no es algo aplicable tan sólo al capitalismo sino que insisto, es aplicable a todos los mercados conocidos, es decir, es el mercado histórico. Pensar en otro mercado posible es al mismo tiempo hacerlo en una reestructuración no tan sólo del capitalismo sino que de la civilización en general.
Civilización y estratificación social fueron procesos paralelos que hoy se encuentran absolutamente imbricados. Los sistemas que han tratado de eliminar la estratificación por decreto o aplicando dogmáticamente el marxismo aboliendo la propiedad privada, se han conservado estratificados. Esto ocurre porque la estratificación no es una cuestión de mercado, o de mercado solamente es decir, no tiene que ver necesariamente con los ingresos o con la capacidad de consumo, sino con el lugar que se ocupa en un sistema de dominación.
Un sistema comercial y consumista como el actual precisa de una estructura política que sancione, por ejemplo, a los que roban las tiendas, y eduque, ideologice, en el el sentido que hacerlo es malo. Es decir, el mercado requiere que los individuos sean formateados como integrantes de ese mercado mediante la sociabilización que ideologiza y moraliza y a la coersión que intimida, o resocializa a los recalcitrantes. Nada de esto sería posible sin una coacción, es decir, sin unos cuantos sujetos objetivamente alcanzados por el poder penal del sistema puesto que de lo contrario el efecto intimidatorio no se produciría. El intercambio mundial de los productos obliga a que todos los miembros de ese mercado acepten las leyes de la selva impuestas o bien soporten estoicamente el castigo, por lo tanto mercado global es también poder global.
Pensar en un mercado libre de distorsiones políticas es absurdo puesto que es el sistema jurídico el que le da a un objeto, e incluso a una expectativa, el carácter de bien comerciable; es la amenaza de la fuerza lo que positiva al derecho; y la fuerza misma, la política, lo que posibilita todo lo anterior.
Asimismo la economía, aunque consista a veces en el tráfico de meras expectativas, es siempre una cuestión real pues en definitivas alguien come o no come producto de esas decisiones de mercado aunque se trate de niños asiáticos, latinoamericanos o africanos. La metafísica económica es imperdonable e indefendible, aún más en la más materialista de todas las “ciencias” sociales. Esta distinción además, si se quiere utilizar con fines estrictamente analíticos o propedeuticos, tampoco es científicamente relevante ni ilustrativa pues la economía real también la constituye el tráfico de bienes intangibles, o irreales para algunos. Por ejemplo, dentro de una economía centralmente planificada seguiría siendo una cuestión económica real las expectativas sobre la natalidad para calcular cuantos pañales necesitamos producir y por lo tanto cuanta celulosa cosechar. El futuro, para la economía, es un asunto real pese a que sea intangible e incluso irrelevante para la generalidad de los pensadores sociales. Los comerciantes son por lo general supersticiosos porque tienen asumido que dependen del futuro y éste no siempre de sus acciones u omisiones es decir, no dependen de la acción racional sobre la que se discurre en lo concreto sino que en el azar.
La distinción política y economía la siguen realizando incluso algunos defensores de la política económica marxista3. Una minoría ha tratado de sortear emocionalmente esta crisis alegando que se ha verificado, una vez más, la profecía marxista del limite absoluto del capital4. En un artículo reciente el economista chileno Manuel Riesco5 explica que ese límite absoluto ya había sido rebasado hace cien años lo que devuelve la pregunta a los dogmáticos ¿Cómo ha sobrevivido el capitalismo entonces?
Decir que llevamos cien años de decadencia es absurdo puesto que a penas podríamos contar una cuantas décadas de apogeo capitalista si somos tan estrictos. El capitalismo tendría reglas propias sino dependiera de otras que lo determinan, es decir, si no fuera lo que es. Siendo un mero modo de organización civilizado depende del binomio persuasión – coacción que posibilita un sistema de dominación jerárquico de producción centralizada de bienes y consumo desigual de los mismos. Si el capitalismo termina al hacerse estéril el juego de la ruleta bursátil quiere decir que seguimos equivocados, ladrándole al árbol equivocado, pues ese fin no es el de ningún sistema real sino que tan sólo de la mistificación que habita en nuestra mente y nuestros apuntes.
El verdadero límite material del sistema es el mundo, el supuesto necesario de todo. Un colapso ambiental, por ejemplo, representa el límite para el crecimiento de la economía y el techo que contiene la cantidad de seres humanos que el mundo puede sostener, el que algunos calculan en diez mil millones de personas a nivel de consumo tercermundista y a penas el diez por ciento de eso si consumen como primer mundistas6.
Pero dicho límite no es un obstáculo para que el sistema de dominación jerárquico persista sino tan sólo para el modo específicamente capitalista que conocemos en los últimos quinientos años. El capitalismo podría incluso sobrevivir, unos cuantos escalones abajo, a un nivel minimalista. Eso depende en última instancia no de la econometría oficial o de su crítica sino del que los “políticos” logren persuadir al mundo que, a pesar de todo, aún el sistema es viable, y dispongan del poder suficiente para forzar a los impersuadibles. Quien tiene poder es quien en definitivas puede.
Ninguna alternativa radical se sigue necesariamente del colapso y sea el capitalismo u otro modo civilizado de dominación, valga la redundancia, el que suceda en un erosionado mundo, lo cierto es que sin acción política destinada a vencer tanto la persuasión como el poder criminalizante lo único que podemos augurar es que la izquierda seguirá siendo el médico de cabecera del sistema y sus organizaciones meras terapias grupales.
La plasticidad del capitalismo, que ha permitido su vigencia a pesar de sus “leyes estructurales” descubiertas por Marx hace ciento cincuenta años, existe no porque no hemos investigado lo suficiente y una lógica superior lo determine todo, sino porque dicho sistema ha sido gobernado por humanos. Esas “distorsiones políticas” son aquello que ha permitido seguir haciendo defendible lo incoherente. Mal que mal como humanos seguimos teniendo problemas humanos, sistemas humanos y gobernantes humanos.
1Una Belleza Nueva, Televisión Nacional de Chile. Emitida el domingo cinco de abril de 2009. http://www.unabellezanueva.org/
2Señaló que los economistas defendían la epistemología de Karl Popper y en ese sentido pensaban que los axiomas sobre los cuales se estructuraba la economía iban a ser refutados si fueran falsos. El problema, agregó, es que las cosas no se dan de ese modo en la práctica, y recurrió a Tomas Kunh y su explicación historicista la conocida noción de los paradigmas dentro de una comunidad científica, para señalar que los economistas se servían de Popper para buscar argumentos para seguir confirmando sus premisas en vez que para falsearlas. Los papers en contrario no conseguían publicarse. Los axiomas constituían partes de el paradigma vigente y todo llevaba a su confirmación tautológica la que sólo es posible abandonar en una fase de crisis que Kunh denomina revolución científica, lo que sustituye un paradigma por otro.
3Capitulación ante el capitalismo, La última batalla del marxismo tradicional. Norbert Trenkle. Revista konkret (Hamburgo) 7/2000 Recopilado por Krisis: http://www.krisis.org/2000/capitulacion-ante-el-capitalismo
4"Se acabó: el Capitalismo no va más, fin de esta historia", Natalia Sierra. http://marxismolibertario.blogspot.com/
5Fin de las utopías: un siglo de capitalismo. Manuel Riesco Larraín, Viernes 20 de marzo de 2009, Alterinfos: www.alterinfos.org
6JACQUARD, Albert. Yo Acuso a la Economía Triunfante. Editorial Andrés Bello. Chile 1995.
La izquierda y la Crisis II.
A río revuelto ganancia de pescadores.
Del mismo modo que la izquierda carece de un plan de contingencia en caso de crisis esconómica, pese a que sea un hecho público y notorio que el capitalismo oscila entre auges y crisis, tampoco posee un discurso para enfrentar la reacción capitalista que con la excusa del desempleo avanza todo el terreno que puede hacia la precarización laboral.
Sindicatos que hace un año se encontrabn en pie de guerra en áreas tan sensibles como la pesca, la silvoindustria y la minería, hoy ofician de agentes de sus patrones. El primer caso se dio hace unos meses producto de la infección del virus Isa en plena huelga de los empleados de las salmoneras; de un día para otro los dirigentes sindicales dejaron de pedir aumento de sueldo para presionar al gobierno para que decretara concesiones (es decir regalara a las empresas) otros predios más al sur. Empleados pesqueros de la región del Bio-bio hoy piden algo similar, un aumento de las coutas de captura para sus empleadores para que les sea sustentable el negocio; en época de crisis es preciso dejar de lado no sólo las consideraciones laborales pues es mejor ser explotado que carecer de empleo, y tambien todas las sensiblerías ambientales pues para qué queremos peces mañana si hoy tenemos hambre. Dichos argumentos parecen incontestables y a nadie pareciera sospechoso que constituyen el núcleo argumental del neoliberalismo.
Para aquellos que se apuraron en dar la extrama unción al capitalismo ultra liberal de las últimas décadas deberían tener presente que lo que se viene es un tratamiento intensivo de la misma medicina: Velasco, nuestro yuppie ministro de economía, para palear la crisis no pretende ninguna medida estatal en el sentido keynesiano del término sino que puro intervencionismo monetario de parte del fisco, es decir, lo mismo que hizo Pinochet en los ochenta. Como dijo Julio Rodriguez, la onda ochentera parece imponerse en todos los aspectos de la vida. Incluso la política "contracíclica" de Bachelet es aún más neoliberal que la de Pinochet, puesto que en vez que PEM y POJ (Programa de empleo mínimo de Pinochet conocido por encomendar a una cuadrilla de operarios cavar una zanja y a otra a taparla, el objetivo era moral, que las personas se ganaran el sustento con su esfuerzo independiente que ese trabajo fuera provecho para alguien) lo que se pretende es una serie de obras públicas privatizadas, es decir, concesiones, con las cuales se pretende absorber la mano de obra perdida por el frenazo en la construcción. En materia de finaciamiento a las pequeñas y medianas industrias la política se conduce por la banca privada y se le regalan una infinidad de recursos, independiente que la banca esté con utilidades billonarias, para que el dinero lo invierta pero los usureros se lo guardan puesto que es mejor negocio seguir especulando con el peso porque el banco central mantiene las tasas de interés más caras del mundo.
Para evitar la inflación el banco central frena y frena el carro hace más de un año, recordemos la tonterita del dólar que no sólo costó milones de dinero fiscal sino que desaprovechó la infinidad de inversiones tecnológicas que eran posibles con un peso tan alto. La ministra del trabajo, socialista al igualq ue la presidenta, declaró al asumir: Soy de izquierda pero tambien soy pragmática. ¿Qué quiso decir? ¿Lo mismo que nos resulta evidente con Obama? Las declaraciones las efectuó pues al asumir debió hacerse cargo de la ley del pago del día domingo a los trabajadores a comisión, conocida como de la semana corrida. La direción del trabajo ya recortó el ochenta por ciento de su vigencia y el veinte por ciento lo harán los tribunales; si ambos cumplieran lealmente su rol esa ley no debería haberse promulgado pues lo que estaba haciendo el comercio era contrario a una interpretación pro operario que exigen los convenios internacionales. Es un caso muy similar al de la ley de subcontratación. ¿Lo que pragmática querrá decir una mayor flexibilización laboral, trabajo infaltil, vuelta al sistema de encomienda? Como ha sucedido tantas veces un paso para adelante y cinco para atrás.
Me gustaría saber qué a qué propone la izquierda en estos asuntos. Ya sabemos qué es ser pragmática para nuestra ministra del trabajo pero me gustaría saber cual es la alternativa. Cuatro años de crisis bastarán para aprobar hidroaysen y desmontar el precario sistema de protección social con que tanto se han lavado la cara nuestros gobernantes.
Obama y los biocombustibles.
El sueño hecho realidad es una pesadilla.
Todo ocurrió del modo que predije hace diez meses cuando Bush se reunión con Lula: Los biocombustibles serían el futuro de los EE.UU.
Ya lo anunció Obama, el gigante del norte dejará de ser dependiente del medio oriente a mediano y largo plazo, aprovechando las millonarias inversiones que se requerirán para reconvertirse para levantar su economía.
¿Porqué Bush, petrolero de familia petrolera, iba a celebrar un tratado con Lula para dejar de depender del petroleo? ¿Porque quería causar el hambre de millones de personas según los delirios castristas?
¿Porqué Obama cometería la torpeza de seguir tirando la cuerda que produjo la crisis según tantos reputados analistas?
Lo que ocurre es que lo único cierto que ha dicho Castro y Chavez en los últimos meses ha sido que Obama y Bush son casi la misma cosa.
El precio del petroleo y de los alimentos a los gringos los tiene sin cuidado pues aún comen y llenan el tanque; lo que les preocupa es la pérdida del dominio comercial de los EE.UU. Tampoco les interesa la crisis ambiental.
El asunto es más sencillo, los gringos se hicieron los dueños de casi todo porque dominaron la industria de la bencina (gas oil) lo que los llevó a ser los mayores productores de vehículos durante casi ciencuenta años. No se quería cambiar porque los números aún eran azules aunque eso se lograra a punta de bayonetas. Hoy, independiente que se quiera o no hacerlo, es imperativo cambiar. Lo que busca Obama es que los gringos retomen su liderzgo en la industria perdida bajo los japoneses, esta vez con un nuevo combustible made in usa, los de origen vegetal.
Los antiguos petroleros se transformaran en agricultores y nada bueno sucederá. Lo que estaba haciendo Lula y Bush era modelar el futuro mientras la voces histéricas del pasado no comprendían qué sucedía: Brasil será una economía aún más poderosa en veinte años, los EE.UU soportarán el vendabal como dos veces lo hicieron los alemanes y otra los japoneses (apelando a su población altamente instruida, emprendedora e ingeniosa). No serán lo que son hoy pero sin duda no se argentinizarán. Cuba y Venezuela seguirán siendo exáctamente lo mismo que siempre han sido: Colonias. Pues no basta una revolución independentista para independizarse, ni tampoco dinero en los bolsillos; hace falta entre otras cosas una visión de futuro que los países dominados parece que tuvieran atrofiada. Mientras en la Habana y Caracas se piensa cómo se mantienen a flote unos cinco años más los EE.UU y Brasil acuedan qué será el mundo durante la próxima centuria.
La Izquierda y la Crisis.
Reflexiones acerca de la falta de propuestas.
Marx en la Ideología Alemana sostenía que la revolución se produciría cuando el capitalismo fuera insoportable para la mayoría de las personas en el mundo. Comenzando una nueva crisis, sin siquiera habernos levantado de las dos anteriores (82' y 97') me preguntó cuando será insoportable, bajo las premisas marxistas, y qué ocurrirá luego de esa revolución. Me parecen preguntas ingenuas pero válidas puesto que tras esta frase se esconden dos grandes bultos eludidos: El primero, una mitología democrática de la sociedad; segundo, qué hace la izquierda durante una crisis económica ¿se burla en una esquina canturreando "yo lo dije"? ¿Busca el modo de acrecentarla pues la caída del sistema producirá el socialismo por defecto? ¿O propone soluciones alternativas a las capitalistas para superar la crisis? ¿Se dispone de esa soluciones alternativa?
La economía de crisis es una economía de guerra según Hobsbawm y Wallerstein. Se había impuesto en Alemania inclusive antes de la primera guerra como sostenía Weber en su “teoría de las ciencias sociales” y ese modelo lo prosiguió Roosvelt, Churchil, De Gaulle, Lenin, Stalin, Ho Chi Minh, Hitler, Hiroito, Sadam Husein y por supuesto Obama. La discusión gira en torno a quien fue exitoso en dicha economía de guerra, lo que decidió en gran parte los conflictos, no sobre si se trató de proyectos económicos alternativos.
La imposibilidad de que Venezuela haya despegado en momentos irrepetibles en que el petroleo nunca valió tanto, explica por sí mismo la orfandad de ideas en que se encuentra la izquierda pues no es capaz de sentar cabeza ni con las condiciones optimas.
Pareciera que la economía capitalista es más exitosa cuando la emprenden capitalistas en vez que improvisados jefezuelos carismáticos; todo dependería de un milagroso cambio del sistema el cual el izquierdista espera pero no hace nada para su advenimiento pues todos sus esfuerzos se dirigen a obtener o aumentar el poder en la sociedad capitalista en donde los capitalistas reinan indefectiblemente.
La razón de que los candidatos presidenciales de izquierda efectúen promesas demagógicas y populistas que luego no cumplen, si es que se conjugan los astros y llegan a gobernar, es que un automóvil no puede usarse ni como aeroplano ni menos como nave interestelar. Ostentar la primera magistratura no significa ser el hombre más poderoso del país, o más poderoso que todos los demás poderosos juntos, ni tener capacidad de lidiar contra el sabotaje nacional e internacional. El estado formalmente entendido consta de poderes legislativos que pueden ser puestos a dormir con grandes esfuerzos, pero de todos modos persistirán los magistrados, tecnócratas, y los funcionarios que componen la burocracia. Nadie puede gobernar contra todos ellos.
Esto nos lleva al primer asunto relevado, ¿El pueblo unido jamás será vencido?
No me parece que así sea puesto que existen múltiples evidencias de lo contrario. Muchos dirán que siempre el invasor u opresor se ha impuesto con el apoyo de los oprimidos ¿Pero acaso eso no transforma a esos traidores en gobernantes? Esa podría entenderse como una mera cuestión retórica pero lo que quiero manifestar es que los sistemas de control de la clase dominante mundial, y sus embajadas locales, son mucho más eficientes de lo que quisiéramos y pretender que nuestra acción colectiva bastará y sobrará es creer que nuestro sistema es esencialmente democrático. Que no se nos olvide que los ricos pueden pagarle a la mitad de los pobres para matar a la otra mitad, en eso consiste básicamente el poder del dinero.
Es preciso crear brechas en la clase dirigente y conciliar en un plan que permita no sólo la toma del poder sino que asegure impedir un ejercicio del poder equivalente a la situación que se quiere superar.
Lo contrario es transformar a los revolucionarios en clase dirigente, y cuando el proceso es local, en parte de la clase dirigente. Eso se resume con decir cambiar todo para que nada cambie.
Un gobierno que se dice de izquierda gobernando en un sistema de derecha es un fraude que forzará al líder a hacer todo lo posible para seducir a sus adherentes, pues sólo el escandilamiento explica su vigencia.
Fusiones Empresariales.
El canibalismo de los peces grandes.
La promesa es que la creación o consolidación de grandes empresas va en directo auxilio de los consumidores pues permite que la supresión de tareas haga más eficiente la producción o la prestación de servicios. Bajo un argumento similar se defiende la desregulación empresarial y en especial el libre flujo de mercancías por las fronteras nacionales.
La contrapartida del crecimiento de las empresas es la monopolización y la burocratización. El sistema capitalista logra su mejor desempeño posible, en tanto bienestar social, en la libre competencia de pequeños propietarios; si los precios disminuyen porque ya no existen dos empresas, dos contabilidades, dos cadenas de montaje, su impacto social es marginal pues se ha disminuido la cantidad de trabajadores asalariados es decir, consumidores.
El capitalismo depende del crecimiento, esa es su gran debilidad. Consiste en una continua apuesta al futuro sobre que la chimenea seguirá teniendo el tiraje suficiente.
Se dice que China e India, que juntos acumulan más de un tercio de la población mundial, al incorporar sus habitantes al sistema de consumo y trabajo desruralizando permitirán que el capitalismo siga creciendo en los próximos cincuenta años. Tal argumento olvida que cada chino que deja el campo y se va a la ciudad requiere de más energía, agua dulce y alimentos que en su lugar de origen, y que sus desechos van a ser mayores.
El capitalismo, pensado para crecer infinitamente, choca con la realidad de un mundo finito. No es el argumento Malthusiano quien lo ha condenado, la producción alimentaria sostiene sin problemas la creciente muchedumbre hambrienta, sino que la provisión de bienes que se suponían infinitos hace tan sólo cien años: El aire y el agua.
Las pequeñas empresas dan empleo y crean innovadores sistemas productivos, sin embargo los grandes consorcios industriales se gobiernan por normas propias y poco les importa el bienestar social perdido cada vez que llegan atropellando como una manada de elefantes. Para mantener azules sus contabilidades crecen absorbiendo a otras grandes empresas las que a su vez habían absorbido a las medianas.
Los consumidores se benefician transitoriamente gracias a que los grandes consorcios explotan a los pequeños productores de todo el mundo en calidad de proveedores lo que les asegura una amplia variedad de productos por muy bajos precios. Pero una vez que se han instalado no sólo han depredado a las medianas empresas, abusado de su poder de negociación para comprar barato y capturar la financiación bancaria, sino que han dejado una infinidad de desempleados entre quienes trabajaban en la competencia: Tanto los empleados dependientes como los pequeños autoempleados.
La fusión empresarial no es más que el corolario de la llegada del capitalismo a sus fronteras naturales de crecimiento. Al no poder devorar nada a su alrededor se comienza a alimentar de sí mismo. Al eliminarse la autoregulación de la competencia se ingresa a una vorágine en que cada decisión debe ser tomada en las cúpulas con lo que se pierden todas las ventajas del libre comercio y se entra en la misma lógica soviética que tantas veces se ha criticado.
Empresas trasnacionales que cada cierto tiempo realizan estudios para saber qué ocurre con los consumidores pues no pueden valerse de su participación en el mercado como referencia pues, no tienen competidores. El mercado no las controlan pues ellas dominan el mercado.
El desarrollo de la informática ha permitido sostener la caótica organización de las grandes empresas pero no ha conseguido, ni nada lo hará, revertir la fatalidad de su despliegue. Lo que han conseguido es que el mundo se adapte a las necesidades de las empresas en vez que lo inverso; el frenético consumo de productos suntuarios se obtiene no sólo gracias a la redundante publicidad sino que a la oferta casi ilimitada de crédito. Dinero para producir, ni hablar; dinero para comprar objetos innecesarios, a raudales.
Las empresas productivas se han trasladado allí donde la mano de obra es barata y la desregulación autoriza la vigencia de un sistema semi feudal; en otra parte del mundo viven los consumidores que deben comprar dichos objetos a intermediarios mediante el crédito y que a penas consiguen ser empleados en esas trasnacionales en la mayor precariedad posible.
Para sostenerse el sistema de mercado al detalle tendrían que existir personas que produjeran riqueza y estuvieran afuera del mercado artificialmente creado por ellas mismas. Cazadores de búfalos, criadores de ovejas, extractores de oro, etc. Los únicos que pueden alimentar el sistema con riqueza extra sistemática son los delincuentes, mafiosos, traficantes de armas, de drogas y de influencias. Pero su aporte es marginal y no logra sostener la apetencia voraz por el crecimiento.
El resultado es que al igual que en otros momentos de la historia del capitalismo: La llegada a las fronteras del mercado nos lleva a una dura competencia entre los peces grandes quienes deben comenzar a alimentarse de animales de su mismo tamaño al escasear los cardúmenes.
Las guerras mundiales se produjeron a propósito de la colisión entre los imperios del mismo modo que la paz, entre peces grandes, del siglo XIX fue gracias a que cada uno se dedicó a exprimir a su cuota de desafortunados.
El sistema capitalista no va a caer porque se destruya la libre competencia a propósito de la lógica de acumulación de capital que enseñaba Marx. A principios del siglo XX ya se había inventado el sistema de las guerras mundiales como medio de quema de los campos para aumentar su fertilidad a mediano plazo. Destruir para rebarajar los naipes, para eliminar la cantidad de ricos y poderosos, y para crear las condiciones de todo mercado exitoso: Mucho trabajo por hacer.
La llegada al límite económico y o ecológico asegura cruentos conflictos pero no la caída del capitalismo ni menos el de la civilización; eso requiere de una voluntad organizada y militante que desde hoy construya un polo alternativo que pueda sobrevivir y regir a las crisis que se nos vienen encima.
Aprovechándose del Pánico.
De capitalistas neoliberales a estatistas, y la izquierda en el palco.
Ahora todos reniegan de la teta que les ha dado de comer, sin ahorrar adjetivos en contra de los especuladores, capitalistas de casino o codiciosos tecnócratas.
¿Pero cual es la alternativa que proponen?
¿Un New New Deal?
¿Que asuma un nuevo Roosevelt para que se haga cargo del descalabro producido por los vampiros?
Los EE.UU sólo salieron de la crisis del 29' gracias a la guerra quince años más tarde. El new deal se escribió con sangre y bombas atómicas.
El problema que tenemos es muy distinto al de entonces. El mundo ha llegado a los límites de su crecimiento y eso obligó a que se inventaran mundos virtuales para mantener funcionando la economía. Pero lo peor de las drogas es la resaca, sobre todo cuando se carece de nuevas dosis. China puede seguir creciendo a expensas del medio ambiente mundial por otros quince años pero después ¿Cómo alimentamos al monstruo llamado capitalismo si él sólo conoce la palabra crecimiento?
Sea capitalismo financiero, de mercado o de estado, el capitalismo es uno sólo y requiere de estar creciendo todo el tiempo. Sin embargo la economía del mundo hace bastante que está estancada y el único modo de mantenerla ha sido con altas dosis de morfina especulativa.
Los que provocaron la enfermedad hoy se apuran a dar la receta para la cura. Compresas frías para la fiebre, aspirina para el dolor de cabeza, nada nuevo bajo el sol.
Y la izquierda en un rincón tejiendo chalecos y componiendo una cursi cantata, mientras el sistema se cae a pedazos. Qué mejor demostración que se carecía de una estrategia, de un diagnóstico y de por lo menos una docena instruida y concientizada.
Al igual que en la crisis del 29' la izquierda le dará un respiro al sistema para que se recupere antes de seguir criticando pues está claro que los parásitos nunca se han propuesto la muerte de su alimento.










