pestañas

Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.

Volver al Inicio

Aumentar Reducir

Tamaño de Letra

Entradas Antiguas

Mostrando las entradas con la etiqueta taller de critica al derecho. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta taller de critica al derecho. Mostrar todas las entradas
viernes, 15 de junio de 2012
¿Creyó que quedaría en nada?
 

Se debe decir y hacer.  

Si no recuerda de qué se trata estos enlaces le refrescarán la memoria:  

Nota en la web de radio Bio bio: http://www.biobiochile.cl/2010/09/08/joven-anarquista-se-autodenuncia-via-twitter-para-ser-investigado-como-protesta-por-el-caso-bombas.shtml  

Nota en el Ciudadano: http://www.elciudadano.cl/2010/09/21/26851/ariel-zuniga-autodenunciado-por-%E2%80%9Ccaso-bombas%E2%80%9D-%E2%80%9Cla-fiscalia-se-ha-comprado-un-enemigo-que-no-les-teme-y-que-esta-mejor-preparado-que-ellos%E2%80%9D/

Deje su Comentario Acerca del Blog
jueves, 14 de junio de 2012

Cornadas entre bueyes.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

Las instituciones no sucumben gracias a su capacidad de reproducción y regeneración. El colapso sólo arriba en casos extremos, lo normal es que por más pútridas estén las organizaciones los individuos que las conforman asuman el protagonismo, o liderazgo dirán los fachos, y acometan la tarea de expulsar a los elementos corruptos o, en su defecto, a quienes simbolizan la decadencia mediante un rito de expiación.
Este es el caso de Pedro Osthurteguy, ex fiscal de la Serena, candidato eterno a fiscal regional de la “narco sur”, actual encargado de investigaciones complejas de la fiscalía oriente, y ex candidato a concejal RN por Chiguayante. Habría que agregar presidente de la asociación nacional de fiscales y emprendedor.
Osthurteguy ha asumido la titánica labor de limpiar la casa, el pútrido ministerio público corrompido hasta el tuétano en apenas 12 años de funcionamiento.
El problema radica es que Osthurteguy no tiene las manos completamente limpias, hace pocos meses fue sancionado, con amonestación por escrito, por incumplir uno de los más caros deberes de los fiscales, la dedicación absoluta, puesto que en “horas libres” (según él) vendía corbatas y parceles de agrado.
Lamentablemente el asunto aquí no termina. Osthurteguy fue acusado por el jalandrismo, quintaesencia de la corrupción judicial, porque era el mejor candidato para asumir la “narco sur” cuando Alejandro Peña aceptó el cohecho de Hinzpeter (en ese momento querellante en una causa a su cargo) y se refugió en el ministerio del interior.
El jalandrismo quería que ocupara el cargo Pablo Sabag, infame personaje metido hasta los codos en el caso del paquistaní Saif Khan, el incendio de la Cárcel de San Miguel y el Caso Bromas (o bombas de estruendo). La tímida campaña que iniciamos en esta bitácora trajo consecuencias impensadas, una vez neutralizado Osthurteguy por el jalandrismo Sabag corría con ventaja, sin embargo los tribunales, siempre preocupados de mantener las aguas quietas, se inclinaron por poner en su lugar a un paco, Raúl Guzmán, así tal cual, salvo que usted sea tan ingenuo para creer que los pacos dejan de serlo por jubilar.
La primera aparición pública de Raúl Guzmán fue en el caso de Luciano Prinonello donde actuó como paco. Sumó y siguió, confirmó al delegado por Jalandro en el caso bombas, el mitómano fiscal Núñez y continuó la desquiciada política que ha hecho famosa a la “narco sur”.
Jalandro acusó a Osthurteguy porque éste, años antes, había acusado a Peña de golpear a una funcionaria de la fiscalía en calidad de miembro de la asociación nacional de fiscales. Osthurteguy luego apareció en los medios acusando a Jalandro porque éste lo había implicado en el affair corbatas. Al menos eso parece, cuesta creer que alguien con tales rencillas encabece una cruzada por la probidad cuando esta se confunda con pedir la cabeza de un enemigo. Si la fiscalía quería limpiarse la cara debería haber emprendido la tarea alguien con las manos limpias.
Parece que al ministerio público se le acabaron los funcionarios con probidad garantizada y ninguno es capaz de demostrar inocencia a la hora de acusar a los demás.
Las graves acusaciones de Piñera en contra de los tribunales y la fiscalía, pese a ser infundadas, arteras e hipócritas (Piñera es culpable directo de la actual crisis), pillan a esta última institución en el peor pié posible. Osthurteguy ya no trabaja en la narco sur, la que ahora está controlada por un paco en instancias que la fiscalía debe controlar a carabineros; está en la fiscalía oriente, de donde proviene Xavier Armendariz, Mario Schilling y Alejandro Jacir, infames personajes involucrados en el caso Lavandero, Saif Khan y Bombas; el remplazante de Armendariz tiene a sus dos hijos imputados, en la misma fiscalía en donde es jefe, por tráfico de cantidades enormes de marihuana y lo último que se sabe es que los niños “tienen problemas psicológicos”.
Pese a esto Osthurteguy no ha cejado, incluso ha opinado, de modo tajante y sin ahorrar adjetivos, sobre el Caso Bombas pese a que la sentencia aún no esté ejecutoriada, es decir, la mentada sentencia definitiva aún no es definitiva.
La mentada crisis es sólo “comunicacional”, no hay fiscales capaces de probar su inocencia, empezando por el nacional, Sabas Chahuán, y su antecesor, Guillermo Piedrabuena. Hay casos de corrupción no investigados en Talca, la fiscal Graice Salazar y de montajes, tan graves como en el Caso Bombas, pero con imputados condenados y nadie ha alzado la voz contra Ljubetic y otros tantos fascistas y mentirosos caza mapuches disfrazados de autoridades.
Chilevisión hace una semana hizo un reportaje amarillista sobre la corrupción de los abogados y no tocó ni con un pétalo de una rosa a todos los nombrados en este artículo, personas que deberían rendir sendas cuentas por sus acciones, muchas de ellas criminales. Es más, el reportaje usó como fuente, del bando de la probidad, a Julián López, implicado en el caso Lavandero, quien ocupa el cargo, ni más ni menos, del tutor ético del Colegio de Abogados. De más está decir que la presidenta del Colegio es la colaboradora pinochetista, y ex senadora designada, Olga Feliú.
Esta disputa es risible, mejor tomar palco mientras entre todos estos se olisquean el culo y discuten sobre quién de todos lo tiene más hediondo.

Algunos enlaces:

http://www.theclinic.cl/2011/12/01/fiscal-amigui-de-hinzpeter-fue-amonestado-por-el-corbatas-gate/


http://www.cooperativa.cl/el-conflicto-entre-orthusteguy-y-alejandro-pena-por-la-fiscalia-metropolitana-sur/prontus_nots/2011-05-04/082149.html


Deje su Comentario Acerca del Blog

viernes, 25 de mayo de 2012


Crónica de una gestión judicial inútil anunciada.
Por Ariel Zúñiga Núñez  (@azetaene )

Hay alguien peor que un abogado farandulero, un abogado farandulero flaite. Usted me puede acusar que incurrí en un pleonasmo, me tomaré tiempo para explicar que en estos asuntos existe una gradualidad y que no todo abogado es farandulero, y o flaite, necesariamente, según Andrés Bello los ejemplos permiten ilustrar las ideas, le haré caso.
La tercera vez que vi a Rodrigo Román fue en el auditorio de la escuela de derecho de la universidad de Chile, lucía su cabellera cana, al viento (con o sin viento), y su atuendo de very typical hommo chilensis proleta no proleta como siempre, es como un monito animado, jamás veremos a Homero Simpson con unos pantalones verdes.
Tiene razón, no debo incurrir en lo mismo que intento criticar, porqué hacer un examen a la apariencia de Román transformando una crítica a los abogados faranduleros de poca monta en un artículo farandulero más, debe ser que desde hace mucho prefiero perder un amigo que una broma, ante el desolador panorama que se nos abre el humor aparece como la única esperanza.
Pero lo dicho hasta aquí, lamentablemente, no es broma, Román cultiva su imagen tanto y más que un chico reality, no me sorprendería que tenga una dieta especial a base de rescoldos de barricadas y que salga a trotar (hacer running sería de fachos) entonando canciones de Victor Jara en tono marcial al clarear el alba.
De nuevo me arranqué, sigo, la tercera vez que vi a Román fue en la escuela de derecho de la chile en una estirada jornada académica organizada por el piquete jurídico. En dicha exposición el “culpable del montaje” era el “ministro Hinzpeter” y el traficantucho de Jalandro Peña era “el fiscal del caso”. Los demás hijos de la gran puta que intervenían en el caso eran “el colega tanto”.
El sopor UDIversitario se suspendió por unos minutos cuando tomé el micrófono, como uno más del público, y lo insté a politizar el asunto, a señalar enfáticamente y sin dobleces que el caso bombas era un montaje y que se debía atacar de inmediato, por todos los medios, al ciudadano israelí Rodrigo Hinzpeter Kirberg y a su fiscal estrella de opereta.
El seminario, a todo esto, era sobre la reforma a la ley antiterrorista que promovió Hinzpeter con éxito, para sacarse de encima a los Mapuche en el 2010 y que por serendipia alivió a los imputados del caso Security sacándolos de las fauces de la “justicia” militar justo a tiempo.
Román hablaba, o trataba de hablar, como jurista, la reforma era un asunto técnico, los niños debían tomar palco mientras los adultos se hacían cargo de estos tediosos pero imprescindibles asuntos.
La segunda vez que vi a Román fue en el desaparecido Taller del Sol en la plaza Brasil, a principios del 2010. Fui invitado como expositor, era la primera vez que se lo hacía en siete años. Hasta ese minuto mi día consistía en leer y escribir; mi lengua se la habían comido los ratones, o yo mismo, mientras mordía mi marginación, o se me había atrofiado de tantos años sin usarla para hablar.
Los asistentes a esa jornada recuerdan la airada discusión con el Profesor Jota, o más bien el enojo de Jota conmigo. La verdad es que mi tesis sobre la superación del sistema capitalista le cargó, lo consideró un insulto a su conclusión apresurada de que hay que reconstruir el paraíso perdido del Abya Yala. Me achacó el haber usado el término “primitivismo” (lo que no hice) y desde ahí me culpó de todos los pecados ultraizquierdistas habidos y por haber.
Sin embargo a mi me quedó marcado a fuego como llegó Román con su cabellera cana al viento, en la mitad del debate, hasta ese momento profundo y enriquecedor, se sentó al medio y comenzó a hablar sin siquiera habernos saludado.
Su discurso era un pastiche entre inoportunos comunicados, pavoneos varios, masajes capilares, interrupciones por llamadas a su teléfono celular que todos debíamos escuchar (por tratarse de asuntos muchísimo más importantes que la reconstrucción de la mítica Abya Yala o la superación del sistema capitalista) y su obligatoria mención a las “viejas”. Hizo su número, el moderador preguntó a un confundido público si habían preguntas, todos se miraban con cara de cámara escondida, a otra cosa mariposa como dice su excrecencia el premismiente, pronto volveremos con más diversiones.
Había sido todo, una vez más lo importante agredido por lo urgente, o más bien, por la neurosis de los urgidos; la solemne vacuidad de la izquierda apolillada envenenando el aire, tornándolo irrespirable.
Seguí con mi exposición pero me tomé la molestia de “hacer un comentario sobre lo que acaban de decir”, y ahí me fui en la volá, suficiente para que no se me volviera a invitar en siete años.
“El rol del abogado de izquierda, si es que tiene alguno, es acompañar las luchas, no secuestrarlas bajo la excusa de que son asuntos técnicos. No debe convertirse en la Cruz Roja de las luchas sociales, ahí donde llegan los heridos por el fuego cruzado; si es de izquierda debe luchar como pueblo para el pueblo no como un profesional que hace algunas horas de caridad al día”.
Román no estaba a la altura del conflicto, no tuvo como responder, supongo que como típico leguleyo masculló su rabia y la liberó, gradualmente, en los pasillos por la vía del pelambre. Su silencio no fue ni estoico ni incómodo, como se dice en el pool “quedó pillo”.
No hay tercera sin primera.
La primera vez que vi llegar a Román, siempre atrasado y apurando a los demás, fue en la USACH unos meses antes.
Dedicó media hora a hablar de las “viejas”, ese es el modo patronal en que llama, genéricamente, a los miembros de ANDHA Chile, lo más sorprendente es que la sala estaba llena de estas “viejas”.
En una de sus intervenciones me quedó marcado a fuego la supina ignorancia del letrado Román, ocupó quince minutos ladrándole al árbol equivocado, decía, a propósito de escopetas “aquí nuestros tribunales han vulnerado nuestro sacrosanto derecho a la segunda instancia”.*
Eran los últimos días del 2009, yo me decía para mis adentros “ojalá que no pase nada, ojalá que no encanen a nadie, pues si pasa algo estos tipos no sacarían a un osito de peluche acusado de cruzar la calle a tres metros del paso de cebra”. Lamentablemente pasó lo que todos sabemos, y sin querer queriendo todos y cada uno de los acusados en el “caso bromas” cuentan los días para su absolución... luego de un canazo que no despintará nadie.
Así te quería ver.
Román, cual Pinochet, fue el último en adherirse al plan y quien con más fanatismo lo ejecutó. Fue Mauricio Daza, yerno del senador RN Horvath y miembro del staff del Guatón Soto quién defendió la tesis del montaje mientras los abogados de DDHH se la pasaban de conversatorio en conversatorio.
Y quién más que Daza lo podía hacer, desde un comienzo quedó claro que conocía el proceso penal, y las garantías con que contaban sus defendidos.
No así Román que siguió con el libreto de la pureza técnica de su oficio hasta que la gobernadora del Maipo tuvo la genial idea de acusarlo de haberle robado su teléfono celular en una audiencia en San Bernardo. Desde ese momento, pelo al viento, comenzó a hablar de montaje y apuntó con el dedo a Hinzpeter y Jalandro.
Pero era demasiado tarde, el daño estaba consumado, Jalandro ya no era fiscal y a Hinzpeter lo había apuntado la UDI en la Moneda. El momento para golpear, en patota, al Ministro del Interior fue cuando se le desmoronó el caso de Saif Khan, esa fue la ventana de oportunidad que se desperdició, y con eso también se le regaló varios días en cana a los imputados por el caso bombas de ruido.
Román creía que no se podía hacer nada, para él la “causa” estaba en “sumario”. Cuando que había que politizar el caso se las dio de abogado y cuando había que probar que se era buen abogado ¿Qué hizo Román? Politizó el caso.
Si te las vas a dar de abogado buena onda tu primera obligación es saber hacer tu pega; muy poco ayuda un profesional incompetente aunque su corazón esté henchido de bellas intenciones y tenga varios posgrados en hablar en jerga compañerística.
Impertinente.
Muchos juzgan el interrogatorio a Hinzpeter como un fracaso para el Ministro y un éxito para los imputados, aunque nadie lo piense así desde la defensa (salvo Román).
Hay que ser recontrapelotudo para preguntarle a un ministro de Estado “¿que cargo desempeña usted en la administración pública?”. De ahí en más, el examen de Román fue una completa y absoluta falta de respeto con el tiempo y la inteligencia de medio Chile, un despropósito, no se le preguntó algo que fuera relevante, el abogado de Hinzpeter tomó palco mientras los defensores hacían turnos para decirle idiota a Román en distintos tonos mediante sus objeciones. El ministro del interior no sacó provecho político de esto porque ha demostrado que tiene sólo la cara de inteligente; si realmente lo fuera esto habría sido papita pal loro, una oportunidad servida en bandeja para salir jugando.
Román arriesgó el juicio, y la libertad de algunos imputados, cuando éste ya está ganado, y llegó tarde y apurando a los demás (como siempre), demorando en total más de dos semanas el término del tormento. No nos olvidemos que esta declaración de Hinzpeter motivó que la fiscalía intentara recusar a los jueces, sin éxito.
Como en un juego entre tonto y retonto la fiscalía, y el ministerio del interior, quemaron todas sus naves (las pocas que le quedaban) para evitar que Hinzpeter testificara; si hubiesen tenido en cuenta que lo interrogaría un abogado tan incompetente como Román otro gallo cantaría, hasta podrían haber ganado el juicio a última hora.
Pero la estupidez jamás dejará de sorprendernos, es lo único infinito; cuando alguien descubra el modo de producir electricidad a partir de la estupidez todos nuestros problemas quedarán en el pasado.
Notas.
*En materia penal los procesos se fallan en una única instancia, la doble instancia no es un “derecho”, es una malformación congénita de nuestro sistema judicial creado para que existan los mayores espacios para la corrupción posibles. Todos los procesos que han sido reformados (penal, familia y laboral) son orales y de única instancia. Cuando se reforme la justicia procesal civil, todos los juicios en Chile serán de única instancia. Las Cortes cumplirán, como hoy lo hacen en materia penal, el rol de anular juicios no de realizar uno propio. En una instancia se revisa tanto los hechos como el derecho, las Cortes revisan que las leyes se hayan respetado en un proceso, no vuelven a examinar los hechos.
** Hablando de abogados-faranduleros-flaites no podemos dejar de anotar que ayer jueves Mario Schilling apareció en la radio Bio bio interviniendo en esta discusión; el modo que encontró para colarse fue asumir la defensa de un desgraciado ciudadano que mató a un vecino odioso en Peñaflor.

Deje su Comentario Acerca del Blog

lunes, 12 de marzo de 2012


Schilling versus Lavandero.
Por Ariel Zúñiga Núñez.

Pese a los letreros que adornan el frontis de nuestras UDIversidades, a los avisos que tapizan, y financian, la prensa canalla, y a las leyes pinochetistas y bananeras que rigen la materia, tanto el periodismo como la abogacía no son profesiones que se adquieran producto del cumplimiento de exámenes académicos, y pago de aranceles, son oficios que se cultivan con dedicación y paciencia.
Sobran casos de personas que han terminado sus estudios de derecho y jamás se han aparecido en un tribunal; también de otros que son grandes periodistas y jamás han pisado una universidad.
El caso de Mario Schilling es paradigmático, tengo entendido que es periodista y abogado, al menos en el papel, pero todo el mundo lo conoce por el ejercicio de otro oficio: El de relacionador público.
Los gringos distinguen entre los abogados de negocios, o corporativos, y los litigantes. No es lo mismo ser el asesor comercial de “La Polar”, quien redacta sus contratos leoninos, y quién planifica el modo de consumar la estafa masiva, al de los litigantes que deben presentar recursos en los tribunales para evitar que los encarcelen. Tampoco es lo mismo el periodista que arriesga su vida por obtener una respuesta hasta ahora silenciada, inconveniente para el poder, que aquel que usa, o más bien abusa de, la palabra para confundir a las masas para encubrir al poderoso.
Mario Schilling fue contratado por la fiscalía metropolitana oriente en calidad de periodista, no de abogado, nunca ostentó el cargo de fiscal, y no para ejercer el periodismo sino que para confundir a los ciudadanos de las oscuras resoluciones del ministerio público. Su labor fue el encubrimiento de Xavier Armendariz, su jefe.
Que la fiscalía regional oriente necesitara de un relacionador público es, de por sí, una demostración de que algo precisaban ocultar. Una institución que cumple la constitución y las leyes basa su respetabilidad en dicho acatamiento, y si los ciudadanos no comprender cual es la función que realizan el rol de educarlos es del ministerio de educación, no del ministerio público.
Schilling fue contratado para encubrir el caso Lavandero, y eso hizo, con tal devoción que lo sigue haciendo meses después de dejado el cargo.
Si Armendariz hubiese cumplido la ley, respetado el debido proceso, en pocas palabras hecho su pega, podría caminar hoy con la frente en alto y más, podría secar en la cárcel a Lavandero. Hoy no puede ni lo uno ni lo otro porque lo que armó no fue un juicio sino que una emboscada.
Una fiscalía ansiosa por crear consentimiento.
Mario Schilling fue contratado para achicar, para arrojar al mar parte del agua que se colaba al buque de la fiscalía por la borda. A Lavandero no lo juzgaron, lo ejecutaron. A muchos se les ha olvidado que el “juicio” lo transmitieron en vivo y en directo por la TV nacional, sin embargo nunca más hemos visto esas imágenes.
Desde su cargo de relacionador público Schilling también nos dijo que el ciudadano Paquistaní Saif Khan era un terrorista; que el “caso bombas” había experimentado un “avance significativo”, que pronto habrían noticias. Pero no sólo noticias malas divulgó, también se abanicó con el caso la “Quintrala” demostrando lo eficiente que puede ser nuestra justicia cuando se trata de investigar la muerte de un Patricio.
Y así como la fiscalía no pudo jamás contener su verborrea, su necesidad de televisar sus decisiones, antes incluso que ellas se materializaran en acciones judiciales o policiales, el señor Schilling, una vez sin pega, tampoco ha podido soportar la vida sin exhibirse en televisión.
A menos de una semana de dejar su trabajo de relacionador público de Armendariz, consiguió que sus amigos periodistas de TVN realizaran una nota sobre un intrincado caso de un trabajador que demandaría a una aerolínea por problemas laborales, hasta ahí todo raro, hasta que aparece el abogado que lo representaría, adivinen quién.
Luego apareció denunciando a su nuevo empleador, una UDIversidad de mala muerte que antes era un preUDIversitario, súbitamente se había dado cuenta que dicha institución era una mierda al recibir una carta que lo conminaba a aprobar a todos sus alumnos. Hasta ese minuto a Mario Schilling no le había parecido nada de mal dictarle clases a alumnos que con suerte obtuvieron 450 puntos en la PSU; aprobarlos a todos, o reprobarlos no trae ninguna consecuencia, ninguno de ellos será abogado, a lo más serán procuradores titulados de esos que abundan... o relacionador público, quién sabe, Chile es un país generoso (con algunos).
Como el síndrome de abstinencia televisiva es más fuerte, la angustia por figurar, Schilling irrumpe ayer domingo mediante El Mostrador con el claro fin de pegarle en el suelo, a alguien que él creía abatido, el ex senador Jorge Lavandero.
Los fachos furiosos y la caja de pandora.
La noticia sobre el homenaje que se le realizaría a Jorge Lavandero fue la oportunidad para que el facherío, aún dolido por la funa a Labbé-Krassnoff, se expresara. Su falta de tacto, y de intelecto, consiguió lo contrario: Que los medios de comunicación del capital se vieran obligados a contar qué había pasado con Lavandero luego de haber sido encarcelado.
El ex Senador no está muerto, como muchos lo quieren, está vivo, hace un par de años presentó un libro sobre su caso, ese libro ha agotado varias ediciones, y en los medios nada se ha dicho, ni una sola palabra.
Desde que fue puesto en libertad ha acusado públicamente a Armendariz de tenderle una trampa, y éste, se ha refugiado tras las faldas del ministerio público y hoy lo hace detrás de su espinita, el relacionador público Mario Schilling.
Sólo los fanáticos lavanderistas, que sí existen, dirán a los cuatro vientos que el ex senador es inocente. Yo jamás he dicho algo parecido, lo que he reiterado hasta el cansancio es que a Jorge Lavandero Illanes se le privó de la garantía procesal más importante que dice respetar este país que es haber sido juzgado en un juicio oral, público y contradictorio.
Armendariz se preocupó de conculcar este derecho, Schilling de encubrirlo.
Ya que no hubo juicio oral jamás se presentaron las mentadas “pruebas” que dice hasta ahora que posee el ministerio público el Sr Schilling, es más, perdió cualquier posibilidad de poder presentarlas.
Cuando Schilling dice que no se puede cuestionar lo que se hizo pues Lavandero ya ha sido condenado por los tribunales estamos frente al caso del estafador beneficiándose de su propia estafa. El ministerio público en vez que procurar la resolución de este conflicto haciendo su pega debe pagarle a agentes externos para diseminen cahuines de peluquería con tal de justificar la canallada que perpetraron.
Lavandero tiene todo el derecho a gritar a los cuatro vientos lo que se le dé la gana, que la fiscalía entre en pánico por ello es porque mucho tiene que decir aún sobre este caso.
La confesión de Schilling.
La entrevista a Mario Schilling en El Mostrador es muy interesante, desde el punto de vista legal.
Hasta ahora nadie había reconocido que la fiscal Erminda Vidal había sido expulsada porque Guillermo Piedrabuena no soportó la idea de que su investigación no concluyera en la presentación de cargos contra Lavandero. Es decir, el fiscal nacional, antecesor de Chahuán, no mandó a Armendariz a la Araucanía para que realizara su trabajo con imparcialidad, que es lo que la constitución exige, sino que a condenar a Lavandero a como diera lugar.
Tampoco alguien había sido tan torpe, o caradura, como para mencionar que existían “múltiples testigos” que coincidían en lo mismo.
Digo torpe porque esos testigos jamás se presentaron como tales y si existían no se entiende porqué el Sr Armendariz instó a Balmaceda, abogado de Lavandero, a que llegaran a un acuerdo en vez que ir a juicio.
Digo caradura porque al hablar de estos asuntos rebasa todos los límites de una conducta aceptable para un ex funcionario público que es guardar reserva de lo que conoció durante el desempeño de su cargo, máxime cuando la divulgación lo expone a ser perseguido por injurias y calumnias.
Y en el paroxismo de su caraderajismo dijo:
..el fiscal no se tiene que rebajar para querellarse contra ex imputados y acusados y condenados por delitos sexuales, porque sino cada fiscal va a tener que rebajarse a presentar querellas de cada criminal que investigó”.
Las estadísticas de la fiscalía son públicas, los condenados en libertad no se cuentan por cientos sino que por miles ¿Cuantos de ellos han acusado públicamente a los fiscales de tenderles una trampa? ¿Cuantos de ellos publicaron un libro explicando sus fundamentos?
Lavandero ha sido el único que ha realizado dicha tarea por lo que la carga oprobiosa de “rebajarse” que esgrime Schilling desnuda la intención de éste y su entrevista: Confundir al lector incauto.
Si eso fuera poco, el ex relacionador público de la fiscalía oriente, y ex profesor de la UDIversidad Pedro de Valdivia, Mario Schilling, además volvió con otro asunto que a fuerza de años se había podido encerrar en la caja de Pandora: El de la ex pareja de Lavandero, y ex presidenta del Consejo de Defensa del Estado, Clara Szczaranski.
Todos sabemos, hasta los ex alumnos de Schilling, que la garantía del debido proceso prevalece ante todo malabarismo y tinterillada, empezando por “los testigos de contexto”. Como recordó Lavandero en sus entrevistas el jueves pasado las declaraciones de Szczaranski y Coulon eran injuriosas, el tratar de blanquearlas, llamándole a pruebas a injurias en los medios de comunicación, no significaba que ellas tuvieran el propósito de probar el caso de la fiscalía sino que...
...algo decisivo y que quebró internamente al senador fue el testimonio de Bruno Coulon, que era hijo de Clara Szaransky, que declaró haber sido abusado por el senador mientras él estuvo conviviendo con su madre, y eso fue un detonante.” (Mario Schilling en El Mostrador)
Por lo tanto para el abogado Schilling el rol de los fiscales es “quebrar internamente” a los imputados en vez que probar más allá de toda duda razonable la existencia de un delito y la participación culpable del acusado.
Al parecer el Sr Schilling faltó a las clases sobre prueba ilícitamente obtenida cuando estudió periodismo, o a las de ética periodística cuando estudió derecho, o viceversa, o da lo mismo. Todo lo que dice este señor, un vil jurero, un mercenario de la palabra está contaminado con el autoritarismo, el nulo respeto a los DDHH que tiene convertido al ministerio público en una institución tan oscura y tenebrosa como la judicatura de los años ochenta.
Viles mafiosos, incapaces de reconocer errores, defendiéndose entre ellos con una lealtad de hampones, tratando de salvar sus posaderas mientras cobran por seguir diseminando veneno en televisión.
De qué nos sirve que se aboliera la tortura con el nuevo proceso penal si nuestros fiscales creen que el modo de investigar es “quebrar internamente” a los imputados en vez que producir información oponible a terceros conforme a los derechos humanos. Ahora entiendo porqué a Saif Khan se le negó un traductor, un abogado, un baño y un vaso de agua durante todas las horas que duró su interrogatorio; porqué el ministerio público filtra información personal de forma deliberada a los medios de los imputados e intercepta las comunicaciones de sus abogados defensores.
Una institución que realiza su trabajo conforme a derecho no requiere contratar ni matones, ni testaferros, ni relacionadores públicos.
Schilling comparó a los defensores de Lavandero como los creyentes de la virgen de Villa Alemana. Me parece que el ejemplo es proporcional a la inmundicia que se esconde. El caso Lavandero tiene mucho de aquel montaje de los 80', y Schilling lo sabe muy bien, aquí se hizo creer a todo un país que al senador se le había probado un delito, y esto no es así. Ninguna de las “pruebas” de las que se ufanaron los fiscales, y que aún Schilling presume de que existen, han sido presentadas alguna vez para un escrutinio público.
Es por esto que Schilling se refugia en un terreno que él cree sólido: “Lavandero es culpable porque así lo sentenciaron los tribunales”.
Yo digo algo distinto, no reconozco un fallo judicial que no resiste análisis, y que se dictó contra las garantías procesales de un imputado. Y lo he dicho, y lo diré, tanto en el caso de un poderoso como Lavandero como al de cualquier hijo de vecino que se ha topado con una emboscada de estos pacos paranoicos con traje italiano que se dicen fiscales.
Y lo reiteraré por enésima vez: Quién le debe una explicación al país no es Lavandero, ni es Schilling, es Xavier Armendariz.
Si no son capaces de lavarle la cara a su sistema judicial su único aporte será el de sentar las bases para su destrucción. Urge una reforma, una de verdad, es más, urge un país nuevo, uno en donde los mentirosos profesionales, como Schilling, no sean invitados a la tevé.

Deje su Comentario Acerca del Blog

lunes, 2 de mayo de 2011

Alejandro Peña y Rodrigo Hinzpeter irán presos, aunque demore 20 años.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
*Ilustración de Christiano.

Hablar de guerra social ha sido una irresponsabilidad e incluso una estupidez, eso se puede afirmar sin temor a equivocarse cuando no se ha podido sustentar el espíritu de combate al primer traspié.
Me preocupa otra guerra, aquella entre el Chile republicano y el fascismo, esa de la que algunos se acuerdan sólo cuando de acarrear votos se trata. Y esto no es una disputa, no es una justa medieval, es una guerra y más, una guerra santa ¿Acaso podemos transar la presunción de inocencia? ¿Podemos relativizar la necesidad de evidencias para condenar penalmente a un chileno? Me parece que esos valores son absolutos, intransables, vivir sin aquellas garantías, escritas en el papel meramente dirá usted, nos traslada a otro mundo, uno en que los gobiernos no son la autoridad sino que el poder y en el que estamos sujetos a sus caprichos, en que nos transformamos en un alimento para su sadismo.
Nunca ha existido presunción de inocencia dirá usted, en parte le encuentro razón, nunca existen principios liberales del derecho penal para los pobres, a ellos no les alcanza para costear Derechos Humanos, aquellos a los cuales se lo priva hasta de la lucha de clases ¿Acaso no somos pobres? ¿Proletarios? Por favor no hable huevadas, si está leyendo esto no lo es aunque se haya bebido sólo un té sin azúcar de desayuno, el pobre no tiene acceso a la internet, ni a los medios alternativos ni a darse el lujo de ser de izquierda, menos de ultraizquierda.
¿A quién defiendo en este momento? Se preguntará usted entonces, pues obvio, a la izquierda, incluso a quienes no se consideran parte de ella, personas con acceso a medios, con familiares y amigos en el poder, y con recursos (económicos, valga la redundancia) para pagar abogados de verdad (de su propio bolsillo o mediante amigos y o familiares).
Este selecto grupo no se veía amenazado hace bastante, desde que las armas de la dictadura aún humeaban los primeros días de “democracia”, para ellos, para nosotros, la presunción de inocencia es un hecho, era un hecho, algo que se nos debía respetar de todos modos en esta sociedad de castas llamada Chile.
Pero Bachelet, Harboe, Perez Yoma, Juan Agustín Figueroa, Armendariz, Sonia Rojas, Piedrabuena y Sabas Chahuán se prestaron para socavar este principio, Hinzpeter no tuvo que hacer nada más que reordenar las piezas trasladando a Jalandro del departamento de montajes contra narcotraficantes extra PDI (dedicado a apresar pobres, es decir personas sin presunción de inocencia, sin acceso a medios ni a abogados de verdad) a cargo de una policía política afiebrada, constituida por verdaderos genios de la estupidez, como los que conformaron ALTO S.A para amedrentar mecheros, consolidando esta burda maqueta tercermundista de Gestapo.
Entonces nos vemos enfrentados al caso bombas de ruido en todo su esplendor, en el momento en que vamos a poder contar cuántos pares son tres moscas, ya pasó la etapa del “me pegan mucho” y “me tienen encerrado todo el día”, ahora se trata de que la fiscalía juegue las cartas que ya mostró y que los tribunales, y la defensa, también lo haga, esa es la cuestión.
Y estamos en el mismo punto que hace unos meses contra los mapuches ¿Se librará esta guerra, que es guerra santa, hasta el final, o seguiremos actuando a lo “caballero”?
Anoche Mauricio Daza, abogado de Pablo Morales, fue invitado a Tolerancia Cero. Es primera vez que un miembro de la defensa es invitado a televisión abierta y se lo hace nada más y nada menos que en horario prime. Daza ha sido duro, incluso más duro que todos los demás abogados en los medios, y no ha tenido pelos en la lengua para hablar que aquí hay un montaje. Sin embargo anoche se desinfló, primero relativizó el término, “es que montaje puede significar varias cosas”, luego se pasó a la tesis, vulgar en insana por lo demás, de que aquí habría un trabajo “mal realizado” por la fiscalía.
¿Qué sería un trabajo bien realizado? ¿Que a los 14 del 14 los acribillaran en un falso enfrentamiento como en los tiempos del fiscal Torres Silva? Cada vez que se habla de un buen o mal trabajo es preciso aclarar para quién o para qué se está trabajando.
¿Balmaceda hizo un buen o un mal trabajo cuando “defendió” a Lavandero? recordemos que ese abogado apresó sin asco a su cliente previo acuerdo con Armendariz para que no lo acusara por un delito propio. Yo creo que el pije Balmaceda hizo un excelente trabajo, él estaba contratado bajo cuerda para entregar a su cliente en el momento correcto, y se le remuneró muy bien, sigue ejerciendo como abogado y en casos “emblemáticos” (y muy bien pagados) como el del alcalde de Colina a quién el supermercado Totus le pasó una maleta con billetes para que se “la cuidara”.
Alvaro Baeza, el abogagster del SERVIU ¿hizo un mal o un buen trabajo cuando hizo perder a sus clientes contra las inmobiliarias de Chicureo y los dejó sin un centavo? (él se quedó con los 800 millones que quedaban en caja como honorarios)
Los abogados de la Defensoría Penal Pública, o los de la Corporación de Asistencia Judicial ¿hacen un buen o un mal trabajo cuando hacen perder a sus patrocinados para así llegar temprano a sus casas? Si hicieran bien su pega, es decir pelearan a muerte cada uno de los casos ¿Cuánto tiempo resistiría nuestra sociedad de castas?
Lo que hace diferente al caso de los mapuche, ahora en huelga de hambre pero condenados, y de los 14 del 14, es que existimos personas detrás, medios alternativos pero medios al fin y al cabo, recursos intelectuales y económicos para luchar, por lo tanto podemos, y debemos, exigir que esa lucha sea en igualdad de condiciones. A fin de cuentas estamos exigiendo nuestros derecho de consumidor.
¿Qué ocurre cuando se niega esa neutralidad? ¿Esa camarería esperable entre personas provenientes del mismo sitio? Cuando sucede eso se patea el tablero; cuando eso pasa no se abofetea a nadie sino que se cobra con sangre, es decir, se desata una guerra.
Y esto es lo que sucede ahora. A los mapuche no se los condenó por ley antiterrorista pero se “probó” delitos comunes en su contra usando esa ley de modo inconstitucional, y dichos delitos comunes se los interpretó tan laxamente que resultaron condenas equivalentes a que si hubiesen sido condenados por la mentada ley (anti) terrorista.
Si dejamos que los jueces acomoden la sentencia, para que pueda se digerida por todos, harán lo mismo que en Cañete: O la mitad de lo que pide la fiscalía para todos o la totalidad de lo que pide la fiscalía para la mitad. Eso lo harán los jueces recurriendo a su amplia gama de indecentes argumentos, no conozco un solo caso en que nuestros tribunales le hayan dado la espalda en todo a la fiscalía y al ministerio del interior.
Para el caso bombas de ruido qué quiero decir con esto último, que la sentencia del viernes pasado es una pésima señal de que esto es lo que sucederá si no encontramos el modo de revertir políticamente el caso, es decir, cambiar la correlación de fuerzas de modo que los tribunales sean también presionados por parte importante de la población y no sólo por la Gestapo ALTO S.A y los narcotizados secuaces de Jalandro de la fiscalía sur. Lo que sucederá inevitablemente, si es que no se cambia la cancha de juego, es que la fiscalía no obtendrá sentencia alguna por asociación ilícita terrorista pero sí serán condenados los imputados por colocación de artefacto explosivo. (Preferirán lo tangible a lo intangible)
Usted dirá que un poster de Axel Roses no podría probar un bombazo, de acuerdo, en un mundo ideal eso no podría pasar, tampoco en un país decente. Recuerde que estamos en Chile y a Llaitul se lo condenó con “evidencias” tan absurdas y falsas como esas, y como habría sido un exceso, un despropósito, culparlo por terrorismo e intento de homicidio se le acomodó la sentencia para que pagara por cualquier cosa siempre que se quedara preso y por mucho tiempo.
Vuelvo a la presentación de Daza en Tolerancia Cero.
No faltan los abogados paleolíticos que creen que importa un bledo lo que se haga en los medios pues “los casos se ganan en los tribunales”; tampoco faltan los picaos a ultraizquierdistas medievalistas que creen que los medios de internet son invisibles e irrelevantes, como si el mundo virtual fuera meramente virtual y que la política debe hacerse forzosamente escoltado por un guanaco.
Primero, los juicios grandes se ganan con todos los medios, no sólo los económicos, los jurídicos y los comunicaciones, con todos al mismo tiempo, y si son casos políticos se ganan políticamente o se pierden.
Segundo, el mundo es un todo en que no hay un adentro y un afuera; no existe una dualidad mundo real y mundo virtual, así como tampoco existe una diferencia entre economía real y bursátil. Las computadoras no se gobiernan solas son ciudadanos expresándose políticamente, organizándose, presionando a su tío o hermano que es juez, policía o fiscal. No sea idiota, ninguna lucha se ganará tomándose de las manos junto a los únicos cien pelagatos convencidos que existen. Por eso no se debe desdeñar ninguna posibilidad de sumar adherentes, es más, casi todo depende de cuántos, y qué tan importantes sean (no olvide que Chile es más que una sociedad de clases, es una de castas) los apoyos que reciba.
Por eso, desaprovechar una tribuna tan importante como la de Tolerancia Cero es inadmisible. Daza dijo lo que todos sabemos pero cuando debió apostar fue pusilánime ¿Es un montaje? Hay distintas formas de interpretar eso, respondió.
Y a qué se arriesga Daza, si reitera que es un montaje en TV abierta ¿A que el colegio de abogados, el mismo que admite a profesionales de la talla de Jalandro y Hinzpeter, lo sancione? ¿A que se lo acuse de prevaricación como los Lucksic hicieron contra los abogados en el relave de Pelambres?
Digamos las cosas por su nombre, un abogado que mete su nariz en un caso como este no va a ser nunca contratado por D y S ni por Fallabella, nunca jamás, así que nadie perderá trabajo por hablar de montajes una vez que se está embarcado. Quedará, como sabemos todos, en lista negra, quemado, muy probablemente de por vida, en un sitio apenas más arriba que el del abogado de los narcos.
Allí radica la fragilidad, y al mismo tiempo, la fortaleza de una defensa como esa. No hay nada que perder y sí hay mucho que ganar, por lo tanto es absurdo preocuparse de lo que ya se perdió en vez que hacerse cargo de ganar que es lo único que se tiene.
Y como dije en un principio esta es una guerra, y más, una guerra santa, aquí no se juega la libertad de unos cuántos inocentes sino que valores intransables que de relativizarse dejan expuestos a medio país a los caprichos de una policía política histérica, corrupta y narcotizada.
Los juicios son un montaje, y más, decir un montaje es muy poco pues no es afirmar nada.
El ministerio público por mandato constitucional es el único que puede dirigir la investigación, en la práctica es el único que puede investigar. ¿Como nos defendemos entonces, cómo probamos una tesis alternativa? Simple, la fiscalía investiga pero la constitución le obliga, ojo, le OBLIGA, no le sugiere ni le faculta, le OBLIGA PERENTORIAMENTE a investigar con objetividad, es decir, a recopilar toda la información que pruebe el delito así como la que exculpe a los imputados.
Cuando la fiscalía investiga de modo sesgado, es decir, quiere a toda costa probar su afirmación inicial, su prejuicio, no sólo investiga mal sino que los fiscales a cargo incurren en notable abandono de deberes constitucionales y, además, puesto que no existe ninguna norma especial que los ampare, al actuar por fuera de la ley configuran los delitos de prevaricación y de imputaciones calumniosas. Si existiera una organización entre policías, fiscales y miembros del gobierno para obtener sentencias al margen de la ley estaríamos ante una organización ilícita para perpetrar terrorismo de estado, los que no me cabe duda serían crímenes de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles e inamnistiables.
Juan Guzmán Tapia, hace unos meses apenas, antes del juicio de Cañete, dijo que a los abogados de DDHH les había coraje para perseguir a los fiscales que habían montado juicios adulterando pruebas, pagando a testigos (sobornándolos), intimidando a testigos de la defensa, etc. No sólo debimos conformarnos con ganar los juicios, dijo Guzmán, debimos en su momento meter presos a esos fiscales para que nunca más se atrevieran a hacer algo parecido.
Me da la impresión que la falta de coraje persiste y eso lo olfatean los fiscales y los perros cebados del gobierno, pese a sus problemas nasales, y por eso actúan con tal desparpajo. Los fiscales deben enterarse de que hay personas que no olvidarán ni aceptarán que se impongan, como dije esta es una guerra, una guerra santa: Aunque nos demoremos 20 años Hinzpeter y Alejandro Peña deben ir a la cárcel por lo que han hecho y están haciendo, debemos hacernos esta promesa ante nosotros mismos y para ganar el caso bombas de ruido debemos crear la impresión de que esto haremos o simplemente nos sentaremos en un tribunal a mendigar.


Deje su Comentario Acerca del Blog
miércoles, 3 de noviembre de 2010


El relativismo cultural.

- Características estructurales del Estado (de todo Estado)
- El azar y la historia, no existe una concatenación necesaria entre los eventos históricos.
- Mito e ideología.
- Violencia y Fraude (Gramsci)
- Los mitos modernos.
- Los mitos del derecho moderno.
- El mito del pacto social.
- Leyes y estatutos (generalidad versus particularidad)
- ¿Somos todos los hombre iguales?
- ¿Podremos hacer ciencia social más allá de los mitos?

Deje su Comentario Acerca del Blog

jueves, 28 de octubre de 2010
Curso de Criminología.
Por Ariel Zúñiga.

¿Qué es? ¿Existe o existió en Chile? Aplicabilidad en latinoamérica; mención al caso de los países nórdicos.
Contexto cultural: Mayo del 68 (immanuel Wallerstein)
Teorías críticas, tradición cultural, Kant-Hegel versus Hume, sociología y filosofía crítica.

Deje su Comentario Acerca del Blog

sábado, 11 de septiembre de 2010


Escuche la exposición de este trabajo dictada en el Arcis el martes 7 de agosto de 2010.

Un muerto que goza de muy buena salud.

Por Ariel Zúñiga Núñez (azetaene)



El gran error de los tratadistas de criminología es el ensayar una historia cronológica de la misma lo que no pasa de ser un sesgo positivista, evolucionista, idealista, en fin, un relato, ficticio sobre una disciplina ficticia que ha transitado desde lo primitivo en antaño hasta lo sofisticado de hoy. Tal modo de contar la historia no es consistente con la historia misma. Dicho de otro modo la historiografía de la criminología es tan compleja como la historiografía en general, y tal como ella no tiene un inicio preciso ni un final feliz.

La historia no se detiene tampoco debiera hacerlo la historiografía, y si, desde que existe Estado, es decir, desde hace unos doce mil años, se han realizado ceremonias en que los miembros de una comunidad son castigados, o sacrificados, ha existido una teoría, un conjunto de conocimientos, que fundamentara dicha reacción social institucionalizada.

Por lo tanto es un error, o un horror, dependiendo cuán rigurosos queramos ser, datar el origen de la criminología en la escuela positiva italiana.

Derecho penal existe desde que existe Estado, incluso es legítimo especular que existieron normas de castigo antes que otro tipo de legislación. El Estado no ha cambiado desde su estructuración en lo más mínimo, siempre ha requerido el monopolio de la fuerza y el convencimiento, asentimiento, de la población. Para regir un Estado en un territorio debe vencer y convencer.

Por lo tanto la función de jueces, sacerdotes, sabios, políticos o lobbistas ha existido siempre. Corresponde a una mitología moderna, un cuento con el cual intentamos tranquilizarnos a nosotros mismos, el creer que el mundo recién se forjó hace doscientos años, en Europa, y en francés e inglés.

Y también es un mito, apoyado de una teoría que goza de muy buena salud en las ciencias sociales con la casi total indiferencia de la Ciencia, o “ciencias duras” como le llaman los cientistas sociales. Me refiero a la teoría de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn.

En su conocido ensayo de principios de los sesenta “La estructura de las revoluciones científicas”, Kuhn afirma que la ciencia avanza del mismo modo en que lo creían los autores socialdemócratas de su época. Los conocimientos consolidados, el ejemplo que usa y es además casi el único que cabe, el de la física, es decir Escolástica-Newton-Einstein. Todo esto en progresión. Si hace un siglo la teoría de Einstein era revolucionaria, lo que generaba resistencias de la comunidad científica de su época, hoy sus concepto son la base de la física institucionalizada. Quien quiera revolucionar la ciencia deberá luchar contra todas las fuerzas conservadoras que erigen el conocimiento vigente como el único posible. Lo que ocurrió con Einstein sucedió en su momento con Newton. Sin embargo, la física bajo “el imperio” de Newton era igualmente científica que la de Einstein aunque este último haya demostrado que era incorrecta. Esa es la gracia de esta teoría pues consuela a los neuróticos cientistas sociales del presente, los que al parecer sufren el síndrome de Asperguer. Los abrumaba que Einstein haya invalidado con un par de tratados tantos siglos de saber acumulado, despertaban sudados en la noche acosados por la idea de que quizá los nuevos conocimientos son igualmente falsos y estamos pisando sobre la nada.

Sin embargo, para los científicos, es normal que los conocimientos se obtengan a empellones, que incluso sea la serendipia o el “eureka” la concreción de la epifanía.

Para los pensadores sociales, en especial en los tiempos de Kunh, este libertinaje era inaceptable. Todo el edificio de las ciencias sociales ha sido construido desde los pilares “sólidos” de la ciencia, en especial de la física. Tanto así que Aguste Comte, padre del positivismo, llamaba a su nueva disciplina “física social”. La provisionalidad del conocimiento científico, algo que asumen apriori los estudiantes de ciencia sin que nadie se los diga, parece una blasfemia para los científicos sociales que quieren validar sus investigaciones parodeando el método de las “duras”, el mentado “método científico”. Como dije los científicos no hablan ni escriben sobre ciencia, la hacen, y para hacerla deben asumir que todo, absolutamente todo, está en cuestión permanentemente. Y como es la epifanía la fuente de toda invención o descubrimiento, es decir ese punto de luz en el fondo de las tinieblas, saben que todo vale a la hora de obtener el resultado. El método científico por lo tanto no es, como lo creen los que no hacen ciencia pero hablan mucho sobre ella, un código de procedimiento sino que el resultado se obtiene a expensas de cualquier proceder, y si el descubrimiento es innovador deberá validarse, políticamente, en la comunidad científica. Es tan vertiginosa hoy la producción de las ciencias que los conocimientos innovadores demoran muy poco en ser aceptados como ciencia, a veces basta que pasen el control editorial de la revista Nature o Sciencie.

Sin embargo en otras áreas, más sensibles, como los supuestos de la biología, no existe una sola voz y tenemos en extremos opuestos el neo evolucionismo por un lado y por el otro el holismo de Maximo Sandin, por ejemplo.

A lo que voy es que los científicos no podrían hacer ciencia si creyeran que lo escrito es lo real o si descreyeran que lo sabido es lo real. Es decir, deben ser escépticos, quizá más que los nihilistas y posmodernos, pero al mismo tiempo no dudan ni por un segundo que es posible conocer, llegar a la verdad y que el saber acumulado es todo lo que poseemos.

La mala traducción de la teoría de los paradigmas a la criminología conduce a que se diga que “existió” una criminología naturalista, que evolucionó desde un idealismo ilustrado, iluminista, como el del marqués de Beccaría a un materialismo que incorporaba el saber de vanguardia de la época, la escuela positiva italiana. Esta historiografía, que encontramos en autores como Pavarini o Baratta, prosigue con la huida de la criminología de los laboratorios de frenología, el hito sería Enrico Ferri, a las facultades de sociología, por lo que esta disciplina se fusionaría con la misma y proseguiría su mismo curso “evolutivo”. Finalmente, y esto es optativo, se produciría la emancipación de la criminología, su consolidación como disciplina autónoma, los autores que defienden esta absurda tesis son abogados.

Es decir, el cuento chino de la criminología sería el siguiente:

  • La criminología comienza con Beccaría (escuela clásica), antes había derecho penal pero no un conocimiento sobre el mismo, todo se realizaba, incluyendo las espectaculares ejecuciones, en la inconsciencia de los actores. Por lo general se atribuye dicha inconsciencia a que se trataría de sociedades no “evolucionadas” aún teocráticas. La secularización emancipa al derecho penal de la costumbre y los ritos religiosos y paganos y los sujeta a la racionalidad moderna. Es preciso saber porqué y para qué se castiga. Eso lo trata con lujos de detalles Hobbes, Locke, Rousseau, sólo por nombrar a algunos notables, pero quien realiza la síntesis es Beccaría.

  • La criminología se emancipa de la idealismo liberal de base lockeana-rousoneana que propone Beccaría, es más se emancipa del derecho, antes lo había hecho de la teología, para recluirse en los laboratorios. El saber más avanzado de la época, lo que hoy consideramos un saber burdo (también fue la teoría de los humores de Paracelso pero salvó muchas vidas), era la frenología y salvo porque sus supuestos eran equivocados y sus instrumentos imprecisos en todo lo demás la escuela positiva italiana hizo lo mismo que hacen hoy los científicos. Ellos hacían ciencia aunque el conjunto de su saber nos parezca pseudociencia, es decir, y atentos a lo que estoy diciendo, desde las ciencias sociales se cree que el método es lo que hace que tal investigación sea o no científica cuando la demostración cabal de la astrología, la alquimia, la medicina galénica y la frenología, podríamos añadir el psicoanálisis, es que lo pseudocientífico lo juzgamos a posteriori, es decir, con una impostada lucidez retrospectiva. Si fuera el procedimiento lo que hace de tal o cual conocimiento válido las pseudociencias reseñadas aún lo serían. Lo que hace de la frenología una pseodociencia no es que sus cultores fueran unos charlatanes sino que no poseían los conocimientos que disponemos hoy y que nos permiten refutar sus axiomas e invalidar sus experimentos antes que se realicen. Echando a perder se aprende, quizá este es el único método científico. Para un abogado es sencillo comprender esto, al menos más que para un sociólogo, el que un procedimiento sea justo y legalmente tramitado no implica que el resultado de la investigación sea correcto. Son cuestiones distintas, muchas veces, diametralmente opuestas. Esa es la razón por la cual por más que la medicina galénica sea ciencia hoy en el sentido procedimental no es ciencia. Ciencia es el saber provisional, el acervo científico total y actual, decir qué es ciencia siempre será decir qué es hoy la ciencia, toda la ciencia.

  • El cuento chino aún no acaba y conduce a que la criminología es abducida por la sociología quien se alimenta de ella, y a la vez, le da de amamantar. En esta parte los tratadistas de criminología pretenden falsificar la historia de la sociología para que coincida con la falsificación que previamente han hecho de la criminología. En esta parte nos cuentan que sociología es funcionalismo sistémico estadounidense. Aquí, y quizá en ninguna otra parte del cuento chino, queda tan claro con la impunidad que se aplica la teoría de Kunh. Nos quieren decir que el funcionalismo sistémico yanqui se comió a la sociología weberiana y marxista, en otras palabras, es el nuevo paradigma o el paradigma de hace cincuenta años.

  • Lo anterior es compartidos por todos quienes han opinado sobre el asunto, menos por el que escribe, las diferencias surgen en el final del cuento Chino: Para unos, la criminología crítica es una vuelta al derecho; para otros sigue inscrita en la sociología pero ésta es la que cambia de paradigma con una revolución marxista dentro de la academia francesa que se expande por occidente; para otros más entusiastas, por ejemplo Carlos Elbert, esto implica la emancipación de la criminología la cual, desde entonces, sería una disciplina autónoma.

La tesis de Elbert es digna de ser tomada en cuenta. Más que defender a la autonomía de la criminología como valor en sí, cuestiona que esté hospedada en una vivienda tan precaria como lo es la sociología. Como lo escuché decir una vez en Santa María de la Pampa “Quizá existen unas tres o cuatro criminologías pero, si somos rigurosos, deberemos admitir que existen unas mil sociologías a lo menos”. A eso Elbert le llama asilarse en una embajada extranjera, pero peor, una legación diplomática de un estado fallido. Son menos los problemas epistemológicos, metodológicos y deontológicos dentro de la criminología que dentro de el derecho o de la sociología.

Sin embargo, tal cual lo dije hace ocho años atrás, en parte respondiéndole a Elbert, la teoría del cambio de paradigma es sólo un consuelo dentro de la complaciente y ensimismada ciencia social, nunca ha operado así en la ciencia, de hecho el ejemplo de la física es el único posible siempre y cuando omitamos todo lo que ocurre a partir de la década del treinta del siglo veinte en adelante. En las “ciencias sociales” jamás ha existido un cambio de paradigma. Lo que sí ha existido son cambios de gobierno. Y si lo que sabemos o podemos saber depende del poder político quiere decir que es absurdo pretender una autonomía disciplinar.

La criminología teológica, pre Beccaría, sigue existiendo y está rebosante de vitalidad. Siguen lapidando a mujeres adulteras como encarcelando a quienes producen drogas que alguien dijo, desde la teología no desde la razón, que eran malas para la salud; las normas antiterroristas son la máxima expresión de ese derecho penal arcaico que se decía extinto desde la toma de las Bastilla.

La criminología iluminista de Beccaría sigue en pleno vigor, está impresa en la mayoría de las constituciones del mundo y es la piedra angular de los tratados internacionales sobre derecho humanos.

La criminología de la escuela positiva italiana, Lombroso, Ferri y Garófalo, inspirada en la frenología de Franz Joseph Gall sigue en plena vigencia, incluso podemos decir que están últimas dos décadas han sido sus mejores años. Si bien la frenología ha sido excluida de su axiomática la nueva comprensión del cerebro, producto del auge de las neurociencias y posteriormente de las ciencias de la mente, potenciado por el proyecto genoma, hacen de la conceptuación de un hombre delincuente, un delincuente nato, algo científico propiamente tal no un disparate como lo quiere presentar la criminología crítica. Empero, la objeción sigue siendo la misma: Nuestro sistema de organización social no está incluido en nuestros genes, como en el caso de las hormigas, ovejas, delfines o abejas, son infinitas nuestras modalidades de organización. El Estado se consolida como organización dominante, en todo el mundo recién hace cien años, y por vez primera hace doce mil para una pequeña parte de la población humana. Nuestras normas legales, empezando por las penales, no están en nuestros genes sino que en nuestra cultura por lo tanto es absurdo buscar personas genéticamente o biológicamente “delincuentes”, tal paso obliga a dar por sentado que nuestra leyes sociales son naturales y que los procesos son tan justos que cada vez que analizamos el cerebro, o la mente, de un criminal tenemos la convicción de que él efectivamente lo es y que la población de control, es decir los no delincuentes, efectivamente no han cometido delitos. Es decir, nos obliga a una ceguera o quizá a una hipocresía metodológica. Por más que el neo lombrosianismo se asista del saber científico acumulado no implica que tropiece en la misma piedra, algo que podría haber refutado a Lombroso en su propia época, el que olvide la relatividad cultural, la infinita variedad de tipos penales en todo el mundo, los infinitos sistemas culturales posibles y, por último y lo más importante, que es el sistema penal quien hace de un inocente un delincuente no su acción. Un ejemplo y se entenderá: Un soldado vuelve a los EEUU condecorado en Iraq por matar a mujeres, niños y ancianos, al mismo tiempo en el callejón de la muerte de Texas una persona espera ser asesinada por el Estado, por asesina, debido a que mató con premeditación y alevosía a un vecino que tenía un perro que le ensuciaba su jardín. Para efectos del estudio neurobiológico el condenado a la espera de ser ejecutado es un delincuente, vamos a ver cómo funciona su mente dirán, y el condecorado militar arribado de Iraq es una persona normal.

El supuesto de la criminología positiva sigue inalterable, Baratta lo dice que este es la ideología de la defensa social y que es común a la criminología “precedente”. Sin embargo, a mi juicio, dicho axioma sería la existencia de existencia de delitos naturales, en oposición a otros “artificiales” que varían de acuerdo a las costumbres locales. Si analizamos con detalle tal pretensión nos encontramos con que el delito es una creación humana propio de una construcción artificial, el Estado, incluso inseparable de él. Si todo Estado es artificial no existirían delitos naturales. El hombre vivió, sin experimentar ninguna mutación genética, durante 190.000 años sin estados ni delitos y sólo bajo el imperio de los mismos los últimos doce mil. El Estado no está en nuestros genes ni tampoco responde a una evolución pues tal como lo afirma Robert Carneiro, autor de la teoría científica vigente sobre el origen de los estados, dicho modo de organización se produjo como una disfunción de las comarcas de en la revolución neolítica. Dicho con otras palabras, el Estado es una especie de tumor de la humanidad; algo muy similar nos dice Immanuel Wallerstein sobre el capitalismo (en el moderno sistema mundial).

Finalmente diré que la criminología, la burda criminología de la burda sociología, sigue estando donde está. Es la que promueven los thing thank neocon, aliñada con compuestos neo lombrosianos. Esta burda criminología está presente en los discursos de los gobiernos, en sus ministros del interior, en sus jefes de policía, en la prensa, en las escuelas de derecho, cuando quieren hacer cuenta que los DDHH no existen, son una carga o un idealismo para hippies de mierda, o en las escuelas de economía, ciencias políticas, administración pública, gobierno, sociología, etc. Tal criminología rige en su ámbito, sin que le perturben las colosales obras de demolición que ha construido la criminología crítica, y en total armonía con la criminología positiva. Es más, en ciertos casos autores críticos como Rosa del Olmo se han prestado para sofisticar la burda criminología de la burda sociología añadiendo palabrería insustancial ha razonamiento viciado en su origen. (Rosa del Olmo es una de las directoras de la prestigiosa escuela de criminología de Zulia, en Venezuela, cuna de la Criminología crítica)

¿Donde rige la criminología crítica? ¿Rige en alguna parte? En una que otra universidad, en la cátedra de uno que otro profesor, tachado por otros como hippie de mierda, en una que otra biblioteca, en alguna librería en la esquina de un sombrío pasaje, en algún sitio de internet al que es imposible llegar desde google. Todo esto equivale a reconocer que la criminología crítica no existe en ninguna parte.


Bibliografía recomendada para esta materia: Criminología crítica y crítica al derecho penal. Alessandro Baratta.






Deje su Comentario Acerca del Blog

miércoles, 20 de enero de 2010

Escúchelo aquí o en el podcast Violencia y Sociedad:

Si tiene problemas con el reproductor de audio flash que contiene esta página, descargue directamente en este enlace (seleccione "guardar enlace como")




En el taller del sol se realizó el segundo conversatorio “Aspectos Teóricos y Prácticos de la Resistencia contra de el Derecho Estatal Burgués”. Organizado por el Piquete Jurídico y el Taller de Crítica del Derecho y Pensamiento Jurídico Crítico, contó con la participación de:

Domingo Lovera, Profesor de la Universidad Diego Portales, quién expuso sobre los aspectos jurídicos de la protesta social en Chile.

José Luis Ugarte, Profesor de la Universidad de Chile y Diego Portales, quién expuso sobre el Derecho Laboral y el conflicto de clases.

Julio Cortés del Piquete Jurídico, quién efectuó una crítica a los DDHH.

Intervinieron a continuación algunos de los asistentes, entre ellos, Eugenio Baeza y Ariel Zúñiga.

A contar de marzo los conversatorios se realizarán con una periodicidad mínima de una vez al mes, se avisará con antelación.


Deje su Comentario Acerca del Blog

martes, 15 de diciembre de 2009

Deje su Comentario Acerca del Blog

sábado, 28 de noviembre de 2009






Invitado: Ariel Zúñiga Nuñez

La criminología nos
permite comprender el mundo con una precisión que otros sistemas de
pensamiento. Para cambiar el mundo debemos comprenderlo. El mundo
está estructurado como un Estado pero dicha estructuración no
depende ni de nuestra genética ni de nuestra voluntad. El Estado se
nos ha impuesto, y ha sido un accidente en el devenir humano.

¿Vivimos en un mundo más
controlado o tenemos más consciencia del control?

Miércoles 25 de

Noviembre de 2009, Facultad de Derecho Universidad Arcis.


Deje su Comentario Acerca del Blog

viernes, 30 de noviembre de 2007
l
Sacando de la Dieta Antropófaga a un Puñado de Niños y Ganando Millones a Cambio.


Hoy comienza en Chile la Teletón, megaevento caritativo organizado por todos los canales de televisión abierta del país. Quizá es el mejor momento para referirse a la televisión, a los medios de comunicación de masas y a la televisión chilena en particular.


Las Críticas a la Televisión.


Todos coinciden en la banalidad de los contenidos que se exhiben por televisión. Cuando ésta fue inventada se pensó que iba a producir una revolución en el conocimiento humano al poder alcanzarse audiencias masivas a un costo muy bajo. Nuestra generación ha asistido a un momento muy parecido: Las promesas mesiánicas de Internet enfrentadas a la descarga cotidiana de videos de pastelazos.


Sin embargo un porcentaje ínfimo de la oferta televisiva escapa a la tendencia alienadora, banal y evasiva de la televisión del mismo modo que una minoría utiliza internet en actividades edificantes. Los empresarios de la TV se respaldan en el rating, ellos exhiben lo que se quiere ver. En la Internet, donde la oferta es ilimitada, las visitas y descargas demuestran que lo empresarios tienen la razón. Vox populi vox dei; sólo erigir un neo autoritarismo podría fundamentar una política cultural antidemocrática.


El grave problema de los contenidos de la televisión abierta es que los habitantes más vulnerables que no pueden elegir sus contenidos en la Internet o en la Televisión pagada, y que carecen de distracciones interactivas, quedan cautivos de la programación de televisión abierta. No quiero decir que los medios influencian de tal o cual modo a las personas pero sí que se transforman en la ventana con el cual miran el mundo millones de personas.


Es bueno entonces, desde un prisma democrático, que los televidentes participen de aquello que se les exhibe pero acaso ¿No es eso lo que ocurre? Cada vez que la televisión abierta se aleja de las mujeres semidesnudas, los balazos, los llantos y los accidentes de tránsito, es el público quien castiga cambiando de canal. El problema es que todos los oferentes buscan cautivar al mismo telespectador en vez que segmentarse y dirigir mensajes a públicos específicos. Esto último está ocurriendo pero no en los horarios conocidos como prime. La única excepción conocida es el programa de discusión "Tolerancia Cero" de Chilevisión.


La televisión digital obligará a la segmentación pero tal distribución de mensajes no necesariamente significará una diversidad en dichos mensajes. Puede cambiar el modo en que se presentan los temas o los temas mismos pero no necesariamente la orientación política y cultural de ellos.


El problema de la televisión entonces es que sólo cumple una función de entretención para el televidente y quien exige más de ella carece de una oferta para saciarla. En tal problematización existe un consenso entre todos los que han pensado sobre la TV. En lo que no existe consenso, y por lo general se confunde con lo primero, es sobre la causa de que una demanda de una parte importante del mercado no pueda ser satisfecha y sobre qué reformas podemos implementar para dejar que el mercado opere. La visión escéptica sobre el mercado autoregulado en éste punto ha llevado a muchos a proponer de plano la intervención estatal de la televisión.


Pero ni los sistemas de televisión estatal ni los sistemas de mercado regulado satisfacen a los críticos. Una televisión fuertemente regulada en sus contenidos es un fuerte aliciente para suscribirse a o interceptar canales de televisión extranjeros, o a migrar a otros medios como la Internet, los vídeo juegos o el DVD.


Por otra parte una gran diversidad de mensajes impide que los medios operen como una plaza pública y de este modo sujetos que comparten el mismo barrio y la locomoción colectiva pueden terminar viviendo una vida disociada.


La falta de comprensión de la relación jurídico económica que se da entre empresa de televisión y televidente es a mi juicio la causa de la incomprensión del fenómeno televisivo y lo que impide su reforma. Esta incomprensión crece geométricamente al mezclarse con la incomprensión generalizada que existe respecto de las instituciones jurídicas - económicas en general y de su instituto supremo, el Estado.


Explicar el Derecho y el Estado a los Legos.


Para los abogados legos son todos los demás. Aunque desde la sociología se pretenda reivindicar a la sociología del derecho; la historia a la historia del derecho y la filosofía a la filosofía del derecho, ciertos asuntos siguen siendo patrimonio exclusivo de los abogados y un terreno inexpugnable para los legos.


Es en este terreno es dónde se asienta la teoría pura del Derecho y la teoría jurídica del Estado del vienés Hans Kelsen.


Esta teoría no es hegemónica dentro del Derecho, incluso no se enseña por principio en algunas facultades porque negaría el principio elemental del Derecho Natural, esto es que la función del Derecho es la materialización de la Justicia.


Para Kelsen Derecho y Justicia son cuestiones completamente distintas e incluso, inconexas: Podemos saber qué es el Derecho y sin embargo nunca sabremos lo que es la Justicia.


La crítica usual a Kelsen es que construye una teoría meramente formal del Derecho sin preguntarse sobre su contenido pero eso es tanto lo que pretendía como lo que hace su tesis sólida y útil. El Derecho para Kelsen es el ejercicio del poder legitimado y la suma de todo el poder legitimado es el Estado.


En su "teoría del Estado" comienza criticando con fervor a las teorías "sociológicas del Estado" y en especial a la más sólida construida hasta ese momento: La teoría del Estado de Max Weber. Las teorías sociológicas concluyen en un dualismo entre Estado y Sociedad en el cual el primero es una institución creada por la segunda. Si eso fuera así, la Sociedad podría darse el Estado que quiera en el momento que quiera y con las limitaciones que quiera. Esto ocurre sólo si asumimos previamente que la ideología liberal democrática es una realidad sociológica. Desde luego esto no es así y Sociedad y poder van de la mano del mismo modo como el poder se encuentra asignado asimétricamente en la población. Ya que no existe un estado previo, algo así como el estado de naturaleza de los pactistas, en que todos los hombres se den un Estado para que los gobierne; el Estado moderno se erige sobre la estructura de poder asimétrica que le es legada por las monarquías, y en ese sistema asimétrico busca permanentemente su legitimidad sin democratizarse. No existe una "sociedad civil" que pueda controlar al Estado sino que las ONG, por ejemplo, disponen de poder en la estructura jerárquica y autorreferente de la legalidad moderna y ese poder está limitado por un poder superior y así sucesivamente. El poder que disponen las ONG lo ejercen sobre otros que disponen de menos poder que ellos y que se encuentran en una situación o de dependencia o de vulnerabilidad ante ellos. Las ONG producen normas jurídicas, es decir, ejercen un poder legítimo. La legitimación se obtiene en un proceso, es decir, en un conflicto. Quien vence en ese conflicto legitima sus decisiones y lo que se entiende previamente legítimo siempre es posible de cuestionarse.


No existe por lo tanto un catálogo de leyes que sumadas sean la legalidad de un Estado Nacional sino que las normas jurídicas se establecen en un conflicto cotidiano que es político y económico.

Dicha las cosas de ese modo los sociólogos, los filósofos y los antropólogos saben mucho menos de el Derecho de lo que son capaces de admitir y eso explica que luego de sendos análisis concluyan de que hay que dictar tal o cual norma. Pero no son todos ellos los que están equivocados como tampoco todos los abogados son conscientes de lo que acabo de señalar. Antonio Gramsci ya tenía un concepto de Estado Ampliado en la época que Kelsen construía el propio y autores actuales (Arrigui, Hopkins y Wallerstein) aplican un concepto muy similar.


Reconocer el poder en nuestra sociedad, tanto el que se ejerce en nuestra contra como el que ejercemos nosotros, la asimetría de ese poder, el carácter transnacional de ese poder, es el primer paso para separar ideología de ciencia social es decir, lo que queremos que sea la sociedad de lo que es la sociedad a nuestro pesar. No existe ni democracia ni justicia. Estamos sujetos al Derecho y somos sujeto de Derecho. El Estado es un subconjunto de la Sociedad en que se reúne todo el poder legítimo de ésta y sólo utilizamos ese concepto para poder entender mejor a la Sociedad porque Estado y Sociedad son inseparables.


Las Normas.


Sin embargo el poder se encuentre en permanente conflicto existen áreas en dónde se establece una regularidad que muchas veces se confunde con el Derecho positivo. Cuesta discernir si se respeta tal norma por que existe un castigo asignado para su contravención o si se respeta porque culturalmente no cuestionamos su vigencia. Este fenómeno sirve para que los ideólogos de la modernidad señalen de que el Derecho es generalmente observado y excepcionalmente contravenido. Desde luego que si legislamos señalando que para el territorio nacional regirá la ley de gravedad salvo declaración expresa en contrario, tal norma será regularmente observada pero eso no dice relación con que el sistema de control del Estado, o control social, sea eficiente. Sólo dice que se ha legislado sobre lo que ya por fuerza es regular, y en el ejemplo irrevocable.


Debería ser regular que cada quien utilice el transporte público pague su tarifa y el único modo en que se transforme en regular tal conducta es internalizando la norma mediante un sistema de disciplinamiento o de culturización interesada que programe al individuo desde la infancia para que no considere la opción de no pasar su tarjeta en los pórticos. Una campaña similar se realizó en Chile a finales de los setenta y principios de los ochenta, en plena dictadura, con el pago del IVA vía incentivos de exigencia de la boleta a los comerciantes: La Tomboleta.


El éxito de la Tomboleta sumado a un férreo control de los fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos, significó que hoy la evasión tributaria sea excepcional sin que exista ni la campaña de incentivos ni la campaña de castigos: Hoy es regular que los comerciantes den la boleta y que los clientes la exijan.


Del mismo modo hasta hace algún tiempo era regular que las personas pagaran sus deudas o los bienes que consumían o sacaban de los almacenes. El Derecho positivo siendo el mismo ha debido enfrentar el desvanecimiento de los principios culturales de la sociedad de consumo y la contención político criminal que se intenta hacer, sumado a las campañas moralizantes, sólo brindan un espectáculo patético de la impotencia de todo el Derecho y de todo el poder en contener ciertas conductas masivas cuando pierde la vigencia el cemento cultural que las hace obvias.


Fuera de este ámbito de regularidad existe otro que podríamos denominar convencional y que depende de la aplicación inmediata de los valores culturales más sólidos de nuestra sociedad: El ejercicio del egoísmo.


Doy para que me den no es un principio de la naturaleza humana pero sí es un supuesto del humano de nuestra sociedad y cada vez que se intenta una política que olvide este principio, independiente de las campañas moralizantes y penalizadores que se intenten, nos dirigimos a un inevitable fracaso: Obedecemos las normas de tránsito porque son obvias como las desobedecemos con frecuencia cuando dejan de parecernos así. No traspasamos el eje de la calzada sin visibilidad por altruismo sino porque queremos seguir viviendo.


Este ámbito de regularidad contractual es lo que podríamos denominar regulación económica de la sociedad y es aquello que algunos juristas denominan el sentido común puesto por escrito.


Pero el Derecho positivo más conocido es precisamente el que se aleja completamente del sentido común económico y de la regularidad cultural: Aquí tenemos a los DDHH, al Derecho "Social" y al Derecho Penal.


En éste sector es dónde lo que conocemos por Derecho muestra su mayor debilidad. No se trata de normas que se respeten o que se castigue a los que las incumplen sino que se trata de solamente de literatura - mala literatura - que sólo sirve como ideología en el sentido marxista1 del término.


Los DDHH no se respetan y no se respetan en NINGUNA parte. Decimos que existen ciertas "islas" en dónde sí se respetan pero en esas islas se comen alimentos, se usan vestidos y se utiliza energía obtenida mediante la esclavitud, el tráfico de seres humanos, el trabajo infantil, la polución ambiental y la desprotección social.


Las leyes "sociales" que surgieron para regular el libre mercado es decir, para ponerle el cascabel al tigre, han demostrado como sirven sólo donde no se necesitan y fracasan cada vez que se necesitan. Se protege a los trabajadores allí donde los sueldos que ofrece el mercado son mayores al nivel de subsistencia y el desempleo es evitable, y sin embargo nunca se respetan allí en donde hay un salario mínimo legal que a penas alcanza para subsistir y un desempleo generalizado.


El Derecho penal por su parte es arbitrariamente selectivo tanto en su criminalización primaria como secundaria de modo tal que se aplica para el cumplimiento de fines completamente diversos a los oficialmente reconocidos en incumplimiento flagrante de los DDHH.


Quién es el Cliente de los Medios.


El cliente siempre tiene la razón por eso es importante preguntarse, una vez que ya respondimos lo anterior, quién es el cliente de las empresas de televisión para saber a quién intentan satisfacer.


Como decía Rousseau, la ignorancia nada engendra, sólo el error es funesto. Nuestro error en éste punto nos hace exigirle a los medios el cumplimiento de normas imposibles de cumplir y el error en lo anterior (sobre qué es el Derecho y qué es el Estado) que a nuestros gobiernos formales le exijamos que dicten leyes literarias en ese sentido. Toda la energía que utilizamos en convencer y asociarnos la apostamos a un número que ni siquiera se encuentra en la ruleta.


Los medios de comunicación tienen por clientes a sus avisadores y los avisadores son las empresas que disponen de mayor dinero - poder y que les pagan lo que sea necesario para que capturen nuestra atención para poder ofertar sus productos. Para tal fin nos manipulan groseramente para que los prefiramos a ellos en desmedro de otros mejores o que consumamos productos innecesarios o lisa y llanamente fraudulentos.


Si la publicidad de los productos consistiera únicamente en describir las características de ellos para que el consumidor decida racionalmente, tal actividad debería realizarla un órgano imparcial o debería estar estrictamente regulado el operar de los productores en ese sentido, esto no es así.


Los medios cuando no están vendiendo productos están vendiendo la sociedad de consumo y por ese trabajo es que los avisadores les pagan suculentos cheques.


Si la televisión digital permite la diversidad de contenidos la torta de los avisadores seguirá siendo distribuida entre aquellos que harán lo que sea necesario para capturar la atención del televidente y de venderle productos al mismo tiempo.


Si se pretende regular a la televisión en nuestra actual sociedad dilapidamos ingentes cantidades de energía sin obtener nada a cambio. Si estatizamos a los medios, cómo lo que hizo Chávez con RCTV, los gobiernos tendrán que hacer cualquier cosa mediante sus bufones mediáticos para capturar la atención de los televidentes para que puedan publicitar sus políticas. Si fracasa en tal tarea otro canal, cualquiera, asumirá la misión de captar la atención del público a cualquier costo para vender productos y legitimar a la sociedad de consumo.


Regular a la televisión y democratizar los medios pasa entonces por democratizar a la sociedad, aminorando la asimetría de poder que existe, estableciendo un sistema económico que alimente a la población mundial existente y que sea distinto al feudalismo corporativo asentado en una cultura del consumo desenfrenado y banal.


La Teletontera.


Estaría demás criticar a la Teletón pero no hay que hacerle el quite al bulto. Para quien no haya pensado con detalle el punto viene el siguiente desarrollo:


1º Si existiera un interés de ayudar a los niños discapacitados se crearía una institucionalidad que los ayudara a ellos y que se pagara con fondos generales de la nación obtenidos por impuestos. Las empresas, que ayudan, no sólo lavan imagen, hacen publicidad a sus productos, venden sus productos en condiciones ventajosas y a un mayor precio durante dura la campaña, sino que además al donar una parte ínfima de sus utilidades obtenidas durante esa campaña, tal donación elude el pago de impuestos impidiendo que el gobierno pueda asistir en las carencias que tienen éstos y otros necesitados.


2º La filosofía de la solidaridad encubre la trágica antropofagia de nuestra sociedad en dónde unos se alimentan de otros.


3º Para quienes no les hace efecto la filosofía de la solidaridad se les vende conjuntamente un producto alternativo: La filosofía del "esto es mejor que nada". En rigor nada es mucho mejor que esto puesto que la asimetría de poder es la que genera la antropofagia y actividades como éstas son las que permiten que la asimetría se consolide y se refuerce. La antropofagia no cambia porque saquemos a los niños discapacitados de la dieta.


4º Los vendedores de productos refuerzan su posición y capitalizan su solidaridad en imagen la que luego revenden en su negociación de sueldos, en su participación en campañas, y en eventos públicos y privados.


5º Tanto la TV como las empresas muestran un lado amable que les permite vender a sus productos y a la sociedad de consumo con más efectividad que nunca.


6º Los millones que se exhiben en un letrero son una pequeña parte del total obtenido en esa operación la que se realiza sin ninguna fiscalización. Al ser una actividad "privada" nadie busca irregularidades y posibles actos de corrupción. Al actuar todos, se produce un régimen de omertá en que el que diga algo será expulsado de inmediato del paraíso mediático.


La impunidad con que actúan los medios y la TV en particular es un buen ejemplo del carácter ideológico del concepto Estado de Derecho: Un sistema en que la Sociedad controla al Estado, el Estado se autocontrola, y el Estado controla a los poderosos de la Sociedad. Tal equilibrio es una patraña. Los medios tienen un poder tal que impide que sean controlados y son la cara visible del feudalismo corporativo que nos rige. Los poderosos imponen sus términos en un sistema conflictivo en que se conjuga lo económico, lo cultural, lo endocrino y lo hipotalámico, pero en el que aún tenemos una cuota de poder y libertad que podemos utilizarlos para tornar la tragedia en drama.

Notas:

1 Me refiero al concepto que utiliza Marx en la "Ideología Alemana": Una idea falsa de la realidad destinada a encubrirla.

Otras Webs

Banner Fesal

Contador de visitas

Seguidores