Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.
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La Afición de Sebastián Piñera.

La política del shock.
Por Ariel Zúñiga Núñez (azetaene)
Horas después del terremoto del 27 de febrero de este año escribí que el caos producido por el cataclismo podía ser utilizado como una excusa perfecta para militarizar la zona, implementar un capitalismo aún más agresivo, desmovilizar a las organizaciones anticapitalistas e incrementar el poder de la clase dirigente nacional. Lamentablemente no me equivoqué, incluso se podría decir que mis malos augurios fueron superados por la realidad.
Piénsese que tales pronósticos se hicieron mientras gobernaba la recientemente laureada en Canadá como la mujer coraje 2010, la socialista de balneario Michelle Bachelet Jeria (funada justamente por ciudadanos chilenos por su militarización de la araucanía). La llegada de Piñera aseguraba que el desbande se acrecentara y así fue.
Salvo políticas comunicacionales la zona derruida sigue tal cual, el invierno se sorteó a base de caridad televisada y altamente rentable para los donantes-inversionistas. Mediaguas del hogar de cristo vendidas a siete veces su valor al fisco, armadas por militares y sonrientes voluntarios de un techo para Chile. Dinero público a raudales para los oligopolístas del retail de la construcción. Un manto de silencio mediático a la disidencia y represión a los que osaran mencionar lo ocurrido.
Todo lo anterior habría sido exactamente igual, salvo algunos matices estéticos, si la concertación hubiese seguido gobernando. La nota distintiva, la rúbrica de la “nueva forma de gobernar”, fue el de meter a martillazos un vergonzoso proyecto de falso royalty, una impunidad tributaria que se extendía a cambio de una “imposición voluntaria”.
Los estados, desde que existen, se definen por capacidad de imponer tributos. Nuestra innovadora clase política ha encontrado el modo de dejar de hacerlo y aún así reclamar soberanía sobre el territorio en que las multinacionales explotan los minerales. O quizá el ingenio de nuestra clase política es el de hacernos creer que esos minerales, que la constitución declara que son nuestros, simplemente no lo son y además tampoco es parte de nuestro país el sitio en que están emplazadas las explotaciones mineras. Así podríamos entenderlo todo más fácilmente: No nos pagan impuestos ni royalty porque no son ni nuestros los minerales ni se los explota dentro de nuestro territorio; sería una extensión del “país virtual” creado con el tratado binacional minero con Argentina.
Y mientras en Argentina se aprueba una ley de glaciares que deja a la Barrick Gold colgando como loro en el alambre, en Chile, o lo que queda de él, Camilo Escalona se abraza mientras ríe a carcajadas con Laurence Golborne, el señor Corales de la mina San José y autor del infame proyecto que extiende la impunidad tributaria (llamada eufemísticamente invariabilidad).
Porque jamás existió una discrepancia conceptual entre la concertación y el gobierno en este asunto. Para que se entienda el rol de nuestra clase política, como viles mercenarios de las mineras extranjeras, Aylwin, Frei y Lagos (tres de nuestros cuatro ex presidentes vivos) se reunieron de inmediato con Piñera en la Moneda para tratar de salvar el proyecto. Lagos declaró que Piñera estaba siendo testarudo (el camello hablando de jorobas) pues era posible un proyecto de consenso. Lagos Weber, el hijo del ex presidente que nos lo instalaron como una extensión del pecado original, explicó públicamente la tesis.
Pues bien, la carcajada de Escalona demostró que la intención de la concertación jamás fue la de pedir a las multinacionales el valor justo por nuestros minerales sino que se lo vendiera (o regalara) un poquitito menos barato.
Lo que hace diferente a Piñera de sus predecesores es que en vez que tener una cara de palo tiene una de acero inoxidable y revestida con teflón. Su infame proyecto de impunidad tributaria era tan abiertamente lesivo para el país como el aprobado en definitivas pero fue capaz de acusar a los opositores del mismo (los que sólo regateaban) de antipatriotas y opositores a la “reconstrucción nacional”.
Qué más se puede esperar de un prófugo de la justicia electo como mal menor ante un candidato aún más momio y tránsfuga que él como Eduardo Frei Ruiz Tagle. Así y todo, de malas ganas y a falta de alternativa, votó por Piñera menos de un tercio de la población nacional; sólo participan de las elecciones los mayores de cuarenta años, chilenos atropellados por la aplanadora de la realidad; sujetos sujetados que no son más que jirones de sueños rotos.
Cualquier coyuntura ha sido usada para incrementar su poder y el de los suyos.
Ya sabemos todos los desmadres producidos con la excusa de la “reconstrucción”.
Piñera trató de aprovechar la coyuntura del indulto bicentenario para aprobar una ley de punto final y hasta para hacerlo por decreto.
La movilización de los Mapuche para hacer más dura la ley antiterrorista limando las asperezas que pudieran hacerla susceptible de nulidad constitucional.
Se saca a los civiles de las cortes militares pero se deja a los milicos, y a los pacos, sujetos a ella (lo que asegura su impunidad) y además hace más duras las sanciones en contra del maltrato que pudieren recibir.
El show de los mineros enterrados en proceso de rescate para tratar de aprobar, entre gallos y medianoche, la central termoeléctrica de Barrancones. Aquí fue tanto el descaro que hasta el esnobismo farandulero se opuso con tenacidad revirtiendo la medida.
¿Qué más podíamos esperar de la aplicación del convenio 169 de la OIT?
Piñera envío un proyecto que no cuenta con la consulta previa que exige el documento, por lo tanto, será una aplicación fallida del instrumento internacional, una manera de rechazar el convenio sin admitirlo.
Los Mapuche y la ciudadanía en general están extenuados por la larga huelga, es fin de semana largo así que muchos están en la playa, pegando en la pera, borrachos, drogados o gastando el dinero que no tienen en conciertos de rock que se pueden escuchar en casa bebiendo una piscola... dicho de otro modo es el momento propicio para una nueva cuchufleta de nuestro presidente, un engendro de brazos cortos y dedos muy largos.
Y si fuera poco detrás de la cortina del montado rescate en la mina San José se podrían llevar el oro del banco central en un barco sin que nadie se entere.
¿Quién podrá defendernos? Quien debiera hacerlo es la oposición, aquella que se conduele con la situación del perraje para que voten por ellos en las próximas elecciones. Es decir, quien debiera defendernos es la misma concertación que acaba de vender su voto a las grandes mineras (por una suma no revelada).
Lo más probable es que no lo hagan, y que nuestro cansancio y desorganización lleven a la aprobación-desaprobación del convenio 169 de la OIT postergando las demandas indígenas, apagando con bencina el incendio en el sur y en Rapa Nui.
Los países tienen los gobiernos que se merecen y nos falta mucho trabajo para merecernos un estadista, un patriota, al menos alguien decente. Nos queda mucho por luchar y construir, ni Piñera ni los concertafachos darán algo sin que previamente sean amenazados; recordemos que nuestro presidente sólo da su brazo a torcer si por ello va a ganar millones de dólares o porque le secuestran un hijo.
¿Gato en la Carnicería o Artista Conceptual?

Joaquín Lavín Infante, Ministro de Educación de una Republiqueta.
Por Ariel Zúñiga Núñez (azetaene)
“Sólo un país idiotizado puede simpatizar con un presidente que se disfraza en las apariciones públicas y que seguramente veremos con ojotas para las fiestas patrias. Sólo el unánime estupor explica la desidia cotidiana, el apuro por ser el primer vacuno del matadero, el cocinarse a fuego lento para ser devorado por otros, que sólo estalle una bomba al mes debiendo estallar miles al día.”
Hace unos días Mario Waissbluth, ingeniero y advenedizo opinante sobre educación, reconoció en una columna que fue la clase política, de gobierno y oposición, quien le presionara, amigablemente, para que interviniera en la discusión pública. Educación 2020 se transformó así, de la noche a la mañana, en esas típicas organizaciones bananeras que proliferan como moscas en el estiércol de la desidia estatal. Llamo bananera a educación 2020 porque sólo en una republiqueta como la nuestra pueden proliferar ideas tan banales y ser apoyadas por tantos y de un modo tan entusiasta, los que, obviamente, no comprenden ni qué se cocina ni quién comerá.
Waissbluth ha preferido reconocer lo que a todas luces es evidente, que es un entrometido en los temas de educación [1], alguien que sus credenciales le autorizan a referirse al arreglo de motores de fuera de borda o sobre una linea de montaje se dio el lujo de opinar, libremente, sin que nadie le refutara, en todos los medios oficiales a los cuales asistía por turnos en calidad de experto.
Pero esto no es nuevo, el experto en educación indiscutido en los noventa fue José Joaquín Brunner, quién inventó que era sociólogo y nadie le impidió que ejerciera como tal, y que además se autosedignara autoridad en la materia.
Las opiniones son como el culo, todos tenemos uno, hasta yo, el asunto cambia drásticamente cuando esas posaderas se asientan en la poltrona de la experticia, peor cuando existe dinero, poder e influencias para machacarnos noche y día con comentarios de fila del pan como si se tratara de conclusiones científicas, irrefutables, al alcance de todos pues sólo hay que mirar al cielo en donde están escritas y darse por enterado.
Así, de la noche a la mañana Paz Ciudadana se transforma en voz autorizada para referirse a la delincuencia, Javiera Blanco, una mediocre abogada en “investigadora” por trabajar allí como recadera, luego en subsecretaria de carabineros y finalmente en directora de la fundación creada por el dueño del Mercurio. Autoridad autorreferente, derivada de la conjunción tras bastidores del hambre y las ganas de comer, y sin la mínima formación académica ni moral para opinar sobre el asunto.
Lucía Damert, ahora en Flacso, quién sí posee un recubrimiento de conocimientos apurados, imprecisos pero reales, opinaba hace unos días sobre la encuesta Adimark -Paz Ciudadana como una Javiera Blanco con más léxico y mejor acento. ¿De qué sirve formar expertos, financiar sus estudios y farras en el extranjero si sólo se limitan a decir lo que cualquier ignorante, como Javiera Blanco, diría?
Por lo mismo vale mucho la confesión tardía de Waissbluth, valdría más si la honestidad fuera una constante en su aparición pública y no una mera táctica para nadar en aguas turbulentas, en tiempos en que tecnócratas más osados, como Lavín, tienen el sartén por el mango.
¿Porqué trato así a Waissbluth? ¿Porque soy un amargado, un odiocráta? No, sólo sublimo la rabia que me produce el que este tipo haya secuestrado la discusión pública por dos años y la abandonara cuando estuvo seguro que ningún avance se va iba a producir y que ya se habían materializado varios retrocesos.
Los agentes de una causa, en este caso la destrucción de la educación del país, no se miden por sus propósitos declarados sino por el resultado de sus actos. Educación 2020 entrampó la discusión desde la caída de Provoste hasta la fecha actuado de grupo de choque patronal en contra del gremio de los profesores y los estudiantes organizados. “La educación del país no soportará una nueva movilización” dijo Waissbluth cada vez que profesores o alumnos reivindicaron derechos de modo organizado. ¿Porqué nadie le explicó a este señor que los jóvenes deben aprender matemáticas y también qué es una democracia y un estado de derecho? Vil caricatura de tecnócrata, rompehuelgas de tiempo parcial, activista “apolítico”, “ingenuo”, “simple ciudadano” con columna asegurada. Qué mejor regalo a nuestra clase dirigente que un experto aficionado hablando de la educación como si se tratara de apilar cajas en una bodega.
Mejorar a la educación y la calidad del profesorado pero sin los profesores ni los alumnos, ellos siempre han sido “un riesgo”, un grupo de mediocres que defienden privilegios. Nadie se tomó la molestia de explicarle a este ingeniero industrial que transformar una organización humana no es reparar una turbina que se pueda parar el tiempo que sea necesario y cambiar todas las piezas. Hablamos de seres humanos, con intereses y también con una cultura impresa en ellos, los que además son titulares de derechos tan básicos como el de patalear.
El modo de actuar en la realidad no es comparable a una máquina, no se debe ser buen mecánico ni calculista se debe ser un buen político. Waissbluth reconoce que es un aficionado a temas de educación y también a la política lo que no me cuadra es cómo su mayor error ha sido el negligente uso de su arte, la ingeniería.
La ingeniería no es otra cosa que la aplicación del saber científico técnico acumulado a un proyecto, esto es, a una obra idónea para el cumplimiento de un fin. La ingeniería es neutra, puede servir para arrojar una bomba atómica o construir un puente para llegar más rápido a un hospital. Y siendo neutra puede aplicarse en cualquier tarea salvo una, a la definición de los objetivos. La ingeniería es funcional a los objetivos que la trascienden.
La educación puede ser intervenida con la ingeniería pero en ningún caso ésta puede arrogarse el lugar de definir qué es la educación ni qué educación debe tener el país.
En el 2020 tendremos una buena educación era el eslogan pero ¿Qué es una buena educación? ¿Chile tiene una mala educación?
Una educación bananera para un país bananero.
El error garrafal de Waissbluth (siempre y cuando seamos indulgentes con él y consideremos su fallida actividad pública como una equivocación) ha sido olvidar que Chile no posee una estrategia de desarrollo. Cuando se dice que nuestro país será “desarrollado” en diez años lo que se está afirmando es que nuestro PGB será similar al de los países desarrollados, sólo eso, pero con una distribución del ingreso aún peor que la actual en donde los ricos ganan 29 veces que los pobres.
Chile “crece”, a fuerza de sobre explotar los recursos naturales. Fuera de las pesqueras, madereras, productoras de celulosa y mineras, las únicas empresas que obtienen ganancias crecientes son los bancos y casas comerciales que gestionan el dinero de los condenados a padecer la pobreza con menores o mayores comodidades.
Así como va el país pronto tendrá el ingreso bruto de España pero con la desigualdad de Burkina Faso.
Entonces ¿qué es una buena educación? ¿la que reciben en un país desarrollado? ¿o la que necesita el país que ha definido la elite?
La educación que recibimos los chilenos nos basta y nos sobra para desenvolvernos en este país ramplón y feudalizado. Sólo la ignorancia antológica de la mayoría de nuestros compatriotas puede explicar los altos niveles de aprobación que hasta hoy tiene Michelle Bachelet, existe un 77% que aún no entiende que ella es la responsable del gobierno peor evaluado en dos décadas. Sólo un país idiotizado puede simpatizar con un presidente que se disfraza en las apariciones públicas y que seguramente veremos con ojotas para las fiestas patrias. Sólo el unánime estupor explica la desidia cotidiana, el apuro por ser el primer vacuno del matadero, el cocinarse a fuego lento para ser devorado por otros, que sólo estalle una bomba al mes debiendo estallar miles al día.
Para los dueños del país Chile está muy bien como está. Los colegios particulares de excelencia, que cuestan el doble o más al mes que el arancel de una universidad, obtienen resultados comparables con los peores establecimientos de Europa. Los colegios fiscales, por su parte, se pelean palmo a palmo los peores lugares con países africanos que deben lidiar con el SIDA, las guerras tribales y el hambre.
Debemos mejorar la educación decía Waissbluth, para qué diablos se preguntaban los dueños del país, cambiar es reconocer que estamos haciendo algo mal y eso sería el principio del colapso.
El ingeniero Waissbluth quizá sabe mejor que nadie llegar a un fin pero no entiende ni en qué país vive ni en qué planeta está emplazado. Cambiar la educación sólo es un objetivo cuando previamente hemos, o se ha, decidido que el país cambiará. Si sólo se trata de alimentar los guarismos y llegar a algún día a ser desarrollados nominales, calculadora en mano, la educación que tenemos ahora es la mejor ¿Acaso necesitamos comprender de física cuántica para cosechar uvas en ambientes saturados de pesticidas? ¿Necesitamos bioquímicos para que sean enterrados vivos en una fosa como ha ocurrido en la mina San José? Es más, mientras más estúpidos seamos más a bien tomaremos las lágrimas de cocodrilo del ministro Golborne, el mismo que no recibió a los mineros porque atendía asuntos más importantes (el mundial de fútbol en Sudáfrica) o los rezos de Piñera quién nos quiere convencer que la fe cava montañas y resucita a los mineros.
La propuesta Lavín.
Joaquín Lavín Infante es por lejos el político exitoso con más fracasos a cuestas.
Lo he dicho hasta el cansancio, hace bastante que se merece el premio nacional de arte, nadie como él ha sido capaz de transgredir los límites de lo posible, sus intervenciones públicas compiten palmo a palmo con las de Christo o Spencer Tunic. Sillas para salvavidas en el paseo Ahumada 125 kilómetros al este del pacífico, bombardeo a las nubes de la comuna de Las Condes sin rozar a las de Providencia o La Reina, botones de pánico como placebos de seguridad, etc. Su última creación ha sido los semáforos del SIMCE, una muestra más de su ilimitado ingenio a la hora de crear obras inútiles.
Sin embargo fue aplaudido medio día por su anuncio de subsidiar a los estudiantes con buenos puntajes que opten a pedagogía. Sólo medio día pues a las horas quedó en evidencia que los subsidios habían sido creados por Bachelet, Lavín sólo agregaba un par de premios: Ochenta lucas mensuales y una pasantía.
Cómo todos tenemos un trasero, Waissbluth volvió a la carga con su impertinente opinión cubierta prestamente por la prensa. Y dijo algo que no deja de ser cierto, por lo obvio y ambiguo, “se trata de una medida que de no ser complementada con otras, como la mejora de los sueldos de los profesores y una carrera docente, será ineficiente”.
Hasta aquí estamos de acuerdo, nuevamente topamos con el problema explicado anteriormente. Lo bueno y lo malo, lo eficiente o lo eficiente, dependerá del fin perseguido. Si este es que los estudiantes se eduquen bien no resolvemos la pregunta, sólo la trasladamos. Antes de preocuparnos de si será una buena o mala medida definamos un para qué.
Lavín nos dice que los puntajes de ingreso a pedagogía son muy bajos, por lo tanto los futuros profesores son hoy malos alumnos ¿cómo formarán a buenos alumnos en el futuro?
Los profesores consideran que el ministro culpa nuevamente al magisterio y no se hacen cargo de los magros resultados académicos de quienes deben formar a las futuras generaciones. Si se quiere mejorar un poco la situación debe reconocerse esta realidad evidente, y además se debe investigar sobre la causa.
La razón por la que alumnos con puntajes tan bajos sean admitidos en las universidades es producto del libre mercado desatado que Lavín y los suyos ha propiciado en educación. Para ellos, tecnócratas y fanáticos, educar y vender papas fritas es exactamente lo mismo. En vez que reconocer que la libre competencia en el “mercado de la educación” sólo ha servido para los empresarios del rubro, y a las entidades crediticias, confían en que todo cambiará colocando las zanahorias delante del caballo y el garrote en su cola. Esto se llama, en nuestros talleres chasquilla “cagastra”, es decir, cagada tras cagada, y ocurre cuando se insiste en remediar fallas sin saber cual es la falla. Como Lavín es un fanático, las fallas del mercado de la educación las quiere remediar con más mercado de la educación.
Esto siempre y cuando creamos que quiere arreglar algo pues, como dije, dejar todo como está es funcional a los intereses de nuestra elite.
Desmenuzando el proyecto Lavín.
Arancel gratis para pedagogía y ochenta mil pesos para el bolsillo parece una buena oferta, pero sólo para alguien pobre, pero no tanto. Pobre porque es quizá el único modo de estudiar; no tanto porque de todas formas requiere una familia detrás que lo apoye con alojamiento. Quien es pobre, pero no tanto, quizá no quiera aceptar este regalo griego que lo condenará a un mísero sueldo probablemente de por vida. Con un buen puntaje preferirá otra carrera en vez que pedagogía aunque deba fregar platos para financiarlo y endeudarse de por vida.
En el caso de los más pobres, quizá los únicos dispuestos a conformarse con ser profesores sobrecalificados y malpagados, de todas formas se quedarán fuera de la universidad, aunque sea gratis, aunque les paguen 80 mil pesos mensuales (150 dólares). Para que los pobres puedan estudiar es preciso no sólo becas de un cien por ciento del arancel y que incluyan efectivamente todos los costos de la educación es decir, transporte, salud, alimentación, vestuario, alojamiento, libros y copias, materiales de trabajo, etc, sino que además cubran el costo de oportunidad que les significa entrar a una universidad en vez que al mercado laboral.
Ochenta mil pesos apenas compensa los costos directos, y ya es difícil que un pobre saque 700 puntos. Por lo que el incentivo no va, precisamente, a quienes necesiten esas 80 lucas sino a quienes las recibirán como un ingreso adicional, los cuales no arriesgarán su futuro por tal marginal ahorro.
El costo de oportunidad por estudiar es altísimo y no se quiere asumir por el estado, las familias chilenas son muy unidas y un joven pobre para estudiar debe continuar en una situación de miseria, que es la de la familia, con hacinamiento, problemas de calefacción e incluso hambre en su seno familiar. Por lo tanto es urgente que aporte con un ingreso una vez que cumple edad para trabajar, estudiar lo transforma en una carga así como la familia es una carga para él.
Antes que la cultura de la pobreza, el embotamiento, la desesperanza aprendida, la falta de aprecio a las actividades puramente intelectuales, se debe entender que si bien todo conspira para que un pobre no pueda comenzar o culminar sus estudios universitarios el dinero fiscal puede hacer la diferencia. Los pobres que heroicamente estudian no les basta que se les pague la carrera y unas chauchas para el bolsillo, requieren que el Estado les pague un sueldo, de modo que puedan o vivir separados de sus familias o apoyarlas económicamente para que no deban éstas costear de modo indirecto el costo de oportunidad.
Usted dirá que es exagerado lo que propongo, no es así, el Estado gasta tres veces lo que he propuesto por cada joven preso sin contar los costos del sistema policial y judicial. El dinero abunda para castigar y se mezquina cuando se trata de invertir en las futuras generaciones.
Un estudiante de colegio fiscal que llega a los 600 o 700 puntos en la PSU posee no sólo los conocimientos sino que la solvencia de carácter para comprender que se debe desconfiar de los regalos griegos; quienes normalmente obtienen 600 o 700 puntos en Chile han recibido desde los 10 años mesadas de 80 lucas por lo tanto ellos no podrían ser seducidos con esa oferta, además que les es irrelevante que sea gratis el arancel porque la universidad les sale más barato que sus colegios. Para quienes 80 lucas los motiva, no tienen cómo llegar a ese puntaje, esa es la realidad, y si llegan a ese puntaje saben de sobra que esa "carrera regalada" sí hay que mirarle los dientes porque si se han esforzado para obtener esos puntajes no es para quedar en el mismo sitio, mucho trabajo para quedar igualmente pobres. Su apuesta es demasiado alta por lo mismo preferirían trabajar limpiando baños y estudiar derecho, alguna ingeniería o una carrera de la salud en vez que aceptar esta oferta. En una carrera técnica les iría mejor aunque deban pagar el arancel y no reciban dinero para el bolsillo.
Más que el costo del arancel la barrera entre quienes estudian y quienes no, es el costo de oportunidad, sus familias no sólo carecen de recursos para pagarles la carrera sino que necesitan que ellos perciban ingresos de modo urgente, no pueden esperar cinco años de carrera.
Por lo tanto la oferta es sabrosa para quienes no la necesitan y superflua para quienes sí la necesitan.
Cambiar la educación, cambiar el país.
Si se quiere resolver la mala calidad de la educación, y hacerlo en serio, hemos de hacernos cargo de nuestro destino, emanciparnos de la elite que nos quiere ignorantes y estúpidos.
Hace falta dinero, es cierto, pero antes hace falta recobrar la soberanía. Sólo un país nuevo requiere una nueva educación por lo que el desafío no es arreglar lo que se hace en las aulas solamente.
La educación no se mejora en abstracto, no existe una buena educación en sí, sólo es posible hacerlo luego de haber definido una estrategia de desarrollo en la cual esa educación se signifique y pueda este nuevo país incorporar laboralmente a técnicos y profesionales nuevos comprometidos con la transformación y formados para ella. Sistema productivo y educación no sólo deben ser compatibles sino que deben actuar como un tándem.
Hoy dejamos que unos cuantos ricos vendan nuestros recursos naturales y cobren por gestionar nuestro silencio, haciéndose millonarios en la pasada, si queremos recobrar nuestro destino debemos recuperar nuestros recursos naturales, empezando por los minerales y energéticos, y esas riquezas financiarán la educación de calidad que necesitamos; y esos ciudadanos bien educados serán la garantía para que nunca más nos estafen, roben y exploten.
Cuando hablamos de trasformar la educación hablamos de hacer de nuevo a Chile, independizarlo por vez primera. Cuando ellos hablan de mejorar la educación sólo piensan en dejar todo tal cual está pues para la elite Chile es la copia feliz del edén.
Notas.
[1] Educación 2020 dos años después http://www.elmostrador.cl/opinion/2010/08/03/educacion-2020-dos-anos-despues/
Aún no se Disipa la Amenaza del Indulto Insulto.
Factum non verbis.
Por
Se ha hecho una costumbre, una muy mala costumbre, el que nuestros gobernantes confundan sus anuncios con sus resoluciones o inauguren sus proyectos en vez que sus obras.
Recordemos a Lagos cortando cintas de estaciones de ferrocarril que al partir la comitiva cerraron o a Bachelet y el hospital fantasma de Cupepto. A propósito, ¿Alguien sabe si ese edificio sobrevivió al terremoto?
Sebastián Piñera ha continuado por esta sinuosa senda que sin la leal ayuda y consejo de la prensa sería intransitable.
Los medios tratan a los anuncios como si se tratarán de hechos consumados, los debates no se producen cuando hay meros proyectos, salvo casos excepcionales, sino cuando ya se han realizado los anuncios, ellos se consideran resoluciones. Para cuando se corta el queque ya están todos cansados y la noticia sólo ocupa un lugar destacado en diario oficial.
Piñera anunció que vendería Lan, cuando lo hizo dejó de ser noticia. Es normal y positivo que así sea pero también anunció vender Chilevisión y aún no lo hace ¿Qué debemos esperar del “anuncio” de Gabriel Ruiz Tagle? ¿Lo que hizo Piñera en Lan o su actuar en Chilevisión? No lo sabemos, no lo podemos anticipar. En ambos casos necesitamos actos, no palabras, mucho menos lagrimones.
Si es difícil confiar en la venta de acciones de una empresa, que no implica daño patrimonial sino que sólo una mínima limitación a al poder, no veo porqué debemos confiar en otros anuncios.
El actual presidente había dicho en su campaña que no indultaría a nadie. Meses después matiza su categórica negativa inicial, es decir, se desdice, incumple su palabra empeñada, para atender la petición de la iglesia católica.
Todos sabemos cual ha sido la sostenida política defendida por la alianza del presidente en materia de seguridad pública, allí no hay clemencia ni misericordia para los delincuentes comunes ¿Quienes eran, o son- por lo tanto- los reales destinatarios del indulto bicentenario?
Algunos han dicho que se ha perdido la oportunidad de ayudar a los presos comunes y sus infrahumanas condiciones carcelarias. En parte tienen razón, el justo ruego por ellos ha caído en un saco roto por el modo en que el presidente ha tratado el asunto.
Por una parte ha actuado como un especulador, tanteando qué le conviene más, cómo y cuándo. En segundo lugar su insoportable vanidad lo fuerza a vestirse de moneda de oro para caerle bien a todo el mundo. Tal disfraz no le sienta a nadie, menos a Piñera. Como dijo Fulvio Rossi “trató de quedar bien con dios y con el diablo, más con el diablo que con dios”.
No se puede quedar bien con todo el mundo, menos en un tema tan sensible como éste. La política consiste preferentemente en decidir asumiendo los costos. Algo que el presidente lo sabe muy bien con el dinero pero gobernando, en donde prefiere el aplauso en vez que el cumplimiento de sus objetivos, se ha mostrado reiteradamente incompetente.
Las declaraciones emitidas ayer, que tuvieron que ser refrendadas por su ministro del interior y de justicia para recién ser creídas, debió haberlas efectuado hace varios días, incluso meses. Recordemos que en campaña Piñera se reunión con los miembros de “Chile mi patria” organización que agrupa a los violadores de derechos humanos de la dictadura. Algo debe haberles dicho, y algo debe haberles prometido o no se comprende que lo apoyaran en las urnas.
Consultado en su momento Piñera jamás dijo que los delitos de lesa humanidad eran inamnistiables, imprescriptibles e inindultables. Tampoco dijo que los actos de terrorismo de estado y violaciones a los derechos humanos, en cualquiera de sus formas, eran a su criterio delitos de lesa humanidad.
Eso tampoco lo dijo ayer. Fue Hinzpeter y Bulnes quienes realizaron esa interpretación pues los dichos del primer mandatario aún estaban sujetos a leguleyadas a las 21:30 horas del domingo.
Si no serán indultados los asesinatos, los delitos relacionados con el narcotráfico, el terrorismo, los delitos sexuales, en especial en contra de menores y las violaciones a los DDHH la pregunta es quién podría ser beneficiado.
Los malintencionados han dicho que los posibles indultados son, en el evento que se los condene, su hermano Miguel y el ministro Mañalich por obstrucción a la justicia en el caso del choque en estado de ebriedad en contra de María Fernanda König. O que podría favorecer a los MOP Gate.
Bromas más, bromas menos, el indulto anunciado es muy poco misericordioso, “favorecería” sólo a personas que en otro contexto estarían expuestas a la eutanasia.
La mayoría de los delincuentes de la tercera edad están encarcelados por delitos de narcotráfico. La mayoría de las mujeres presas, y por ende de las madres, están encarceladas por homicidio o narcotráfico.
Los candidatos perfectos, por lo tanto, eran, hasta ayer, los violadores a los DDHH.
A mi juicio, sigue latente la posibilidad que Piñera indulte a militares que participaron en el terrorismo de estado. Esto porque no todos están condenados a crímenes como torturas, muertes o secuestros sino que a la asociación ilícita en organizaciones de exterminio o encubrimiento.
Las víctimas, y los familiares de éstas, saben que no es prudente bajar la guardia. Si Piñera busca el modo de eludir, una vez más, su palabra en este delicado asunto deberá ser capaz de hacerle frente a la generalizada condena nacional e internacional.
Visto desde otra perspectiva en este caso Piñera sólo puede perder, y sólo traicionar su palabra empeñada: Si en definitivas no indulta a militares cumplirá con gran parte del país pero traicionará a su sector y a los militares en retiro a quienes “algo”, al menos, hubo de prometer; si mediante argucias indulta a militares agentes del terrorismo de estado cumplirá con los suyos y traicionará al país, retrotrayéndonos a los peores tiempos en pleno “bicentenario”.
De cualquier modo indulte a quién indulte, aunque sea a un anciano recluido por el hurto de una manzana, traicionará sus palabras en torno a que no usaría esa facultad presidencia. Si no indulta a nadie, cuestión que dudo, traicionaría a esa iglesia de la cual se dice tan devoto.
Piñera se ha puesto en esta posición por no ser claro y no apostar por lo que es y por lo que cree.
La situación carcelaria y judicial requiere de una reforma estructural pues, hoy por hoy, es una eficiente máquina encarceladora de pobres y en uno de los países con mayor desigualdad económica en el mundo es obvio que su despliegue produzca más presos que en toda Argentina país que triplica nuestra población.
No será la caridad cristiana ni un hipócrita reencuentro bicentenario quién solucionará esto. Se deben liberar condenados pero se debe impedir que lo lleguen a ser, es decir, la decriminalización es la única receta, bajar las penas en la mayoría de los delitos es lo que se precisa ¿Será Piñera quién impulse eso? Lo dudo seriamente. Recordemos que la concertación no se atrevió a hacerlo, es más, actuó en dirección contraria teniendo personas lo suficientemente formadas para entender lo que ocurre.
Por eso no he creído ni por un segundo que Piñera haya querido ablandar nuestro sistema criminal en su primer año de mandato si la concertación lo endureció por 19 de sus veinte años y su sector lo criticó porque quería más dureza aún. Mi impresión es que siempre se trató de una transaca en que se liberarían a muchos presos comunes, a pesar del malestar que ello le produjese a los votantes de la derecha a cambio de una amnistía a los violadores a los DDHH.
Ese proyecto, parcialmente explicado por Ravinet, era el original y si podemos celebrar, no creo que sea el momento aún, es porque Piñera es un inepto no porque su intención original hubiese sido otra.
Y si de celebrar se trata tampoco existen razones para ello pues por un puñado de ancianos criminales en retiro se perdió la oportunidad de cientos, y quizá miles, de pobres diablos de traspasar los muros de las cárceles comunes.
Inepto y todo se debe esperar hasta el día que Piñera indulte, ahí recién sabremos los nombres, antes es un mero proyecto, una intención anunciada, una palabra empeñada de alguien que suele mentir y ufanarse de ello.
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Arriba los Corazones.

Malas noticias y una gran sonrisa.
Por
Los resultados de la encuesta CASEN enfrentaron a la clase dirigente de nuestro país a un espejo irresistible de eludir.
Chile es un país de pobres, miserables, en que vive una gran cantidad de millonarios y yacen colosales recursos naturales.
Sebastián Piñera convocó a una cadena nacional de radio y televisión para dirigirse al país. La mayoría pensó que continuaría su errada táctica de culpar de todo a la administración anterior.
El presidente, o el presimiente como algunos le llaman, ocupó diez minutos para decir muy poco. La mayoría de los espectadores sólo retuvo su frase, paradigma de su populismo y precaria espesura intelectual, “arriba los corazones”.
Un llamado desesperado al optimismo en momentos que somos acosados por sólo malas noticias.
Piñera dijo algo más, mientras hipnotizaba con su jopo y corbata fosforescente, afirmó que los programas “sociales” serían reevaluados sin excepción y que el próximo año sólo existirían subsidios a quienes cumplan “ciertas condiciones” como estudiar o trabajar.
Esto pareciera sensato pero las grandes empresas, que pagan menos impuestos que cualquier chilenos, además reciben cuantiosos subsidios, a ninguna de ellas se las obliga a contraprestaciones o al respeto de reglas adicionales a las generales.
En segundo lugar, los gobiernos neoconservadores, en especial los anglosajones, promovieron este tipo de políticas desde los ochenta produciendo polos de pobreza y marginalidad en primer mundo. Por ejemplo, Inglaterra tiene el mayor índice de embarazos adolescentes de toda Europa; su indigencia sólo es comparable a la de los EEUU.
La pobreza no se resuelve con subsidios directos ni tampoco con un crecimiento económico, sino que con un desarrollo socioeconómico equitativo.
Las prestaciones a los más pobres sólo son paliativos. Los gobiernos de la concertación se limitaron a gestionar a los míseros, conservar a la mitad del país en la mendicancia fiscal fue su propósito, tanto por su culpógeno socialismo latente en sus políticas capitalistas como por los réditos clientelares que tal proceder les procuró.
Piñera quiere, argucias mediante, suprimir o reducir drásticamente estos subsidios sin tampoco atacar la situación de postración en la que se encuentra el país.
La única posibilidad de que Chile salga alguna vez de la miseria es invertir ingentes recursos en educación. No hablo de duplicar su presupuesto sino de quizá multiplicarlo por diez. Precisamos de laboratorios, de educadores de primer nivel, de una universidad pública que forme a profesores para dichos planteles, de profesores extranjeros que suplan el déficit transitorio y que se les pague en divisisas para evitar la inflación, de disminución de alumnos por sala, un pago digno a los profesores, etc. De universidades e institutos públicos dedicados a formar científicos y técnicos de alto nivel.
La educación tal cual está, asegura que la ignorancia y la estulticia será generalizada en el país por siempre, y peor, también la pobreza.
La pregunta que se hacen muchos es de dónde diablos Chile, un país “pobre” podría costear tamaña inversión de la cual no se verán frutos en una generación y quizá más.
La respuesta está en nuestros recursos naturales, en especial los minerales, que hoy dejamos que los usurpen empresas transnacionales a pesar que la Constitución prescribe expresamente que son nuestros.
Sólo hoy las grandes mineras se llevaron gratis 60 millones de dólares sólo en cobre, esto no considera la depredación acuífera, energética y ambiental, tampoco lo que se llevan en oro, litio, molibdeno, hierro, etc. Las grandes mineras transnacionales se llevan cada año el valor completo de la reconstrucción por el terremoto y eso nos cuesta dinero pues no indemnizan los daños que originan con su producción. Y es dinero que no regresará pues son recursos no renovables.
Chile no es un país pobre, ya lo dije, es un país en que el ochenta por ciento de su población somos pobres y en la cual viven muchos millonarios, y con un territorio en que yacen recursos minerales, alimenticios, energéticos y estratégicos que de ser bien administrados harían del país el más rico del continente. Su valor total es aún mayor al del petroleo de Venezuela.
Lo que ocurre en nuestro país es como si una familia rica dejara que su hija se prostituyera por comida.
El país está en la miseria y la propuesta es aumentar la limosna (oposición) o mezquinarla (gobierno). No existe una estrategia de desarrollo; la mínima dignidad de exigir el respeto por nuestra soberanía, haciendo que las transnacionales paguen por lo que extraen, es un anatema.
El Saludo de la Discordia.

Los ciento y pico días de Piñera arriba del columpio.
Por
“Nuestro presidente, exitoso empresario e hijo de diplomático, desconoce las normas más elementales de urbanidad a placer, según existan o no negocios de por medio. No trepida en dejar en vergüenza al país, o en arriesgar un cotejo público de sus acciones.”
El juego de la pelotita.
Lo digo con frecuencia, hasta la majadería, no existen temas triviales sino formas triviales de abordar los temas.
Es fácil criticar al fútbol o a la farándula como temas menores, y cuando se lo analiza como industria generalmente se omite que estructuralmente son lo mismo que cualquier otra sea la minera, la periodística, la literaria o la académica.
En temporada de mundial de fútbol debemos tolerar meses tontos, los que se suman al resto de las festividades y las vacaciones. Notas de prensa sexistas y frívolas abundan, los medios convergen en alimentar a la piara con afrecho pues son recompensados por sus patrones con publicidad, y la piara les da rating.
Es fácil, por lo tanto, articular un discurso anti fútbol [1], que culpe a dicho deporte-industria de todas las calamidades, de aquello que Nicanor Parra dice con su antológica ironía “las miserias del mundo moderno”. Esto linda en lo conspirativo de medio pelo, en la especialidad de chileno Falsate [2], produce un alivio el creer que todo lo criticable depende de algunos titiriteros, de que un simple ¡llame ya! solucionará todo, desde el calentamiento global hasta el pie de atleta.
Pero no todo es tan simple. Eduardo Galeano en un artículo publicado en el Ciudadano [3] reconoce que el cierra la cortina cuando empieza un mundial de fútbol, sería de mal gusto acusar a tan connotado miembro del red set como un “agente del imperio”.
El fútbol es una tontera, como gran parte de nuestras actividades, a fin de cuentas si no somos amenazados por el hambre debemos lidiar contra el acoso del aburrimiento. Cuando esta “tontera” se organiza tenemos como resultado un constructo que analítica, y sólo analíticamente, podemos dividir en dos. Por una parte es espectáculo, y por la otra, industria.
Y como todo espectáculo, y toda industria, la política no sólo acecha sino que está imbricada. No olvidemos que en civilización el gobierno es pan y circo. Existen testimonios de uso político de deportes en la antigüedad y toda suerte de especulaciones con juegos de pelota, muy similares al actual, en el imperio Maya y en la China. La relación entre pelota y política no es tan forzada, es una casualidad poética que los episodios más importantes de la revolución francesa se hayan producido un un gimnasio, “el salón de la pelota” en donde unos se situaron a la “derecha” y otros a la “izquierda” y un “haz de luz entró por la ventana” como expresa el pintor Jacques-Louis David.
Mussolini usó el fútbol, Franco también con el Real Madrid, Videla en el mundial de 78'no escatimó recursos, hasta el famoso tongo con Peru, para ganar la copa. En la misma época Pinochet hizo lo suyo con la selección nacional al punto que en el 82' cargaron casi tantos kilos en toallas como en cocaína para ese mundial.
Pinochet siguió su senda de fracaso en fracaso, el último clavo en su ataúd dictatorial fue la frase “accionista honorario de Colo-Colo” en una recordada publicidad del no [4].
Frei Ruiz Tagle usó y abusó de la “roja” del Pelao Acosta y la dupla ZaSa, en los tiempos en que raramente visitaba Chile o decía algo relevante o popular. Bachelet continuó la senda, y fue la mejor exponente del populismo pelotero, tanto así que viajó a sudáfrica como una seleccionada más, la única que excedía el 6% de grasa corporal que Bielsa exigió perentoriamente en su delegación según trascendió a los medios.
El Sarkozy Chilensis.
Sebastián Piñera cómo no iba a aprovechar la figuración que permite el fútbol, qué mejor que hablar de modo fluido y aseverar categóricamente en asuntos irrelevantes y que no le causan ni un rayón de pintura a los intereses creados. Ser experto en fútbol es ser erudito de la nada, hablar de fútbol es el auténtico onanismo pues la masturbación produce, o debiese producir, a lo menos un orgasmo.
Comprendiendo que es un negocio que sólo produce ganancias y sin riesgos, el especulador bursátil se hizo de Colo-colo y “el equipo de todos” desde entonces nunca más brilló. Piñera no perdió nada pero tampoco ganó mucho por lo que quiso en su campaña colgarse de los éxitos de Marcelo Bielsa a quién se le contrató por la no despreciable suma de 342,9 sueldos mínimos. [5]
Al salir por la culata ese tiro, puesto que Bielsa y Mayne-Nicholls adjudicaron la campaña al apoyo de Bachelet, Piñera insistió, esta vez en calidad de Presidente de la República, y con su incomprendido humor y forzada simpatía visitó a los jugadores, técnicos y dirigentes en su “reducto”, Juan Pinto Durán. Se trataba de una ceremonia pública, oficial, obviamente diseñada para la cobertura por los medios, empero, era prioritario que el mandatario cumpliera las normas elementales de cortesía cuestión que no hizo.
Tal como diversos textos de protocolo enseñan, en especial el Manual de Manuel Carreño, es de muy mal gusto referirse a las personas por sus apodos, y aún más hablar de modo público de sus defectos físicos, deficiencias psíquicas o dolencias. Piñera hizo todo esto, peor, en calidad de visita. Existe una agravante más, que todos dejan fuera del análisis, ni el presidente de la ANFP, ni el entrenador de la selección chilena, ni ninguno de los seleccionados son subordinados del presidente de la república. Por lo tanto podrían haber respondido al agravio con una huida masiva cuestión que hasta el conservador manual en comento comprendería. Se debe dejar mención que todos los participantes en esa reunión, incluyendo por cierto a los periodistas, actuaron más allá del cumplimiento del deber. No olvidemos que Piñera trató a todos los jugadores de la selección e integrantes del cuerpo técnico por sobrenombres ¡aún aquellos que no tenían apodo! Y, no se detuvo ahí, importunó a Suazo con su lesión en la pierna, no sólo preguntando más allá de lo debido, no sólo ordenando que jugara de todos modos haciendo gala ante los medios de una cadena de mando inexistente: Piñera además de ello hizo algo incalificable en un acto oficial, tocó la pierna del jugador como si fuese la de Cecilia Morel y estuvieran en el dormitorio, para mal de males la pierna que estaba sin lesión. [6]
El Protocolo.
El protocolo, y el respeto a las mínimas normas de urbanidad, poseen una función crucial en nuestra relación con personas desconocidas, o bien, entre poderosos, o entre gobernantes y gobernados.
No son antiguallas como quisieran algunos, el desafío de los formalismos es defendible y el ritualismo es criticable pero las relaciones políticas o económicas se forjan al fragor de las desconfianzas y reticencias mutuas. La razón por la que la humanidad es menos violenta que las comunidades de los demás primates es adjudicable al lenguaje, pero no siempre hablamos el mismo idioma, inclusive cuando compartimos la lengua. Las normas de cortesía cobran aquí su importancia.
En términos generales las relaciones internacionales se rigen del mismo modo en que las de dos humanos que se encuentran en medio de un bosque inaccesible, en que cualquiera de los dos podría matar pero, en que ambos, prefieren saludarle e intentar una charla. Esto es la reciprocidad.
La comunicación no verbal pondrá de manifiesto nuestras intenciones, nuestra capacidad de “leer la mente”[7] traducirá estos códigos, más complejos que cualquier lengua, y se huirá, atacará o servirá un trago como respuesta.
Si nos relacionamos con el Presidente, aquel que representa todo nuestro aprecio por el país o todo el desprecio por el estado o el gobierno, querremos hacer saber ese honor o malestar, vivimos en un país libre. Yo lo insultaría, o le diría unas cuantas verdades que para él y su equipo de matones fuera insultante; otros intentarán golpearlo, los comprendo. La obligación es de él, solamente de él. Piñera es el presidente, nuestro mandatario, el no podrá reprocharme ninguna conducta salvo un delito, así lo prescribe expresa y tácitamente la constitución política, tengo el derecho a expresarme. El presidente me debe cortesía, y si yo no le correspondo no le debo disculpa alguna. Esto lo digo siendo chileno, si fuera extranjero otras razones adicionales tendría, más aún si he sido agraviado por él directamente. Pero no nos adelantemos.
El protocolo no es una frivolidad. Está tan arraigado en nosotros que los conquistadores españoles y portugueses fueron agasajados como visitas por pueblos que desconocían sus intenciones, pero ello no les impidió ser corteses [8].
Sigamos con nuestro Sarkozy.
En un artículo del Le Monde Diplomatique edición chilena [9], se especulaba que los escándalos privados de Sarkozy más que minar su gobierno lo fortalecía. Que se divorciara, que se casara con una mujer mayor, que esa mujer mayor fuera una cantante de farándula, que ella reconociera que se había encamado con media Europa, que hasta sus canciones hablaran de ello, que se remataran fotos de la primera dama de Francia desnuda en los EEUU, etc.
En la era del espectáculo nada es mala publicidad, todo es, publicidad a secas.
Y mejor aún, los escándalos Sarkozy han sido la mejor cortina de humo para cubrir los hechos y actos que sí debiesen escandalizar.
Algo idéntico ocurrió con las chambonadas de George W. Bush, o los innumerables incidentes protagonizados por Berlusconi. En nuestras tierras la triada del demonio de los noventa, Fujimori, Frei y Menem, hicieron de sus gobiernos extensiones del “Viva el lunes” o “Laura en América”.
Equivocarse en lo público para Piñera ha sido demasiado rentable. En los ciento y pico días que viene gobernando no existe ninguno en que se haya bajado del columpio. Sus intervenciones han sido aún más risibles que cualquier imitación o sátira que se inspire en ellas.
La ex Presidenta Bachelet tartamudeaba hasta para decir su nombre cuando hablaba en castellano. Se le escuchaba parlotear fluidamente en inglés, recordemos que se educó en una academia de inteligencia militar estadounidense; en alemán y en francés también se expresa con naturalidad. Sus deslices son se antología, el último parece un mito urbano:
En la primera conferencia de prensa posterior al terremoto, el mediodía del 27 de febrero, dijo de memoria la opinión oficial del gobierno, es decir, que casi no habían muertos ni daños, no existió tsunami y que todos los edificios de país habían resistido. El primer periodista en preguntar, más preocupado en figurar que en producir información relevante, le preguntó cuál era su opinión “personal” de lo ocurrido. Bachelet respondió con la cara de madre bondadosa que debería patentar antes que la clonen “esto ha sido una cagastrofe” (sic)
Casi nadie en Chile a esa hora tenía electricidad, o en su defecto, un televisor, por lo que tal error pasó inadvertido. Lo cruel de la historia es que el comunicado de prensa de por sí implica al gobierno de Bachelet en la catástrofe que advino al terremoto y tsunami, es una prueba suficiente de su incompetencia a la hora de abordar la materia. Un país más despierto, sin embargo, se hubiese reído a mandíbula batiente con la “cagástrofe” en vez que indignarse con la catástrofe.
Eso es lo que ha ocurrido con Piñera. Todas y cada unas de sus lamentables intervenciones públicas no hacen más que entretener y distraer al pueblo mientras gobierna con total libertad, casi sin oposición, aprovechándose del shock posterior al “marepoto.”
¡Compañero Camiroaga, Presente!
Mientras el show continúa, en un país en que cada vez más se parece a los más siniestros días de los noventa (sí, dije noventas, cuando se nos quería decir que la alegría había llegado y había que guardar silencio), me es imposible no recordar un cuento que escribí:
“La algarabía era tal como en los mejores momentos de un canal pero multiplicado por cuatro. A las once y media cualquier televidente podía preguntarse como Jorge Hevia y Paulina Nin se mantenían frescos como una lechuga luego de más quince horas de reírse tirar tallas y dar consejos a la opinión pública sobre el tránsito, las compras, cómo vestirse y peinarse. Pero esa pregunta podría haberse hecho en cualquier teletón o en cualquier estelar, la diferencia es que el zapping no permitía comparar haciendo el jolgorio demasiado evidente. Don Francisco regaló dos automóviles, que obviamente no eran de él, y Vodánovic se disfrazó por un rato del Chacal de la trompeta. Nelson Avila y el cura Errazuriz ganaban cámara mirándole su entrepierna depilada a la Cecilia Boloco, el primero de envidia y el segundo con una prominente erección que traslucía su sotana. Los bufones oficiales, ante tanta competencia, tonteaban al punto de arriesgar sus vidas: Felipe Izquierdo se tiró de la Torre Entel cayendo en una bacinica que habían llenado los hermanos Larraín, luego que los periodistas de los matinales se batieran a duelo con los del espectáculo jugando al pillarse en pleno centro de Santiago.” Transmisiones indiscretas, Ariel Zúñiga [10]
La frivolidad del nuevo gobierno, el desgobierno en el canal nacional, los meses tontos del mundial, la amenaza del bicentenario (nadie sabe qué diantres se celebra en dicha fecha) [11] hace que el país haya vuelto a ser un continuado Viva el Lunes.
Ya que el presidente es, al mismo tiempo, dueño de una de las principales emisoras de televisión no ha podido nombrar un director del canal público, TVN, sus conflictos de intereses son otros voladores de luces que encandilan mientras intenta con fuerza la privatización de la gran minería con mano mora. La falta de un director responsable ha hecho de la búsqueda de rating la única misión de la estación, fuera de cualquier otra consideración.
Las burlas al presidente, como dije, más que afectarlo lo ayudan a llevar su política de gobierno en la oscuridad de los pasillos mientras copa la agenda con sus líos familiares o equivocaciones.
En el programa de TVN Halcón y Camaleón, conducido por Felipe Camiroaga y que cuenta con las brillantes imitaciones de Stefan Kramer, Piñera, y el sector de Piñera, ha sido el blanco directo del humor, que ha escalado al punto de transformarse en la más mordaz sátira política que se recuerde en televisión.
Reseñemos algunas de las pequeñas “bromas” transmitidas en el canal nacional:
En el primer capítulo se aludió a la condición de consumidor frecuente de cocaína del hermano del presidente.
Posteriormente se realizó una sátira por la fría recepción, después de que Piñera insultara a los jugadores y técnicos, en Juan Pinto Durán.
Al alcalde de Santiago, uno de los personeros más importantes de la derecha, se lo imita hasta en los comerciales del auspiciador del programa, y las bromas, no son sutiles, hasta se le ha motejado de mujeriego en su cara, y le han realizado pitanzas.
Pero lo que ha rebasado la paciencia del gobierno ha sido la compleja puesta en escena de este domingo, en que se invitó a la ex presidenta Bachelet quien fue entrevistada por Camiroaga. El animador la trató en todo momento de “presidenta”, intervino Stefan Kramer imitando a Marcelo Bielsa, y a Piñera mediante un video. En esta última imitación, lejos lo mejor que he visto en TV chilena en mi vida, Kramer repasa el incidente del “saludo” en la Moneda, de principio a fin, y involucra a la hija del mandatario quién había metido su nariz en el asunto por twitter.[12]
Por este último medio hice notar mi sorpresa [13], estaba claro que Piñera, muy se favoreciera de las cortinas de humo que provoca no podía dejar que se lo humillara. Lo peor del asunto es que sí se lo merecía, pues no sólo fue el único culpable del incidente “saludo” sino que además Marcelo Bielsa y Harol Mayne Nicols debieran haberle dado un escupitajo en vez que la mano.
El “Saludo”.
Hasta aquí vemos que el fútbol no es sólo fútbol, tampoco el espectáculo. Para nuestro Presidente es al mismo tiempo poder y dinero ya que es accionista de uno de los principales clubes de primera división. Piñera tuvo que enfrentarse a Halrol Mayne-Nicholls en términos duros en múltiples oportunidades pues pretendió atropellar al funcionario de la FIFA pues quería que su Colo-Colo obtuviera triunfos, para figurar, y también utilidades más allá de lo razonable. Se enfrentó también, en calidad de dirigente de Colo-colo, con Marcelo Bielsa, a quien le negó en múltiples oportunidades a los jugadores.
Para cuando Piñera fue invitado protocolarmente a Juan Pinto Durán a la despedida de la selección chilena, las relaciones ya estaban tensas. Piñera designó como subsecretario de deportes al accionista mayoritario de Colo-colo y ambos apoyan a un candidato que pretende desbancar a Mayne-Nicholls y su proyecto de fortalecer a los clubes de regiones y a los pequeños.
Y qué hizo Piñera, trató de loco a Marcelo Bielsa, de Pitbull a Gary Medel, de Chupete a Suazo y todo lo que sabemos.
Para que todo quedará peor al ser eliminado el equipo de Chile en el mundial, Piñera “invitó” por la prensa a la selección al palacio de la Moneda. Lo digo entrecomillas pues lo que hizo fue dar por hecho de que la visita se concretaría olvidando convenientemente, una vez más, que ni Bielsa, ni Mayne-Nicholls, ni los seleccionados son sus empleados y o subordinados.
Mayne-Nicholls protestó, el asunto se arregló a la chilena, se realiza una reunión oficial en la Moneda, los anfitriones son Gabriel Ruiz Tagle, el subsecretario de deportes, y Piñera, el presidente de la república. Bielsa se cruza con uno de los personajes más detestables, el caradura de Ruiz Tagle, y no queda claro quién no saluda a quién, Bielsa estaba en su derecho de no hacerlo pero tampoco se ve a Ruiz Tagle extendiendo el brazo.
Este detalle no es menor, por normas de etiqueta, urbanidad o protocolo quien debe extender el brazo es 1º El superior al inferior 2º El anfitrión. En este caso, y sólo protocolarmente, Ruiz Tagle era el superior de Bielsa y además el anfitrión, es decir, Ruiz Tagle no queda con la mano estirada pues jamás la extiende, ergo, no saluda a Bielsa, lo ignora, debiendo recibirlo en calidad de anfitrión y superior.
Lo dicho sobre Ruiz Tagle se extiende y agrava en el caso de Piñera. No es Bielsa quien ignora a Piñera sino al revés, Bielsa incluso fuerza el contacto con una venia, algo que nuevamente debe ofrecer antes el superior y o anfitrión.
Esto podría haber sido un detalle sin importancia pero la hija del presidente reaccionó indignada y consideró la situación, que obviamente no entendía ni entiende, como un agravio en contra de su padre y el país.
El presidente en vez que desmentir a su hija, y el gobierno en vez que aclarar la situación, o simplemente darla por superada, reaccionó de forma histérica lo que llevó a que personeros de su sector solicitaran por los medios hasta que se le revocara la visa de trabajo al entrenador trasandino.
A Marcelo Bielsa no le quedó más que dar explicaciones, sólo eso, las que fueron interpretadas públicamente por la Moneda a través de la vocera Ena Von Baer como una disculpa, pero ello no se desprende de la lectura de la misiva. [14]
En la misma reunión el jugador Jorge Valdivia ingresó con una cámara, y en vez que saludar a Ruiz Tagle y a Piñera, a ambos los dejó un buen rato con el brazo estirado, los filmó como si fuesen animales de un zoológico. Nuestro presidente no se refirió al asunto, aunque probablemente habría dicho que no debemos tomarnos tan en serio las cosas.
Como vemos nuestro presidente, exitoso empresario e hijo de diplomático, desconoce las normas más elementales de urbanidad a placer, según existan o no negocios de por medio. No trepida en dejar en vergüenza al país, o en arriesgar un cotejo público de sus acciones.
El espectáculo debe continuar.
En una entrevista al director nominal de TeleSur, [15] Aram Aharonian realizaba una profunda crítica al medio. La entretención era a su juicio un elemento indispensable en los medios, si la izquierda no era capaz de realizar una teleserie o un programa de entretención seguiría incapacitada de llegar con sus mensajes a ese pueblo que dice representar y defender. Estaremos viendo hasta el final de los días el Chavo de 8, sentenció.
No poder producir un espectáculo que al mismo tiempo emancipe y entretenga, como aquellos alimentos que nutren saludablemente y a la vez son sabrosos, es el límite insalvable, el techo de las buenas intenciones. La derecha monopoliza la tele basura y sus políticos son verdaderos artistas capaces de recurrir a todo por dinero, poder y o rating.
Por otra parte la frivolidad impuesta desde arriba, la falta de respeto de un presidente que cumple las normas de urbanidad cuándo y con quién quiere, nos expone como estado pues este tipo de “bochornos” en la alta política son inaceptables.
Notas.
[1] Por ejemplo El fútbol, ese leal amigo del capitalismo, de Terry Eagleton http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3460
[2] El Problema con Falsate (parte 1) http://terceracultura.cl/2010/05/11/el-problema-con-falsate-parte-1/
[3] El Ciudadano edición Impresa, Segunda quincena Junio de 2010, páginas 2 y 3 "Cerrado por Fútbol" Entrevista a Eduardo Galeano por Julio Boccalatte y Marcos Gonzalez Cezer.
[4] Colo Colo y la sombra de Pinochet http://www.notasdefutbol.com/otras-ligas/colo-colo-y-la-sombra-de-pinochet
[5] Mi opinión sobre la contratación de Bielsa y el abuso del fútbol se sintetiza en estos artículos: Bielsa y la Clase Dirigente Nacional http://violenciaycontrol.blogspot.com/2008/03/bielsa-y-la-clase-dirigente-nacional.html; y, El país desde el borde de una cancha de Fútbol http://violenciaycontrol.blogspot.com/2008/09/el-pas-desde-el-borde-de-una-cancha-de.html
[6] http://www.youtube.com/watch?v=ftgaLTXRelA y http://www.youtube.com/watch?v=85sWdMaxTa0&feature=related
[7] Por "leer la mente" los neurobiólogos entienden la capacidad que tenemos de distinguir si un interlocutor nos miente o dice la verdad, o cuales son sus intenciones. Tales recursos son innatos, pero día a día conocemos más de ellos gracias a las investigaciones empíricas.
[8] Tan corteses que Hernán Cortés fue confundido con el dios Quetzalcóatl y le bastó sentarse en el trono Moctezuma para gobernar; o Francisco Pizarro que aprovechó la ceremonia que lo reunió con Atahualpa para secuestrarlo, pedir de rescate todo el oro de Perú y finalmente asesinarlo. Tim Burton bromea en Mars Attack con las consecuencias que puede aparejar saltarse las normas de protocolo. La invasión de los marcianos se produce cuando éstos confunden a la “Paloma de la Paz” con un símbolo de hostilidad.
[9] El bla bla bla de la burka, Segue Halimi. Le Monde Diplomatique abril de 2010. Lea también, Sarkozy: Presidente "Bling Bling" de Mona Chollet, Le Monde Diplomatique Edición chilena, Abril del 2008.
[10] http://violenciaycontrol.blogspot.com/2007/11/transmisiones-indiscretas.html
[11] El acta de independencia se firmó el 12 de febrero de 1818; se trasladaron las festividades al 18 de Septiembre para que coincidiera con las cosechas, de ese modo celebramos una carta de ¡lealtad al rey de España! como fiesta nacional y ahora bicentenario de la misma.
[12] https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjOLe18ErSYry1d9TWhS-nIwwcM2NMJ2gw14_Ebykho9gPkv3YhM5gLCq6MMcWh0QnWe8iolIkbhiOe-RRohWezBB94ju-k6UebABTWZaRvjcYj0pPNrPWxkXPwlTZDnQTC1yw/s1600/manena.png
[13] http://twitter.com/azetaene/status/17762575175
[14] http://www.anfp.cl/detalle_noticia.php?noticia=7109
[15] “Quizá no nos dimos cuenta de que los enemigos no estaban sólo afuera”, Conversacion con Aram Aharonian, Vicepresidente de Telesur. Eloy Pardo, Mundo Hispano. http://www.alterinfos.org/spip.php?article2956
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