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jueves, 14 de junio de 2012

Cornadas entre bueyes.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )

Las instituciones no sucumben gracias a su capacidad de reproducción y regeneración. El colapso sólo arriba en casos extremos, lo normal es que por más pútridas estén las organizaciones los individuos que las conforman asuman el protagonismo, o liderazgo dirán los fachos, y acometan la tarea de expulsar a los elementos corruptos o, en su defecto, a quienes simbolizan la decadencia mediante un rito de expiación.
Este es el caso de Pedro Osthurteguy, ex fiscal de la Serena, candidato eterno a fiscal regional de la “narco sur”, actual encargado de investigaciones complejas de la fiscalía oriente, y ex candidato a concejal RN por Chiguayante. Habría que agregar presidente de la asociación nacional de fiscales y emprendedor.
Osthurteguy ha asumido la titánica labor de limpiar la casa, el pútrido ministerio público corrompido hasta el tuétano en apenas 12 años de funcionamiento.
El problema radica es que Osthurteguy no tiene las manos completamente limpias, hace pocos meses fue sancionado, con amonestación por escrito, por incumplir uno de los más caros deberes de los fiscales, la dedicación absoluta, puesto que en “horas libres” (según él) vendía corbatas y parceles de agrado.
Lamentablemente el asunto aquí no termina. Osthurteguy fue acusado por el jalandrismo, quintaesencia de la corrupción judicial, porque era el mejor candidato para asumir la “narco sur” cuando Alejandro Peña aceptó el cohecho de Hinzpeter (en ese momento querellante en una causa a su cargo) y se refugió en el ministerio del interior.
El jalandrismo quería que ocupara el cargo Pablo Sabag, infame personaje metido hasta los codos en el caso del paquistaní Saif Khan, el incendio de la Cárcel de San Miguel y el Caso Bromas (o bombas de estruendo). La tímida campaña que iniciamos en esta bitácora trajo consecuencias impensadas, una vez neutralizado Osthurteguy por el jalandrismo Sabag corría con ventaja, sin embargo los tribunales, siempre preocupados de mantener las aguas quietas, se inclinaron por poner en su lugar a un paco, Raúl Guzmán, así tal cual, salvo que usted sea tan ingenuo para creer que los pacos dejan de serlo por jubilar.
La primera aparición pública de Raúl Guzmán fue en el caso de Luciano Prinonello donde actuó como paco. Sumó y siguió, confirmó al delegado por Jalandro en el caso bombas, el mitómano fiscal Núñez y continuó la desquiciada política que ha hecho famosa a la “narco sur”.
Jalandro acusó a Osthurteguy porque éste, años antes, había acusado a Peña de golpear a una funcionaria de la fiscalía en calidad de miembro de la asociación nacional de fiscales. Osthurteguy luego apareció en los medios acusando a Jalandro porque éste lo había implicado en el affair corbatas. Al menos eso parece, cuesta creer que alguien con tales rencillas encabece una cruzada por la probidad cuando esta se confunda con pedir la cabeza de un enemigo. Si la fiscalía quería limpiarse la cara debería haber emprendido la tarea alguien con las manos limpias.
Parece que al ministerio público se le acabaron los funcionarios con probidad garantizada y ninguno es capaz de demostrar inocencia a la hora de acusar a los demás.
Las graves acusaciones de Piñera en contra de los tribunales y la fiscalía, pese a ser infundadas, arteras e hipócritas (Piñera es culpable directo de la actual crisis), pillan a esta última institución en el peor pié posible. Osthurteguy ya no trabaja en la narco sur, la que ahora está controlada por un paco en instancias que la fiscalía debe controlar a carabineros; está en la fiscalía oriente, de donde proviene Xavier Armendariz, Mario Schilling y Alejandro Jacir, infames personajes involucrados en el caso Lavandero, Saif Khan y Bombas; el remplazante de Armendariz tiene a sus dos hijos imputados, en la misma fiscalía en donde es jefe, por tráfico de cantidades enormes de marihuana y lo último que se sabe es que los niños “tienen problemas psicológicos”.
Pese a esto Osthurteguy no ha cejado, incluso ha opinado, de modo tajante y sin ahorrar adjetivos, sobre el Caso Bombas pese a que la sentencia aún no esté ejecutoriada, es decir, la mentada sentencia definitiva aún no es definitiva.
La mentada crisis es sólo “comunicacional”, no hay fiscales capaces de probar su inocencia, empezando por el nacional, Sabas Chahuán, y su antecesor, Guillermo Piedrabuena. Hay casos de corrupción no investigados en Talca, la fiscal Graice Salazar y de montajes, tan graves como en el Caso Bombas, pero con imputados condenados y nadie ha alzado la voz contra Ljubetic y otros tantos fascistas y mentirosos caza mapuches disfrazados de autoridades.
Chilevisión hace una semana hizo un reportaje amarillista sobre la corrupción de los abogados y no tocó ni con un pétalo de una rosa a todos los nombrados en este artículo, personas que deberían rendir sendas cuentas por sus acciones, muchas de ellas criminales. Es más, el reportaje usó como fuente, del bando de la probidad, a Julián López, implicado en el caso Lavandero, quien ocupa el cargo, ni más ni menos, del tutor ético del Colegio de Abogados. De más está decir que la presidenta del Colegio es la colaboradora pinochetista, y ex senadora designada, Olga Feliú.
Esta disputa es risible, mejor tomar palco mientras entre todos estos se olisquean el culo y discuten sobre quién de todos lo tiene más hediondo.

Algunos enlaces:

http://www.theclinic.cl/2011/12/01/fiscal-amigui-de-hinzpeter-fue-amonestado-por-el-corbatas-gate/


http://www.cooperativa.cl/el-conflicto-entre-orthusteguy-y-alejandro-pena-por-la-fiscalia-metropolitana-sur/prontus_nots/2011-05-04/082149.html


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viernes, 25 de mayo de 2012


Crónica de una gestión judicial inútil anunciada.
Por Ariel Zúñiga Núñez  (@azetaene )

Hay alguien peor que un abogado farandulero, un abogado farandulero flaite. Usted me puede acusar que incurrí en un pleonasmo, me tomaré tiempo para explicar que en estos asuntos existe una gradualidad y que no todo abogado es farandulero, y o flaite, necesariamente, según Andrés Bello los ejemplos permiten ilustrar las ideas, le haré caso.
La tercera vez que vi a Rodrigo Román fue en el auditorio de la escuela de derecho de la universidad de Chile, lucía su cabellera cana, al viento (con o sin viento), y su atuendo de very typical hommo chilensis proleta no proleta como siempre, es como un monito animado, jamás veremos a Homero Simpson con unos pantalones verdes.
Tiene razón, no debo incurrir en lo mismo que intento criticar, porqué hacer un examen a la apariencia de Román transformando una crítica a los abogados faranduleros de poca monta en un artículo farandulero más, debe ser que desde hace mucho prefiero perder un amigo que una broma, ante el desolador panorama que se nos abre el humor aparece como la única esperanza.
Pero lo dicho hasta aquí, lamentablemente, no es broma, Román cultiva su imagen tanto y más que un chico reality, no me sorprendería que tenga una dieta especial a base de rescoldos de barricadas y que salga a trotar (hacer running sería de fachos) entonando canciones de Victor Jara en tono marcial al clarear el alba.
De nuevo me arranqué, sigo, la tercera vez que vi a Román fue en la escuela de derecho de la chile en una estirada jornada académica organizada por el piquete jurídico. En dicha exposición el “culpable del montaje” era el “ministro Hinzpeter” y el traficantucho de Jalandro Peña era “el fiscal del caso”. Los demás hijos de la gran puta que intervenían en el caso eran “el colega tanto”.
El sopor UDIversitario se suspendió por unos minutos cuando tomé el micrófono, como uno más del público, y lo insté a politizar el asunto, a señalar enfáticamente y sin dobleces que el caso bombas era un montaje y que se debía atacar de inmediato, por todos los medios, al ciudadano israelí Rodrigo Hinzpeter Kirberg y a su fiscal estrella de opereta.
El seminario, a todo esto, era sobre la reforma a la ley antiterrorista que promovió Hinzpeter con éxito, para sacarse de encima a los Mapuche en el 2010 y que por serendipia alivió a los imputados del caso Security sacándolos de las fauces de la “justicia” militar justo a tiempo.
Román hablaba, o trataba de hablar, como jurista, la reforma era un asunto técnico, los niños debían tomar palco mientras los adultos se hacían cargo de estos tediosos pero imprescindibles asuntos.
La segunda vez que vi a Román fue en el desaparecido Taller del Sol en la plaza Brasil, a principios del 2010. Fui invitado como expositor, era la primera vez que se lo hacía en siete años. Hasta ese minuto mi día consistía en leer y escribir; mi lengua se la habían comido los ratones, o yo mismo, mientras mordía mi marginación, o se me había atrofiado de tantos años sin usarla para hablar.
Los asistentes a esa jornada recuerdan la airada discusión con el Profesor Jota, o más bien el enojo de Jota conmigo. La verdad es que mi tesis sobre la superación del sistema capitalista le cargó, lo consideró un insulto a su conclusión apresurada de que hay que reconstruir el paraíso perdido del Abya Yala. Me achacó el haber usado el término “primitivismo” (lo que no hice) y desde ahí me culpó de todos los pecados ultraizquierdistas habidos y por haber.
Sin embargo a mi me quedó marcado a fuego como llegó Román con su cabellera cana al viento, en la mitad del debate, hasta ese momento profundo y enriquecedor, se sentó al medio y comenzó a hablar sin siquiera habernos saludado.
Su discurso era un pastiche entre inoportunos comunicados, pavoneos varios, masajes capilares, interrupciones por llamadas a su teléfono celular que todos debíamos escuchar (por tratarse de asuntos muchísimo más importantes que la reconstrucción de la mítica Abya Yala o la superación del sistema capitalista) y su obligatoria mención a las “viejas”. Hizo su número, el moderador preguntó a un confundido público si habían preguntas, todos se miraban con cara de cámara escondida, a otra cosa mariposa como dice su excrecencia el premismiente, pronto volveremos con más diversiones.
Había sido todo, una vez más lo importante agredido por lo urgente, o más bien, por la neurosis de los urgidos; la solemne vacuidad de la izquierda apolillada envenenando el aire, tornándolo irrespirable.
Seguí con mi exposición pero me tomé la molestia de “hacer un comentario sobre lo que acaban de decir”, y ahí me fui en la volá, suficiente para que no se me volviera a invitar en siete años.
“El rol del abogado de izquierda, si es que tiene alguno, es acompañar las luchas, no secuestrarlas bajo la excusa de que son asuntos técnicos. No debe convertirse en la Cruz Roja de las luchas sociales, ahí donde llegan los heridos por el fuego cruzado; si es de izquierda debe luchar como pueblo para el pueblo no como un profesional que hace algunas horas de caridad al día”.
Román no estaba a la altura del conflicto, no tuvo como responder, supongo que como típico leguleyo masculló su rabia y la liberó, gradualmente, en los pasillos por la vía del pelambre. Su silencio no fue ni estoico ni incómodo, como se dice en el pool “quedó pillo”.
No hay tercera sin primera.
La primera vez que vi llegar a Román, siempre atrasado y apurando a los demás, fue en la USACH unos meses antes.
Dedicó media hora a hablar de las “viejas”, ese es el modo patronal en que llama, genéricamente, a los miembros de ANDHA Chile, lo más sorprendente es que la sala estaba llena de estas “viejas”.
En una de sus intervenciones me quedó marcado a fuego la supina ignorancia del letrado Román, ocupó quince minutos ladrándole al árbol equivocado, decía, a propósito de escopetas “aquí nuestros tribunales han vulnerado nuestro sacrosanto derecho a la segunda instancia”.*
Eran los últimos días del 2009, yo me decía para mis adentros “ojalá que no pase nada, ojalá que no encanen a nadie, pues si pasa algo estos tipos no sacarían a un osito de peluche acusado de cruzar la calle a tres metros del paso de cebra”. Lamentablemente pasó lo que todos sabemos, y sin querer queriendo todos y cada uno de los acusados en el “caso bromas” cuentan los días para su absolución... luego de un canazo que no despintará nadie.
Así te quería ver.
Román, cual Pinochet, fue el último en adherirse al plan y quien con más fanatismo lo ejecutó. Fue Mauricio Daza, yerno del senador RN Horvath y miembro del staff del Guatón Soto quién defendió la tesis del montaje mientras los abogados de DDHH se la pasaban de conversatorio en conversatorio.
Y quién más que Daza lo podía hacer, desde un comienzo quedó claro que conocía el proceso penal, y las garantías con que contaban sus defendidos.
No así Román que siguió con el libreto de la pureza técnica de su oficio hasta que la gobernadora del Maipo tuvo la genial idea de acusarlo de haberle robado su teléfono celular en una audiencia en San Bernardo. Desde ese momento, pelo al viento, comenzó a hablar de montaje y apuntó con el dedo a Hinzpeter y Jalandro.
Pero era demasiado tarde, el daño estaba consumado, Jalandro ya no era fiscal y a Hinzpeter lo había apuntado la UDI en la Moneda. El momento para golpear, en patota, al Ministro del Interior fue cuando se le desmoronó el caso de Saif Khan, esa fue la ventana de oportunidad que se desperdició, y con eso también se le regaló varios días en cana a los imputados por el caso bombas de ruido.
Román creía que no se podía hacer nada, para él la “causa” estaba en “sumario”. Cuando que había que politizar el caso se las dio de abogado y cuando había que probar que se era buen abogado ¿Qué hizo Román? Politizó el caso.
Si te las vas a dar de abogado buena onda tu primera obligación es saber hacer tu pega; muy poco ayuda un profesional incompetente aunque su corazón esté henchido de bellas intenciones y tenga varios posgrados en hablar en jerga compañerística.
Impertinente.
Muchos juzgan el interrogatorio a Hinzpeter como un fracaso para el Ministro y un éxito para los imputados, aunque nadie lo piense así desde la defensa (salvo Román).
Hay que ser recontrapelotudo para preguntarle a un ministro de Estado “¿que cargo desempeña usted en la administración pública?”. De ahí en más, el examen de Román fue una completa y absoluta falta de respeto con el tiempo y la inteligencia de medio Chile, un despropósito, no se le preguntó algo que fuera relevante, el abogado de Hinzpeter tomó palco mientras los defensores hacían turnos para decirle idiota a Román en distintos tonos mediante sus objeciones. El ministro del interior no sacó provecho político de esto porque ha demostrado que tiene sólo la cara de inteligente; si realmente lo fuera esto habría sido papita pal loro, una oportunidad servida en bandeja para salir jugando.
Román arriesgó el juicio, y la libertad de algunos imputados, cuando éste ya está ganado, y llegó tarde y apurando a los demás (como siempre), demorando en total más de dos semanas el término del tormento. No nos olvidemos que esta declaración de Hinzpeter motivó que la fiscalía intentara recusar a los jueces, sin éxito.
Como en un juego entre tonto y retonto la fiscalía, y el ministerio del interior, quemaron todas sus naves (las pocas que le quedaban) para evitar que Hinzpeter testificara; si hubiesen tenido en cuenta que lo interrogaría un abogado tan incompetente como Román otro gallo cantaría, hasta podrían haber ganado el juicio a última hora.
Pero la estupidez jamás dejará de sorprendernos, es lo único infinito; cuando alguien descubra el modo de producir electricidad a partir de la estupidez todos nuestros problemas quedarán en el pasado.
Notas.
*En materia penal los procesos se fallan en una única instancia, la doble instancia no es un “derecho”, es una malformación congénita de nuestro sistema judicial creado para que existan los mayores espacios para la corrupción posibles. Todos los procesos que han sido reformados (penal, familia y laboral) son orales y de única instancia. Cuando se reforme la justicia procesal civil, todos los juicios en Chile serán de única instancia. Las Cortes cumplirán, como hoy lo hacen en materia penal, el rol de anular juicios no de realizar uno propio. En una instancia se revisa tanto los hechos como el derecho, las Cortes revisan que las leyes se hayan respetado en un proceso, no vuelven a examinar los hechos.
** Hablando de abogados-faranduleros-flaites no podemos dejar de anotar que ayer jueves Mario Schilling apareció en la radio Bio bio interviniendo en esta discusión; el modo que encontró para colarse fue asumir la defensa de un desgraciado ciudadano que mató a un vecino odioso en Peñaflor.

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lunes, 12 de marzo de 2012


Schilling versus Lavandero.
Por Ariel Zúñiga Núñez.

Pese a los letreros que adornan el frontis de nuestras UDIversidades, a los avisos que tapizan, y financian, la prensa canalla, y a las leyes pinochetistas y bananeras que rigen la materia, tanto el periodismo como la abogacía no son profesiones que se adquieran producto del cumplimiento de exámenes académicos, y pago de aranceles, son oficios que se cultivan con dedicación y paciencia.
Sobran casos de personas que han terminado sus estudios de derecho y jamás se han aparecido en un tribunal; también de otros que son grandes periodistas y jamás han pisado una universidad.
El caso de Mario Schilling es paradigmático, tengo entendido que es periodista y abogado, al menos en el papel, pero todo el mundo lo conoce por el ejercicio de otro oficio: El de relacionador público.
Los gringos distinguen entre los abogados de negocios, o corporativos, y los litigantes. No es lo mismo ser el asesor comercial de “La Polar”, quien redacta sus contratos leoninos, y quién planifica el modo de consumar la estafa masiva, al de los litigantes que deben presentar recursos en los tribunales para evitar que los encarcelen. Tampoco es lo mismo el periodista que arriesga su vida por obtener una respuesta hasta ahora silenciada, inconveniente para el poder, que aquel que usa, o más bien abusa de, la palabra para confundir a las masas para encubrir al poderoso.
Mario Schilling fue contratado por la fiscalía metropolitana oriente en calidad de periodista, no de abogado, nunca ostentó el cargo de fiscal, y no para ejercer el periodismo sino que para confundir a los ciudadanos de las oscuras resoluciones del ministerio público. Su labor fue el encubrimiento de Xavier Armendariz, su jefe.
Que la fiscalía regional oriente necesitara de un relacionador público es, de por sí, una demostración de que algo precisaban ocultar. Una institución que cumple la constitución y las leyes basa su respetabilidad en dicho acatamiento, y si los ciudadanos no comprender cual es la función que realizan el rol de educarlos es del ministerio de educación, no del ministerio público.
Schilling fue contratado para encubrir el caso Lavandero, y eso hizo, con tal devoción que lo sigue haciendo meses después de dejado el cargo.
Si Armendariz hubiese cumplido la ley, respetado el debido proceso, en pocas palabras hecho su pega, podría caminar hoy con la frente en alto y más, podría secar en la cárcel a Lavandero. Hoy no puede ni lo uno ni lo otro porque lo que armó no fue un juicio sino que una emboscada.
Una fiscalía ansiosa por crear consentimiento.
Mario Schilling fue contratado para achicar, para arrojar al mar parte del agua que se colaba al buque de la fiscalía por la borda. A Lavandero no lo juzgaron, lo ejecutaron. A muchos se les ha olvidado que el “juicio” lo transmitieron en vivo y en directo por la TV nacional, sin embargo nunca más hemos visto esas imágenes.
Desde su cargo de relacionador público Schilling también nos dijo que el ciudadano Paquistaní Saif Khan era un terrorista; que el “caso bombas” había experimentado un “avance significativo”, que pronto habrían noticias. Pero no sólo noticias malas divulgó, también se abanicó con el caso la “Quintrala” demostrando lo eficiente que puede ser nuestra justicia cuando se trata de investigar la muerte de un Patricio.
Y así como la fiscalía no pudo jamás contener su verborrea, su necesidad de televisar sus decisiones, antes incluso que ellas se materializaran en acciones judiciales o policiales, el señor Schilling, una vez sin pega, tampoco ha podido soportar la vida sin exhibirse en televisión.
A menos de una semana de dejar su trabajo de relacionador público de Armendariz, consiguió que sus amigos periodistas de TVN realizaran una nota sobre un intrincado caso de un trabajador que demandaría a una aerolínea por problemas laborales, hasta ahí todo raro, hasta que aparece el abogado que lo representaría, adivinen quién.
Luego apareció denunciando a su nuevo empleador, una UDIversidad de mala muerte que antes era un preUDIversitario, súbitamente se había dado cuenta que dicha institución era una mierda al recibir una carta que lo conminaba a aprobar a todos sus alumnos. Hasta ese minuto a Mario Schilling no le había parecido nada de mal dictarle clases a alumnos que con suerte obtuvieron 450 puntos en la PSU; aprobarlos a todos, o reprobarlos no trae ninguna consecuencia, ninguno de ellos será abogado, a lo más serán procuradores titulados de esos que abundan... o relacionador público, quién sabe, Chile es un país generoso (con algunos).
Como el síndrome de abstinencia televisiva es más fuerte, la angustia por figurar, Schilling irrumpe ayer domingo mediante El Mostrador con el claro fin de pegarle en el suelo, a alguien que él creía abatido, el ex senador Jorge Lavandero.
Los fachos furiosos y la caja de pandora.
La noticia sobre el homenaje que se le realizaría a Jorge Lavandero fue la oportunidad para que el facherío, aún dolido por la funa a Labbé-Krassnoff, se expresara. Su falta de tacto, y de intelecto, consiguió lo contrario: Que los medios de comunicación del capital se vieran obligados a contar qué había pasado con Lavandero luego de haber sido encarcelado.
El ex Senador no está muerto, como muchos lo quieren, está vivo, hace un par de años presentó un libro sobre su caso, ese libro ha agotado varias ediciones, y en los medios nada se ha dicho, ni una sola palabra.
Desde que fue puesto en libertad ha acusado públicamente a Armendariz de tenderle una trampa, y éste, se ha refugiado tras las faldas del ministerio público y hoy lo hace detrás de su espinita, el relacionador público Mario Schilling.
Sólo los fanáticos lavanderistas, que sí existen, dirán a los cuatro vientos que el ex senador es inocente. Yo jamás he dicho algo parecido, lo que he reiterado hasta el cansancio es que a Jorge Lavandero Illanes se le privó de la garantía procesal más importante que dice respetar este país que es haber sido juzgado en un juicio oral, público y contradictorio.
Armendariz se preocupó de conculcar este derecho, Schilling de encubrirlo.
Ya que no hubo juicio oral jamás se presentaron las mentadas “pruebas” que dice hasta ahora que posee el ministerio público el Sr Schilling, es más, perdió cualquier posibilidad de poder presentarlas.
Cuando Schilling dice que no se puede cuestionar lo que se hizo pues Lavandero ya ha sido condenado por los tribunales estamos frente al caso del estafador beneficiándose de su propia estafa. El ministerio público en vez que procurar la resolución de este conflicto haciendo su pega debe pagarle a agentes externos para diseminen cahuines de peluquería con tal de justificar la canallada que perpetraron.
Lavandero tiene todo el derecho a gritar a los cuatro vientos lo que se le dé la gana, que la fiscalía entre en pánico por ello es porque mucho tiene que decir aún sobre este caso.
La confesión de Schilling.
La entrevista a Mario Schilling en El Mostrador es muy interesante, desde el punto de vista legal.
Hasta ahora nadie había reconocido que la fiscal Erminda Vidal había sido expulsada porque Guillermo Piedrabuena no soportó la idea de que su investigación no concluyera en la presentación de cargos contra Lavandero. Es decir, el fiscal nacional, antecesor de Chahuán, no mandó a Armendariz a la Araucanía para que realizara su trabajo con imparcialidad, que es lo que la constitución exige, sino que a condenar a Lavandero a como diera lugar.
Tampoco alguien había sido tan torpe, o caradura, como para mencionar que existían “múltiples testigos” que coincidían en lo mismo.
Digo torpe porque esos testigos jamás se presentaron como tales y si existían no se entiende porqué el Sr Armendariz instó a Balmaceda, abogado de Lavandero, a que llegaran a un acuerdo en vez que ir a juicio.
Digo caradura porque al hablar de estos asuntos rebasa todos los límites de una conducta aceptable para un ex funcionario público que es guardar reserva de lo que conoció durante el desempeño de su cargo, máxime cuando la divulgación lo expone a ser perseguido por injurias y calumnias.
Y en el paroxismo de su caraderajismo dijo:
..el fiscal no se tiene que rebajar para querellarse contra ex imputados y acusados y condenados por delitos sexuales, porque sino cada fiscal va a tener que rebajarse a presentar querellas de cada criminal que investigó”.
Las estadísticas de la fiscalía son públicas, los condenados en libertad no se cuentan por cientos sino que por miles ¿Cuantos de ellos han acusado públicamente a los fiscales de tenderles una trampa? ¿Cuantos de ellos publicaron un libro explicando sus fundamentos?
Lavandero ha sido el único que ha realizado dicha tarea por lo que la carga oprobiosa de “rebajarse” que esgrime Schilling desnuda la intención de éste y su entrevista: Confundir al lector incauto.
Si eso fuera poco, el ex relacionador público de la fiscalía oriente, y ex profesor de la UDIversidad Pedro de Valdivia, Mario Schilling, además volvió con otro asunto que a fuerza de años se había podido encerrar en la caja de Pandora: El de la ex pareja de Lavandero, y ex presidenta del Consejo de Defensa del Estado, Clara Szczaranski.
Todos sabemos, hasta los ex alumnos de Schilling, que la garantía del debido proceso prevalece ante todo malabarismo y tinterillada, empezando por “los testigos de contexto”. Como recordó Lavandero en sus entrevistas el jueves pasado las declaraciones de Szczaranski y Coulon eran injuriosas, el tratar de blanquearlas, llamándole a pruebas a injurias en los medios de comunicación, no significaba que ellas tuvieran el propósito de probar el caso de la fiscalía sino que...
...algo decisivo y que quebró internamente al senador fue el testimonio de Bruno Coulon, que era hijo de Clara Szaransky, que declaró haber sido abusado por el senador mientras él estuvo conviviendo con su madre, y eso fue un detonante.” (Mario Schilling en El Mostrador)
Por lo tanto para el abogado Schilling el rol de los fiscales es “quebrar internamente” a los imputados en vez que probar más allá de toda duda razonable la existencia de un delito y la participación culpable del acusado.
Al parecer el Sr Schilling faltó a las clases sobre prueba ilícitamente obtenida cuando estudió periodismo, o a las de ética periodística cuando estudió derecho, o viceversa, o da lo mismo. Todo lo que dice este señor, un vil jurero, un mercenario de la palabra está contaminado con el autoritarismo, el nulo respeto a los DDHH que tiene convertido al ministerio público en una institución tan oscura y tenebrosa como la judicatura de los años ochenta.
Viles mafiosos, incapaces de reconocer errores, defendiéndose entre ellos con una lealtad de hampones, tratando de salvar sus posaderas mientras cobran por seguir diseminando veneno en televisión.
De qué nos sirve que se aboliera la tortura con el nuevo proceso penal si nuestros fiscales creen que el modo de investigar es “quebrar internamente” a los imputados en vez que producir información oponible a terceros conforme a los derechos humanos. Ahora entiendo porqué a Saif Khan se le negó un traductor, un abogado, un baño y un vaso de agua durante todas las horas que duró su interrogatorio; porqué el ministerio público filtra información personal de forma deliberada a los medios de los imputados e intercepta las comunicaciones de sus abogados defensores.
Una institución que realiza su trabajo conforme a derecho no requiere contratar ni matones, ni testaferros, ni relacionadores públicos.
Schilling comparó a los defensores de Lavandero como los creyentes de la virgen de Villa Alemana. Me parece que el ejemplo es proporcional a la inmundicia que se esconde. El caso Lavandero tiene mucho de aquel montaje de los 80', y Schilling lo sabe muy bien, aquí se hizo creer a todo un país que al senador se le había probado un delito, y esto no es así. Ninguna de las “pruebas” de las que se ufanaron los fiscales, y que aún Schilling presume de que existen, han sido presentadas alguna vez para un escrutinio público.
Es por esto que Schilling se refugia en un terreno que él cree sólido: “Lavandero es culpable porque así lo sentenciaron los tribunales”.
Yo digo algo distinto, no reconozco un fallo judicial que no resiste análisis, y que se dictó contra las garantías procesales de un imputado. Y lo he dicho, y lo diré, tanto en el caso de un poderoso como Lavandero como al de cualquier hijo de vecino que se ha topado con una emboscada de estos pacos paranoicos con traje italiano que se dicen fiscales.
Y lo reiteraré por enésima vez: Quién le debe una explicación al país no es Lavandero, ni es Schilling, es Xavier Armendariz.
Si no son capaces de lavarle la cara a su sistema judicial su único aporte será el de sentar las bases para su destrucción. Urge una reforma, una de verdad, es más, urge un país nuevo, uno en donde los mentirosos profesionales, como Schilling, no sean invitados a la tevé.

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lunes, 2 de mayo de 2011

Alejandro Peña y Rodrigo Hinzpeter irán presos, aunque demore 20 años.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
*Ilustración de Christiano.

Hablar de guerra social ha sido una irresponsabilidad e incluso una estupidez, eso se puede afirmar sin temor a equivocarse cuando no se ha podido sustentar el espíritu de combate al primer traspié.
Me preocupa otra guerra, aquella entre el Chile republicano y el fascismo, esa de la que algunos se acuerdan sólo cuando de acarrear votos se trata. Y esto no es una disputa, no es una justa medieval, es una guerra y más, una guerra santa ¿Acaso podemos transar la presunción de inocencia? ¿Podemos relativizar la necesidad de evidencias para condenar penalmente a un chileno? Me parece que esos valores son absolutos, intransables, vivir sin aquellas garantías, escritas en el papel meramente dirá usted, nos traslada a otro mundo, uno en que los gobiernos no son la autoridad sino que el poder y en el que estamos sujetos a sus caprichos, en que nos transformamos en un alimento para su sadismo.
Nunca ha existido presunción de inocencia dirá usted, en parte le encuentro razón, nunca existen principios liberales del derecho penal para los pobres, a ellos no les alcanza para costear Derechos Humanos, aquellos a los cuales se lo priva hasta de la lucha de clases ¿Acaso no somos pobres? ¿Proletarios? Por favor no hable huevadas, si está leyendo esto no lo es aunque se haya bebido sólo un té sin azúcar de desayuno, el pobre no tiene acceso a la internet, ni a los medios alternativos ni a darse el lujo de ser de izquierda, menos de ultraizquierda.
¿A quién defiendo en este momento? Se preguntará usted entonces, pues obvio, a la izquierda, incluso a quienes no se consideran parte de ella, personas con acceso a medios, con familiares y amigos en el poder, y con recursos (económicos, valga la redundancia) para pagar abogados de verdad (de su propio bolsillo o mediante amigos y o familiares).
Este selecto grupo no se veía amenazado hace bastante, desde que las armas de la dictadura aún humeaban los primeros días de “democracia”, para ellos, para nosotros, la presunción de inocencia es un hecho, era un hecho, algo que se nos debía respetar de todos modos en esta sociedad de castas llamada Chile.
Pero Bachelet, Harboe, Perez Yoma, Juan Agustín Figueroa, Armendariz, Sonia Rojas, Piedrabuena y Sabas Chahuán se prestaron para socavar este principio, Hinzpeter no tuvo que hacer nada más que reordenar las piezas trasladando a Jalandro del departamento de montajes contra narcotraficantes extra PDI (dedicado a apresar pobres, es decir personas sin presunción de inocencia, sin acceso a medios ni a abogados de verdad) a cargo de una policía política afiebrada, constituida por verdaderos genios de la estupidez, como los que conformaron ALTO S.A para amedrentar mecheros, consolidando esta burda maqueta tercermundista de Gestapo.
Entonces nos vemos enfrentados al caso bombas de ruido en todo su esplendor, en el momento en que vamos a poder contar cuántos pares son tres moscas, ya pasó la etapa del “me pegan mucho” y “me tienen encerrado todo el día”, ahora se trata de que la fiscalía juegue las cartas que ya mostró y que los tribunales, y la defensa, también lo haga, esa es la cuestión.
Y estamos en el mismo punto que hace unos meses contra los mapuches ¿Se librará esta guerra, que es guerra santa, hasta el final, o seguiremos actuando a lo “caballero”?
Anoche Mauricio Daza, abogado de Pablo Morales, fue invitado a Tolerancia Cero. Es primera vez que un miembro de la defensa es invitado a televisión abierta y se lo hace nada más y nada menos que en horario prime. Daza ha sido duro, incluso más duro que todos los demás abogados en los medios, y no ha tenido pelos en la lengua para hablar que aquí hay un montaje. Sin embargo anoche se desinfló, primero relativizó el término, “es que montaje puede significar varias cosas”, luego se pasó a la tesis, vulgar en insana por lo demás, de que aquí habría un trabajo “mal realizado” por la fiscalía.
¿Qué sería un trabajo bien realizado? ¿Que a los 14 del 14 los acribillaran en un falso enfrentamiento como en los tiempos del fiscal Torres Silva? Cada vez que se habla de un buen o mal trabajo es preciso aclarar para quién o para qué se está trabajando.
¿Balmaceda hizo un buen o un mal trabajo cuando “defendió” a Lavandero? recordemos que ese abogado apresó sin asco a su cliente previo acuerdo con Armendariz para que no lo acusara por un delito propio. Yo creo que el pije Balmaceda hizo un excelente trabajo, él estaba contratado bajo cuerda para entregar a su cliente en el momento correcto, y se le remuneró muy bien, sigue ejerciendo como abogado y en casos “emblemáticos” (y muy bien pagados) como el del alcalde de Colina a quién el supermercado Totus le pasó una maleta con billetes para que se “la cuidara”.
Alvaro Baeza, el abogagster del SERVIU ¿hizo un mal o un buen trabajo cuando hizo perder a sus clientes contra las inmobiliarias de Chicureo y los dejó sin un centavo? (él se quedó con los 800 millones que quedaban en caja como honorarios)
Los abogados de la Defensoría Penal Pública, o los de la Corporación de Asistencia Judicial ¿hacen un buen o un mal trabajo cuando hacen perder a sus patrocinados para así llegar temprano a sus casas? Si hicieran bien su pega, es decir pelearan a muerte cada uno de los casos ¿Cuánto tiempo resistiría nuestra sociedad de castas?
Lo que hace diferente al caso de los mapuche, ahora en huelga de hambre pero condenados, y de los 14 del 14, es que existimos personas detrás, medios alternativos pero medios al fin y al cabo, recursos intelectuales y económicos para luchar, por lo tanto podemos, y debemos, exigir que esa lucha sea en igualdad de condiciones. A fin de cuentas estamos exigiendo nuestros derecho de consumidor.
¿Qué ocurre cuando se niega esa neutralidad? ¿Esa camarería esperable entre personas provenientes del mismo sitio? Cuando sucede eso se patea el tablero; cuando eso pasa no se abofetea a nadie sino que se cobra con sangre, es decir, se desata una guerra.
Y esto es lo que sucede ahora. A los mapuche no se los condenó por ley antiterrorista pero se “probó” delitos comunes en su contra usando esa ley de modo inconstitucional, y dichos delitos comunes se los interpretó tan laxamente que resultaron condenas equivalentes a que si hubiesen sido condenados por la mentada ley (anti) terrorista.
Si dejamos que los jueces acomoden la sentencia, para que pueda se digerida por todos, harán lo mismo que en Cañete: O la mitad de lo que pide la fiscalía para todos o la totalidad de lo que pide la fiscalía para la mitad. Eso lo harán los jueces recurriendo a su amplia gama de indecentes argumentos, no conozco un solo caso en que nuestros tribunales le hayan dado la espalda en todo a la fiscalía y al ministerio del interior.
Para el caso bombas de ruido qué quiero decir con esto último, que la sentencia del viernes pasado es una pésima señal de que esto es lo que sucederá si no encontramos el modo de revertir políticamente el caso, es decir, cambiar la correlación de fuerzas de modo que los tribunales sean también presionados por parte importante de la población y no sólo por la Gestapo ALTO S.A y los narcotizados secuaces de Jalandro de la fiscalía sur. Lo que sucederá inevitablemente, si es que no se cambia la cancha de juego, es que la fiscalía no obtendrá sentencia alguna por asociación ilícita terrorista pero sí serán condenados los imputados por colocación de artefacto explosivo. (Preferirán lo tangible a lo intangible)
Usted dirá que un poster de Axel Roses no podría probar un bombazo, de acuerdo, en un mundo ideal eso no podría pasar, tampoco en un país decente. Recuerde que estamos en Chile y a Llaitul se lo condenó con “evidencias” tan absurdas y falsas como esas, y como habría sido un exceso, un despropósito, culparlo por terrorismo e intento de homicidio se le acomodó la sentencia para que pagara por cualquier cosa siempre que se quedara preso y por mucho tiempo.
Vuelvo a la presentación de Daza en Tolerancia Cero.
No faltan los abogados paleolíticos que creen que importa un bledo lo que se haga en los medios pues “los casos se ganan en los tribunales”; tampoco faltan los picaos a ultraizquierdistas medievalistas que creen que los medios de internet son invisibles e irrelevantes, como si el mundo virtual fuera meramente virtual y que la política debe hacerse forzosamente escoltado por un guanaco.
Primero, los juicios grandes se ganan con todos los medios, no sólo los económicos, los jurídicos y los comunicaciones, con todos al mismo tiempo, y si son casos políticos se ganan políticamente o se pierden.
Segundo, el mundo es un todo en que no hay un adentro y un afuera; no existe una dualidad mundo real y mundo virtual, así como tampoco existe una diferencia entre economía real y bursátil. Las computadoras no se gobiernan solas son ciudadanos expresándose políticamente, organizándose, presionando a su tío o hermano que es juez, policía o fiscal. No sea idiota, ninguna lucha se ganará tomándose de las manos junto a los únicos cien pelagatos convencidos que existen. Por eso no se debe desdeñar ninguna posibilidad de sumar adherentes, es más, casi todo depende de cuántos, y qué tan importantes sean (no olvide que Chile es más que una sociedad de clases, es una de castas) los apoyos que reciba.
Por eso, desaprovechar una tribuna tan importante como la de Tolerancia Cero es inadmisible. Daza dijo lo que todos sabemos pero cuando debió apostar fue pusilánime ¿Es un montaje? Hay distintas formas de interpretar eso, respondió.
Y a qué se arriesga Daza, si reitera que es un montaje en TV abierta ¿A que el colegio de abogados, el mismo que admite a profesionales de la talla de Jalandro y Hinzpeter, lo sancione? ¿A que se lo acuse de prevaricación como los Lucksic hicieron contra los abogados en el relave de Pelambres?
Digamos las cosas por su nombre, un abogado que mete su nariz en un caso como este no va a ser nunca contratado por D y S ni por Fallabella, nunca jamás, así que nadie perderá trabajo por hablar de montajes una vez que se está embarcado. Quedará, como sabemos todos, en lista negra, quemado, muy probablemente de por vida, en un sitio apenas más arriba que el del abogado de los narcos.
Allí radica la fragilidad, y al mismo tiempo, la fortaleza de una defensa como esa. No hay nada que perder y sí hay mucho que ganar, por lo tanto es absurdo preocuparse de lo que ya se perdió en vez que hacerse cargo de ganar que es lo único que se tiene.
Y como dije en un principio esta es una guerra, y más, una guerra santa, aquí no se juega la libertad de unos cuántos inocentes sino que valores intransables que de relativizarse dejan expuestos a medio país a los caprichos de una policía política histérica, corrupta y narcotizada.
Los juicios son un montaje, y más, decir un montaje es muy poco pues no es afirmar nada.
El ministerio público por mandato constitucional es el único que puede dirigir la investigación, en la práctica es el único que puede investigar. ¿Como nos defendemos entonces, cómo probamos una tesis alternativa? Simple, la fiscalía investiga pero la constitución le obliga, ojo, le OBLIGA, no le sugiere ni le faculta, le OBLIGA PERENTORIAMENTE a investigar con objetividad, es decir, a recopilar toda la información que pruebe el delito así como la que exculpe a los imputados.
Cuando la fiscalía investiga de modo sesgado, es decir, quiere a toda costa probar su afirmación inicial, su prejuicio, no sólo investiga mal sino que los fiscales a cargo incurren en notable abandono de deberes constitucionales y, además, puesto que no existe ninguna norma especial que los ampare, al actuar por fuera de la ley configuran los delitos de prevaricación y de imputaciones calumniosas. Si existiera una organización entre policías, fiscales y miembros del gobierno para obtener sentencias al margen de la ley estaríamos ante una organización ilícita para perpetrar terrorismo de estado, los que no me cabe duda serían crímenes de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles e inamnistiables.
Juan Guzmán Tapia, hace unos meses apenas, antes del juicio de Cañete, dijo que a los abogados de DDHH les había coraje para perseguir a los fiscales que habían montado juicios adulterando pruebas, pagando a testigos (sobornándolos), intimidando a testigos de la defensa, etc. No sólo debimos conformarnos con ganar los juicios, dijo Guzmán, debimos en su momento meter presos a esos fiscales para que nunca más se atrevieran a hacer algo parecido.
Me da la impresión que la falta de coraje persiste y eso lo olfatean los fiscales y los perros cebados del gobierno, pese a sus problemas nasales, y por eso actúan con tal desparpajo. Los fiscales deben enterarse de que hay personas que no olvidarán ni aceptarán que se impongan, como dije esta es una guerra, una guerra santa: Aunque nos demoremos 20 años Hinzpeter y Alejandro Peña deben ir a la cárcel por lo que han hecho y están haciendo, debemos hacernos esta promesa ante nosotros mismos y para ganar el caso bombas de ruido debemos crear la impresión de que esto haremos o simplemente nos sentaremos en un tribunal a mendigar.


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martes, 26 de abril de 2011


A propósito de la biografía de Jalandro Peña publicada en el "Ciudadano"*.

Se olvidó mencionar que la impunidad con la que actuado largos años Alejandro Jalandro Peña es producto de los vínculos políticos de su padre (ppd) y su "llegada" en los tribunales. Antes de ser fiscal fue relator de la corte, cargo usualmente ocupado por personas que se arriman al poder de cualquier modo o que lo poseen. Ser relator es un cargo codiciado y que sólo está al alcance de personas apadrinadas, sobretodo en los tiempos en que Jalandro anduvo por ahí, que no se nos olvide que en esa época no existía academia judicial y sólo se llegaba a los tribunales por pituto. 

Quiere decir que la "llegada" de Jalandro en los tribunales, y que le permitió condenar imputados sin pruebas y librarse él de acusaciones que sí las tenían, es anterior a su cargo de fiscal y explicaría a que llegara a tan alta investidura pese a haber sido un estudiante mediocre y adicto. La reforma procesal penal pretendió dejar fuera, sin éxito alguno, a todos quienes provenían del mundo judicial puesto que se sabía, hay toneladas de estudios al respecto, que se trataba de personas corrompidas, que nadan como peces en el agua sucia del autoritarismo, las confesiones bajo tortura, el clasismo, el nepotismo y el "bello legado" de Pinochet. 

En Santiago cuando se implementó la reforma se colocó, a instancias de un nefasto personaje como Guillermo Piedrabuena, a Armendariz y Sonia Rojas (ambos ex jueces del crímen) personas que debían ser jubiladas por su contaminación con el antiguo régimen de justicia (el sistema inquisitivo); además se colocó a Jalandro, en una fiscalía de menor entidad (pues sólo vería casos de "pobres") quién proviene del mismo mundillo. El único formado en la nueva justicia que ocupó un cargo ahí, y duró algunos meses, es Andrés Baytelman que pese a ser de derecha, un neocon en estado puro, es una persona que proviene de un sitio iluminado y no de las sombras como los antesmencionados.

Hablando de las sombras, uno de los citados en el artículo es Harboe, personaje siniestro y que ascendió del mismo modo, y quizá peor, que los antesmencionados. Que no se nos olvide que él junto a Sonia Rojas dirigieron la serie de operativos (los primeros en estilo Hinzpeter-Jalandro) en donde se decomisaron machetes de un grupo de danza afro (los machetes de Harboe de Subverso), y caca de gato en una casa ocupa (2006). Otro de esos infames es Armendariz quien montó el caso Lavandero de principio a fin, recordemos que ese es el único caso en toda la reforma procesal en que un poderoso ha sido condenado y, tal cual como Jalandro, sin pruebas que lo respaldasen.

Marko Magdic, mencionado en el artículo y que ocuparía un puesto en la oficina de Jalandro, es una persona capaz de vender a su madre por trozos por una cuota de poder, puede dar testimonio de ello cualquiera que haya estudiado con él en la Diego Portales, cuando llegó a ser presidente de la Federación de alumnos luego de un acuerdo con la dirección del establecimiento.

Como pueden ver Jalandro no es más que el niño símbolo de una cloaca infecta que es nuestro sistema judicial, en especial de aquellos que viven del delito.

** De visita en el INECIP de Buenos Aires (Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales), en 2001, mi anfitrión me informó que Marko Magdic, quien trabajaba para la Diego Portales, le había alertado de un ex alumno de dicha universidad que "había sido expulsado por robo" y que era ampliamente conocido en los círculos académicos de la criminología. Ese extraño personaje poseía mi nombre. Hago esta acotación sólo para alertar a los lectores del tipo de personajes que recluta el ministerio del interior, personas que han hecho carrera llevando y trayendo rumores, mintiendo sin ninguna contemplación de modo de arruinar las carreras de otros o para honrar la lealtad de sus jefes como vulgares lacayos. Esa es la madera de estos personajes, el tipo del INECIP me dijo esto muy afectado pues al Señor Madgic sólo le conocía su intento de desacreditarme pero jamás le había leído un párrafo sobre criminología o política criminal. Gracias a los servicios prestados a la dirección de la UDiPé pudo finalmente arribar a la dirección de Seguridad Pública con sueldo de ejecutivo privado. Si algo podemos exportar, pues nos sobran, son personas como esta, una que es capaz de viajar contratado para intentar truncar la carrera de un compatriota.


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martes, 5 de abril de 2011

Y la basura no vale más por acumularse.

Hace algún tiempo, digamos un par de años, hablábamos de sutilezas como la presunción de inocencia o que se debía probar un delito por el Estado “más allá de toda duda razonable.”
Las críticas que hacía en esos tiempos, y lo digo de ese modo porque cada vez me parecen más distantes, parecen banalidades en consideración a lo que hoy ocurre. Esto no sólo tiene que ver con los mapuche o con los 14 del 14; que no se nos olvide que María del Pilar Pérez fue condenada por evidencias tan sustanciosas y pertinentes como unos muñecos “vudú”.
Si habríamos dicho que pasarían estas cosas hace diez años, en tiempos en que la mitad de los abogados de Chile se capacitaba para la reforma procesal penal, nos habrían tildado de exagerados, catastrofistas o conservadores encubiertos, personas que querían a toda costa mantener todo en su lugar. Sin embargo nadie fue tan ingenioso para ello y se nos tildó del mismo modo por anticipar que ocurrirían sucesos aún más modestos pero que se confirmaron a los meses de entrar en vigor la reforma: Que aumentaría el número de presos, que existiría un efecto “rebote” que se fundamentaría en el aumento de las denuncias y detenciones para realizar una contrareforma procesal penal.
Y así fue, hace una semana rasgan vestiduras los abolicionistas de última hora. Hasta un cara de palo (de madera de luma) como Santiago Pavlovic, se creyó el cuento y puso como ejemplo a uno de los sobrevivientes que purgaba el infame delito de beber alcohol en la vía pública.
Sin embargo, cuando el abogado Alex Caroca, quién luego ocupó efímeramente el puesto de defensor penal público (hasta que la concertación y la udipé le hicieron la cama) redactó las “leyes adecuatorias”,estos mismos hijosdeputa pusieron el grito en el cielo mientras apretaban el rosario de su hipocresía. Sólo unos días duró la derogación de la detención por sospecha, de la detención por consumo de alcohol en la vía pública y la libertad como un derecho de los imputados; cada una de esas normas que se habían derogado porque eran violatorias de los derechos humanos que el nuevo código cautelaba fueron repuestas, y peor aún, según dicen los mismos hijosdeputa que cito, “perfeccionadas”. Hace diez años los pacos no sabían que hacer contigo y debían dejarte en paz, hoy, el paco puede hacer lo que le venga en gana y sólo dios, si eres creyente, podría consolarte.
Es más, ahora los pacos de dictadura, de rostro colorado y apellido mapuche, son fiscales y visten trajes italianos prêt-à-porter y zapatos de piel de cocodrilo (no es talla). Nadie habría pensado, ni en su peores pesadillas, que muchos prefieran caerle mal al paco que al fiscal, y ser detenidos en la vía pública, in fraganti, antes que los sádicos acusetes y tardomedievales de la fiscalía te busquen en tu domicilio.
Así las cosas era previsible que los fiscales les importara un pepino la huelga de hambre de los mapuche y el unánime acuerdo nacional que condujo, como dije esa vez “desde ahora en adelante sabremos que sólo el ministerio público (la fiscalía) es el responsable de lo que ocurre.”
Y así como con los mapuche, a Jalandro Peña, delincuente de poca monta que funge de fiscal hasta unos pocos meses más, no le ha provocado acidez estomacal acusar a los “líderes anarquistas” por delitos, desde luego inventados, que los tendrían presos a perpetuidad.
Pedirle escrúpulos a una persona que llegó adonde está falsificando juicios en contra de narcotraficantes sin jamás explicitar su relación personal con el consumo de drogas es creer que un dragón de komodo alguna vez sentirá nauseas.
Y Hinzpeter, ravotril incluido, le exigió que llegará “hasta las últimas consecuencias” es decir, le concedió carta blanca para hacer volar su patológica imaginación.
Por lo tanto no sorprende que Jalandro, en vez que hacer lo que debía, no perseverar en la investigación en contra de los 14 del 14 como sucedió en el caso contra Saif Khan, insistiera mentir hasta el final por si alguien le cree.
No se trata, como quizá usted crea, de tan sólo un intento desesperado por mostrar eficiencia allí donde sólo hay indecencia, el gobierno se juega el culo, todo su fascistosa impronta antirrepresiva.
Así que nadie se confíe en que los argumentos estúpidos no tendrán suerte en los tribunales. En la araucanía mandan las madereras, y eso significa que también mandan a los tribunales, y a los mapuche los condenaron dichas empresas. Aunque prosperen sus reclamos ante la FIFA el canazo no se los despintará nadie.
Y aquí, en esta mierda de ciudad, mandan los asesinos de traje italiano jalados como un mono o flotando en nubes azucaradas de ravotril.
Confiar en los tribunales es creer en el viejo pascuero. Nuestros jueces, como lo decía Vicente Huidobro en los treinta, cada vez que han debido optar entre la justicia y el queso se han quedado con el queso.
¿En qué tribunales estaremos confiando?
¿En los que absolvieron por secretaría a Karadima?
¿En los que revocaron la prohibición de funcionar a la fundición de Ventanas?
¿A los que condenaron a una mujer por usar muñecos vudú?
¿A los que condenaron mapuches por lo que habían escuchado testigos sordos, visto testigos ciegos y escrito testigos analfabetos?
En casos como estos los jueces se quedan con el queso pero primero le sacan la cáscara.
Así que no condenarán a todos ni por todo, divide et vinces en primer lugar, desatarán su poder sobre los “líderes”, recurriendo a la leyuleyada más miserable y la falacia más ramplona.
La fiscalía de Jalandro se ufana en los medios que posee, la declaración de miles de testigos (cuatro mil y tantos), cientos de peritajes (que los realizan órganos tan serios y confiables como los ratis y los pacos) y evidencia física "incontestable".
Independiente de la realidad paralela en que vivan estos tipos, a veces pienso que las corbatas les desoxigenan el cerebro, una evidencia es aquello que no puede ser negado, es cierto para todos, en cualquier tiempo y lugar, es un hecho público y notorio para los intervinientes en un juicio ¿Me quieren decir que es evidente una estructura jerárquica y disciplinada en una organización anarquista?
Lo que suceda de aquí en adelante el tomarnos en serio, intelectualmente esto que ocurre, ya nos ha hecho descender al mundo absurdo y reducido del consumidor de pasta base que deviene en analista. La fiscalía posee toneladas de basura que quiere pasar como evidencias y le importa un carajo que ni los argumentos ni la verdad se pesen o que la basura valga algo más por acumularse.
Evidencia espectral como le decían en tiempos de la santa inquisición, los argumentos son lo que soñó un fascista de poca monta como el paco que se las da de sociólogo o el último delirio del fiscal drogadicto.
Estupideces, mentiras, un asqueroso montaje al cual muchos jueces harían fila por validar agregando estupideces y mentiras propias.
Me permito un consejo a todos quienes se esmeran por sistematizar esto, por comprenderlo o hacerlo comprensible, absténganse de hacerlo, es como evitar el ruido en la habitación para que no despierte tu compañera: Mientras más empeño le colocas a la tarea más estridente es será el aporte.



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lunes, 3 de enero de 2011

...otros son culpables de antemano y para siempre.
Por Ariel Zúñiga Núñez.

Mauricio Redolés, fiel a su estilo timorato y cándido disfrazado de puntudo y adolescente, en su última crónica en “El Ciudadano” se refiere a cómo fue golpeado frente a testigos por un taxista, a quién logró identificar, y sin embargo el proceso judicial fue archivado. El poeta-cantante habla en primera persona de una situación por todos conocida: Pese a que el sistema penal se haya endurecido exponencialmente en los últimos veinte años de todos modos la impunidad de los pobres se ha mantenido.
lunes, 20 de diciembre de 2010


Sin cortes ni ediciones. Esta sesión es un documento histórico, veremos qué hacen los diputados con la información entregada aquí. Si quiere difundir esta información puede copiar y editar los videos. Imperdible la intervención de Fidel Espinoza y Sergio Aguiló.
Vea la lista de reproducción directamente desde youtube o aquí en Violencia y Control.

http://www.youtube.com/view_play_list?p=5A267D69529906E3

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martes, 14 de diciembre de 2010



...Pero sigo soltero.
Estimados,
me he casado pero sigo soltero. He contraido matrimonio en nombre de Saif Khan, ciudadano paquistani, a quien el gobierno ha impedido casarse para de ese modo deportarlo. Ha sido un exito rotundo, reciclaamos una norma de hace 160 anos y celebramos un matrimonio por mandato. Ahora Saif esta legalmente casado con una ciudadana chilena. Estoy enVvalparaiso en la comision de DDHH de la camara de diputados. Los diputados Tucapel Jimenez, Sergio Ojeda, Hugo Gutierrez y Sergio Aguilo han amenazado a Hinzpeter de acusarlo constitucionalmente si insiste en deportar a Saif.
Reitero, me case pero sigo soltero, me case por mandato en nombre de Saif.
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miércoles, 8 de diciembre de 2010
Espero que no digan que son "trazas" de ganzúas.







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lunes, 6 de diciembre de 2010

Audios de la audiencia de hoy lunes en el cuarto juzgado de garantia en que la fiscalia informa que no perseverara en la investigacion en contra de Saif Khan ya que es inocente.




Declaracion ante la prensa de Saif Khan y Lorena Cotroneo a la salida de la audiencia.


Declaracion ante la prensa de Pablo Sabaj, fiscal del caso.

Enlace directo para descarga.

Fragmento de la audiencia en que la fiscalia reconoce que Saif Khan es inocente.

Enlace directo para descarga.


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jueves, 2 de diciembre de 2010



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sábado, 6 de noviembre de 2010

Entrevista exclusiva a Sain Khan, ciudadano paquistaní acusado de terrorista por el gobierno de Chile en un evidente caso de montaje iniciado en la embajada de los EEUU.
Material exclusivo de Violencia y Control, por Cristobal Cornejo y Ariel Zúñiga Nuñez ( @azetaene )



Primera Parte:



bajar:

http://podcaster.cl/download?id=34023


Segunda Parte:



bajar:

http://podcaster.cl/download?id=34026

Tercera Parte:



Bajar:

http://podcaster.cl/download?id=34028

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