Bastará un tenue fulgor para iluminar las tinieblas.
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viernes, 29 de julio de 2011
Los Distintos Nombres de la Cobardía.
3:42 p.m. | Publicadas por
azeta |
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Pacos disuelven una manifestación apuntando con sus armas.
Los cobardes dicen ser tus amigos, tus compañeros, tus hermanos.
Si no te conocen tratan de validarse llamándose demócratas, pacifistas, moderados, puros de espíritu, optimistas, sabios.
Si su cobardía es mucha se visten de políticos, de abogados, de periodistas, de policías o de sacerdotes.
Cuando te disparan, o apuntan con una pistola a tu hijo o a un hermano sólo un cobarde encontraría excusas para quedarse cruzado de brazos.
La cobardía es la negación de toda moral, un cobarde lo es independiente de su credo y de su partido.
Los cobardes son el verdadero partido transversal.
Si se pregunta porqué Chile está como está no crea que es por algunos temerarios, algunos valientes, algunos exaltados. La culpa la tienen los cobardes.
Chile en el fondo es democrático: La mayoría de sus habitantes son cobardes y la cobardía gobierna.
Sólo un cobarde dejaría que le mataran a sus hijos sin hacer nada.
Carabineros desenfundan armas de servicio para disolver marcha estudiantil en Providencia.
Sólo un cobarde dejaría que le mataran a sus hijos sin hacer nada.
Carabineros desenfundan armas de servicio para disolver marcha estudiantil en Providencia.
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En una Crisis Sistémica la Izquierda debe apostar a Ninguna Salida.
12:47 p.m. | Publicadas por
azeta |
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Nicolas,
Comprendo la ansiedad que le produce a muchos el que la izquierda no posea una orgánica del tamaño y la solidez del movimiento social, más aún en este momento en que estamos en tierra derecha.
El problema es que, hasta entonces, la izquierda no ha sido capaz de crear nada con la coherencia argumental, o por último, la masividad suficiente, como para ser ella la que comande la movilización.
Lo que se intenta ahora, incluso con desesperación, es fundar una izquierda a propósito de la movilización.
Me parece que es un grave error pues cada individuo y grupo de la izquierda lo que debe estar haciendo en este momento es estar movilizado, no organizando actividades que pudieran ser incompatibles con la movilización misma y que pudieran entenderse como actos, como bien señala Jovanovic, entreguistas o pre entreguistas.
Digo lo anterior porque sólo se necesitan negociadores cuando hay algo que negociar. En este momento, siento decirlo -y al mismo tiempo me produce satisfacción- no hay nada sobre lo cual negociar.
No se trata de que el voucher cubra el 100% o e 50%, que el cobre se renacionalice en un 5% o un 20%, que hidroaysén sea más pequeño, que se implementes dos o tres letras del GANE, o que la educación se desmunicipalice o se haga gratis sólo en parte.
Esta crisis no tiene una salida sistémica y eso debería ser una gran noticia.
Debería, en caso que la izquierda comprenda la oportunidad y se resista al oportunismo.
Hablar de plebiscitos, de asambleas constituyentes, incluso de mediaciones y arbitrajes son, en primer lugar, tácticas de salida, de reducción de daños, es decir, propuestas válidas en momentos en que se pierde. En segundo lugar se trata de validar procedimientos en vez que objetivos políticos.
A la izquierda le debe importar una callampa el apelar a "procedimientos democráticos" lo que debe importarle es que la democracia sea un hecho. Y quizá, muchas veces, esos "procesos democráticos", aplicados en una sociedad feudal como la nuestra, incluso de castas, es la mayor claudicación pues es servirle el pueblo maniatado al enemigo.
Y en una crisis tan profunda, una crisis sistémica, a la izquierda le debería importar una callampa también el presentarle una salida al sistema. Menos aún presentarle una salida digna como un plebiscito o una asamblea constituyente. Me parece que hay muchos lo suficientemente ansiosos por un cargo de mentira que hasta le darían una salida fácil a Piñera como al aliancismo-concertacionismo.
Cuando ocurre esto se me viene a la cabeza esa vieja y manida frase que reza "mucho ayuda el que poco estorba". Quizá el rol de la izquierda, en este momento, si no es capaz de actuar dentro del movimiento sosteniéndolo y evitando el que se deshuace y se venda por piezas, sea tomar palco y administrarse asiolíticos para que su sed de poder, alimentada con décadas de frustración, no sea quien en definitivas derrote al movimiento por dentro.
Saludos fraternos,
Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
Etiquetas:
crisis sistémica
|
1 comentarios
miércoles, 27 de julio de 2011
De Porqué El Gobierno de Chile es una Tiranía y lo único Legítimo es Derrocarlo.
3:23 p.m. | Publicadas por
azeta |
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En la fase decisiva apostemos al todo o conformémonos con nada.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
"No hay cincuenta maneras de combatir, sólo hay una, vencer. Ni la revolución ni la guerra consisten en autocompadecerse."
André Malraux.
"Más vale guerra abierta que paz fingida." Anónimo.
A contramano de lo que el sentido común asuma, el acero más resistente no es el más duro sino que el más flexible. Esto podría ser nada más que una curiosidad de la química o de sus aplicaciones en la ingeniería sino se relacionara con los sistemas sociales y jurídicos. Mientras más rígido sea un sistema más débil es; los sistemas más resistentes son los más flexibles.
En general me resisto a cualquier analogía entre las conclusiones de las ciencias duras y las diletantes conclusiones de los autores de las humanidades, sin embargo en este caso no lo podemos eludir. La estabilidad política se consigue mediante instituciones laxas que se van adaptando a los cambios de criterio que experimentan los hombres en el transcurso de su historia.
En el caso de Chile, desde la declaración de la independencia (1818 ) se han escrito siete, ocho o nueve constituciones, dependiendo del criterio (pues Ricardo Lagos pretende haber reescrito la constitución del 80' la cual fue severamente modificada en 1989); y si le añadimos los ensayos constitucionales anteriores a la independencia debemos sumar tres cartas políticas más.
Tan torpe como aplicar conclusiones de las ciencias duras a las humanidades es tratar de juzgar con criterios cuantitativos situaciones tan complejas pero es ineludible consignar que, el país que se considera a sí mismo como el más estable de América latina, no cuenta con periodos de estabilidad superiores a cuatro décadas. Y esto sólo desde lo constitucional formal. Valga consignar que los estados con quienes nuestros analistas gustan en compararnos poseen constituciones centenarias. La carta magna inglesa precede del año 1215 y la de los Estados Unidos de América de 1787. Francia, un estado convulsionado políticamente desde sus orígenes, y en especial, desde la revolución, cuenta con cinco cartas políticas desde 1789 y, al igual que con Alemania, Japón e Italia no pueden ser evaluadas del mismo modo que Inglaterra y EEUU puesto que la segunda guerra mundial les impuso un cambio constitucional.
Por lo tanto, en lo meramente formal, debemos concluir que la mentada estabilidad de la institucionalidad chilena no es más que un mito, el cual se sustenta debido a la generalizada ignorancia en la que se conserva a los habitantes de este país.
Desde 1990 ha existido una agresiva campaña de parte de la izquierda, apoyada por sectores en el poder que se dicen de izquierda, por conservar la memoria histórica. La distinción entre historia (o historiografía) y memoria parte del convencimiento que la primera es escrita desde el poder; la memoria es subalterna, es el conjunto de historias de aquellos que fueron derrotados.
Lamentablemente esa intencionada búsqueda de conservar intactos los padecimientos de la dictadura ha provocado un grave daño a la comprensión de nuestro tiempo. Se piensa, erradamente, desde esta memoria intencionada, que las violaciones a los derechos humanos sólo ocurrieron en la dictadura, ni antes ni después. Coherente con ese error común es el museo de la memoria, una glorificación de esa perspectiva interesada. La memoria se convierte en un artefacto exhibido en un museo y, al igual que los objetos ceremoniales que les fueron arrebatados a los pueblos originarios, y que se muestran en las más importantes galerías del mundo, aquí se le usurpa el saber popular acumulado y se lo presenta interesadamente.
La intención es refrendar el eslogan concertacionista de que no existe buena guerra ni mala paz, lo que obliga a asumir que la dictadura fue una guerra y el concertacionismo ha sido una era de paz.
Lo que hasta hoy sirve para definir qué fue la dictadura es el asesinato impune de ciudadanos ejemplares, lo que se denomina crímenes emblemáticos. Fiel a nuestra concepción feudal, en que se considera al país como un largo y angosto latifundio, el terrorismo de estado es definido a propósito de los asesinados con nombre y apellido, los cuales, como sabemos, no fueron más de cien. El resto de las víctimas sólo colabora para hacer número y poder decir que fueron más de tres mil los asesinados en 17 años de dictadura.
En los 22 años posteriores a la dictadura las muertes “emblemáticas”, y en impunidad, se sucedieron aunque disminuyeron levemente en número. Sin embargo las víctimas que deja tras de sí el ejercicio normal del poder, muertos sin nombre y apellido, se han mantenido, lo que ocurre es que ya no existe un interés político de los latifundistas de izquierda de computarlos.
Cuando asumió Aylwin había 15.000 presos y 15.000 Carabineros. Hoy, hay 60 mil presos y 50.000 Carabineros y la población nacional sólo aumentó en un diez por ciento. Estas cifras son elocuentes de la inextricable relación existente entre represión y criminalidad puesto que tampoco, en estos 22 años (a pesar de las campañas de histeria promovidas por el concertacionismo aliancismo) ha aumentado la ocurrencia de delitos comunes.
Como quién saca las cuentas lo hace para promover su proyecto político resulta que ninguna estadística registra si aumentó o disminuyó el maltrato policial, el gatillo fácil y la muerte de personas bajo la custodia del estado una vez terminada la dictadura. Hipócritamente dicen a coro que la respuesta es de perogrullo, que al llegar la “democracia” se acabaron los “asesinatos políticos”, pero al no existir cifras tenemos todo el derecho a dudar. Quizá se acabó el asesinato de sindicalistas o de militantes, o más bien disminuyó en la misma proporción en que se redujo la sindicalización y la militancia, pero los muertos en recintos policiales y de detención no han disminuido. Lo que ocurre es que son muertes irrelevantes, que no se computan, y que los “especialistas” se han puesto de acuerdo en calificar, o descalificar, como ajustes de cuentas entre delincuentes.
Del mismo modo nadie ha computado ni los hechos, ni los hechores, ni los montos de la delincuencia de cuello blanco. Nadie sabe si el robo de bienes públicos, mal llamados “privatizaciones”, han aumentado en cantidad y en montos desde la dictadura. Nadie sabe cuántos millones suma los delitos que a diario perpetra la banca y el macroempresariado. Nadie sabe a cuánto asciende el fraude tributario de la gran minería del cobre, e impositivo del empresariado que contrata como “autocontratado” (para que boletee) a sus obreros de modo que no tengan derecho a sindicalización, derechos laborales, ni a seguridad social.
Nadie sabe si la mentada democracia ha sido más aflictiva para la generalidad de los chilenos que la mistificada dictadura, porque la memoria ha sido usurpada por el poder, por los mismos que se dedican a la historiografía, de modo de silenciar doblemente a los desposeídos.
Dicho de otro modo, concertación y pinochetismo han sido, en los últimos 22 años, dos caras del mismo demonio, actuando, cual interrogatorio, uno en el rol de policía bueno y otro de policía malo.
En la misma proporción en que han aumentado los presos y los policías lo ha hecho la riqueza de los ricos, mientras la pobreza generalizada se ha conservado. Hoy un profesional recién egresado lo hace con una deuda equivalente al valor de tres viviendas de 1970 y su sueldo será inferior a la de un tornero o un soldador de aquellos años. La deserción universitaria es tan alta que el discurso oficial del aumento de los estudiantes choca con una realidad indesmentible: Hoy para un pobre es más difícil egresar de una carrera universitaria que en 1970 y el eventual egreso no le asegura una salida a la pobreza.
Las universidades privadas, o de cartón, han servido para varios propósitos entre ellos el de asegurar el título universitario hasta para el más inepto de los miembros de la clase dirigente. Han podido validar hasta los más delirantes discursos de la ultra derecha, han dado cobijo a los criminales identificados de la dictadura, han prometido el éxito a los más pobres asegurándoles mediante el endeudamiento una vida de servilismo. Por último han usurpado los menguados fondos que destina el estado a la educación pública.
Porqué el Gobierno de Chile es una Tiranía.
En general, e independiente de la doctrina política desde la cual hablemos, una tiranía es un gobierno ilegítimo.
La legitimidad no es una mera formalidad. El que la institucionalidad chilena sea ilegítima de origen, pues deriva de un crimen impune cual fue el golpe de estado, civil y militar, de 1973, no implica que haya sido imposible conciliar, o reconciliar, a las partes en conflicto. El caso es que en Chile ni existía esa conciliación antes del golpe ni menos se ha avanzado en alguna conciliación posterior. Es por ello que el discurso de la “reconciliación” ha sido una mera campaña comunicacional.
Dicho de otro modo Chile no ha instituído un gobierno legítimo ni sus gobernantes han sido capaces de legitimarse en su ejercicio. El gobierno de Piñera, en este aspecto, es idéntico a sus predecesores, lo que ocurre es que la paciencia del pueblo se agotó y no está dispuesto a seguir tolerándolo.
O existe consenso o rige la guerra nos decía Von Clausevich, en Chile no existe nada parecido, ni siquiera en la forma, a un consenso. A lo más podríamos decir que somos los derrotados, los sobrevivientes, de un bicentenario proceso de pacificación.
A Chile no ha llegado aún la modernidad capitalista pues ella nace de procesos políticos emancipatorios. El capitalismo depende de relaciones formalmente igualitarias sin embargo en Chile rige un sistema de castas, algo aún más rígido que un sistema feudal y, por ende, más frágil que un sistema capitalista moderno.
En Chile los ricos pagan menos impuestos que los pobres.
Los ricos tienen a disposición más policías que los pobres (hay más carabineros por habitantes en los barrios pudientes que en los pobres)
En caso de conflicto los ricos disponen de la fuerza policial y la usan sin mediar ley ni prudencia contra los pobres. Los ricos imparten instrucciones directas a Carabineros pues ellos actúan sin mediar orden judicial apaleando al pobre que se les atraviese.
A los ricos les sale más barato estudiar que a los pobres pues sus aranceles universitarios los pagan al contado, les cuestan una ínfima parte de patrimonio, el clasista sistema laboral les permite recuperar en un par de años todo lo invertido en el mismo, incluyendo el auto nuevo para ir y volver del campus.
La vida de los ricos es más barata que la de los pobres pues viven en barrios cercanos a sus fuentes laborales y disponen de carreteras, pagadas por los pobres, es decir, con fondos públicos, para trasladarse. Los pobres deben padecer del transporte público.
Los ricos NO TERMINAN EN LA CARCEL hagan lo que hagan. Quien reventó la cabeza con un bate de basebal en Bilbao con Pedro de Valdivia estuvo unos meses en un campo vacacional. Los macroestafadores de la multitienda La Polar NO PASARÁN NI UNA TARDE PRESOS, jamás los veremos con una chaqueta amarilla de imputado, jamás devolverán el dinero que se robaron. Sin embargo la misma empresa ha condenado a miles de pobres a la cárcel por haberles sustraído una polera. Jacqueline Van Riselbergue no tuvo que explicar ni el robo de áridos ni el desfalco inmobiliario perpetrado en complicidad con su padre, así como su padre no tuvo que responder por sus violaciones a los DDHH, ni su marido por narcotráfico. Si me dan un solo ejemplo de algún rico que terminara preso en este país me retracto de inmediato de lo que estoy escribiendo. El único caso que conocemos es el de Jorge Lavandero, el cual tampoco es una excepción a la regla por tratarse de un montaje.
Pues bien, en Chile aún no ha habido un proceso de emancipación, ni siquiera uno burgués como en el caso de la revolución francesa. Ello es lo que explica la vigencia del antiguo régimen, es decir, una sociedad en que los individuos no son iguales entre sí ante la ley. Ello también nos permite comprender cómo puede ser que a pesar de las leyes pinochetistas que tenemos, normas que consagran la arbitrariedad, aumentan los gravámenes de los más pobres así como exoneran de los suyos a los ricos, ellas no se respeten. Es decir, en Chile existe una tiranía, en primer lugar (y esto basta para calificarla en cualquier lugar y en todos los tiempos) porque no existe un imperio de la ley, no existe un estado de derecho, aquí no rige la ley sino que la voluntad pura y simple, es decir el arbitrio, de los más ricos. Sus caprichos se imponen con total prescindencia de lo escrito y aún más de lo discursado. Todo rico, hasta un quinceañero, imparte órdenes directas a un carabinero, a un fiscal, a un juez o a un político.
Longueira crea una comisión para estudiar la eventual implementación de un sistema de autocontrol, lea bien, autocontrol, de las empresas que POR LEY NO PUEDEN VENDER BIENES COBRANDO INTERESES USUREROS, QUE POR LEY NO PUEDEN USURPAR EL NOMBRE DEL DEUDOR CONTRATANDO POR ÉL, las más grandes tiendas se marginan porque ni siquiera están dispuestas a que el estado las escarmiente moralmente. Longueira, politicastro ultrafascista, integrista religioso y mentiroso profesional, crea una cortina de humo para encubrir los macrocŕimenes de la macroempresa. Pero la macroempresa, a sabiendas de que en Chile manda ella, no se presta ni para desviar la atención del público. Se resiste a cualquier consenso, incluso a uno derivado del engaño.
Esto sólo puede ocurrir en una tiranía, un sistema en que no valen los argumentos, ni los acuerdos, ni menos, la opinión de las masas. No vale ni siquiera la opinión prefabricada de las masas a base de mala educación y millonarias campañas de desinformación. Prima el poder desnudo de uno por sobre el convencimiento o el asentimiento, no hay propuestas sino que imposiciones. En casos extremos se produce un conflicto y en dicho momento la complicada decisión administrativa o jurisdiccional esconde que se valida una vez más la rapacidad de unos, su insaciable apetito.
La diferencia entre lo que ocurre en Chile y en un estado capitalista normal, en donde la pertenencia a una clase social puede ser determinante, es que en Chile lo es todo, ni siquiera existe la democrática corrupción con la cual los pobres, en casos extremos, pueden torcer su destino pagando altas sumas a mandos medios. En Chile no existe corrupción puesto que la institucionalidad está dedicada de modo exclusivo a satisfacer las apetencias de la clase dominante. Los pobres ni siquiera puede disponer de un poder rentándolo, y los ricos no necesitan pagar para tener preeminencia puesto que ello está dictado por la estructura de castas que no ha sido jamás abolida ni puesta en discusión.
Chile no ha tenido su revolución francesa y es por ello que aún no se instaura la igualdad ante la ley. Se tiene, al igual que en cualquier régimen feudal o de castas, no leyes sino que privilegios. Para que parezca un sistema legal occidental se dispone de una constitución y códigos que la hacer ver, a los ojos de los incautos, como si se tratara de un estado de derecho. Pero un sistema legal no necesita tan solo normas escritas sino que es prioritario que dichas normas se respeten por la generalidad de los habitantes y que tal cumplimiento sea más que una formalidad. Es decir, se requiere que las leyes sean cumplidas por todos tanto en su letra como en su espíritu. Y más, muchas leyes no pueden presumir de tales hasta que un caso grande obliga a pronunciarse a los tribunales, en ese momento la norma se impone o se muere. No existe caso importante en donde las leyes fundamentales se hayan impuesto, cada conflicto, cada vez que se pone en juego al derecho se pierde en desmedro de los mismos de siempre. Se falsificó un juicio completo contra los mapuche y los mapuche están presos y los falsificadores en libertad apresando a más mapuche. Se ha falsificado un juicio completo contra anarquistas y los anarquistas hacen fila para ser condenados y los falsificadores siguen libres falsificando juicios.
La fragilidad de nuestra institucionalidad.
Muchos creen que el único modo de lidiar contra este decepcionante panorama es negándolo, inventándose excusas, cual de todas más rebuscadas, para ocupar el tiempo y así no dar de bruces sobre un país que no es más que un fraude.
La tarea aparece, a simple vista, titánica. No sólo se deben cambiar algunas leyes o autoridades sino que hay que hacer al país de nuevo, hay que parirlo.
Sin embargo el asunto es más simple de lo que se cree.
El acero más fuerte no es el más rígido sino que el más flexible. En pocos meses los pilares de la institucionalidad chilena, capaces de soportar terremotos y tsunamis, se han estresado al punto de no soportar más movimientos. La respuesta de nuestros incompetentes gobernantes ha sido reforzar esos pilares con barras endurecidas. La rigidez de la estructura amenaza a quebrarla por completo al próximo movimiento, hasta un viento fuerte la puede llevar al colapso.
Un estado hecho para el disfrute de unos pocos hoy es comandado con orgullo por esos pocos, y no dan ninguna oportunidad para que algunos distraídos e ignorantes se sientan incorporados al mismo. Con cada acto de gobierno se confirma aquello que nos hemos demorado años en meter en la cabeza a algunos y que, al ser tan obvio, es entendido por todos sin necesidad de contrainformarse, sólo deben ver la tevé del poder.
Los ricos en el país son muy pocos, tan pocos que entre todos ellos juntos no pueden ni siquiera cubrir los cargos de gobierno. Durante años dependieron de la abundante provisión de lamebotas concertacionistas, la que parecía infinita. Pero hasta los concertacionistas se quedaron sin gente y tuvieron que aceptar a cualquiera de militante con tal que tuviera el estómago suficiente para señalizar a la izquierda y doblar a la derecha.
Si somos generosos diremos que los ricos en Chile son más que cuatro familias, un grupo humano, las conocidas 200 familias, que el total juntan a un poco más de cincuenta mil personas. Ellos son, nadie más. Apenas cincuenta mil, menos que los pobres que están encarcelados, casi los mismos que están uniformados de pacos. Y entre esos cincuenta mil se casan, tienen hijos, estudian, se confiesan y gobiernan.
Adosados a ellos, preocupados por no caerse, parasitan un millón de arribistas que le trabajan de mandos medios a estos ricachones.
Si los descontamos a todos ellos tenemos a casi 17 millones de chilenos, es decir, todos, o todos menos una minoría que no les alcanzaría ni para tres diputados si estuviésemos en un sistema formalmente democrático. Y los 17 millones de chilenos debemos tolerar no sólo ingresos per cápita inferiores a 400 lucas en el país tercer mundista de mayor costo de vida de todo el planeta sino que además que esa ínfima minoría nos gobierne en el trabajo y en la política.
Es decir, un país completo que vive a medio morir saltando, en una miseria tan generalizada que termina siendo imperceptible. En una injusticia estructural que se impone con tal fatalidad que parece no quedar más que la resignación.
Sin embargo los números están a nuestro favor.
No se trata de sumar a más personas, armar patotas, y hacerlas pelear, de eso no se trata la política, menos de la política en estos tiempos y en este país. Tenemos un grupo minoritario, tan pequeño que si viviera junto y aislado no podríamos llamar cuidad a su emplazamiento, y ellos imponen su voluntad sobre todos nosotros.
Es decir, no es como en los países en que se intentó una revolución proletaria, en que los burgueses eran un grupo significativo de la población, inferior a los proletarios pero muy numerosos. En Chile no hay diferencias entre burgueses y proletarios, por que ambos, en relación a lo que efectivamente es un burgués o un proletario en una sociedad capitalista califican como esclavos.
Sí, esclavos. Para quién no lo sepa un esclavo es una persona que recibe como ingresos sólo lo suficiente para conservarse con vida y reproducirse. En Chile no somos ni burgueses ni proletarios, todos, de terno u overol, percibimos ingresos suficientes para mantenernos con vida y pagar las deudas y no alcanza para nada más. Si alguien se compra un automóvil es para ir a trabajar, y si viaja de vacaciones es para seguir con vida y no volverse loco.
Y nuestros ricos, los cincuentamil, toman ventaja tanto de ese trabajo en esclavitud como de esas frugales distracciones que se pueden permitir tan menguados presupuestos. Por una parte lucran con la plusvalía del obrero, por la otra al burgués le impiden competir en igualdad de condiciones generándose un mercado en desigualdad, similar al que describen los economistas de la dependencia, pero dentro del territorio. El burgués se puede romper el lomo levantando una micro empresa y los ricos no le prestarán ni un duro para que pueda levantarse y le darán dinero, casi a valor de regalo, a su competencia para que lo lleve a la quiebra. Así es, los ricos reciben para sus “emprendimientos” dinero casi sin costo, sin interés, el que proviene de las cotizaciones de los obreros. Si el burgués logra ponerse de pie, a pesar de todo esto, deberá venderle sus productos a los compradores monopólicos (el macroempresariado) quienes los valorarán al precio que les venga en gana, y se los pagarán cuando les antoje sin que les compenses los reajustes e intereses. Finalmente, tanto burgués como obrero, quedan igualados en el macrocomercio pudiéndose endeudar para comprar cualquiera baratija china la cual le financiarán, los ricachones nuevamente, a intereses de usura.
De esa manera el chileno, como en una gran salitrera, es pagado con dinero que sólo tiene valor dentro de sus acotadas fronteras. En vez que fichas de pulpería se le paga en plástico, como todo lo debe con el efectivo paga deudas y con el plástico compra, al precio e interés que el dueño de la nueva pulpería, que es el mismo de la salitrera, le ponga.
Y como en un casino todo está diseñado para que la casa gane aunque simule ir perdiendo. De ese modo quien ingresa a la máquina crediticia jamás podrá conseguir liberarse de ella porque el dinero que recibe siempre va a ser menor de lo que debe endeudarse nada más que para sobrevivir. Y que no se olvide que sobrevivir también implica darse de tarde en vez un gustito.
El macroempresariado imparte órdenes y sólo puede emplearse a los que demuestren ser unos consumistas compulsivos y además disciplinados, es la figura del empleado del mes, un tipo que vive para la empresa y que va al mall el fin de semana como parte de su trabajo pues vida propia no tiene. Debe honrar al patrón, tal cual un pacto de vasallaje, al punto de consumir la basura que producen o intermedian. Si no es un consumista compulsivo será visto con sospecha, juzgado de mal vestido, de deprimido, de raro, ser incapaz de incorporarse al grupo, alguien pesimista que no le hace bien a la empresa y que además afecta su imagen.
Me sorprende la cantidad de avisos publicitarios que recrean un almuerzo entre empleado y patrón. Se exige en el trabajo una lealtad mayor a la que existe en los regímenes esclavistas, no sólo se debe soportar al patrón sino que quererlo, valorarlo y, de vez en cuando, agasajarlo.
Y a diferencia del feudalismo asumido de tal en nuestro sistema el patrón no le debe ningún tipo de lealtad al vasallo. Se le exige todo a cambio de nada, es por esto que nuestra sociedad más que ser una feudal es una de castas, cada quién será según quienes son sus padres. Tanto y más grave que el pobre, haga lo que haga, siga siendo pobre, es que el rico, haga lo que haga, siga siendo rico.
Ello implica un desperdicio a gran escala de talentos, la mala educación es coherente con un sistema en que no se intenta prosperar sino que mantener todo cual está. El mayor esfuerzo del gobierno consiste en conservar el orden policial puesto que todo lo demás es irrelevante. No se necesita una mejor economía pues esta, así como está, le genera riquezas de sobra a los cincuentamil que son los dueños.
Es más, un intento de mejora podría ser una amenaza al statu quo, es por ello que la innovación se castiga con tanta ferocidad como la insubordinación.
La economía funciona muy bien pues los ricos consiguieron administrar a los habitantes de este país como animales de un fundo y casi toda la manteca que los alimenta viene de nosotros. De nosotros la plusvalía, de nosotros, de nuestras imposiciones, el dinero barato para sus absurdos e improductivos “emprendimientos”, de nosotros los impuestos, que gastan en subsidios para ellos mismos, de nosotros los intereses usureros con lo que pagan sus faraónicos gastos. Con eso viven muy bien, más ricos que los ricos de cualquier parte, y además les sobra. Finalmente, y la parte más turbia de la historia, es que todo ese robo es sólo una parte, la mayor riqueza del país ni siquiera se la quedan los ricos de este país, eso es lo que demuestra que no sólo son perversos sino que además incompetentes.
La parte más jugosa de la tajada se la llevan las empresas multinacionales especulando con el dinero dentro de nuestro sistema bursátil, alimentado por nosotros mismos, por nuestros fondos de pensiones y, extrayendo nuestros recursos naturales.
El rol que cumplen nuestros 50.000 ricachones es bastante menos santo de lo que parece a simple vista. Lo que hacen es cobrar una coima, es decir una renta, por mantenernos a nosotros amordazados moral e intelectualmente y, si es necesario, ocupar a los 50.000 perros verdes para que nos disparen.
Respecto a la especulación bursátil es tan grave el asunto que cuando caiga la economía de los EEUU, situación cada vez más próxima, nos hundiremos con ellos porque nuestra clase dirigente ha cometido la impudicia de prestarle nuestro dinero a ellos para que tapen su enorme forado contable.
Eso es, y lamentablemente eso es y nada más, el exitoso modelo chileno. Por esta razón la solución del problema no es más ni menos compleja que en otros sitios sino que es completamente diferente. Aquí no se trata de cambiar leyes, porque todas y cada una de las leyes que existen se incumplen de modo sistemático, no se trata de recuperar ciertas áreas de la economía puesto que la economía toda está secuestrada por la casta de los intocables, no se trata de botar a una constitución pues la ultra facha que tenemos no es respetada ni por los ultra fachos que nos gobiernan, no se trata de convencer a parte de la policía para que se sume a una revuelta porque la fuerza policial es el único grupo fascista en ejercicio en el planeta y le rinden pleitesía a los ricachones que le jodieron la vida dejándoles el rol de paco como el único posible.
El caso de Chile es que se rompe o se raja. Y como dije, su rígida estructura hará que colapse al primer remezón.
Porqué se puede y se debe derrocar a una Tiranía.
Si nos ponemos obtusamente ius positivistas diremos que es el poder, y sólo el poder, quien puede definir lo malo y lo bueno, el crimen del mérito, lo justo y lo injusto. Hablar de regímenes tiránicos carece de importancia, sólo habrían gobiernos fuertes y gobiernos débiles, políticos victoriosos y derrotados.
Sin embargo el creer que el poderr formal es todo el poder es no entender nada.
Quien vence debe además convencer, esto porque desde que se estructura la sociedad esta ha sido desigualitaria y muy pocos se han impuestos sobre muchos. El modo en que lo han hecho ha sido más por la astucia que por fuerza. Los que creen que todo depende del poder también creen un cuento subsidiario, que la violencia es la que se impone. Esto al ser parcialmente cierto y postularse como absoluto termina siendo completamente falso. Se gobierna gracias a un tándem entre, según las palabras de Gramsci, violencia y fraude.
Como los que disponen del poder siempre son menos que quienes no el modo histórico, y no se ha descubierto otro, de ejercicio del poder consiste en reservarse el uso de la violencia sólo para casos extremos. Se gobierna gracias al engaño masivo, el rol que cumplen las religiones, los credos, los espectáculos de masa, es mucho más importantes políticamente que lo que la mayoría cree. Gracias a ello se mantiene ocupados y subyugados moral e intelectualmente a los muchos sin necesidad de amenazarlos con espadas.
Muchos olvidan que la voluntad de lucha lo es todo, que los pueblos oprimidos son aquellos en que se les ha destruido su voluntad de pelear. No es la técnica ni la riqueza la que separa a un pueblo oprimido de uno libre. Si es preciso luchar a muerte blandiremos una piedra y si no nos quedan piedras aniquilaremos al opresor a puñetazos o mordiscos.
Quienes gobiernan están avisados de la fragilidad de su poder y por lo mismo casi todo su tiempo lo dedican a ufanarse de una invulnerabilidad ilusoria, de presumir de aquello que carecen.
Al ser la voluntad de lucha lo que se intenta suprimir la violencia no cumple el rol que los ingenuos le atribuyen. El poder cuando mata o tortura no lo hace para matar o torturar a la víctima sino que para aniquilar la voluntad de lucha en las masas. Es por eso que para el poder es tan importante que las madres sufran y lloren en publico puesto que su dolor es un mensaje para las masas, para las otras madres, para los otros hijos.
Los cincuentamil ricos gobiernan, y gobiernan del modo en que lo hacen, porque cada vez que nos hemos acercado a arrebatarles el poder han dispuesto de modo efectivo y contundente de la violencia seguido por una campaña de aterrorizamiento.
Nací en una generación en que la voluntad de lucha se le había extirpado. Nunca supe mi lugar en ese grupo de zombies que son mis congéneres. Los brotes nuevos han tardado en llegar, esos mismos zombies han parido hijos gallardos, hermosos, valientes, que no le tienen miedo al miedo. Si temen a algo es a la policía, que aquí no es más que un ejército de ocupación, pero ese miedo no los inhibe.
Ha renacido la voluntad de lucha.
Saben que lo peor que les puede pasar es morir, ser encarcelado, quedar inválido. Son riesgos menores ante ser aniquilado desde adentro en la cobardía, en la abyecta condición de mísero asumido, de lamebotas a perpetuidad.
Es aquella voluntad de lucha, los dientes exhibidos al enemigo, lo que hace temblar a nuestra tiranía.
Como decía más arriba, poder no sólo es poder formal. El gobierno no sólo debe instituirse y entronizarse sino que además debe legitimarse en todo momento.
Que a este gobierno lo haya votado la mayoría más uno del electorado no significa que sea un gobierno legítimo necesariamente.
La calificación de tiránico no procede meramente del cumplimiento de algunos procedimientos, aunque deriven de normas que consideremos legales y vinculantes.
Aquello que los medios califican livianamente de conflictos de intereses son delitos graves. Aquello que denominan “irregularidades administrativas” son graves delitos que merecen cárcel, y si me apuran, azotes en la plaza pública.
Andrés Chadwick no sólo fue discípulo del golpista Jaime Guzmán y lamebotas de Pinochet, no sólo eso, comandó un grupo de fascistas que promovió todo tipo de tropelías en contra de sacerdotes disidentes a la dictadura. Todo eso podría quedar en el pasado, así como las barricadas de Longueira en Pudahuel evitando que Robert Kennedy arribara a Santiago en calidad de observador internacional, o las palizas comandadas por Allamand en sus tiempos de Patria y Libertad. No puede ser perdonado, ni absuelto, porque se trata de actos de los cuales se ufanan, se sienten orgullosos de haber atropellado la democracia y los derechos humanos.
Chadwick asume de ministro secretario general de la presidencia luego de que el conflicto educacional votara a la nieta de nazis y productora de semillas transgénicas Ena Von Baer. ¿Quién es Chadwick? Usted dirá que es el primo hermano de Piñera, sí, tiene razón, pero además es el presidente del directorio de la Universidad de las Américas, quizá la primera en la fila si se trata de formar a los peores planteles culpables de la crisis que en estos momentos tiene a dirigentes estudiantes presos y a otros en huelga de hambre.
Y si creemos que el problema es sólo este gobierno no nos olvidemos que el directorio de esa mal llamada universidad lo integra también el demócrata cristiano Genaro Arriagada así como los ministerios de educación anteriores fueron integrados por personas que comercian con la educación como Mariana Aylwin y Mónica Jimenez.
Siguiendo con los llamados “conflictos de interés”, el nuevo ministro de educación fue ministro de justicia, es decir, el encargado por ley de cerrar los 34 planteles universitarios que incumplen la ley de corporaciones y fundaciones sin fines de lucro, lucrando.
Siguen de ministros Larroulet y Lavin sin haber respondido criminalmente por haber lucrado de instituciones sin fines de lucro, las cuales, al recibir subsidios por la vía de exención de impuestos quiere decir que se han apropiado de fondos públicos defraudando tributariamente al fisco ¿Donde está el consejo de defensa del estado presentando las querellas pertinentes? ¿Qué ha dicho el servicio de impuestos internos?
Golborne no ha respondido por ingresar camiones con comida aprovechándose del terremoto, ni por haber desestimado las denuncias de los trabajadores de la mina San José un mes antes de que montaran el show del rescate, ni por tratar de privatizar CODELCO demoliendo su incuestionable solidez económica con una serie de actos que sólo pueden llamarse delictuales.
Podemos seguir con cada ministro y subsecretario, con el propio presidente, con un Hinzpeter que ni siquiera ha aclarado si es chileno o responde a los intereses económicos y militares de Israel, podemos seguir y llenar mil páginas con cargos criminales y sin embargo no tenemos un tribunal en donde presentarlos, ni tenemos una organización política que los reemplace en el poder.
El fiscal nacional, Sabas Chahuán, ha dado cabales pruebas de ser menos independiente al poder político y más complaciente con el económico que el mismísimo Guillermo Piedrabuena. Lo reitero, ni siquiera hablamos de corrupción, de lo que se trata es de respetar una norma no escrita en que a la casta de los intocables no se les procesa ni se los investiga por ningún acto, aunque sea el más grave.
Piñera recibió cuatro millones de votos para ser presidente, la mayoría de ellos de malas ganas, pero el país tiene más de DIECISIETE MILLONES de habitantes. ¿Alguien puede llamarle a eso un gobierno legítimo? Según las encuestas, del propio gobierno, y que sólo registra la opinión de los inscritos en los registros electorales (apenas un poco más de la mitad de los habitantes) Piñera tiene más rechazo que Pinochet en su peor momento, la mitad de los que votaron por él hoy se arrepienten en público y otros tantos lo hacen en privado.
Por meses este gobierno ha debido soportar marchas en todo el país, establecimientos educacionales tomados, todo un país movilizado, y el gobierno sigue en su sitio, inconmovible. No sólo eso, utiliza la carta del cambio de gabinete para ordenar su casa dándole el gusto al sector de ultraderecha de su gobierno, que es de ultraderecha, y que posee conflictos de interés tanto y más graves como los que inhabilitan a su gabinete original.
En un estado de derecho tal crisis haría funcionar a las instituciones de respaldo, aquellas que impiden que la crisis llegue a una guerra civil. Sin embargo en nuestro sistema legal, el que además no se respeta ni en la forma, no existe ninguna figura que permita distender la crisis.
Al ser un régimen presidencial, incluso presidencialista, Piñera no ha sido censurado por el parlamento, de hecho en nuestro país hay un congreso, no un parlamento, y no es más que un costoso adorno para que los incautos crean que esto es una democracia.
Como es una constitución escrita por golpistas, y para golpistas, no existe ninguna norma que permita llamar a un referéndum revocatorio o elecciones anticipadas.
Como es una constitución de golpistas, modificada, mejor dicho perfeccionada por los golpistas de la democracia cristiana, se amarró con una ley electoral que haría fracasar una elección anticipada de celebrarse. Como se trata de un gobierno ilegítimo, originariamente en el fondo y de ejercicio en forma y fondo, el que el presidente convoque a un plebiscito no tiene ningún sentido puesto que se irrogaría una soberanía que no detenta a la hora de formular una pregunta al país. Si no tiene potestad para gobernar tampoco la tiene para preguntar, de lo que sea, al pueblo.
El empeño de mantener al país privado de toda libertad, ajeno a cualquier precepto democrático, hace que no se disponga de una institucionalidad de emergencia que pueda descomprimir la crisis que existe en el país.
Tiranía.
Sólo un ius positivista de caricatura olvidaría la diferencia entre un gobierno legítimo y uno tiránico.
Recordemos que la separación entre formas puras e impuras de gobierno es tanto y más antigua que Platón. Pero no necesariamente se debe comparar a los gobiernos reales con reinos ideales, la teoría moderna de la insubordinación legítima la construyó Tomás de Aquino, santo de la iglesia católica, y para él la ilegitimidad de un gobierno no depende de lo escrito en el cielo sino de las condiciones objetivas. Si un gobierno produce más daño al pueblo que los que eventualmente se producirán al derrocarlo debe el pueblo insubordinarse y deponerlo. Fíjese que Aquino lo que pretende es absolver del pecado a quién se rebela, sin embargo con ello nos dice mucho, tanto que los iluministas se sirvieron de estos preceptos para construir las teorías del Estado que finalmente derrotaron a las monarquías cuando se hicieron revoluciones.
Es un asunto muy simple, el poder deriva del pueblo. Del jurista holandés Grotius se tomó el concepto de soberanía y se indagó sobre su fuente desmoronando el frágil castillo argumental de los monarcas. Los reyes reaccionaron ante las teorías modernas y laicas del gobierno, como la de Hobbes, y validaron su poder, no en los feudos, en las redes de confianza, lealtad y obediencia del medioevo, sino que en un mentado dios, ellos habían sido puestos en ese sitio por ese dios. Como según los católicos el papa era el representante de ese famoso dios, las teorías más sofisticadas vinieron de aquellos que se oponían al papa, es por ello que se trató por algunos años de sostener argumentalmente al gobierno laico sin más argumento que el poder hasta que finalmente eso socavó a tal punto los lugares comunes, y las confianzas, que las teorías políticas del iluminismo se impusieron pese a seguir siendo gobernados por monarquías los estados. Cuando caen los reyes también lo hacen las teorías que validan al poder apelando a ese dios, sin embargo la doctrina de Aquino goza de buena salud puesto que finalmente nos dice que en ciertos momentos hasta los más tibios se les debe exigir la osadía de insurrección pues nada causa más daño que una tiranía.
Si la soberanía reside en el pueblo, nuestra constitución pinochetista dice nación, para el caso es sólo una cuestión semántica, quiere decir que si el ochenta por ciento quiere satisfacer las demandas de los estudiantes el gobierno no puede ser un obstáculo de ello. No se trata aquí de democracia “si” o democracia “no”, se trata, una vez más, si se respetan o no las bases más caras de la convivencia humana.
Si un gobierno no logra responder a la simple pregunta de donde deriva su poder, el título que exhibe para ilegalizar manifestaciones públicas, para reprimir, para detener, para oponerse a la voluntad declarada de todo un país, quiere decir que ese gobierno sólo se sostiene por la fuerza. Y como se trata de una situación de fuerza se hace legítimo aplicar la fuerza que sea necesaria para expulsar a los usurpadores del poder.
Esta crisis no se resuelve con elecciones anticipadas porque la mayoría más uno del electorado, lo que es menos del 25% de la población, no votó a favor de Piñera sino que en contra de una mafia llamada Concertación que está esperando el momento para hacerse del poder como si fuera este un mero relevo.
El rígido sistema instaurado sólo da cabida al poder desnudo y esto convoca a la fuerza, a la violencia organizada, es la única salida.
La espera, el quedarse en los planteles sin alimentarse, esperando la clemencia del enemigo es un error. Si se quiere atentar contra la vida que sea de los otros, que sea en el cuerpo del enemigo no en el propio, esto porque este gobierno no tendrá contemplaciones en usar de un poder que carece de legitimidad para imponer su voluntad a balazos.
Deben saber que en momentos como estos estamos más allá de toda legalidad, que actos que en otras circunstancias podrían considerarse delitos hoy son un ejercicio de soberanía y ejemplo de heroísmo.
Piñera no caerá aunque marchemos millones en las calles. Se necesita algo más, se requiere que nos tomen en serio, así como gobiernan ellos por miedo necesitamos que ellos nos teman para vencer. Si no nos temen seguirán en su sitio, y más, negociarán una salida, un paracaídas de oro en donde queden todos tan bien parados como lo están ahora.
Si usted no entiende de que las condiciones están dadas para la rebelión es porque sólo ha posado como alguien de izquierda. Entramos a la fase decisiva en donde podemos asestar un golpe capaz de demoler el edificio que nos oprime, una oportunidad que se da sólo cada varias décadas, en nuestro caso dos centurias. Existe la posibilidad real de emanciparnos. Pero no olvide que los goles que no convertimos nos los convierten así que la única manera de evitar la contrarevolución es tomarse esta revolución en serio y vencer con todas sus letras.
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lunes, 25 de julio de 2011
Qué dulce sabe el plomo dentro de la Cabeza del Enemigo.
5:42 a.m. | Publicadas por
azeta |
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Cuando protestar es un suicidio la respuesta es obvia.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
No ha muerto Recaredo Galvez, ninguna comisaría se ha adornado con su cuerpo acribillado... aún. Aún no ha muerto, aún no ha sido asesinado Recaredo, pero ¿cuánto falta? No será su cuerpo el que reciba la bala perdida, el golpe de sus propios compañeros exaltados, terroristas, violentistas como informará la prensa, en los días próximos, cuándo nos maten a un hermano, a un compañero, a un vecino.
Qué evidencias adicionales se requieren para entender que Carabineros de Chile es una organización ilícita terrorista que es amparada por jueces, por políticos de todos los colores, y en especial por este excrecente gobierno. Que concursan todos de algo que hacen llamar institucionalidad democrática, una entelequia que no posee reglas claras, ni escritas, ni conocidas por nadie más que por los cincuentamil ricachones que son dueños de esta franja angosta, nada más que un fundo para ellos.
En cada apaleada que nos propina un psicópata uniformado deducimos las mentadas reglas, ninguna de ellas mencionada en una constitución política que consagra la ley de la selva, la ley de Moraga, y la ley del embudo y aún así no se respeta ni en la letra, ni en la mera formalidad que están adoctrinados a hacer respetar, antes de cualquier consideración, la sarta de leguleyos que no son más que guardias de centros comerciales provincianos vestidos de trajes caros tejidos en poliéster. Sí, en poliéster, porque esta banda de buitres amancebada se encandila con la moda y su viveza sólo tiene un lugar en este fundo en donde son subsidiados intelectual y moralmente hasta el punto de posar por ciudadanos respetables.
Amaestrados para torcer la verdad cuantas veces sea necesario, compareciendo como espiritistas de la ley y así forzar su letra y su más caro, y obvio espíritu.
Y no son los peores.
Otros más limitados, incapaces de empinarse al rabo que succionan devotamente éstos, terminan de pacos o periodistas ¿Quien será el primero en darme una diferencia entre los de fusil y los de micrófono?
Y nosotros esperando el turno de ser tumbados, de que nuestra casa sea violentada, que nuestra biografía sea presentada como prontuario, que a un amigo, a un compañero, a nuestra amante, una bala acabe con su vida, un juicio montado le arrebate su vitalidad.
Estoy harto de los ultra pacifistas, mi cabeza será un trofeo para el enemigo porque no pienso regalárselas. No se las ofreceré como garantía de mis ideas delirantes o de una estúpida forma de comprender la consecuencia.
Yo soy humanista, defiendo a los humanos y sus métodos no a las bestias y los suyos. Y cuando pienso en la humanidad sé bien que ella la comprenden seis mil millones de personas y no los cincuentamil ricachones chilenos, ni su banda de asesinos de uniforme verde que son cincuentamil más.
¿Y porque ellos no son humanos? - Me pregunta el ultra pacifista.- No porque ellos te deshumanicen los vas a deshumanizar tu, es una manera que tienen de vencer en ti. De ese modo te convierten en un fascista y tu no te das cuenta.
Demasiado tiempo en pensar huevadas tienes señor pacifista. Tus mariconadas no califican de excusas, son conversaciones válidas a la hora del té mientras se juega canasta en la casa de tu suegra, pero no poseen ni el más mínimo asidero cuando te están apuntando con bala pasada.
En ese punto estamos, esperando que nos maten a un ser querido, ofreciéndoles nuestra vida no como trofeo sino que como un regalo, como el conejo cegado en la carretera y que hay que sacar con una espátula del parachoque. Eso somos, en eso nos hemos convertido. Lea bien, en eso nos hemos convertido, la culpa no es de los ricachones, ni de sus ejecutivos, ni de su corte de tinterilos, ni de los cincuentamil pacos.
La culpa ha sido y es nuestra. Juegan al tiro al blanco con nosotros porque nos hemos convertido en patos demasiado buenos.
Pierden el pulso, y aprietan la mano, porque están nerviosos pero no nos tienen miedo, sólo están nerviosos, y nos matarán a muchos mientras no recobren el control, y nos matarán a miles silenciosamente una vez que se reinstale la normalidad.
Qué estamos esperando para hacerlos cagarse en sus pantalones.
No quiero cobrar en sangre, ojo por ojo, palo por palo. Ello es torpe y moralmente es propio de las bestias uniformadas.
Juegan al tiro al blanco con nosotros porque somos cobardes y, también, porque nosotros no jugamos al tiro al blanco con ellos.
¿Me van a decir que los ricachones no tienen claro el lugar que ocupan en nuestro país y en nuestro planeta? ¿Me van a volver con mariconadas tales como que la verdad depende del cristal con que se mire?
Ellos no son humanos, ellos no son humanos, ellos no son humanos, ellos no son humanos.
Ellos son más que el enemigo, son la ofensa contra la humanidad, son la negación de todo diálogo, de toda racionalidad, de toda posibilidad de humanidad.
Y a estas alturas de la noche fría la vía se bifurca en dos caminos opuestos. O nos formamos en la fila de los patos y saboreamos el plomo que nos disparen en la sien o nos hacemos valientes y gloriosos y emprendemos la tarea de echarlos a patadas.
Pero antes de echarlos a patadas se debe matar no a uno sino que a varios pacos. No a uno sino que a varios de estos cincuenta mil ricachones.
No es por vendeta ni por justicia. Es, ha sido y seguirá siendo así la política. Son las reglas del juego.
Ellos no nos respetarán, nunca lo harán, por lo tanto deben temernos.
Y mientras más injusta sea la muerte, mientras más gratuita, mientras más al peo sea la muerte de ellos más profundo será el temor, el sucedáneo de respeto que podemos imponer, ese es el modo en que actúan a diario con nosotros.
No necesitamos pedir armas a Cuba y desembarcarlas en Carrizal. No necesitamos un ejército ni una organización. Tenemos todo lo que se necesita. Es la hora de devolver el fuego, incluso, es la hora de abrir el fuego antes de que nos reunamos en un funeral de un querido, de un humano.
Unos pacos muertos en la calle al peo, unos hijos de papá muertos al peo, veremos después de eso si se atreven a seguir tratándonos del modo en que lo hacen. No necesitamos magnicidios ni mártires, urge hacerlos sentir la incertidumbre de ser los próximos, la impotencia de ser víctimas gratuitas e inmerecidas.
Es la hora de saborear el dulce sabor del plomo en el cuerpo del enemigo.
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miércoles, 6 de julio de 2011
Oferta del Presimiente, letra chica y ministro de Defraudación.
2:04 a.m. | Publicadas por
azeta |
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Acabo de escuchar a Joaquín Lavín, ministro de defraudación, dueño de la UDIversidad del subdesarrollo y lobbista del pinochetismo educacional.
Ningún rastro de humanidad en su acolchado rostro, nada que lo diferenciara de su aparición de maqueta del presimiente del gobierno de excrecencia, cuando Piñata lo ocupó de escenografía móvil y luego lo dejó fuera de cuadro.
La oferta de don marepoto:
4 mil millones de dólares de plata que se saca de desvestir varios santos, las lucas van a un fondo (nadie sabe cómo ni quién mierda lo administrará; tampoco cuántos años durará).
Se legalizará el fraude de la educación autorizando, legalmente, el lucro en la educación pública (hoy se lucra, pero con fraude a la ley).
Se distinguirá entre universidades con y sin fines de lucro, y tradicionales y no tradicionales (No se sabe para qué mierda)
Se reducirán simbólicamente los intereses de los créditos (sin perdonazos y sin sacar a los bancos del negocio) y se dará plata a la educación técnico profesional.
Nombres rimbombantes (GANE y FE), machismo facho (se debe terminar con las tomas y dialogar), llamados a la unidad (invocando a la concertraición pero sin agua en la piscina), rellenó los minutos restantes.
Lo ofrecido hasta aquí es tan abstracto e insuficiente como lejano a las peticiones estudiantes o las expectativas de cualquier ciudadano.
Sebastián Piñufla, que según las encuestas publicadas el mismo día en que se ha dado este guatazo, tiene menos apoyo que un pouf. Carlos Larraín, el locuaz senador por secretaría y facho por gusto, dijo sin arrugarse que Sarkozy llevaba cuatro años gobernando con 28% de apoyo "y aún así las instituciones funcionan". No me sorprende el extravagante concepto de democracia que posee.
Lavín, acudió a los canales de TV a defender el proyecto presidencial pero a la hora que fueron exhibidas las entrevistas el proyecto ya había sido rechazado, y de plano, por los estudiantes, sin siquiera tomarse un tiempo para evaluarlo, es decir, le dieron un portazo en la cara. Y las bases de apoyo brillaron por su ausencia; sólo la UDI respaldó públicamente el proyecto.
En Chilevisión el ministro de excrecencia hizo el soberano ridículo al tratar de eludir la pregunta de Matias del Río respecto a sus ganancias como dueño de la universidad del desarrollo:
- ¿Ganó dinero con la sociedad inmobiliaria que controlaba la universidad del desarrollo?
- No gané dinero con la universidad del desarrollo.
Lavín no sólo cayó en su propia trampa sino que además dejó en claro que el proyecto del gobierno consiste en entregar dinero a las universidades con fines de lucro:
"No serán subsidiadas las universidades con fines de lucro pero sí los estudiantes, y ellos tienen derecho a estudiar donde quieran".
Esto demuestra que el proyecto del gobierno ni siquiera es más de lo mismo sino que mucho más de lo mismo: Se ha intentado aprovecharse de la coyuntura para perpetrar un gigantesco robo a los caudales públicos ( de más de 5 mil millones de dólares) destinados a los bancos (a quienes se le pagará por disminuir los intereses de los créditos) y a los "dueños" de universidades que la LEY PROHÍBE que sean negocios.
Creía que los estudiantes estaban cansados, confió en que la mala educación de décadas haría incapaces a los actores del conflicto de leer la letra chica.
Se equivocó en todo, si por último se hubiese puesto de rodillas como lo hizo Bachelet en el 2006 algo la habría vendido. Pero al minuto se sacó la correa y mandó a los estudiantes a sus casas, luego de eso nadie lo escuchó, por suerte, porque así tampoco nadie se confundió.
Concuerdo con Garretón, por única vez ha dicho algo sensato: Estamos ante el gobierno más incompetente que alguna vez haya tenido Chile y quizá el mundo.
Por suerte.
Vamos por el premio gordo.
Lea el discurso completo de Piñata en este enlace.
Camila Vallejo: “Es una vergüenza que el Presidente valide el lucro en la educación”.
Lea el discurso completo de Piñata en este enlace.
Camila Vallejo: “Es una vergüenza que el Presidente valide el lucro en la educación”.
Senadores arremeten contra propuesta gubernamental para la educación.
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martes, 5 de julio de 2011
Un país de Papel.
4:41 p.m. | Publicadas por
azeta |
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Y nuestro papel en él.
Por Ariel Zúñiga Núñez ( @azetaene )
De cartones es la cobija del pobre en las glaciares noches de la ciudad. De cartón pintado en asfalto es el techo de la mediagua, y la aislación de excelencia, de las cientos de “aldeas” diseminadas en los barriales rurales, en potreros comprados por millones a sus amigotes.
De papel las soluciones y, a veces, de papel las demandas: Que un punto por aquí, que una coma por acá, el “pueblo pide” una nueva ley, una que prohíba, de modo perentorio, que los gatos regenten las carnicerías y que los ratones trabajen de guardias en las fábricas de queso.
“Necesitamos una ley” dicen, con voz engolada, con solemnidad de vendedor de tiempos compartidos, para que regule el lucro en la educación superior. El mismo que hasta el dictador de opereta se negó a tolerar.
Una “reforma constitucional” para que se pueda hacer un plebiscito siendo que se han realizado dos (88' y 89') sin cambiar una letra.
Una “ley de nacionalización del cobre” cuando hace cuarenta años se nacionalizó por unanimidad ¡hasta con los votos de la derecha!, ley que hasta hoy no ha sido derogada y que se incorpora en la constitución escrita por la señora Jaime Guzmán.
Papel confort en donde Piñera escribirá su cagona propuesta educativa.
Papel de diario en donde macacos fumadores escriben sobre las hemorroides de los futbolistas y de los violentistas que se manifiestan contra el consejo del cura párroco y el especulador inmobiliario del intendente.
Periodistas mercuriales en huelga porque les pagan poco por mentir.
Papel cuché para amenizar el rebaje y la tintura de la cuica mientras le enceran el cuatro por cuatro unos pasteros que se alimentan de papelillos y se cobijan con cartones, o vuelven como perro arrepentido a la mediagua de su mamá, revestida de excelencia con papeles pintados con asfalto, emplazada en sitios que costaron maletas con papel billete que quedaron en los bolsillos de los amigotes del presimiente.
Papel de hueón que debemos representar cada día para evitar caer en los archivos policiales o financieros. Papel de sapos que ejercen casi todos a mucha honra y con fervor patriótico.
Papel de mujer que se esmeran en refrendar cambiando las o por arrobas como si en eso se fuera la vida.
Papel de arroz para curar la mente agredida con tanta droga dura televisada.
El papel de la prensa, el transmitir todo aquello que hace al hombre más histérico, más débil, más pequeño, haciendo del mundo una pelota a la cual seguir mientras nos dilatan el orificio para que nos entre más fácil y más profundo.
Papeleos, papelilleros, país de mierda, de tinterillos, cafiolas y jureros.
El apetito de justicia sólo se sacia con actos, con obras. La palabra, en especial la que mancha el papel, contiene la mácula, carga con la mala prensa del papel de los periodistas, de los jueces, de los abogados, de los contadores, de los auditores, de los presimientes, de los politicastros de la concertraición, de los ladrones propiamente tal, de los asesinos de traje italiano que cafichean del famélico pos pinochetismo.
Papel que enriquece aún más a la familia Matte, la dueña de la papelera, la controladora de la palabra impresa, la que “hace caridad” fabricando borregos en sus colegios, la que gana millones haciendo caridad, la que se robó 36 millones de dólares del ministerio de vivienda, la que empobrece a los mapuche, la que los metió a la cárcel mintiendo con su ejército de periodistas, jueces, fiscales y policías.
Que arda la papelera y los papeleros con ella.
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viernes, 24 de junio de 2011
Que no te apague el invierno, mantén el fuego encendido, como los antiguos.
7:37 p.m. | Publicadas por
azeta |
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http://www.youtube.com/watch?v=Cd3sWyV-TqE
Idea Original: Francisco Papas Fritas.
Guión: Fernando de Peña - Francisco Papas Fritas.
Fotografía: Marina Weis - Luiza Faga.
Sonido Directo: Gustavo Fioravante.
Edición: Pablo Trujillo Novoa.
Edición de Sonido: Lisergiko - Francisco Papas Fritas.
Producción: Iana Cossoy Paro.
Texto: Jacques Attali.
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martes, 14 de junio de 2011
Carta Privada y Pública a los Chicos "Rico Buena Onda".
2:37 a.m. | Publicadas por
azeta |
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El rendonismo es una plaga es hora de usar el tanax.
Leonardo,
lamentable que las actas de la asamblea anterior, bastante completas y desapasionadas, no fueran tomadas en cuenta en esta reunión. Peor que nadie las tomara esta vez, máxime si tampoco se puede grabar lo acordado.
Digo lamentable pues entre personas adultas y responsables, entre caballeros como se dice habitualmente, no es necesario ir una y otra vez a las actas pero aquí no sólo es necesario sino que imperativo.
Esto porque el concepto de participación democrática no sólo es diverso sino que opuesto, además, contrario a lo que cualquier diccionario enseñaría.
Al parecer usted cree que la democracia consiste juntarse con tres amigos y planificar espectáculos mediáticos coordinados con la autoridad establecida.
Pues no, democracia también es disentir, también es protestar (aquello que llaman tramposamente "violencia"). Es más, la cuna de la democracia está instancias que tu calificas, o descalificas, como inconducentes, improductivas y meramente terapéuticas.
La discrepancia no surge del color de los lienzos, o si los pintaron con látex o con esmalte, sino que algunos tienen un concepto pinochetista y asquerosamente facho de la participación democrática.
Y es por esto, y no por los detalles que majaderamente te esmeras en consignar, que existe una molestia generalizada en contra de individuos que han intentado utilizar a la asamblea primero como catapulta y luego como cortina de humo.
El lunes se acordó, y quedó en las actas que ustedes tomaron:
- Que se marchaba el viernes CON O SIN PERMISO (por lo que el famoso permiso, "aviso" lo llamas tramposamente, no tiene el rol que le quieres adjudicar)
- Que todas las formas de protestar son válidas.
- Que el trayecto sería plaza Italia-plaza de la ciudadanía. Quien quisiera estaba en su derecho de regresar a plaza Italia así que se dejaba en libertad de acción a los que consideraban inconducente quedarse frente a la Moneda por mucho tiempo. Algunos dijeron que se "prestaba para desmanes" y se decidió que CADA UNO TOMARÍA SU PROPIA DECISIÓN.
- No se resolvió la moción Rendón de expulsar a los violentistas, lo que significaba mi expulsión de la asamblea (al menos como lo planteaba airado el señor polilla). Nadie lo pescó, hizo un berrinche y se fue.
- Respecto a la carta NO FUE UNA DECISIÓN DE LA ASAMBLEA sino que los de alerta chile, nos informaron que la entregarían puesto que era su forma de protestar. Según el ánimo de la acordado a nadie le pareció malo que lo hicieran; tampoco nadie se sintió invitado a redactarla o a entregarla salvo que quisiera ficharse en vuestra organización.
- También se decidió que se haría un afiche oficial, la discusión si se regalaría o vendería se diluyó pero de todos modos el ofrecimiento existe así como el compromiso, que honré oportunamente, de enviarles el diseño. (en que participaron Christiano, Chicoma, Roscoe y Fiestoforo, lo nutrido y granado de los ilustradores chilenos)
Todo esto se acordó en el entendido que una protesta no es un ESPECTÁCULO que debe organizarse ni menos una actividad política complaciente en que se pretenda, antes y por sobre manifestar el descontento, mantener regias relaciones con el presimiente.
Y lo que sucedió fue esto:
- Ustedes se reunieron martes, miércoles y jueves para "planificar" la marcha.
- Rendón guardó silencio en los medios sobre lo sucedido en la asamblea.
- Ustedes siguieron con sus planes con total indiferencia de lo resuelto en asamblea, y cumplieron al pie de la letra con su cometido de organizar una manifestación obsecuente e inofensiva.
- Es más, la asamblea comenzó a las 19:00 hrs y la Tercera a las 18:00 hrs de ese mismo lunes informaba que la manifestación se realizaba el viernes a las 19:30 hrs y que ESTABAN TRAMITANDO LOS PERMISOS.
Es decir, ustedes intentaron validar una decisión individual, tomada entre su grupo de amigotes, con la asamblea. Confiaban en que sólo asistirían testaferros.
Sin embargo, como no fue así, abandonan teatralmente la asamblea y ahora la deslegitiman, sus socios con su inasistencia ustedes con su grosera misiva. Vuelven a sus amigotes y se suman a otros amigotes para seguir administrando inofensivamente el poder por los siglos de los siglos...
Que la mamen.
Ustedes son la fiel réplica de Piñera claro que con menos cabeza y menos plata.
De hecho muchos arrancaron antes de marchar pues mostraron la hilacha ya en la plaza Italia cuando se comportaron como candidatos de la UDI en campaña. Ya con el camión sólo faltó el Negro Piñata cantando temas de la "nueva ola".
Forma y fondo, prédica y práctica, obras son amores y no buenos sermones.
No les quiero jamás volver a ver la cara de burócratas de la movilización en ninguna puta asamblea. Sé que lo de ustedes es debut y despedida pero les prometo que si los veo alguna vez, aunque sea en una reunión de junta de vecinos, los descalificaré hasta quedar afónico recordándoles el exótico modo de comprender la democracia que tienen.
Y del mismo modo exótico comprenden la violencia.
De lo que se trata, y se trató siempre, es que ustedes jamás han querido protestar sino que hacer relaciones públicas.
Y nada me sacará de la cabeza que en la carta que entregaron había un currículum de cada uno de ustedes por si los contrata el gobierno de excrecencia.
Finalmente les informo, sarta de pelotudos, que las misivas dirigidas a su excrecencia se presentan por la entrada de la plaza la constitución no por la de la ciudadanía.
Atentamente,
Ariel Zúñiga Núñez.
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miércoles, 25 de mayo de 2011
Carta Abierta a Luis Mariano Rendón.
6:07 a.m. | Publicadas por
azeta |
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Existe un abismo entre ser pacifista y masoquista.
Estimado Luis Mariano, no quiero comenzar esta interpelación, y quizá conversación, rebajándola de inmediato pero considero ineludible recurrir a las vulgares cifras para que quede de inmediato de qué se está hablando.
La manifestación del pasado 20 de mayo en Santiago tuvo una asistencia, según cálculos conservadores, de 50.000 personas. Duró casi tres horas y la marcha recorrió más de veinte cuadras. Según Carabineros sólo 300, de estas 50.000, protagonizó desórdenes, y sólo cinco cometieron un delito de sangre (golpiza a carabinero).
Conociendo como funciona nuestra policía uniformada, y nuestra prensa que junto a ellos actúan como un sólido bloque, es plausible sostener que fueron más los asistentes de lo que se consigna y menos de 300 los que realizaron disturbios. Esto lo digo por la histérica manera de calificar un desorden público de acuerdo a nuestra autoridad. Para el caso, existieron 70 detenidos, ninguno de los cuales, hasta donde sé, se lo ha acusado de algún acto de gravedad.
Pues bien, concedamos que existe una relación de 50.000 a 300 entre quienes protestan ordenadamente y quienes no y una de 50.000 a 5, es decir uno de cada diez mil, que golpea a carabineros ¿Crees que por cambiar la hora de la manifestación, el lugar o los eslóganes será posible suprimir esos actos?
Inicialmente debo decir que sobrereaccionas, en cualquier lugar del planeta en una actividad tan multitudinaria se registrarían disturbios. Piensa sólo en los eventos deportivos o en un carnaval.
No me parece que sea motivo serio para escandalizarse, mucho menos para anunciar repentinamente un cambio de planes.
En el noticiero de medianoche de chilevisión (última mirada) compartiste la palestra junto al alcalde de Santiago. No es necesario abundar sobre la discusión que tuviste con él puesto que el señor Zalaquet no posee las luces necesarias para un debate, menos para enfrentar un escenario no planificado por sus asesores.
Lo que dijiste fue lo que ha motivado la redacción de esta carta, la urgencia, y lo grave de la situación ha exigido que sea pública.
Me parece ofensivo, amén de falso, que llames violentistas e infiltrados a un número importante de asistentes.
Me parece autoritario y arbitrario que cambies la fecha y la hora de la manifestación de modo inconsulto, motivado en tu premisa falsa y ofensiva consignada arriba.
Me parece torpe, por decir lo menos, que encuentres un modo de quitarle el tiraje a la chimenea.
No sé a qué te refieres con “un nuevo pacto con Carabineros”.
Es muy difícil explicar todo esto desde tu buena fe: Justo en el día que invitas a un picnic al intendente accedes a su petición, en el fondo y en la forma, y así tratas de evitar que la manifestación sea tan exitosa como lo ha sido anteriormente. ¿Quieres copiar lo que se hizo en Lo Prado el 21? si es así no serás tan bien acompañado como el viernes pasado.
Siguiendo con los guarismos, cincuenta mil personas (según cifras conservadoras) de las cuales sólo 500 estaban alrededor tuyo cuando pronunciaste tu encendido discurso, de ellas, con suerte, te escuchamos cien. Qué decir de los que supieron, y les importó, que entraras a la Moneda a entregar una carta.
Cincuenta mil personas autoconvocadas, usando su derecho innegociable, según tus propias palabras, a reunirse pacíficamente, sin armas Y SIN PERMISO PREVIO como lo prescribe la constitución. Cuántas de ellas sabe tu nombre, cuántas de ellas saben que existes, a cuántas les importa que hicieras bien las tareas y pidieras permiso para formalizar una actividad que se realizaría de todos modos.
Lo que te quiero decir es que tu eres uno más de esos cincuenta mil, y si le llamas estar “infiltrado” al autoconvocarse quiere decir que habían 49.999 infiltrados y un Luis Mariano Rendón, el único manifestante con sus papeles al día, el viernes pasado.
Además crees que eres el único competente para definir qué se manifiesta y qué no. Sin querer imponer mi interpretación me parece que acierto si digo que se protestaba contra Piñera, y más generalmente, contra el sistema, en vez que contra una empresa o proyecto en particular.
Y si algo ha derramado la represa, y justifica la común indignación, es el hecho de que las decisiones se toman a puerta cerrada, entre cuatro paredes y con los amigotes.
¿Le preguntaste a alguien antes de tomar la decisión (que madrugó a Zalaquet) de cambiar la fecha y la hora de la manifestación?
Claro que no, es un acto autoritario e inconsulto. Si quizá le preguntaste a alguien es alguno de los que te secundaba el viernes pasado, los cuales son tan poco numerosos como los, según tu, “violentistas”.
La verdad Luis Mariano es que nadie te pidió que le pidieras permiso al profesor para marchar ordenadamente en el gimnasio, nadie. Tampoco alguien te ungió como representante de algo, salvo de tu ONG, como para que te sientas autorizado a hablar por tantas voces y corazones.
Es ofensivo, y es falso, que llames a quienes realizan actos vandálicos “violentistas”. ¿Te posicionas en la no violencia y te permites tamaño disparate? Mahatma Gandhi, sacúdete en tu cripta.
Hasta donde yo sé ni el animalista más afiebrado podría encontrarle derechos a los ventanales, a los teléfonos públicos, a los avisos publicitarios. Ni el vandalismo ni el sabotaje son actos de violencia puesto que ESTÁN DIRIGIDOS EN CONTRA DE LAS COSAS NO DE LAS PERSONAS.
No es que promuevas manifestaciones no violentas sino que lo que quieres es protestas que no molesten, en definitivas, protestas que no protestan.
No entiendo porqué quieres ir a la Moneda entonces. Y si es para quedar bien, no se me ocurre nada más que tu deseo de ir tan seguido al palacio bombardeado es porque el viernes pasado adjuntaste un currículum a la carta que ingresaste, y buscas un puesto en el gabinete de excrecencia.
Si quieres una protesta no molesta creo que el Parque O'higgins no es el lugar indicado sino que el Vomistar Arena o la Casa Piedra ¿Porqué no fletan un chárter y se van a protestar a la Laguna San Rafael? Pueden enviar las cartas a la Moneda desde su smart fone.
Las manifestaciones han sido espontáneas, repudio que intentes formalizarlas y conducirlas. Tu conveniente cambio de fecha es un intento de secuestrar una movilización en que cada chileno tiene su corazón puesto, un modo gerencial de imponer lo burocrático por sobre el legítimo derecho a la demanda y a la protesta social.
Dices que eres un demócrata y que el derecho a reunión, y a marchar en frente de la Moneda, no se negocia, y con tu mano derecha firmas para cambiar la fecha y la hora a una que sea incómoda, para que no lleguen tantos.
Hemos llegado al punto que se considera malo reunirse de noche, te estás prestando para que se imponga un estado de sitio de facto.
Es bastante extraña tu forma de concebir a la democracia y el derecho a reunión. Te creíste el cuento de que porque entregaste un papel en la intendencia la marcha es tuya y la alameda es tu casa, y puedes expulsar a quienes te caigan mal como si fuera tu cumpleaños.
Como infiltrado repudio el autogol que le haces al movimiento, la insanía que le legas como dote a este nuevo aire de la protesta social chilena. Me asquea tu promoción de una “nueva forma de protestar”, tus charchazos de payaso con el poder en que te haces el choro al tiempo que se te aconchan los meados.
¿Qué mierda es eso del nuevo trato con Carabineros? Quizá le consultaste a tres amigos lo del cambio de fecha pero no podrías culpar a nadie más que a ti mismo por dicha propuesta.
En las últimas semanas si no ha muerto alguien, manifestándose públicamente, ha sido de milagro. Carabineros golpea a todo lo que se mueve, dispara municiones lacrimógenas y de goma al cuerpo, pega con palos en la cabeza, rostro y en los lugares más sensibles del cuerpo, ingresa a los detenidos sujetados del pelo a los centros de detención. Todavía retumba en mi cabeza el disparo que le quitó la vida a Jaime Mendoza Collio propinado por un carabinero que ha sido premiado por su brutalidad, al igual que todos los casos pasados que serán futuros gracias a esos “nuevos tratos”.
¿Quienes golpearon al paco eran psicópatas? ¿O es la cosecha de odio que han sembrado? En qué país, en qué planeta vives que te resistes a comprender lo ocurrido y lo puedes juzgar todo desde una moral tan abstracta como hipócrita.
Camila Vallejos, presidenta de la FECH, institución en que participaste en otros tiempos, dijo que comprendía la frustración de quienes realizaban desmanes. Tu no, con todos los años de circo pisas el palito de inmediato y quiebras la unidad tachando de lumpen a los que no se compran tu farsa de manifestación de papel maché. Hiciste el soberano ridículo visitando al paco lesionado al comprobar, in situ, que es un fascista pinochetista y como tal, no discrimina como tu: para él tu eres igual que el esqueiter y en la posición inversa te revienta la cara a lumazos.
Demasiado conservador tu progresismo, conformista tu incorformismo, complaciente tu protesta, autoritaria tu democracia, elitista tu ciudadanismo, obsecuente tu resistencia, acomodaticia tu figuración, oportunista tu oportunidad. Violento es tu pacifismo y exásperantemente dogmática y formalista la nueva forma de hacer política que practicas.
Atentamente,
Ariel Zúñiga Núñez. ( @azetaene )
*Ilustración: Gentileza de Pepito Chicoma.
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